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Precios y Fertilización
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| Ing. Ricardo Melgar
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Los precios de los
fertilizantes nitrogenados (N) son fuertemente dependientes de los precios del
gas natural, debido a que éste es un importante componente del costo de
producción de la urea y del amoniaco. El libre comercio de los productos a
escala mundial, afecta no sólo al mercado de granos sino también el de otros
commodities como el petróleo, el gas natural y los fertilizantes.
Los recientes aumentos
del petróleo y derivados como el gas en gran parte por la guerra en el Golfo,
que a su vez repercutió en las tarifas de los fletes y seguros marítimos
impactaron en el mercado local afectando algo también a los precios de los
demás fertilizantes y hicieron preguntarse a muchos productores o asesores Cómo
afectará el aumento de precio de los fertilizantes a las decisiones de aplicar
dosis óptimas al trigo?
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Las dosis de uso
corrientes
Las dosis de los
fertilizantes más comunes, como urea granulada y fosfato diamónico están en
general por debajo de las óptimas, tanto en relación a los de la presente
campaña en base a las relaciones de precios como a los valores de reposición,
aunque en general, los estratos de productores más grandes, tienden a tener
mayores rendimientos, asociadas a mayores dosis de utilización.
Hay también importantes
variaciones entre regiones, es conocido que en el sudeste, los productores con
mayor tradición de fertilización aplican dosis promedio un 30 % superiores a
las que aplican los del centro de Córdoba, no solo en trigo, que seria
esperable por el menor potencial de producción, sino también en maíz. No
obstante, en la figura 1 la serie histórica mostrada por el Panel Agropecuario
(ICASA, D.White, 2002) señala una tendencia positiva a aumentar los niveles
corrientes de utilización de fertilizantes.
Figura 1. Dosis
promedio de uso de urea y Fosfato diamónico en la región pampeana.
Precios de cereales y de
los fertilizantes
En los últimos años
(1996 – 2002), los precios de los granos al productor cayeron mas del 15 % en
valor absoluto (Figura 2). Durante el 2002, a pesar de pasar una buena parte de
los costos de producción a pesos y mejorar el perfil por la licuación de
deudas por la pesificación de los créditos, los precios al productor
(post-retención) siguieron bajando medidos en dólares.
Figura 2. Promedios
anuales de precios (Dársena Bs.As.) en dólares al productor de los
principales granos argentinos. Área Economía INTA Pergamino.
La relación precio de
los cereales y área sembrada o precio y aplicación de tecnología es bien
clara. El área con trigo por ejemplo varía (aumenta o disminuye) un 2,6 % por
cada 10 % de variación del precio al productor. A pesar de la sistemática baja
de precio de los granos de los últimos años, los precios de los fertilizantes
no serían limitantes para la demanda, dentro de los rangos observados en los
últimos años.
En general como
commodities, los fertilizantes más comunes como la urea y el FDA presentan una
demanda bastante inelástica, mientras que las especialidades, por ejemplo
nitrato de calcio, o fosfato monopotásico tienen una demanda mucho más
sensible a las variaciones de precios.
Los datos de dosis
promedios de urea y FDA del Panel agropecuario en las series 1993 al 2001, y los
precios al productor publicados por la revista Márgenes Agropecuarios (Promedio
Abril – Julio para trigo y Agosto-Octubre para maíz) nos permiten armar una
estimación razonable. Como es esperable, la serie indica que esta elasticidad
es nula o levemente negativa, es decir la demanda disminuye cuando el precio
aumenta, tanto para la urea granulada como para el fosfato diamónico y
principalmente en el trigo (Figura 3). Sin embargo se observan variaciones entre
regiones, de manera similar a lo observado en EE.UU. para maíz entre varias
regiones productoras del Corn Belt. En este trabajo, los coeficientes
encontrados varían ligeramente entre regiones, excepto en el estado de Ohio,
mucho más diversificado, pero lo interesante es que a través del tiempo, los
coeficientes se han vuelto cada vez más inelásticos, es decir los productores
tienden a aplicar determinadas dosis con independencia de las variaciones de
precios. Por ejemplo para el quinquenio 1964-69, en consumo de nitrógeno el
coeficiente es casi dos veces mayor que para el periodo 1980-1989. (Tabla 1).
Tampoco hay elasticidades cruzadas ya que no son productos sustitutivos. En el
largo plazo, los datos del Corn Belt nos indican que en general la demanda a los
fertilizantes tanto nitrogenados como fosfatados es inelástica.
Tabla 1.
Coeficientes de elasticidad para precios de fertilizantes nitrogenados y
fosfatados para cinco estados del Corn Belt, USA, (Vroomen y Larson, 1992).
|
Periodo |
Illinois |
Indiana |
Iowa |
Missouri |
Ohio |
Media |
|
Nitrógeno |
|
|
1964-69 |
-1.01 |
-1.50 |
-1.19 |
-0.78 |
-5.24 |
-1.94 |
|
1970-80 |
-0.89 |
-1.27 |
-0.92 |
0.83 |
-1.94 |
-0.84 |
|
1980-89 |
-0.81 |
-1.13 |
-0.93 |
-0.82 |
-1.88 |
-1.11 |
|
Fósforo |
|
|
1964-69 |
-1.43 |
-1.37 |
-1.01 |
-0.06 |
-8.11 |
-2.39 |
|
1970-80 |
-1.12 |
-0.94 |
-0.38 |
-0.04 |
-2.19 |
-0.93 |
|
1980-89 |
-0.77 |
-0.23 |
1.55 |
-0.10 |
0.21 |
0.13 |
Figura 3. Relación entre dosis
promedio de urea y FDA para trigo y maíz en la región pampeana. Serie
1993-2000.
Las relaciones de
precios y la rentabilidad actual
La tabla 2 ayudará a
interpretar la evaluación del impacto del precio del N en las decisiones sobre
dosis óptima de N. Las dosis óptimas de N derivadas en estas funciones de
producción incluyen tanto el N aplicado como FDA u otra mezcla a la siembra
como el complementario pro o post siembra hasta el macollaje, el precio del
fertilizante Nitrogenado y el precio neto del trigo al productor.
La tabla indica que si
aumenta el precio del fertilizante o disminuye la de trigo, la dosis óptima
decrece y viceversa. Si embargo, tanto la variación del precio del trigo como
del fertilizante, inciden relativamente poco en la dosis óptima, para los
rangos que habitualmente oscilan los precios. Inclusive, la variación en la
dosis que se aplica por desajustes en las sembradoras o aplicadores es varias
veces mayor. En contraste, el uso promedio de los productores de la zona del
Este de Córdoba en la serie, 1995-2001 es de unos 34 kg de N (47 kg FDA y 71 kg
urea), algo así como un 40 % menos del óptimo para el rendimiento esperado
para la zona.
Tabla 2. Efecto de los precios de N
y trigo para estimar la dosis optima de fertilizante N requerido para producir
trigo en Marcos Juárez.
| |
Precio Neto trigo
US$/q |
|
Precio
Fertilizante US$/kg N |
10.0 |
10.5 |
11.0 |
11.5 |
12.0 |
| |
Dosis óptima
económica de N (Urea) Kg/ha |
|
Año promedio
(30-40 q/ha) |
|
|
0.50 |
55 |
56 |
57 |
57 |
58 |
|
0.55 |
53 |
54 |
55 |
56 |
57 |
|
0.60 |
51 |
53 |
54 |
55 |
55 |
El precio del trigo incluye 20 % de
retenciones, 7 $ de gastos de embarque y 15 % de gastos de comercialización.
Los datos de la tabla 2
fueron elaborados por el modelo Ceres con interfase amigable SUR (Meira, Guevara
y Hernandorena, 2000), simulando el efecto simple del agregado de nitrógeno a
la siembra sobre un suelo de la serie Marcos Juárez (Argiudol típico) que en
el perfil a la siembra tiene el 80 % del agua útil y 50 kg/ha de N disponible.
En el 50 % de los años, los rendimientos esperados en base a la serie
climática 1960- 90 de Marcos Juárez, con el agregado de varias dosis de
nitrógeno generan una función de producción con incrementos decrecientes.
Combinando esta función de producción con los precios del trigo y de la la
urea nos da la dosis óptima económica.
¿Y el Fósforo?
No solo el uso promedio
de uso de nitrógeno está debajo del óptimo económico, el uso de fósforo
también es muy bajo. Si se toman los rendimientos promedios de las dos zonas
contrastantes mencionadas, como el Sudeste de Buenos Aires y de Córdoba para el
estrato de productores mediano, y los datos de extracción del cultivo de trigo
por ese rendimiento y lo comparamos con los niveles promedio de uso en los
últimos años observamos la tremenda diferencia entre el uso medio y la
extracción. No nos atrevemos a considerar la extracción adicional producida
por la soja de segunda, que en la región de Córdoba es casi general, quien
hace trigo ha tomado sin duda la decisión de seguir con la soja, y los niveles
de uso en este cultivo y en esta región son casi nulos.
Si quisiéramos disponer
de la dosis óptima de Fósforo como parámetro para medir las diferencias entre
el nivel de uso actual y el más rentable, los datos son contradictorios según
tomemos la región norte o sur. Para la región pampeana norte, evaluamos los
datos del Ing. Senigagliesi y sus colaboradores obtenidos hace ya unos años
(1983), para trigo. Con los valores de P Bray promedio de los sitios ensayados,
(12,4 ppm), la dosis óptima económica es de 13 kg/ha de P2O5,
suficiente para mantener un balance positivo de acuerdo a la tabla 3, pero no
consideramos en este caso, la soja de 2da. subsiguiente; para suelos pobres, por
ej. menos de 10 ppm, la dosis promedio no sería suficiente ya que la dosis
óptima es de 22 kg/ha P2O5 .
En el caso del sudeste,
las funciones de producción publicadas por Berardo (1994) indican una dosis
económica de 68 kg/ha de P2O5, resultando según este
resultado, que las dosis promedio serían totalmente incapaces para sostener un
balance neutro o positivo.
Tabla 3. Relación
entre uso promedio de fertilizantes fosfatados y extracción del cultivo de
trigo a rindes promedio para el estrato de productores de tecnología media
|
|
Uso promedio |
|
Región |
Rinde Medio |
FDA |
P2O5 |
Remoción |
Diferencia |
| Trigo |
.......................... kg/ha
.......................... |
|
Sudeste Buenos Aires |
3500 |
81 |
37.2 |
31 |
+6.2 |
|
Sudeste Córdoba |
2500 |
47 |
21.5 |
24 |
-2.5 |
|
Maiz |
|
|
|
|
|
|
Sudeste Buenos Aires |
4800 |
78 |
36.4 |
33 |
+3.4 |
|
Sudeste Córdoba |
7000 |
55 |
25.3 |
48 |
-22.7 !! |
Conclusiones
Indudablemente la
ajustada economía de los cultivos extensivos hace que cada empresario que se
dedica a producir trigo o maíz cuide al máximo los detalles inherentes a la
compra de insumos, así como la tecnología de aplicación de éstos. Las
decisiones basadas en las expectativas si bien tienen un fundamento mas allá de
lo puramente emocional pueden conducir a perdidas de rentabilidad si no
estuvieran sustentadas por la información apropiada, tanto de cada lote, como
de las perspectivas de los precios futuros del cereal.
La perdida de
rentabilidad es real cuando no se usan las dosis optimas económicas en la
campaña de trabajo; pero también se atenta con la rentabilidad futura cuando
la dosis de uso no contempla el balance de nutrientes en la rotación de
cultivos. Aplicar menos fósforo que lo que se remueve con la cosecha
inexorablemente conducirá a una disminución en los niveles de ese nutriente
disponible.
Es posible que un
empresario extrasectorial con liquidez de capital decida invertir en producir
granos y perfectamente lícito que maximice su ganancia cargando parte del costo
de producción al capital del suelo, que es su reserva de nutrientes. No es
lógico en cambio, que quien sea propietario de ese recurso, cargue a su cuenta
esa transferencia de renta.
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