Reformulando la recomendaciones de fertilización en base a la extracción de nutrientes

artículos

Dr. Ricardo Melgar. 
EEA INTA Pergamino
 

La experiencia Argentina en la formulación de recomendaciones para fertilización ha ganado mucha precisión desde los últimos años. Prácticamente se fertilizan casi todos los cultivos importantes economicamente en la mayor parte del área cultivada. Este artículo revisa los criterios usados por los productores o consultores para sugerir la dosis de fertilizante, con énfasis en el criterio de extracción de nutrientes.

Normal y simplificadamente se siguen tres "recetas": una fertilización de la zona, la más común, que ha dado o venido dando resultados aceptables, en cuanto que no se pierden rendimientos en el mediano plazo. Si bien tampoco se observan mejoras, no causan desequilibrios en los presupuestos. Según algunas encuestas realizadas en el área de producción de granos con productores promedio, esta es una opción elegida por el 40 % de productores (Fertilizar – ICASA, 2006/7). Fuera de este grupo, están aquellos que realizan análisis de suelos y toman en cuenta sus resultados a la hora de estimar las necesidades de fertilizantes del cultivo, y representarían una mayoría con más del 80 %. Los que realizan estas recomendaciones suelen simplemente no fertilizar cuando los valores de análisis de fosforo, por ejemplo son altos, mas de 15 o 20 ppm, y fertilizar con dosis crecientes a medida que los valores son más bajos. Las dudas de muchos asesores sin embargo, pasan por definir esas cuantías.

  

Aproximadamente el 40% de los productores entrevistados señala que a la hora de decidir el planteo de fertilización de sus lotes lo hace de acuerdo a su propia experiencia. Los productores del sudeste se destacan por el alto porcentaje de productores autosuficientes en este sentido. 

Una proporción similar de productores señala que la decisión la toman en conjunto con el asesor, mientras que el 18% señala que el asesor le indica el producto y la dosis a utilizar. 

El 84% de los productores señala que a la hora de determinar las dosis de fertilización en trigo tuvo en cuenta los resultados de los análisis de suelos. 

A su vez el 59% considera que en la determinación de la dosis influye la experiencia adquirida, mientras que el 43% señala que en su caso influyen las condiciones climáticas y otro tanto considera las limitaciones económicas.

 Resultados Encuesta a 341 Productores de Trigo. Principal influencia en la decisión de fertilización de trigo. 2006. Fertilizar ICASA

 

Allí es donde el concepto de reposición entra a tallar. Un concepto simple y fácil de comprender, devolver al suelo los nutrientes que le sacamos con la cosechas. El algoritmo es sencillo, se parte de la base que los granos, como todas las semillas para cumplir su ciclo vital precisan de una concentración uniforme de nutrientes esenciales como el nitrógeno, fosforo, potasio, azufre principalmente. Cada uno de estos nutrientes tienen sus funciones específicas en la semilla, proteínas (N y S), fitatos (P), enzimas (K), etc. Si la planta no puede asegurar esa concentración de nutrientes, la formación de la semilla aborta, y por esa razón, ajusta la producción de semillas (rendimiento) según los nutrientes (y agua, luz) disponibles. Como resultado las semillas (granos) tienen una concentración relativamente constante de nutrientes.

A los fines del cálculo de la reposición entonces, se estima un rendimiento esperado que se multiplica por esa concentración de N, P, K o S, obteniéndose una cifra que equivale muy cercanamente a la que se exporta del campo en calidad de pérdida neta. Esta cantidad es muy distinta sin embargo de la que absorbe la planta durante todo el ciclo, e inmoviliza en su biomasa, la que es en generalmente bastante superior.

Ciertamente no es preciso agregar todo lo que la planta va a absorber ya que el suelo proveerá y eventualmente, todo lo que es almacenado en las hojas y tallos, será reciclado reintegrándose al suelo como parte del ciclo biológico que tienen todos los nutrientes. Por lo que la base de la recomendación es la cifra antedicha, resultado del producto del rendimiento y la concentración en los granos. No obstante una de las desventajas más grandes de esta aproximación, es que desconocemos el rendimiento que vamos a obtener.

Mucho se ha discutido sobre el punto, encontrándose opiniones que indican usar el promedio de rindes de un periodo previo reciente, o más bien rendimientos cercanos a los máximos esperables, ya que de lo contrario los nutrientes agregados podrían no ser suficientes si las condiciones ambiéntela (lluvias) son muy buenas, perdiéndose rendimiento potencial.

En realidad podemos hablar de otras limitaciones con referencia a este método aparte del establecimiento del rendimiento objetivo, y que tienen que ver con el estimador usado para el cálculo. Es claro que el número final dependerá del error cometido con uno u otro factor. En general en Argentina se han usado tablas muy difundidas por el INPOFOS, ahora IPNI, que surgen de una primera publicación realizada por el INTA de Balcarce (Echeverría y Garcia 1998). Posteriormente fue ampliada y corregida incluyendo a todos los nutrientes, inclusive los micros y ha sido recientemente actualizada por Cianpitti y Garcia (2008) (Tabla 1). El origen de las fuentes de información es variado e incluye a los cultivos principales: trigo, soja girasol y maíz además de alfalfa. 

   

Tabla 1. Valores de extracción de nutrientes en kg por tonelada de grano base seca (Cianpitti y Garcia, 2008)

  

Trigo

Maíz

Soja

Girasol

N

20

15

60

72

P

4

3

7

12

K

3

4

19

21

Ca

0,4

0,2

3

4

Mg

2

1

3

9

S

1

2

5

6

  

Ahora bien, el problema que se tiene, es que según las fuentes que tomemos, el estimador va a ser mayor o menor. Por ejemplo, en la tabla 2 se han recopilado valores de extracción de distintas fuentes incluyendo la recién referida. Estimar la dosis de reposición de soja de 40 q/ha de rendimiento puede representar para el productor una fertilización de 80 o 120 kg de superfosfato triple para reponer el P, con la consecuente diferencia de costos. 

  

Tabla 2. Exportación de nutrientes para la producción de una tonelada de soja. 

Nutrientes

Flannery, 1989

Yamada (1)

Melgar et al (2009)

Bundy y Oplinger 1984

Tanaka et al. 1993

EMBRAPA,1998

Cianpitti y Garcia, 2008

 
kg/t de granos 

N

51

51

49

59

59

51

55

P

6.4

5.4

4.1

6

5.2

4.3

6

K

14

11

14

18

19

17

19

Ca

2.5

2.3

3.9

1.9

1.9

3.0

3

Mg

2.5

2.5

2.2

2.4

2.3

2

4

S

2.4

3.4

1.3

3.1

3.2

5.4

3

 

  1. Media de 18 muestras provenientes de los Estados de Paraná y Minas Gerais, 1997/98 (Citado como propia en Yamada. 1999)

  2. Media de 46 muestras provenientes de regiones productores de la región Pampeana compilada por los Ing. Luis Gaspar y Wenceslao Tejerina (Melgar et al 2009).

  

De la misma manera, podemos tomar como ejemplo al girasol. La tabla siguiente (3) muestra los valores reportados por distintos autores. La reposición del fosforo extraído por un girasol de 25 q seria de 83, 65, 50 o 14 kg/ha de superfosfato, y una variación equivalente para N.

  

Tabla 3. Valores de absorción (por la planta), remoción (por los granos) y reciclado por los residuos de cultivo de girasol. Expresados en kg de N o P por tonelada de grano producido.

 

Fosforo

Nitrógeno

 

 

Absorción

Remoción

Residuos

Absorción

Remoción

Residuos

Fuente

Francia

10,8

6,7

4,1

37

19

18

Merrien, 1986

Nebraska (USA)

6,5

5,2

1,3

48

30

18

Anderson , 1986, Hergert et al, 2000

Argentina (*)

5,0

4,0

1,0

40

24

16

Robinson, 1973

Manitoba (Canadá)

2,0

1,1

0,9

49

38

12

Heard y Park, 2006

(*) Los más difundidos en Argentina pero tomados de Minnesota

  

Significa esto quela fertilización por reposición no es una buena guía? Realmente es difícil tomar cualquier referencia sin tomar un contexto. Es conocido que la gran ganancia observada en el rendimiento potencial de maíz en las últimas décadas en Argentina se hizo en parte a expensas del contenido de proteínas. El laboratorio de Química de Maíz de la Estación Experimental Pergamino cuenta con frondosos records de análisis que revelan el paso de un maíz de 12 % de proteínas, mayoritariamente Flint de los años 70, a promedios de 6-7 % en los dentados actuales. Ciertamente una guía apropiada debería ser el promedio (o la mediana) de análisis de una gran cantidad de muestras recolectadas de sitios sin deficiencias y con rendimientos estándares para referirlos luego a la zona o región de donde fueron tomadas esas muestras. Un buen ejemplo es el trabajo de Zubillaga (2002) que determino el requerimiento de N en 45 kg/ha por tonelada de grano para las condiciones locales.

El tema es debatido con frecuencia en reuniones científicas. Debe tomarse el riesgo económico y ambiental de sobre- fertilizarse un cultivo con N con la base débil que proporciona esta metodología? Recientemente investigadores de Illinois (Nafziger y otros 2008), analizando nueve años de datos, usando ex - post las dosis optimas de N obtenidas en los experimentos (ex ante) se hubiera aumentado el rinde promedio en 140 kg/ha y disminuido la dosis de N en 30 kg/ha, y así aumentar el margen bruto en US $ 30 /ha, comparado con el uso de la dosis estimada para el mismo sitio basada en función de respuesta de años previos (ex ante). Desafortunadamente, a causa de que la variabilidad interanual observada es enteramente debida al clima y no a los suelos o a otros factores predecibles, difícilmente es posible capturar algo de ese ahorro en N aplicado.

En el caso del fosforo puede afirmarse que no hay grandes riesgos, ni ambientales ni económicas siempre que se cuide la erosión y se tome un horizonte de largo plazo. Primeramente porque el objetivo de fertilizar con este criterio no es la rentabilidad del uso de este insumo en particular, sino el de obtener el máximo rendimiento económico, es decir, de todo el sistema y a largo plazo. Con un criterio económico teórico estricto, este argumento no es aceptable, ya que la rentabilidad total es la suma de las rentabilidades parciales de cada insumo. Pero un criterio agronómico, con el horizonte de la empresa de largo plazo y su sostenibilidad económica y ambiental, la estrategia es aceptable.

Una aplicación de fosforo en exceso a los requerimientos del cultivo de ese año, quedará en el suelo para ser aprovechado en gran parte por los cultivos subsiguientes. Solo puede perderse del sistema por erosión. A la vez, una fertilización por defecto, implicará que el cultivo utilice parte de las reservas del suelo para completar sus necesidades. En el largo plazo entonces, solamente si se han seguido sistemáticamente conductas de sobre o sub fertilización los análisis de suelos reflejarán aumentos o disminuciones de la disponibilidad original. De ahí entonces la necesidad de realizar periódicamente los análisis de suelo de control y monitoreo.

Normalmente los sistemas agrícolas estabilizados, bajo un régimen de secano, están sujetos a una gran variabilidad interanual debido a los escenarios de precipitaciones y otros factores climáticos. Mientras que los suelos tengan un poder regulador aceptable, no se esperarán grandes variaciones en los niveles de análisis de suelos debidos a los desvíos entre lo aplicado y lo efectivamente extraído. Queda no obstante considerar el marco económico de corto plazo, es decir la rentabilidad del año en curso, que obviamente tanto preocupa al productor empresario y que los agrónomos, sobre todo aquellos vinculados a la investigación científica, aun deben una mejora a los sistemas actuales de predicción de fertilización.

En este sentido, es fácil comparar el costo de un kg de nutriente (dividiendo el costo del fertilizante por su contenido porcentual de nutriente) con el valor de una tonelada de grano, ambos ya en la chacra. Pero cuidado, que eso no es un análisis económico valido. Un análisis simple en tal sentido debe comparar el valor del nutriente con el incremento logrado por la fertilización (Relación Valor costo) u otras herramientas metodológicas. No obstante en otro ámbito de análisis, sobre todo en aquellos adonde se pretende valorar los servicios ambientales, se suele equiparar el costo de los nutrientes del suelo con los de los fertilizantes. De esta manera las pérdidas de nutrientes provocada por la actividad humana, en el marco de la agricultura y el tiempo, acusa un valor normalmente muy negativo, obviándose el hecho que la tecnología del pasado no controlaba la erosión ni usaba fertilizantes.

El marco de estos análisis económicos debe siempre tenerse en cuenta. Fue sin duda difícil para los productores pagar por los fertilizantes cuando la relación de precios se disparó como ocurrió el año pasado. Seguramente han ocurrido desbalances temporales que deberán ser corregidos una vez que la relación de precios se normalice como se vislumbra para esta campaña.

  

Referencias

Anderson, F.N. 1986. Fertilizing sunflowers. NebGuide G86-827. Univ. of Nebraska. Coop. Ext. Lincoln NE

Bundy, L.G. y Oplinger, E.S. 1984. Narrow row spacings increase soybean yields and nutrient removal. Better Crops Plant Food, Norcross, v.68, p.16-17.

Ciampitti I.A. y F. O. García. 2009. Requerimientos Nutricionales. Absorción y Extracción de Macronutrientes y nutrientes secundarios. I. Cereales, Oleaginosos e industriales. http://www.ipni.net/ppiweb/ltams.nsf/$webindex/article=8900A6560325728E0069FF05E036AC78

Echeverría H. y F. Garcia. 1998. Guía para la fertilización fosfatada de trigo, maíz, girasol y soja. Boletín Técnico No.149. EEA INTA Balcarce.

EMBRAPA-Centro Nacional de Pesquisa de Soja.1998. Recomendações técnicas para a cultura da soja na região central do Brasil 1998/99. Londrina: EMBRAPA-CNPSo,. 182p.

Flannery, R.L. Plant food uptake in a maximum yield soybean study. Better Crops Plant Food. Fall 1986. Norcross: PPI/PPIC, 1986. p.6-7.

Heard J. y R. Park . 2006. Nutrient Uptake and Partitioning by Sunflowers in Manitoba. Manitoba Agriculture, Food and Rural Initiatives. John.Heard@gov.mb.ca umanitoba.ca/afs/agronomists.../heard_hay_nutrient_uptake.pdf

Hergert G. W. ; G. D. Binford y J.M. Blumenthal. 2000. Sunflower. Chap 18. In Nutrient Management for Agronomic Crops. p. 135-137 Part II agronomic crops Pag. 131-134. University of Nebraska Cooperative Extension, Lincoln NE.

Melgar ,R.J. Vitti, G. y V. M. Benitez. 2009. Soybean in LatinAmerica. Fertilizing for high yields and quality. Bull. 20. IPI. En prensa.

Merrien A. ; Arjaure G. y Maisonneuve. 1986, Besoins en éléments minéraux chez le Tournesol dans les conditions françaises. Info Techn. CETIUOM 95 II pp 8-19.

Nafziger, E.D, R.G. Hoeft, E. Adee, R.E. Dunker, S.A. Ebelhar, y L.E. Paul . 2008. Assessing Variability In Corn Response To N Rate. FREC Conference. http://frec.cropsci.illinois.edu/2008/report1/

Robinson. RG. 1973. Elemental composition and response to nitrogen of sunflower and corn. Agron. J. 65: 318 320. Citado en Blamey , F.P.C. R.K. Zollinger y A. A. Schneiter. 1997. Sunflower production and culture. En Sunflower. Technology and production. A Agronomy Monograph no 35.

Tanaka, R.T.; Mascarenhas, A.A. y Borkert, C.M. 1993. Nutrição mineral da soja. p.105-135. En: Arantes, N.E. e Souza, P.I. de M. (ed.). Cultura da soja nos Cerrados. Piracicaba: POTAFOS, 1993.

Zubillaga, M.M ; J. P. Aristi y R. S. Lavado. 2002. Effect of Phosphorus and Nitrogen Fertilization on Sunflower (Helianthus annus L.) Nitrogen Uptake and Yield. Journal of Agronomy and Crop Science 188(4): 267-274.

Yamada T. 1999. Adubacao balanceada da soja. En Jornada de Actualización Técnica para Profesionales "Fertilización de Soja". INPOFOS Cono Sur. Acassuso, Buenos Aires. 39 pág

  


Dr. Ricardo Melgar
EEA INTA Pergamino
 

 




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