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Movilidad
del Fósforo en el Suelo
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| Equipo del Proyecto Fertilizar - INTA
Pergamino
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1. Introducción
La dinámica del
fósforo (P) en el suelo, en conjunto con el conocimiento de la fisiología de
los cultivos, son dos aspectos esenciales para básicos para entender cómo
funciona este nutriente en el sistema suelo-planta y por lo tanto representa el
primer pilar para elaborar cualquier esquema de diagnóstico de las necesidades
de fertilización.
El P, luego del
nitrógeno, es el macronutriente que en mayor medida limita el rendimiento de
los cultivos de la Región Pampeana. Interviene en numerosos procesos
bioquímicos a nivel celular y se lo considera un nutriente esencial para las
plantas. En este breve informe, se caracteriza las diferentes formas del P en el
suelo, haciendo énfasis en las implicancias prácticas determina el ciclo
biogequímico de este elemento.
2. Formas y ciclo global de P en el suelo
El P en el suelo se
encuentra formando parte de pooles orgánicos e inorgánicos. Dependiendo del
tipo de suelo, se puede decir que entre 60-50% corresponde a la fracción
orgánica, mientras que el resto se encuentra en forma inorgánica. Las formas
orgánicas se hallan en el humus del suelo, en diferentes niveles de
estabilización. Dentro de la compleja configuración del humus, podemos
distinguir sustancias orgánicas más accesibles para las plantas (lábiles) y
otras de menor accesibilidad (no lábiles). En el cuadro 1 se presentan las
diferentes estructuras en las que se suele dividir al humus para su mayor
entendimiento y la disponibilidad de nutrientes provenientes de ellas.
El motor que mueve todas
las formas orgánicas y que realizan la mineralización del P orgánico, es la
actividad microbiana.
El P inorgánico está
representado por diferentes fracciones o pooles:
-
P presente en los
minerales primarios (básicamente apatitas)
-
P adsorbido (labil)
en las arcillas
-
P en solución: es
el que pueden aprovechar las plantas: HPO4= y H2PO4-
-
P no lábil (poco
disponible) representado por P precipitado/Ocluido
En la gráfica siguiente se esquematiza el ciclo global del P
en el sistema suelo-planta (adaptado de Conti, 2000).
Desde un punto de vista
práctico, interesa conocer las entradas y salidas de P del sistema suelo-planta
y cómo es la movilidad del nutriente en el suelo. Como se desprende de la
observación del ciclo global del P, la única entrada al sistema proviene del
agregado de fertilizantes fosfatados, mientras que las salidas pueden por
extracción en los granos cosechados (la más importante en situaciones de
erosión mínima); erosión; escurrimiento, lixiviación (de escasa importancia,
como se mencionará más adelante). A medida que el P disponible en la solución
del suelo es absorbido por las plantas, es repuesto a partir de la
mineralización del humus, de las fracciones más lábiles de las arcillas y en
forma mucho más lenta, desde la mineralogía primaria. Este reaprovisionamiento
de P hacia la solución del suelo, se realiza mediante un equilibrio químico
dinámico. Por todo lo mencionado previamente, en planteos productivos sin
fertilización, la disponibilidad de P se va reduciendo en forma progresiva, a
diferencia de nutrientes como el N, en donde, además del agregado de N vía
fertilizante, puede existir fijación biológica del N atmosférico a través de
la simbiosis entre ciertas bacterias (por ejemplo, del género Rhizobium) y las
leguminosas.
En sistemas agrícolas
sin problemas de erosión, la principal salida de P se efectúa por la
extracción en las cosechas, ya que la lixiviación es prácticamente nula
debido a la reducida movilidad del P en el suelo.
3- Movilidad del P en el suelo.
El movimiento del P se
realiza principalmente por difusión, y en mucho menor medida por flujo masal.
Los factores principales
que influyen en el ritmo de difusión son:
-
Constante de
solubilidad del P: es una propiedad química intrínseca del elemento
-
Gradiente de
concentración de P entre dos puntos considerados
-
Distancia entre los
puntos entre los que se realiza la difusión y tortuosidad del medio.
-
Humedad: la
difusión se realiza en medio acuoso, por lo que se transforma en un factor
crítico.
-
Temperatura: la
difusión del P aumenta con el incremento de la temperatura.
Por las características
de movilidad del P mencionadas previamente, el fertilizante fosfatado debería
ser colocado a la siembra y lo más cerca de las semillas. Lo más aconsejable
es hacerlo por debajo y al costado de la línea de siembra. En suelos bien
provistos de P, en donde se realizan aplicaciones de P de reposición, las
diferencias entre aplicar al voleo o en líneas a la siembra, se reducen
considerablemente. En planteos de siembra directa (con menores temperaturas
medias de suelo y menores aportes de P por mineralización) la fertilización a
la siembra, adquiere más trascendencia aún.
La importante
interacción de los fosfatos aportados por el fertilizante con la fase sólida
del suelo, hace que el aprovechamiento instantáneo del P aplicado sea realmente
escaso. La eficiencia de fertilización varía según el tipo de suelo
(fundamentalmente pH y tipo de arcillas); fuente de fertilizante, y técnica de
aplicación, pero en términos generales es muy reducida: alrededor de 10-20%.
Sin embargo, el P remanente no se va del suelo, sino que queda en el mismo
generando efectos residuales en cultivos posteriores. Estas es una
característica muy importante de este elemento ya que es posible desarrollar
esquemas de fertilización fosfatada variando la dosis de fertilizante en
función de la relación insumo/producto. Cuando esta relación es más
favorable, es factible incrementar el nivel de P aplicado, mientras que en años
desfavorables, es posible, o bien no fertilizar (aprovechando el efecto
residual) o bien reducir la dosis.
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