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Novedades
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Mayo de 2010 |
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Qué trigo hacer, de acuerdo a la cambiante realidad argentina |
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Recomendaciones de Buck para mejorar el negocio desde el lote
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La campaña triguera tiene los números muy justos. En
campos alquilados la ecuación viene complicada para rindes de 4.000 kilos, pero
resultaría viable en planteos de alta tecnología y productividad.
Recomendaciones para hacer el mejor trigo, en función de la región, el nivel hídrico
y el destino del negocio.
En ambientes profundos, con buen nivel de agua, como el
sudeste y la zona de Mar y Sierras, un planteo con tecnología de punta permitiría
sacar un promedio de entre 6 y 7 toneladas. Con esos números, el trigo mejora
su oportunidad.
Por esta razón, los productores buscan genética que esté a la altura de las
circunstancias. En esta región, “estamos recibiendo muchas consultas sobre
las nuevas variedades de genética francesa, de ciclo intermedio a largo (Buck
SY100) o intermedio (Buck SY200)” y de un intermedio a corto (Buck SY 300),
explicó Lisardo González, breeder de BUCK semillas, compañía líder en trigo
que este año está cumpliendo sus ocho décadas.
Para la zona, con semejante potencialidad de rinde, “la recomendación es ser
estrictos en cuanto a la fecha de siembra (visitar www.bucksemillas.com.ar), de
manera de obtener un mayor rendimiento”, puntualizó el especialista.
Además, utilizando las primeras fechas se lograría una cosecha “unos 4 o 5 días
antes de lo que pudiera ser una fecha intermedia o la más tardía de las
recomendadas. Y eso va bien para la soja de segunda”, agregó el mejorador.
Con respuesta a la tecnología
Para estos planteos, González recomendó aplicar suficiente
cantidad de nitrógeno y fósforo, de ser necesario. “No tendría miedo en
agregar insumos o alta tecnología tanto sea en fertilización, como en control
de enfermedades fúngicas porque lo que el productor gaste en insumos será
recuperado en la cosecha de estos trigos, que superan las 6 toneladas, con máximos
de 8 o 9 y hasta 10 toneladas por hectárea”.
En la región, usando alta tecnología y con unos 100 kilos de nitrógeno en el
suelo acumulados en los barbechos, “los productores están agregando unos 200
kilos extra de nitrógeno que significan a lo mejor 350, 400 kilos de urea”.
En este sentido, González recordó que el germoplasma francés es susceptible a
las royas, pero fácilmente controlable con fungicidas. “Yo diría que con un
solo tratamiento es suficiente y debería hacerse cuando la hoja bandera está
desplegada. Aunque realizar monitoreos semanales es lo más aconsejable”
Una vez que el cultivo está avanzado, cercano a la antesis, “uno podría
estar atento a un posible segundo tratamiento para el control de Fusarium,
aunque en el sudeste es poco frecuente”.
Otro de los aspectos destacados por el breeder de Buck es la densidad de
siembra, sobre todo en planteos en directa. “Estos cultivos necesitan como mínimo
250 plantas logradas en la siembra más temprana y de 300 a 320 plantas logradas
en la siembra intermedia”.
Además, se recomienda tratar la semilla con un curasemilla para el control de
carbones y adicionar un insecticida si el chequeo de insectos de suelo lo
indica, en aquellos lotes de larga trayectoria de siembra directa.
“El año pasado he visto pérdidas de 20/30% de stand de plantas por insectos.
Es un buen dato, especialmente para los lotes donde uno quiere apuntar a
rendimientos máximos”, destacó el especialista.
Cosechar calidad
Tanto en estos planteos de alta productividad, como en los
demás, González recomendó poner especial atención a la humedad de cosecha.
“Está bien que haya que tratar de adelantar la cosecha, pero uno puede
hacerlo cuando tiene muy buenas instalaciones de secado, porque el trigo se
deteriora mucho si no se hace un secado con temperaturas muy suaves”.
Por ello, el breeder de Buck reiteró que “la cosecha no puede hacerse mucho más
allá de 13,5% de humedad, con más razón si va a un silo bolsa”.
Lo que buscan los molinos
En la Argentina de hoy, donde la exportación está limitada
y los molinos locales muchas veces terminan siendo los que ponen el precio, son
cada vez más los productores que viran su oferta hacia estos compradores.
Para este segmento y pensando en regiones donde la profundidad de los campos no
va más allá de los 60 centímetros, con unos 100 milímetros de agua
acumulados, González sugirió la siembra de materiales de ciclo intermedio,
como el Buck Meteoro.
“Son las típicas variedades que se denominan correctoras, y están siendo muy
buscadas por los molinos. En estos casos, el plan para el productor es tener su
trigo segregado y comercializarlo con el nombre de la variedad”.
Meteoro es resistente a roya y permite una ventana de siembra un poco más
amplia, “es muy sensible al fotoperíodo y, por ejemplo, en la Subregión II
Norte uno puede recomendar la fecha de siembra a partir de los primeros días de
junio hasta aproximadamente el 10 o 15 de julio”, puntualizó González.
Sin embargo, aquellos que realicen una siembra temprana, podrían estar
cosechando alrededor de mediados de noviembre. “Esta es una muy buena fecha
para hacer una soja de segunda en zonas como Venado Tuerto”, reconoció el
especialista.
En este caso, el especialista recordó que la variedad tiene un peso mayor,
“por lo que hay que fijarse bien los kilos de semilla que uno echa y calcular
muy bien la densidad de siembra, para que queden 250 a 300 plantas
establecidas”. Además, con un potencial de rinde de 3,5 toneladas, la
recomendación es aplicar unos 150 kilos de urea.
Para estos trigos de calidad, el especialista de Buck enfatizó sobre los
cuidados del almacenaje. “Cuando uno hace trigo para segregar grupos 1 de
calidad, tiene que apuntar a venderlo cuando no haya demasiada oferta en el
mercado y eso ocurre recién a partir de mayo, junio. Por esa razón tiene que
contar con un muy buen almacenaje; sería optimo tener control de temperatura y
humedad”, reiteró.
Siembras tempranas
El portfolio de la semillera incluye también una variedad
de ciclo muy largo, para comenzar a sembrarlo ya, en zonas como el este y sur de
Córdoba, centro y sur de Sta. Fé y sudoeste de Bs As. Buck Taita se destaca
por su resistencia al frío en pasto y hasta preencañazón.
La fecha de siembra óptima para este material del grupo 2 es del 20 de mayo al
1º de junio, aunque podría estirarse hasta el 20 de junio en las subregiones
de sur.
Recomendada especialmente para las regiones con peligro de heladas, esta
variedad logró más de 7 toneladas por hectárea en ensayos realizados en
Balcarce, además de ser resistente a la roya.
En suelos con 100 o 150 milímetros de agua podría apuntarse a 4,5 toneladas,
aplicando entre 120 y 180 kilos de nitrógeno, menos lo que exista en el suelo,
de acuerdo a los resultados del análisis realizado.
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