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Respuesta de Trigo - Soja en Doble Cultivo a la Fertilización
con Azufre Elemental Pretratado
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Mónica Beatriz Tysko & Mónica
Beatriz Rodríguez (1)
(1) Cátedra de Fertilidad y Fertilizantes, Facultad de
Agronomía, Universidad de Buenos Aires. Av San Martín 4453. (1407DSQ).
Buenos Aires. Argentina. *Correo electrónico: mrodrigu@agro.uba.ar.
http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1850-20672006000200006&lng=pt&nrm=iso
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RESUMEN
La aparición de sitios con respuesta al S y la importante
difusión del doble cultivo trigo-soja han motivado la búsqueda de nuevas
estrategias de fertilización, como la aplicación de S al trigo con la
expectativa de un efecto residual en la soja. En este contexto, el S elemental
micronizado pretratado (SEP) aparece como una alternativa viable. El
objetivo del trabajo fue determinar la respuesta del doble cultivo trigo-soja a
la aplicación de SEP. En las provincias de Buenos Aires y Santa Fe se
realizaron 5 experimentos de campo sobre suelos Molisoles. Los tratamientos
fueron: testigo sin fertilización azufrada, 24 y 40 kg S ha-1 (0S,
24 S y 40 S) aplicados como SEP a la siembra del trigo. En madurez
fisiológica del trigo y de la soja subsiguiente, se determinaron los
rendimientos de ambos cultivos y el nivel de S-SO4= en el
suelo. Se observó respuesta significativa del trigo al agregado de SEP
en 3 de los 5 sitios estudiados mientras que en la soja no se produjeron
diferencias entre tratamientos. La respuesta observada en trigo estaría
indicando una relativamente rápida disponibilidad del SEP para el
cultivo. En la soja, la oferta de S del suelo y el SEP residual aplicado
al trigo abastecieron los requerimientos del cultivo razón por la cual no se
observaron diferencias con el testigo. Se concluye que el SEP constituye
una fuente de S apta para ser utilizada en el cultivo de trigo mientras que el
efecto residual de su aplicación dependerá del contenido de S en el suelo a la
siembra del cultivo y potencial de mineralización de S de la materia orgánica.
Palabras clave. Fertilización azufrada; Azufre
residual; Fuentes de azufre; Solubilidad; Rendimientos.
Response of the double crop wheat-soybean to elemental
sulfur fertilization.
ABSTRACT
The evidence of S deficiencies in soil and the diffusion of
the double crop wheat-soybean motivated the optimization of fertilization
strategies. One of them is the S applications to wheat expecting a residual
effect in the following soybean crop. In this context, a non-conventional sulfur
source, the pretreated micronized elemental sulfur (PES) seems to be an
appropriate alternative. The objective of this work was to determine the
response of wheat to S fertilization and the effect of the residual S to the
following soybean. Five field experiments on Molisolls were developed in Buenos
Aires and Santa Fe provinces. The treatments were: 0, 24 and 40 kg S ha-1
applied as PES on wheat sowing time. At physiological maturity of both crops,
yields and the S-SO4= soil level were determined.
Significant response of wheat to SEP application was observed in 3 sites while
no differences between treatments were detected in soybean. The wheat response
indicated that the availability of PES was faster than usual for elemental
sources of S. In soybean, instead, the availability of S to the crop from both
soil mineralization and PES application was high enough to satisfy the
requirements. We concluded that PES is a suitable source of S to wheat while its
application in soybean will depend on the availability of S from mineralization
of the soil organic matter.
Key words. Sulfur fertilization; Residual sulfur;
Sulfur sources; Solubility; Yields.
INTRODUCCIÓN
En los últimos años, los rendimientos y la calidad de los
granos se han visto limitados en diversas zonas de la Región Pampeana por
deficiencias de azufre (S) en los suelos (FAO, 2004). La exploración de las
causas de estas deficiencias condujo a la asociación entre los sitios con
respuesta y algunas características edáficas y productivas tales como bajos
niveles de S-SO4= en suelo, bajos contenidos de materia
orgánica y prolongada historia de agricultura continua (Martínez &
Cordone, 1998; Gutiérrez Boem, 2005).
Diversos ensayos de fertilización fosfatada y azufrada
realizados en el doble cultivo trigo-soja de segunda en la provincia de Buenos
Aires (Ventimiglia et al., 2000), sur de Santa Fe (Martínez &
Cordone, 2000; Cordone & Martínez, 2001; Salvagiotti et al., 2004),
centro -norte de Santa Fe (Albrecht et al., 2000; Vivas et al.,
2001) mostraron respuestas a la aplicación de S en ambos cultivos. Estos
resultados promisorios impulsaron el desarrollo de una amplia gama de fuentes de
S en el mercado de los fertilizantes.
Los fertilizantes azufrados disponibles en el mercado
argentino actual son en general fuentes combinadas de dos o más nutrientes y
varían en su presentación, solubilidad y grado de S. Las fuentes más solubles
son el sulfato de amonio (granulado) y tiosulfato de amonio (líquido); ambas
con un grado de S relativamente bajo (24 y 26% respectivamente). Otra fuente
utilizada actualmente es el yeso agrícola cuya solubilidad es menor a la de las
sales solubles (Gambaudo et al., 2006) y su grado de S es sustancialmente
inferior al azufre elemental (S°) (18% vs 95-99%).
Una desventaja del S° cuando es comparado con otras fuentes
de S es la lenta liberación de sulfatos al suelo, como resultado de la
oxidación; proceso altamente dependiente de factores como temperatura, humedad
y tamaño de partícula. Watkinson et al. (1993) determinaron que en
condiciones de campo el S elemental aplicado de 75 y 150 µm estuvo disponible
en el suelo como sulfato al cabo de 60 días en el 70% sitios ensayados. En
términos generales sugirieron que tanto en climas templados como cálidos, las
partículas de S° cuya granulometría fue menor a 150 µm presentaron la misma
eficacia que el fertilizante soluble a base de sulfatos. Recientemente,
apareció en el mercado argentino una alternativa al S° denominada azufre
elemental pretratado y micronizado (SEP). Se trata de una fuente de alto
grado de S a la cual se le aplica un tratamiento físico, seguido de molienda
(tamaño de partícula 43 µ) y peleteado. Los estudios preliminares indicaron
que este tratamiento le otorgaría una mayor velocidad de liberación de S al
suelo, en comparación con el S elemental convencional (Tysko, datos no
publicados). Estos estudios coinciden con lo informado por Boswell y Gregg
(1998) quienes observaron que, sin bien las partículas menores de 75 µ se
oxidaron en su totalidad dentro del año de aplicación, el 70% de ellas estuvo
disponible como sulfato antes del primer mes. Sumado a su alto grado de S, el
SEP presenta compatibilidad física con el resto de los fertilizantes razón por
la cual es una fuente apta para su utilización en la elaboración de mezclas
físicas.
La relativamente menor velocidad en la liberación de
sulfatos respecto de los fertilizantes solubles convierte al SEP en una fuente
interesante para ser usada en el doble cultivo trigo-soja ya que el residuo del
producto aplicado al trigo sería aprovechado por la soja subsiguiente.
Si bien se han realizado localmente estudios de
residualidad, en los mismos se utilizaron fuentes solubles de S siendo poco
concluyentes los trabajos que aplicaron S° con respuesta significativa
(Ventimiglia et al., 2000). Los datos disponibles acerca del
comportamiento del SEP en el suelo y la respuesta de los cultivos a su
aplicación son escasos y justifican la realización de estudios específicos.
Los objetivos del presente trabajo fueron determinar la respuesta de trigo y
soja en doble cultivo a la aplicación de SEP en sitios seleccionados según
criterios de respuesta probable.
MATERIALES Y MÉTODOS
Descripción del sitio y diseño experimental
Durante las campañas 2002/03 y 2003/04, se condujeron 5
ensayos de fertilización en la secuencia trigo-soja dentro de lotes de
diferentes establecimientos ubicados en la zona norte de Buenos Aires y
centro-sur de Santa Fe. Los suelos fueron caracterizados en sus propiedades
químicas a la presiembra del trigo para lo cual se tomaron muestras compuestas
del horizonte superficial (0-20 cm) de todos los ensayos. En dichas muestras, se
determinaron los contenidos de C total, N total, pH (1:2,5), P extractable (B
& K) y S-SO4= (Ac NH4; pH 5) siguiendo las
metodologías descriptas en Sparks (1996). Los valores analíticos obtenidos
correspondientes a cada sitio se muestran en la Tabla 1
Tabla 1. Caracterización de los suelos donde
fueron conducidos los ensayos.
Todas las parcelas incluyendo al testigo, recibieron
fertilización fosforada (SPT, granulado, 46% P2O5) y
nitrogenada (urea granulada, 46% N) a fin de evitar deficiencias de P y N para
los cultivos. Los tratamientos aplicados fueron: Testigo sin S (S0), 24 kg S
ha-1 (S24) y 40 kg S ha-1 (S40) aplicados como azufre elemental micronizado y
pretratado (SEP). En todos los sitios, el SEP fue aplicado juntamente con el SPT
a la siembra con la máquina sembradora, siendo su ubicación al costado y
debajo de la semilla. Tanto las tareas de conducción del trigo y la soja como
los tratamientos fitosanitarios para cada sitio fueron realizados según la
tecnología disponible en cada caso. Se llevaron registros climáticos durante
ambos cultivos.
Determinaciones
En el momento de madurez fisiológica de ambos cultivos se
realizaron determinaciones en muestras de suelo y planta. En el suelo, se
extrajeron en todos los sitios muestras compuestas (n=20) tomadas al azar de una
profundidad de 0-20 cm. En dichas muestras se midieron los niveles de S-S04=
en suelo por medio de la técnica turbidimétrica descripta por Maynard et
al. (1983). La misma emplea como extractante una solución ácida de acetato
de amonio a pH 5. Esta solución extrae el azufre soluble, el adsorbido y parte
de fracción orgánica fácilmente oxidable (Tabatabai, 1982). El contenido de S
de la suspensión resultante se determinó por lectura en espectrofotómetro a
una longitud de onda de 420 nm.
En planta, se determinó la biomasa de granos en muestras de
plantas tomadas de 1 m2 de superficie, las cuales fueron
posteriormente trilladas con máquina estacionaria y secadas en estufa hasta
peso constante.
Análisis estadístico
El efecto de la fertilización azufrada sobre los
rendimientos del trigo y la soja fue evaluado por ANOVA. Las diferencias entre
medias de los tratamientos se determinaron por LSD (p<0,05).
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
1. Respuesta del trigo a la aplicación de azufre
Los rendimientos del trigo en los 5 sitios estudiados se
presentan en la Tabla 2. Los rendimientos del trigo variaron entre 1.088 y 4.156
kg grano ha-1. Independientemente de la dosis aplicada se observaron diferencias
significativas respecto del testigo en 3 de los 5 sitios estudiados (p<0,05).
Sólo en uno de ellos (Bdo. de Irigoyen) se detectaron además, diferencias
significativas entre las dosis aplicadas.
Tabla 2. Rendimientos de trigo observados en los
sitios estudiados correspondientes a las dosis de 0 , 24 y 40 kg ha-1
de S-SEP (Testigo,S 24 y S 40, respectivamente).
Los valores de respuesta a la aplicación de SEP variaron
entre 208 (San A de Areco ) y 465 kg de grano ha-1 (9 de Julio). En San A de
Areco, se produjo un exceso hídrico previo a cosecha en trigo, que predispuso a
una alta ocurrencia de enfermedades fúngicas (Puccina recóndita y Fusarium
graminearum) asociadas con el exceso de agua. Estas enfermedades provocaron
una importante disminución de los rendimientos pero no interfirieron en la
expresión de la respuesta a la aplicación de SEP.
A pesar de que el contenido inicial de S mineral del suelo
de todos los sitios estuvo por debajo de 11 ppm, valor considerado por algunos
autores como umbral de respuesta a la fertilización azufrada (Ferraris et
al., 2004), en dos de ellos (Gödeken 1 y Gödeken 2) no se detectó
respuesta a la fertilización. En dichos casos, la respuesta al S podría haber
sido limitada por factores del clima y/ o del suelo. Entre los factores del
clima, las precipitaciones son determinantes de la respuesta a la fertilización
ya que condicionan la absorción del nutriente por el cultivo. Las
precipitaciones medias mensuales para las campañas 2002/03 y 2003/04 en los
sitios donde se ubicaron los ensayos y los promedios mensuales de la serie
climática histórica se presentan en las Figuras 1 a, b, c y d.
Figuras 1a, 1b, 1c y 1d. Precipitaciones
mensuales ( ) y valores promedio de ocurrencia según serie climática
histórica ( --------- ) en los sitios experimentales durante las campañas
2002 /03 y 2003/04. ST: SieTrigo;CT: Cosecha de Trigo,SS: Siembra de Soja,CS:
Cosecha de Soja.
Figures 1a, 1b, 1c and 1d: Monthly amounts of rainfall ( ) and
average of the historical climatic serie (---------) corresponding to the
experimental sites during the 2002/2003 and 2003/2004 periods. ST: wheat
sowing time; CT: wheat physiological madurity; SS: soybean sowing time; CS;
soybean physiological madurity.
Como se deduce de la figura, en los 2 sitios sin respuesta
se produjeron escasas precipitaciones durante el ciclo del trigo (69 y 100 mm
para Gödeken 1 y Gödeken 2, respectivamente). Sin embargo, las abundantes
lluvias acumuladas durante el barbecho previo (284 y 262 mm) garantizaron un
balance hídrico positivo en el suelo razón por la cual no puede considerarse a
este factor como limitante de la respuesta.
Entre los factores del suelo que condicionan la respuesta a
la fertilización azufrada se encuentra el nivel de S disponible en el suelo
durante el ciclo del cultivo. En la Tabla 3 se presentan los valores de los
niveles de SS0 4 = del suelo en cada sitio experimental al inicio y fin de cada
experimento.
Tabla 3. Valores de S-SO4=
(kg ha-1) en suelo correspondientes a los sitios evaluados medidos
a la siembra y cosecha del cultivo de trigo.
El S disponible fue estimado como la suma del S inicial del
suelo y el S del fertilizante aplicado, asumiendo que éste último se oxidó en
un 100% durante el ciclo del cultivo en razón de su granulometría pequeña y
composición física tal como proponen varios autores (Watkinson et al.,
1993). Los datos disponibles fueron insuficientes para calcular el nivel de S
mineralizado a través de un balance preciso; no obstante ello, permiten sugerir
algunas hipótesis. En primer lugar, los valores de rendimientos de todos los
tratamientos en los sitios sin respuesta (incluídos los testigos) fueron en
general mu-cho más elevados comparados con aquellos sitios donde se observó
respuesta. Esta tendencia, estaría indicando un alto aporte de S proveniente de
la mineralización de la materia orgánica, lo que relativizó el aporte por
fertilización. En el sitio Gödeken 1, por ejemplo, los valores de rendimiento
del testigo fueron elevados y similares a los del tratamiento fertilizado,
razón por la cual puede asumirse que los niveles de S absorbido por ha fueron
similares. Consecuentemente, la diferencia entre los valores inicial y final en
el suelo podría atribuirse a un excedente que habría coincidido en valores
absolutos, con la dosis de fertilizante. En Gödeken 2, la tendencia fue
diferente, ya que si bien los rendimientos del trigo también fueron elevados,
se observaron diferencias entre los tratamientos que no resultaron
estadísticamente significativas. En este caso, la falta de diferencias con el
testigo pudo atribuirse a la dispersión en los datos correspondientes
representada por un desvío standard muy superior al observado en el resto de
los sitios. En el sitio Bdo. Irigoyen, los bajos niveles de S inicial no
significaron deficiencias de S en el suelo ya que los rendimientos de los
tratamientos testigos fueron altos y similares a los de la dosis S 24. Esto
podría deberse a que el requerimiento de S de los cultivos se vio satisfecho en
gran medida por el aporte de S proveniente de la mineralización de la MO.
Nuestros datos coinciden con los ensayos realizados hasta el
momento en sitios con similares condiciones agro climáticas (Ventimiglia et
al., 2000). Sin embargo, cabe destacar que si bien han obtenido respuestas
del orden de 200 a 350 kg ha-1 para trigo y 53 a 600 kg ha-1 para soja, con
frecuencia las fuentes de fertilizantes utilizadas estuvieron formuladas con
varios nutrientes (S, Ca, P y N) lo que impide aislar el efecto del S sobre los
rendimientos.
La obtención de respuesta al SEP en 3 de los 5 sitios
estudiados demuestra que esta fuente pudo aportar S al cultivo de trigo. Es por
ello que el SEP se comportaría como una fuente de disponibilidad adecuada de
azufre debido a su gradual pero rápida oxidación y su valor como fertilizante
en la rotación trigo-soja no quedaría restringido al aprovechamiento del
efecto residual del mismo por la soja.
2.- Respuesta de la soja al efecto residual de la
aplicación de SEP al trigo
Los rendimientos de la soja variaron entre 2.222 y 3.414 kg
ha-1. En todos los casos se observaron diferencias entre los tratamientos y el
testigo aunque dichas diferencias no fueron estadísticamente significativas
(Tabla 4).
Tabla 4. Rendimientos de soja observados en los
sitios estudiados correspondientes a las Dosis 0, 24 y 40 kg ha-1
de S-SEP (Testigo , S 24 y S 40, respectivamente).
Estos resultados difieren de la tendencia observada en los
últimos años la cual indica que la fertilización con P y S al trigo puede ser
aprovechada por ambos cultivos (García, 2000; Cordone et al., 2002;
Díaz Zorita et al., 2002).
Así como se postuló para el trigo, la falta de respuesta a
la aplicación de SEP pudo deberse a factores climáticos y/o del suelo. Con
respecto a la ocurrencia de precipitaciones que determinaron la disponibilidad
de agua, en todos los casos excepto en Gödeken 2, ésta fue adecuada para el
desarrollo del cultivo.
En cuanto al nivel inicial de S en el suelo como factor
potencialmente limitante de la respuesta, en nuestro estudio dicho valor fue
elevado en todos los casos. Esto nos permite inferir que el cultivo contó con S
suficiente para cubrir su demanda. Este S inicial podría provenir tanto de un
remanente de fertilizante no utilizado por el cultivo de trigo como así
también de la mineralización del S orgánico siendo esta la causa determinante
de la falta de respuesta a la aplicación del SEP. Dado que los testigos sin
fertilización mostraron altos rendimientos, la respuesta al azufre residual no
se evidenció ya que los incrementos por fertilización resultaron muy
pequeñas. De modo que, contando con una oferta de S de tal magnitud, la
respuesta a la fertilización se tornó improbable. En San A de Areco y 9 de
Julio, hubiera sido posible una respuesta al S residual no utilizado por el
trigo cuyos rendimientos fueron inferiores a la media histórica. Sin embargo,
esto no ocurrió ya que la soja sin fertilizar en ambos sitios tuvo rendimientos
muy elevados, superiores a la media histórica, lo que demuestra que el
requerimiento de nutrientes fue satisfecho a partir de la mineralización de la
MO. Esto se evidencia en la Tabla 5 donde la mayoría de los valores de S final
de los tratamientos testigos fueron menores que los fertilizados.
Tabla 5. Valores de S-SO4= en
kg.ha-1 correspondientes a los sitios evaluados medidos en suelo a
la siembra (S inicial) y cosecha (S final) del ciclo de la soja.
CONCLUSIONES
El SEP mostró ser una fuente apta de S para el trigo ya que
se observó respuesta a su aplicación en 3 de los 5 sitios estudiados. Su
disponibilidad en el suelo dentro de los 5 meses de aplicado fue lo
suficientemente rápida como para garantizar la respuesta del cultivo.
Contrariamente a los esperado, no se observó respuesta de la soja subsiguiente
al S residual, por ser elevados los niveles de S disponible (S inicial + S
mineralizado). Esta circunstancia se asocia al aporte de S proveniente de la
mineralización de la MO. Se requieren más estudios a fin de establecer las
condiciones en las cuales es posible esperar la respuesta de estos cultivos a la
fertilización azufrada independientemente de la fuente aplicada.
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