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Simulación
de un Modelo de Balance de Nitrógeno en el Sistema Suelo - Caña de Azúcar
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1Alessandra
F. Bergamasco, 2Luis H. A.
Rodrigues, 3Fabio C. da
Silva, 4Paulo C.O. Trivelin
1Becario de Maestría CAPES, Facultad de Ingeniería
Agrícola/UNICAMP, Campinas/SP
2Prof. Dr., FEAGRI/UNICAMP, Campinas/SP
3Investigador Dr., CNPTIA/Embrapa, Campinas/SP
4Prof. Dr., CENA/USP, Piracicaba/SP
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La caña de azúcar,
cultivo de importancia en toda la región y en el mundo, todavía sufre la
práctica de la quema de los rastrojos antes de la cosecha, lo que esta siendo
cuestionado por la alta emisión de gases (carbónico, de nitrógeno y azufre),
además de provocar perdidas significativas de nutrientes para las plantas,
facilitar la emergencia de malezas y, de la erosión debido a la reducción de
la protección del suelo.
Manteniendo las hojas y
paja de la caña en el campo, luego del corte, se permite la conservación de la
humedad, temperatura y principalmente la materia orgánica en el suelo,
condiciones ideales para el desarrollo de la planta y de la población de
microorganismos asociados al sistema.
La cobertura del suelo
por la paja provocará cambios significativos en el manejo del cultivo y la
dinámica del N, influyendo directamente en las prácticas de fertilización de
las cañas socas, principalmente con relación a la fertilización nitrogenada,
ya que el N es el nutriente que más limita la productividad de los
cañaverales.
El objetivo de este
estudio es utilizar el Modelo de Balance de Nitrógeno realizado en base al
modelo CERES N, para el sistema suelo – caña de azúcar en un manejo sin
quema. Los modelos de dinámica del nitrógeno pueden servir como un sistema de
orientación para la recomendación de fertilizante nitrogenado en diferentes
condiciones a través de distintos escenarios y orientación del manejo adecuado
de los cañaverales, con el objetivo de obtener la máxima productividad del
cultivo y el mejor uso de los recursos naturales e insumos.
Fertilización Nitrogenada en el
Cultivo de Caña de azúcar
Del total del nitrógeno
encontrado en la capa superficial del suelo, el 90 % está combinado
orgánicamente y el resto es el nitrógeno inorgánico que puede ser aprovechado
por las plantas. En la Figura 1, STEVENSON (1986) presenta un resumen de las
transformaciones del nitrógeno del suelo como resultado del proceso de
descomposición que sufren los materiales orgánicos. En esta figura es posible
constatar la importancia de la actividad de los microorganismos en la
inmovilización y mineralización, la fijación de nitrógeno en el humus y en
los minerales de arcilla, las perdidas por volatilización y lixiviación, las
entradas de N del material orgánico y de los fertilizantes y, finalmente, la
absorción por las plantas.
Un modelo de simulación de
escenarios
En el estudio del ciclo
del N en agro ecosistemas, para fines de modelaje matemático, además del
conocimiento de las vías internas de transferencia de nitrógeno y de sus
tasas, debe conocerse las formas de entrada de N al sistema, que son las
fuentes, y las salidas, o drenajes, del modelo, y la intensidad con que ocurren.
En este modelo matemático que describe la dinámica del N en el sistema suelo
– caña-de-azúcar, se utilizaron como entradas: fertilizante nitrogenado,
paja remanente, materia orgánica ya existente en el suelo, amonio atmosférico
y reserva biológica de N. Como salidas de nitrógeno, el modelo considera:
remoción por la cosecha del N contenido en los tallos; lixiviación del nitrato
en el suelo, fuera de alcance de exploración del sistema radicular; Perdidas
gaseosas de NO, N2O y N2 del suelo (microorganismos
desnitrificadores) y Volatilización del amonio.
Figura 1. Transformaciones del
nitrógeno en el sistema suelo proveniente de residuos agrícolas y abonos
(STEVENSON, 1986).
El Modelo de Balance de
Nitrógeno completo (Figura 2) está dividido en colores, conforme a los caminos
que el nitrógeno recorre en el sistema. Los compartimentos y relaciones que
están en negro indican las perdidas de nitrógeno del sistema; en azul están
las entradas de N; en gris, el N en el suelo y los procesos que sufre; el verde
indica la caña-de-azúcar, son los procesos que ocurren dentro de la planta, y
en rojo, el resultado final del modelo, esto es, la cantidad de N en la caña
soca.
En la simulación de
situaciones que puedan ocurrir, o que son comunes a los productores, se buscan
respuestas y auxilio en la toma de decisión en relación al mejor manejo de los
fertilizantes nitrogenados en la obtención del mejor resultado en producción
de sacarosa del cultivo de caña, con el menor costo posible y menor riesgo
ambiental por contaminación.
El balance del Nitrógeno en cada
situación
Fueron creados
escenarios con situaciones que pueden ocurrir en el campo, y simulaciones con el
modelo, los resultados de los parámetros de salida, los cuales están
presentados en las Tablas 1, 2 y 3.
En el escenario 1 (Tabla
1), ocurrieron diferencias significativas en las perdidas de N en las tres dosis
simuladas de N (0, 50 y 100 kg/ha), siendo que con la dosis de 100 kg/ha ,
(actualmente recomendada para el cultivo), las perdidas suman 10% del tenor
total de N en el sistema; en la dosis de 50 kg/ha , en 5%; y en la dosis de
cero, no llegan a 0,5%.
Tabla 1. Escenario
1: Aplicación de N, fuente urea, incorporada al suelo, entre los meses de
noviembre a febrero, con precipitación debajo de 10 mm.
En cuanto al contenido
de N en la caña, para la dosis de 100 kg/ha de N, llego a 172 kg/ha, para la
dosis de 50 kg/ha de N fue de 150, y para la del testigo, fue 116 kg/ha, luego
de un período de 360 días. Según estudios de GAVA et al. (2001), el tenor de
N en la caña soca, después de 299 días, para la dosis de 100 kg/ha de N,
usando urea, fue de 172 kg/ha, valor próximo al encontrado por COALE et al.
(1993).
A través del análisis
del comportamiento del N en el suelo durante el ciclo del cultivo, se puede
observar que existe influencia de la cantidad de fertilizante agregado al suelo
en el tenor de N como MO, ya que al agregarse N al sistema la actividad de los
microorganismos aumenta, además ese N agregado como fertilizante puede sufrir
inmovilización y pasar a formar parte de la MO , sin embargo, esa influencia es
pequeña. En el final del ciclo de la caña, quedará en el suelo , como MO, 16%
del N que entró en el sistema para la aplicación de 100 kg/ha de N; y 22% del
N que entró en el sistema cuando no hay aplicación de fertilizante. Eso indica
que la adición de N en el sistema activa la mineralización de la MO. Así, la
paja y otros vegetales celulósicos, si no fueran suplidos con nutrientes
esenciales, deben ser considerados mas una fuente de humus que como material
fertilizante para las plantas.
La formación de humus
es prácticamente igual en los tres casos (0, 50 y 100 kg/ha de N), sin embrago,
en la dosis cero representa 14% y en la de 100 kg/ha de N, 10% del N total del
sistema. El tenor de N mineral en la dosis cero permanece prácticamente
constante del 3º mes hasta el final del ciclo, sin alcanzar un pico,
en cuanto al tenor de nitrato queda abajo del N mineral y del humus. En la dosis
de 100 kg/ha de N, el N mineral tiene una caída mas acentuada que cuando se
aplican 50 kg/ha de N.
Otro escenario, donde se
comparan tres fuentes diferentes de N, urea, UAN y nitrato de amonio (NA), en
aplicación en cobertura, siendo que esta última fuente (NA), en el modelo, es
considerada igual al sulfato de amonio (SA), y los resultados de ese escenario
son presentados en la Tabla 2.
Tabla 2. Escenario
2: Aplicación de 100 kg/ha de N, en cobertura, entre los meses de noviembre a
febrero, con precipitación debajo de 10 mm.
En el escenario 2 (Tabla
2), se estimo a través del modelo, perdidas de 32% para la Urea, 23% para el
UAN y 16% para el Nitrato de Amonio o Sulfato de amonio. Otros autores
encontraron pérdidas de N, utilizando como fuente urea, que variaron de 43 a
56% del N total del sistema.
Analizándose los
resultados de las simulaciones del escenario 2 (Tabla 2), se nota que el
comportamiento de la MO es prácticamente igual para los fertilizantes
analizados. El tenor de N mineral mostró una caída acentuada luego de la
aplicación de urea, y más lenta para la aplicación de UAN, sulfato de amonio
(SA) y nitrato de amonio (NA).
El nitrato alcanzó
mayores valores cuando se utilizo nitrato o sulfato de amonio, donde ocurrió
también el mayor tenor de N total en la caña, debido a menores perdidas cuando
se utilizan esos fertilizantes (NA y SA) comparados con à urea y UAN en
cobertura. La urea en cobertura volatiliza mas fácil en el primer mes después
de la aplicación por eso observamos que es mas acentuada el N mineral un mes
después de la aplicación, conforme también observó TRIVELIN (2000),
extrayendo perdidas aun mayores de amonio cuando utilizó urea en cobertura en
experimento. El UAN, a pesar de volatilizar bastante menos que la urea, también
tiene una perdida considerable de amonio. Cuando son incorporados al suelo esos
fertilizantes, la perdida por volatilización es prácticamente cero. La
formación de humus fue semejante para los tres fertilizantes (alrededor de 10%
del total de N en el sistema).
En la Tabla 3 fue
simulado otro escenario, donde fueron comparados los efectos de la
precipitación y de la temperatura en el momento de la aplicación del
fertilizante nitrogenado.
Tabla 3. Escenario
3: Aplicación de 100 kg/ha de N, en cobertura, fuente urea.
En el escenario 3, los
valores estimados por el modelo muestran que cuando la aplicación del
fertilizante se realiza entre los meses marzo y octubre, las perdidas son
menores comparadas con la aplicación realizada en los meses de noviembre y
febrero. Las mayores perdidas ocurren cuando, en el momento de la aplicación
del fertilizante, la precipitación es menor que 10 mm, y son menores cuando esa
precipitación es superior a 30 mm. Sin embargo, las perdidas por lixiviación
son mayores con mayores precipitaciones, y también la desnitrificación, la que
se beneficia con las lluvias, ya que ocurre en condiciones anaeróbicas. La
volatilización es prácticamente nula con altas precipitaciones, ya que el
nitrógeno aplicado en superficie, sobre la paja, es llevado para las capas mas
profundas. Con precipitaciones hasta 30 mm en el momento de la aplicación de la
urea, ocurrieron las mayores perdidas de amonio.
El menor tenor de N en
la caña ocurrió cuando la aplicación fue realizada entre los meses de
noviembre y febrero, y la precipitación en esa época era inferior a 10 mm,
llegando ese valor a 126 kg/ha de N. Eso ocurrió debido a gran perdida de
amonio por la falta de lluvia y de las temperaturas altas en el momento de la
fertilización, reduciendo el tenor de N mineral y así, la nitrificación,
quedando un bajo tenor de N disponible para suplir la demanda de N. Los mayores
valores de N total en la caña después de 12 meses ocurrieron cuando, en el
momento en que la caña recibió el fertilizante, la precipitación era superior
a 30 mm o cuando la temperatura era mas baja.
Los resultados
encontrados por el modelo en los tres escenarios (Tablas 1, 2 y 3), muestran que
el modelo está estimando valores de acuerdo con la realidad, conforme a los
experimentos de campo demostrados por varios autores GAVA et al. (2001),
TRIVELIN (2000), TRIVELIN et al. (2002), COALE et al. (1993).
A través de esos
escenarios, puede concluirse que las condiciones ideales para la caña de
azúcar, sin considerar costos, son: (1) cuando la aplicación del fertilizante
fuera realizada en cobertura (mayor facilidad de manejo por causa de la paja
sobre el suelo), utilizar Nitrato o Sulfato de amonio como fuente de N; (2) si,
en la época de aplicación del fertilizante, la precipitación fuera alta y/o
la temperatura baja, aplicar urea como fuente de N; (3) cuando la aplicación
fuera incorporada al suelo , utilizar urea como fuente de N, sin embargo, esa
condición necesita ser estudiada para analizar el costo / benefício, ya que,
en caña soca cubierta con rastrojos, esa aplicación es bastante trabajosa.
Consideraciones Finales
El Modelo de Balance de
nitrógeno representa una contribución para el cultivo de la caña de azúcar,
principalmente con relación al manejo sin quema. Los modelos que describen la
dinámica del nitrógeno para otros cultivos, como el CERES N, son difíciles de
utilizar debido al gran número de datos de entrada exigidos, datos de difícil
medición, que necesitan de experimentos caros.
El Modelo de Balance de
Nitrógeno todavía es un modelo preliminar y simplificado, que necesita pasar
por testeos y validaciones, e incluirse parámetros de gran importancia que aun
no fueron considerados debido a la falta de datos e informaciones disponibles
para el estudio, y debido a la complejidad del sistema. A pesar de eso, este
modelo mostró estar realizando simulaciones con resultados cuyos
comportamientos condicen con la realidad, en las condiciones analizadas.
Este modelo puede
dirigir nuevas investigaciones en esta área, ya que indica donde es deficitario
el número de informaciones respecto de la dinámica de N, donde están faltando
datos para volverlo más complejo, y datos para validar parámetros que no
fueron testados debido a la falta de experimentos que buscaran esa información.
Así, ese modelo puede
servir como un Sistema de Soporte de Decisión confiable en esa área,
auxiliando en la toma de decisión en cuanto a la mejor cantidad de fertilizante
nitrogenado a aplicarse en el cultivo, mejor forma de aplicación, mejor fuente
de N, etc.; dependiendo de la situación que se está analizando.
Figura 2. Modelo
de Balance del Nitrógeno en el sistema suelo – caña de azúcar.
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