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Pasturas:
Los Múltiples Propósitos de la Fertilización
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| Equipo del Proyecto Fertilizar INTA
Pergamino
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Para optimizar la producción de pasto es necesario efectuar un manejo muy
eficiente, integrando diferentes tecnologías, tanto de manejo como de
utilización de insumos. La fertilización resulta una práctica de gran impacto
productivo en las praderas, mejorando la producción de materia seca y el valor
nutritivo del forraje y representa una herramienta muy interesante para mejorar
la productividad forrajera bajo ambientes desfavorables. El resultado de la
fertilización permite alcanzar esquemas viables desde el punto de vista
productivo y económico. Ello explica la creciente expansión de la aplicación
de fertilizantes en prácticas como el rejuvenecimiento de pasturas degradadas;
promociones de raigrás u otras especies; manejo de forrajeras intersembradas,
etc. En este artículo se resaltan algunos de los múltiples beneficios y
propósitos en los que el uso de fertilizantes puede optimizar la productividad
de los forrajes en situaciones edáficas complicadas y los fundamentos
nutricionales que sustentan los criterios de aplicación.
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Antes de pensar en
fertilizar, ajustar lo grueso.
La fertilización es una
tecnología estratégica en el manejo de cualquier recurso forrajero. Al igual
que en los cultivos de grano, la evaluación de la necesidad de fertilización
deberá estar sustentada en un diagnóstico de la fertilidad. Para ello se
disponen de variadas herramientas: análisis de suelos; análisis de plantas;
información de lotes (producciones medias; tecnologías utilizadas, estado de
degradación o de fertilidad de potreros, etc.). Asimismo, es importante que
este diagnóstico de la fertilidad esté efectuada considerando un objetivo de
producción, dentro de un esquema de planificación global de la Empresa
agropecuaria.
El éxito en la
producción de forrajes depende de varios factores, algunos más o menos
manejables por el productor y otros escasamente manejables o no manejables. El
manejo más eficiente y eficaz será aquel que optimice el manejo de los
factores controlables, mientras que procure minimizar la incidencia negativa de
aquellos factores de menor control (tabla 1).
Variables controlables
-
Fecha de siembra
-
Densidad de siembra
-
Selección de
especies y variedades
-
Control y
prevención de adversidades (malezas, plagas, enfermedades)
-
Sistema de labranza
y eficiencia de implantación
-
Asignación de
forraje a los animales
-
Sistema de pastoreo
y eficiencia de utilización del pasto
-
Sistema de
distribución de deyecciones (orina y heces)
Variables escasamente
controlables o no controlables
-
Escenario económico,
financiero y político zonal, regional y nacional.
-
Eventos climáticos
(lluvias, granizo, heladas, etc.).
-
Precios de insumos y
productos.
-
Factores ambientales:
temperatura, radiación, humedad, presión atmosférica, etc.
Para que la aplicación
de fertilizantes sea una práctica viable y rentable, es necesario antes de
planificar el agregado de nutrientes, ajustar variables decisivas como
selección de especies, densidad de siembra, manejo de adversidades, manejo del
pastoreo, etc. No sirve de nada aplicar, por ejemplo, fósforo a una pastura mal
implantada, con invasión de malezas y que luego de fertilizar el pasto
excedente generado quede en el lote sin aprovechar. Tampoco resultará exitoso
la aplicación de fertilizantes en lotes degradados físicamente, por ejemplo
con procesos de compactación subsuperficial (pisos de disco), encostramientos,
etc.
Selección de lotes y
especies
Una de las decisiones de
mayor impacto en el manejo de las praderas es la selección de lotes y de las
especies a incorporar en la mezcla forrajera. Dentro de los factores de suelo
que condiciona la selección de especies a implantar, el pH es uno de los
parámetros más importantes a evaluar ya que su nivel determina y condiciona la
biodisponibilidad de nutrientes esenciales y por ende podríamos considerarlo
como un indicador global de fertilidad. En la tabla 2 se presentan valores
orientativos de pH óptimos para algunas especies forrajeras.
Tabla 2. Requerimientos
de pH de diferentes especies forrajeras.
| Rango
óptimo de pH |
| 5.5-6 |
6-6.5 |
6.5-7 |
| Falaris |
Cebadilla |
Agropiro |
| Lotus |
Dactilis |
Alfalfa |
| Sudangrás |
Festuca |
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| Vicia |
Trébol
blanco |
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| Trébol
subterráneo |
Trébol
rojo |
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Fuente: Carámbula,
1991.
En praderas base alfalfa
o en pasturas monofíticas de esta leguminosa, las mejores productividades se
logran en suelos con niveles de pH de 6.5-7. Así, en suelos con pH menores
sería conveniente evaluar el encalado con enmiendas (calcita, dolomita, etc.)
de un reconocido proveedor, con un valor neutralizador del 80 % o más.
Fertilización en ambientes edáficos
difíciles
En ambientes
problemáticos, como en suelos sometidos a anegamientos de diferente duración
(por ejemplo en la Cuenca del Salado), la fertilización permite aumentar la
producción de pasto, incrementar la carga animal y por ende la producción
secundaria (carne, leche, etc.). Así, es importante identificar qué especies
se adaptan mejor a las condiciones locales, y luego diseñar la mejor estrategia
de fertilización para esa condición. Si el objetivo es promover el desarrollo
de gramíneas, la clave esta en aplicar nitrógeno, mientras que si el
propósito es promover a las leguminosas, es necesario asegurar una buena
fertilización con fósforo. En términos generales, en el manejo de la
fertilidad de los suelos bajos, es necesario diferenciar dos situaciones
totalmente diferentes:
-
Bajos "dulces": Suelos sometidos a la
fluctuación de la napa freática y vulnerabilidad por anegamientos de
diferente magnitud, pero sin problemas de sodio en el complejo de cambio.
Normalmente la estrategia de manejo consiste en la intersiembra o siembra
directa de especies valiosas como raigrás, trébol blanco, Lotus tenuis,
etc. Aplicación de fertilizantes nitrogenados, fosfatados o combinados,
según la especie o especies que se interesa tener en el tapiz y la
fertilidad actual del lote.
-
Bajos "alcalinos": Suelos salino-alcalinos (pH
entre 7 y 8) o sódicos (pH superiores a 8). En estos ambientes normalmente
se efectúa la siembra directa de especies adaptadas a estas condiciones
como mezclas de agropiro, festuca, Lotus tenuis, Melilotus sp., etc.
El agropiro es considerada una especie muy adaptable a suelos bajos, y a
altos niveles de pH, superiores al óptimo requerido por otras gramíneas
comunes en praderas polifíticas (cebadilla, raigrás, festuca, etc.). Es
posible obtener respuestas lineales con dosis de hasta los 200-250 kg/ha de
N (figura 1). Por supuesto, en el ámbito del establecimiento, será
necesario evaluar la dosis económicamente viable según el objetivo de
producción. Los aumentos de producción forrajera lograda con el agregado
de nitrógeno deben ser aprovechados mediante ajustes de carga que permitan
maximizar la cosecha de forraje y/o realizar confección de reservas, como
rollos.
Figura 1. Respuesta
a la fertilización nitrogenada en agropiro (aplicado al inicio del
aprovechamiento primaveral)
Fuente: Adaptado de
Fernandez Greco y col. 1996
Fertilización y
rejuvenecimiento de pasturas degradadas
Aprovechando el efecto
promotor del agregado de nitrógeno sobre las gramíneas y de la fertilización
fosfatada sobre el crecimiento y desarrollo de las leguminosas; es posible
integrar la aplicación de estos nutrientes dentro de esquemas de
rejuvenecimiento de praderas degradadas. Conceptualmente, el rejuvenecimiento de
pasturas es una tecnología por la que se logra promover el crecimiento y
desarrollo de especies forrajeras valiosas (cebadilla, raigrás, lotus,
tréboles, etc.) anulando o reduciendo la presencia y competencia de malezas
mediante diferentes métodos. En la figura 2 se presenta un esquema cualitativo
de la prácticaEl proceso de rejuvenecimiento de pasturas se fundamenta en la
eliminación y/o reducción de los factores limitantes de la producción
forrajera, mediante la utilización de diferente técnicas. Existen numerosos
escenarios posibles y el objetivo del presente artículo escapa los alances de
un tratamiento pormenorizado. En términos generales, la eliminación de malezas
se realiza mediante quemado (común en la eliminación de pajonales en campos
naturales) o utilización de herbicidas. El esquema de la práctica podemos
resumirlo en varias etapas:
1-Desarrollo del banco
de semillas
Consiste en reducir la
frecuencia de pastoreo durante la primavera manejando intervalos de 45-60 días
en las parcelas de pastoreo rotativo para permitir la semillazón de las
especies valiosas.
2-Control de competencia
Hacia fines del verano,
principios del otoño, se efectúa una aplicación de herbicida, comúnmente
glifosato, para reducir la competencia de malezas. Para ello, es importante
contar con buena humedad en el perfil.
3-Fertilización
Para que las especies
presentes en el banco de semillas se desarrollen y promuevan adecuadamente, es
necesario la aplicación de nitrógeno y fósforo. Si el objetivo es promocionar
solamente gramíneas como el raigrás, y si el nivel de fósforo es adecuado
(alrededor de 10-15 ppm) se deberán aplicar nitrógeno en dosis de entre 25 a
50 kg de N/ha. Si por el contrario, el nivel de fósforo es bajo, se deberá
agregar, además del nitrógeno, entre 30 y 50 kg/ha de fósforo/ha (equivalente
a 60 y 100 kg/ha de P2O5/ha) dependiendo de la fertilidad
del lote.
Si por el contrario, el
objetivo es promocionar la cobertura con leguminosas, y los suelos poseen bajo
nivel de fósforo disponible, se deberán aplicar fósforo en el rango indicado
arriba y según fertilidad del lote.
4-Siembra de especies
valiosas
En el caso de que el
suelo no posea un banco de semillas con especies valiosas (como puede ser un
bajo alcalino) es posible efectuar una siembra directa al voleo de especies
adaptadas al ambiente edáfico, luego o en forma simultánea a la fertilización
realizada en el otoño temprano.
Conclusiones
El uso de fertilizantes
resulta una herramienta interesante para ser aplicada en el manejo de recursos
forrajeros desarrollados sobre ambientes edáficos complejos (suelos salinos,
alcalinos, salino-alcalinos, etc.). El agregado de nutrientes permite
incrementar la productividad forrajera y representa la práctica clave en
el manejo de los rejuvenecimientos y promociones de diferentes especies.
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