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La experiencia Argentina en la formulación de
recomendaciones para fertilización ha ganado mucha precisión desde los
últimos años. Prácticamente se fertilizan casi todos los cultivos
importantes economicamente en la mayor parte del área cultivada. Este
artículo revisa los criterios usados por los productores o consultores
para sugerir la dosis de fertilizante, con énfasis en el criterio de
extracción de nutrientes.
Normal y simplificadamente se siguen tres
"recetas": una fertilización de la zona, la más común, que
ha dado o venido dando resultados aceptables, en cuanto que no se
pierden rendimientos en el mediano plazo. Si bien tampoco se observan
mejoras, no causan desequilibrios en los presupuestos. Según algunas
encuestas realizadas en el área de producción de granos con
productores promedio, esta es una opción elegida por el 40 % de
productores (Fertilizar – ICASA, 2006/7). Fuera de este grupo, están
aquellos que realizan análisis de suelos y toman en cuenta sus
resultados a la hora de estimar las necesidades de fertilizantes del
cultivo, y representarían una mayoría con más del 80 %. Los que
realizan estas recomendaciones suelen simplemente no fertilizar cuando
los valores de análisis de fosforo, por ejemplo son altos, mas de 15 o
20 ppm, y fertilizar con dosis crecientes a medida que los valores son
más bajos. Las dudas de muchos asesores sin embargo, pasan por definir
esas cuantías.
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Aproximadamente el 40% de los productores
entrevistados señala que a la hora de decidir el planteo de
fertilización de sus lotes lo hace de acuerdo a su propia
experiencia. Los productores del sudeste se destacan por el alto
porcentaje de productores autosuficientes en este sentido.
Una proporción similar de productores
señala que la decisión la toman en conjunto con el asesor,
mientras que el 18% señala que el asesor le indica el producto
y la dosis a utilizar.
El 84% de los productores señala que a la
hora de determinar las dosis de fertilización en trigo tuvo en
cuenta los resultados de los análisis de suelos.
A su vez el 59% considera que en la
determinación de la dosis influye la experiencia adquirida,
mientras que el 43% señala que en su caso influyen las
condiciones climáticas y otro tanto considera las limitaciones
económicas. |
Resultados Encuesta a 341 Productores de
Trigo. Principal influencia en la decisión de fertilización de
trigo. 2006. Fertilizar ICASA
Allí es donde el concepto de reposición entra a
tallar. Un concepto simple y fácil de comprender, devolver al suelo los
nutrientes que le sacamos con la cosechas. El algoritmo es sencillo, se
parte de la base que los granos, como todas las semillas para cumplir su
ciclo vital precisan de una concentración uniforme de nutrientes
esenciales como el nitrógeno, fosforo, potasio, azufre principalmente.
Cada uno de estos nutrientes tienen sus funciones específicas en la
semilla, proteínas (N y S), fitatos (P), enzimas (K), etc. Si la planta
no puede asegurar esa concentración de nutrientes, la formación de la
semilla aborta, y por esa razón, ajusta la producción de semillas
(rendimiento) según los nutrientes (y agua, luz) disponibles. Como
resultado las semillas (granos) tienen una concentración relativamente
constante de nutrientes.
A los fines del cálculo de la reposición entonces,
se estima un rendimiento esperado que se multiplica por esa
concentración de N, P, K o S, obteniéndose una cifra que equivale muy
cercanamente a la que se exporta del campo en calidad de pérdida neta.
Esta cantidad es muy distinta sin embargo de la que absorbe la planta
durante todo el ciclo, e inmoviliza en su biomasa, la que es en
generalmente bastante superior.
Ciertamente no es preciso agregar todo lo que la
planta va a absorber ya que el suelo proveerá y eventualmente, todo lo
que es almacenado en las hojas y tallos, será reciclado reintegrándose
al suelo como parte del ciclo biológico que tienen todos los
nutrientes. Por lo que la base de la recomendación es la cifra
antedicha, resultado del producto del rendimiento y la concentración en
los granos. No obstante una de las desventajas más grandes de esta
aproximación, es que desconocemos el rendimiento que vamos a obtener.
Mucho se ha discutido sobre el punto, encontrándose
opiniones que indican usar el promedio de rindes de un periodo previo
reciente, o más bien rendimientos cercanos a los máximos esperables,
ya que de lo contrario los nutrientes agregados podrían no ser
suficientes si las condiciones ambiéntela (lluvias) son muy buenas,
perdiéndose rendimiento potencial.
En realidad podemos hablar de otras limitaciones con
referencia a este método aparte del establecimiento del rendimiento
objetivo, y que tienen que ver con el estimador usado para el cálculo.
Es claro que el número final dependerá del error cometido con uno u
otro factor. En general en Argentina se han usado tablas muy difundidas
por el INPOFOS, ahora IPNI, que surgen de una primera publicación
realizada por el INTA de Balcarce (Echeverría y Garcia 1998).
Posteriormente fue ampliada y corregida incluyendo a todos los
nutrientes, inclusive los micros y ha sido recientemente actualizada por
Cianpitti y Garcia (2008) (Tabla 1). El origen de las fuentes de
información es variado e incluye a los cultivos principales: trigo,
soja girasol y maíz además de alfalfa.
Tabla 1. Valores de extracción de
nutrientes en kg por tonelada de grano base seca (Cianpitti y Garcia,
2008)
|
|
Trigo |
Maíz |
Soja |
Girasol |
|
N |
20 |
15 |
60 |
72 |
|
P |
4 |
3 |
7 |
12 |
|
K |
3 |
4 |
19 |
21 |
|
Ca |
0,4 |
0,2 |
3 |
4 |
|
Mg |
2 |
1 |
3 |
9 |
|
S |
1 |
2 |
5 |
6 |
Ahora bien, el problema que se tiene, es que según
las fuentes que tomemos, el estimador va a ser mayor o menor. Por
ejemplo, en la tabla 2 se han recopilado valores de extracción de
distintas fuentes incluyendo la recién referida. Estimar la dosis de
reposición de soja de 40 q/ha de rendimiento puede representar para el
productor una fertilización de 80 o 120 kg de superfosfato triple para
reponer el P, con la consecuente diferencia de costos.
Tabla 2. Exportación de nutrientes para la
producción de una tonelada de soja.
|
Nutrientes |
Flannery,
1989 |
Yamada
(1) |
Melgar
et al (2009) |
Bundy
y Oplinger 1984 |
Tanaka
et al. 1993 |
EMBRAPA,1998 |
Cianpitti
y Garcia, 2008 |
|
kg/t de granos |
|
N |
51 |
51 |
49 |
59 |
59 |
51 |
55 |
|
P |
6.4 |
5.4 |
4.1 |
6 |
5.2 |
4.3 |
6 |
|
K |
14 |
11 |
14 |
18 |
19 |
17 |
19 |
|
Ca |
2.5 |
2.3 |
3.9 |
1.9 |
1.9 |
3.0 |
3 |
|
Mg |
2.5 |
2.5 |
2.2 |
2.4 |
2.3 |
2 |
4 |
|
S |
2.4 |
3.4 |
1.3 |
3.1 |
3.2 |
5.4 |
3 |
-
Media de 18 muestras provenientes de los Estados
de Paraná y Minas Gerais, 1997/98 (Citado como propia en Yamada.
1999)
-
Media de 46 muestras provenientes de regiones
productores de la región Pampeana compilada por los Ing. Luis
Gaspar y Wenceslao Tejerina (Melgar et al 2009).
De la misma manera, podemos tomar como ejemplo al
girasol. La tabla siguiente (3) muestra los valores reportados por
distintos autores. La reposición del fosforo extraído por un girasol
de 25 q seria de 83, 65, 50 o 14 kg/ha de superfosfato, y una variación
equivalente para N.
Tabla 3. Valores de absorción (por la
planta), remoción (por los granos) y reciclado por los residuos de
cultivo de girasol. Expresados en kg de N o P por tonelada de grano
producido.
|
|
Fosforo |
Nitrógeno |
|
|
|
Absorción |
Remoción |
Residuos |
Absorción |
Remoción |
Residuos |
Fuente |
|
Francia |
10,8 |
6,7 |
4,1 |
37 |
19 |
18 |
Merrien, 1986 |
|
Nebraska (USA) |
6,5 |
5,2 |
1,3 |
48 |
30 |
18 |
Anderson , 1986, Hergert
et al, 2000 |
|
Argentina (*) |
5,0 |
4,0 |
1,0 |
40 |
24 |
16 |
Robinson, 1973 |
|
Manitoba (Canadá) |
2,0 |
1,1 |
0,9 |
49 |
38 |
12 |
Heard y Park, 2006 |
(*) Los más difundidos en Argentina pero tomados
de Minnesota
Significa esto quela fertilización por reposición
no es una buena guía? Realmente es difícil tomar cualquier referencia
sin tomar un contexto. Es conocido que la gran ganancia observada en el
rendimiento potencial de maíz en las últimas décadas en Argentina se
hizo en parte a expensas del contenido de proteínas. El laboratorio de
Química de Maíz de la Estación Experimental Pergamino cuenta con
frondosos records de análisis que revelan el paso de un maíz de 12 %
de proteínas, mayoritariamente Flint de los años 70, a promedios de
6-7 % en los dentados actuales. Ciertamente una guía apropiada debería
ser el promedio (o la mediana) de análisis de una gran cantidad de
muestras recolectadas de sitios sin deficiencias y con rendimientos
estándares para referirlos luego a la zona o región de donde fueron
tomadas esas muestras. Un buen ejemplo es el trabajo de Zubillaga (2002)
que determino el requerimiento de N en 45 kg/ha por tonelada de grano
para las condiciones locales.
El tema es debatido con frecuencia en reuniones
científicas. Debe tomarse el riesgo económico y ambiental de sobre-
fertilizarse un cultivo con N con la base débil que proporciona esta
metodología? Recientemente investigadores de Illinois (Nafziger y otros
2008), analizando nueve años de datos, usando ex - post las dosis
optimas de N obtenidas en los experimentos (ex ante) se hubiera
aumentado el rinde promedio en 140 kg/ha y disminuido la dosis de N en
30 kg/ha, y así aumentar el margen bruto en US $ 30 /ha, comparado con
el uso de la dosis estimada para el mismo sitio basada en función de
respuesta de años previos (ex ante). Desafortunadamente, a causa de que
la variabilidad interanual observada es enteramente debida al clima y no
a los suelos o a otros factores predecibles, difícilmente es posible
capturar algo de ese ahorro en N aplicado.
En el caso del fosforo puede afirmarse que no hay
grandes riesgos, ni ambientales ni económicas siempre que se cuide la
erosión y se tome un horizonte de largo plazo. Primeramente porque el
objetivo de fertilizar con este criterio no es la rentabilidad del uso
de este insumo en particular, sino el de obtener el máximo rendimiento
económico, es decir, de todo el sistema y a largo plazo. Con un
criterio económico teórico estricto, este argumento no es aceptable,
ya que la rentabilidad total es la suma de las rentabilidades parciales
de cada insumo. Pero un criterio agronómico, con el horizonte de la
empresa de largo plazo y su sostenibilidad económica y ambiental, la
estrategia es aceptable.
Una aplicación de fosforo en exceso a los
requerimientos del cultivo de ese año, quedará en el suelo para ser
aprovechado en gran parte por los cultivos subsiguientes. Solo puede
perderse del sistema por erosión. A la vez, una fertilización por
defecto, implicará que el cultivo utilice parte de las reservas del
suelo para completar sus necesidades. En el largo plazo entonces,
solamente si se han seguido sistemáticamente conductas de sobre o sub
fertilización los análisis de suelos reflejarán aumentos o
disminuciones de la disponibilidad original. De ahí entonces la
necesidad de realizar periódicamente los análisis de suelo de control
y monitoreo.
Normalmente los sistemas agrícolas estabilizados,
bajo un régimen de secano, están sujetos a una gran variabilidad
interanual debido a los escenarios de precipitaciones y otros factores
climáticos. Mientras que los suelos tengan un poder regulador
aceptable, no se esperarán grandes variaciones en los niveles de
análisis de suelos debidos a los desvíos entre lo aplicado y lo
efectivamente extraído. Queda no obstante considerar el marco
económico de corto plazo, es decir la rentabilidad del año en curso,
que obviamente tanto preocupa al productor empresario y que los
agrónomos, sobre todo aquellos vinculados a la investigación
científica, aun deben una mejora a los sistemas actuales de predicción
de fertilización.
En este sentido, es fácil comparar el costo de un
kg de nutriente (dividiendo el costo del fertilizante por su contenido
porcentual de nutriente) con el valor de una tonelada de grano, ambos ya
en la chacra. Pero cuidado, que eso no es un análisis económico
valido. Un análisis simple en tal sentido debe comparar el valor del
nutriente con el incremento logrado por la fertilización (Relación
Valor costo) u otras herramientas metodológicas. No obstante en otro
ámbito de análisis, sobre todo en aquellos adonde se pretende valorar
los servicios ambientales, se suele equiparar el costo de los nutrientes
del suelo con los de los fertilizantes. De esta manera las pérdidas de
nutrientes provocada por la actividad humana, en el marco de la
agricultura y el tiempo, acusa un valor normalmente muy negativo,
obviándose el hecho que la tecnología del pasado no controlaba la
erosión ni usaba fertilizantes.
El marco de estos análisis económicos debe siempre
tenerse en cuenta. Fue sin duda difícil para los productores pagar por
los fertilizantes cuando la relación de precios se disparó como
ocurrió el año pasado. Seguramente han ocurrido desbalances temporales
que deberán ser corregidos una vez que la relación de precios se
normalice como se vislumbra para esta campaña.
Referencias
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Jornada de Actualización Técnica para Profesionales
"Fertilización de Soja". INPOFOS Cono Sur. Acassuso, Buenos
Aires. 39 pág
Dr. Ricardo Melgar
EEA INTA Pergamino
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