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La Simulación del Desarrollo, Crecimiento y Rendimiento
en Maíz
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Edgardo Guevara
INTA EEA Pergamino
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Introducción
El rendimiento es el resultado final de un juego de
interacciones donde intervienen el genotipo, el clima, el suelo y el manejo del
cultivo. El impacto de los distintos parámetros que intervienen en estas
variables del sistema definen la fenología y el crecimiento de los cultivos.
Boote y Tollenar (1991) utilizan un criterio para elaborar el rendimiento basado
en un esquema que jerarquiza cada momento del ciclo y que se describe en cinco
etapas: crecimiento vegetativo, fotosíntesis, partición, llenado del grano y
acumulación de reservas y removilización. El crecimiento vegetativo tiene su
importancia en el establecimiento del cultivo y en la instalación del sistema
foliar, para lo cual se deben optimizar prácticas como la densidad de plantas,
el espaciamiento, la fertilización y la disponibilidad hídrica inicial que
junto con factores genéticos como, tamaño inicial de la planta, tasa de
aparición de hojas y partición al tejido foliar, nos permitirá llegar a la
máxima intercepción de radiación en el menor tiempo posible, de manera de
lograr un rápido crecimiento del Indice de Area Foliar (IAF) que junto con la
temperatura, la disponibilidad hídrica, la fertilidad y la radiación
determinarán la eficiencia de la fotosíntesis. La partición se define como la
fracción de producción diaria de materia seca que tiene como destino el grano,
la máxima intensidad de esta partición se alcanza en el momento de comienzo
del llenado efectivo del grano, que para el caso de maíz ocurre entre 10 a 15
días después de floración femenina, de la intensidad y la duración de esa
partición resultará el Indice de Cosecha (IC). Para la mayoría de los
cultivos el rendimiento está positivamente relacionado con la duración del
período de llenado del grano; Meghji et al. (1984) compararon materiales
genéticos de maíz liberados en las décadas del ‘30, ‘50 y ‘70,
encontraron un aumento de la duración del período de llenado de 55.4, 57.0 y
59.6 días respectivamente que resultó en un incremento del 7.6% en el
rendimiento, nuevamente los factores genéticos, climáticos y de manejo que
permitan una mayor duración y un mantenimiento de la fotosíntesis durante este
período son fundamentales en su aporte a un incremento del rendimiento final.
Las limitaciones en agua y/o nitrógeno suelen tener un
impacto tanto en la instalación del cultivo, como en su crecimiento y
desarrollo y pueden limitar la capacidad productiva potencial. El nitrógeno,
juega un rol crítico y es el elemento más deficitario, por lo tanto es un
aspecto importante dentro de un esquema de producción de cultivos.
Tradicionalmente la información para generar las curvas de respuesta al
nitrógeno es obtenida a partir de experimentaciones a campo, para
posteriormente poder decidir la dosis de aplicación, los modelos de regresión
para aplicación de dosis de fertilizantes son estáticos y por lo tanto no
tienen en cuenta la variabilidad de absorción hídrica y de los nutrientes
dentro del ciclo del cultivo. Mientras que los modelos de simulación fueron
concebidos para involucrar la variabilidad climática, el efecto de las
propiedades del suelo y de las prácticas agronómicas sobre la dinámica del
nitrógeno y su relación con el crecimiento de los cultivos, de manera de
permitir una mejor comprensión del funcionamiento del fertilizante dentro del
sistema. Estos modelos con capacidad para simular varios cultivos y estrategias
de fertilización podrían mejorar en forma significativa la eficiencia en el
uso del fertilizante. A nivel del factor agua es bien conocido el impacto
detrimental que sobre el rendimiento tienen la ocurrencia de períodos de
sequía climática y edáfica de distinta intensidad y duración, y la gran
variabilidad espacial en cuanto a la distribución de precipitaciones y a los
distintos tipos de estrés hídrico en función de momento y severidad. En la
dinámica del sistema intervienen los parámetros de suelo asociados con
distribución de horizontes, tipo de suelo, impedimentos físicos para la
profundización y exploración de las raíces, capacidad de drenaje e
infiltración de los suelos y capacidad de absorción por el sistema radicular,
que en interacción con factores de radiación y temperatura resultan en un
juego muy grande de interacciones que difícilmente puedan ser explicados con
modelos estáticos parciales; los modelos de cultivo, funcionales, tratan de
describir esta dinámica, relacionando los distintos parámetros involucrados
dentro de las variables, clima-suelo y planta en una escala de paso diario.
En general ese juego de interacciones es lo suficientemente
compleja como para que pueda ser tenida en cuenta permanentemente cada año o
campaña agrícola.
El remedio tradicional para cuantificar el impacto de la
variabilidad climática en agriculturas de secano fue establecido sobre la base
de la prueba y el error, lo cual resulta en un esquema de agricultura
conservadora que provee un sustento mínimo aún en los años menos favorables,
con un bajo nivel de riesgo. En un esquema tradicional de producción no habría
indicios o pruebas de que los métodos de simulación puedan mejorar el balance
logrado con el sistema de prueba y error. De todas maneras cuando se incorporan
nuevos cultivos o nuevas tecnologías al sistema, es necesario recurrir a una
herramienta que permita evaluar todo el juego de interacciones dentro de ese
sistema. El grado actual de desarrollo de los modelos puede servir en forma
específica dentro del sistema del productor para lograr un balance entre la
productividad y la variabilidad.
Es importante diferenciar la táctica y la estrategia, esta
última nos permite definir una práctica de manejo seguida cada año en espera
que esta nos dará el mejor beneficio a largo plazo, mientras que la aplicación
táctica significa cuales son los cambios de manejo necesarios en respuesta a
los cambios del ambiente o de todo el sistema biológico. El desafío es poder
decidir como elegir entre un amplio rango de opciones y resolver rápidamente.
Ejemplos de estrategias son: esquemas de irrigación, manejo
de enfermedades, sistemas de pronósticos en tiempo real. Mientras que ejemplo
de táctica puede ser definir la siembra de un trigo de primavera en una región
semiárida en función de las precipitaciones que ocurran durante el período
invernal.
El gran éxito de la aproximación de los modelos fue poder
analizar la variabilidad entre campañas de cultivos para una localidad, y en
segundo término el análisis entre localidades que puede ser más preciso
usando esquemas de altos insumos.
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