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Forrajeras
Subtropicales: Mirando al Norte
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Ing. Agr. Ricardo Melgar
Ing. Agr. Martín Torres Duggan
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Si bien las pasturas naturales son la base de la alimentación del ganado, las
praderas implantadas de especies subtropicales son un recurso importante dentro
de los planteos ganaderos del norte de la Argentina. La fertilización, en
especial con fósforo para asegurar la implantación, aparece como una
herramienta indispensable en aquellas áreas con deficiencias. La fertilización
con nitrógeno en cambio es motivo de controversias en situaciones donde el
excedente de pasto no puede aprovecharse por deficiencias del manejo de la
carga, o porque las lluvias inadecuadas en cantidad y distribución durante el
verano impiden aprovechar una eficiencia de utilización apropiada para mejorar
la productividad de las pasturas; el primer paso para mejorar los resultados
ganaderos. En cualquier caso, la fertilización con nitrógeno será agronómica
y económicamente viable solamente cuando los factores limitantes hayan sido
removidos, sean estos limitantes de nutrientes o de agua. Se analizan algunas
experiencias locales realizadas en Tucumán.
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¿Para qué fertilizar?
La
fertilización de pasturas cumple una función relevante en sistemas ganaderos.
Una mejor nutrición del recurso forrajero permite:
-
Aumentar la productividad del recurso
forrajero
-
Mejorar la calidad
-
Aumentar la persistencia de la pradera
-
Optimizar el período de aprovechamiento, etc.
La
utilización de especies forrajeras tolerantes a altas temperaturas en el norte
argentino se ve limitada debido a las condiciones climáticas imperantes en la
zona. En estas condiciones, son de gran utilidad especies subtropicales como Brachiaria,
Setaria, o Grama Rodhes (Chloris sp), que por su origen, pueden ser
incluidas dentro de la cadena forrajera zonal.
Interacción nitrógeno-agua
Los climas
subtropicales del norte de argentino se caracterizan por la irregularidad de las
precipitaciones de verano, lo que junto a las altas temperaturas produce
frecuentes sequías de variada intensidad. Así, la irregular disponibilidad
hídrica en el suelo, al incidir sobre el crecimiento y desarrollo de las
plantas, condiciona la respuesta al agregado de nutrientes, en especial el
nitrógeno. En el noroeste argentino (NOA) la ocurrencia de lluvias
primavero-estivales es el principal factor condicionante de la magnitud de la
respuesta al agregado de Nitrógeno. Así, Holgado (2000) en un ensayo de
fertilización de tres años utilizando Brachiaria brizantha, encontró, en
suelos agrícolas tucumanos, que la respuesta al agregado de 250 kg/ha de urea
con pastoreo rotativo de 14 /28 días de uso y descanso, produjo incrementos de
productividad de la pastura del 28, 41 y 25% sobre el testigo en los años 1, 2
y 3 respectivamente. En el tercer año particularmente, la productividad fue
restringida como consecuencia de una sequía ocurrida durante los meses de
noviembre y diciembre.
Tabla 1: Efecto del
agregado de N sobre los días en pastoreo(DP) y sobre la producción de carne
(kg./ha). Holgado et al, 2000.
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Ciclos |
Tratamiento |
Días
Pastoreo |
Carga
(cabezas/ha) |
Prod. Animal
(kg/ha) |
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96/97 |
S/Fertilizar |
189 |
4 |
398 ns |
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|
Fertilizado |
189 |
4 |
389 |
|
97/98 |
S/Fertilizar |
187 |
4 |
429 * |
|
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Fertilizado |
187 |
5.77 |
562 |
|
98/99 |
S/Fertilizar |
176 |
4 |
419 ns |
|
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Fertilizado |
151 |
6 |
470 |
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Acumulado |
S/Fertilizar |
552 |
4 |
1,246 |
|
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Fertilizado |
527 |
5.26 |
1,421 |
|
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Diferencia |
25 |
1.26 |
175 |
*, Ns:
Diferencias estadísticamente significativas a nivel de 5% de probabilidad y sin
diferencias significativas
Efecto del agregado de N sobre la producción
de carne
Es relevante
aclarar que, de no ajustar la carga animal según la disponibilidad forrajera,
el incremento de pasto generado por la aplicación de fertilizante no se
aprovecha debido a la pérdida de calidad del recurso pastoril. Esto es lo que
ocurrió en el primer año del ensayo. En el segundo año de la experiencia, los
aumentos realizados en la dotación de animales produjo aumentos en la
producción de carne por unidad de superficie. Sin embargo, en el último año,
si bien la aplicación de N y el ajuste de la carga determinaron aumentos en la
producción de carne/ha, no fue lo suficientemente importante cuantitativamente
como para establecer una diferencia estadística significativa. Los autores
atribuyen la menor respuesta al N a la sequía estival. En la tabla 1 se
presentan los resultados de la experiencia.
Incidencia del tipo de suelo e interacción
especie-tratamiento
No siempre
mayores niveles de precipitación ocurridos en el momento de mayor demanda de
las especies forrajeras subtropicales mejora la respuesta al agregado de
nitrógeno. El tipo de suelo puede condicionar la respuesta e incluso reducir la
productividad de la pastura. En un ensayo efectuado en un suelo sódico (pH de
8.2 y 1. 8% de MO) con pasturas de más de 5 años de implantación, Pérez y
col. (2000) obtuvieron diferencias de uso del nitrógeno según las especies
utilizadas incluyendo disminuciones en la productividad forrajera en períodos
húmedos. Los tratamientos que utilizaron fueron: tratamiento 1 (testigo),
tratamiento 2 (100 kg/ha de N), tratamiento 3 (100 kg/ha de N+100 kg/ha de P2O5
+ 100 kg/ha de K2O).
De las
especies utilizadas (Brachiaria brizantha, Setaria anceps, Chloris
sp,) las dos primeras presentaron una importante respuesta al agregado de N.
Los niveles de respuesta medios fueron: Brachiaria: 25.3 kg de MS/kg de N
Setaria: 26.3 kg de MS/kg de N.
El agregado
de NPK, en cambio representó incrementos más marginales: 0,1 y 0,5 t /ha para
Brachiaria y Setaria respectivamente. La pastura de Grama Rodhes (Chloris sp)
se comportó muy estable, sin aumentos significativos en la producción de pasto
pero con tendencias positivas importantes: 4.0 a 4,4 t/ha, mayor número de
matas y mejor relación hoja tallo en las parcelas fertilizadas con NPK respecto
del testigo.
Desde el
punto de vista de las posibilidades de utilización de estas especies, Grama
Rodhes es la que menos potencial de utilización posee bajo esquemas de manejo
con agregado de fertilizantes, mientras que Setaria y Brachiaria poseen
mayor adaptabilidad, generando importantes aumentos de la producción forrajera
en ambientes mejor provistos de N.
El efecto de otros nutrientes en suelos con deficiencias
A diferencia
de las regiones del Noroeste, el norte santafecino y grandes extensiones de
Corrientes y Misiones, otras regiones húmedas del nordeste, se caracterizan por
bajos niveles de fósforo y aún de potasio. En Reconquista, sobre un suelo
típico de la región ganadera de 7 ppm de P, 226 de K y 25% de M.O., la Ing.
Claudia Vidal realizó un experiencia con una pastura de Setaria fue fertilizada
a la siembra con varios niveles de N (0 a 450 kg/ha) combinadas con el agregado
de fósforo (50 kg/ha de P2O5), de potasio (40 kg/ha de K2O) y de los tres
nutrientes completos. Aunque durante el período de evaluación se registraron
precipitaciones inferiores a la media, la producción de forraje obtenida en el
primer año de implantación de Setaria fertilizada fue satisfactoria.
Durante 3 cortes en el primer año, la producción acumulada se muestra en la
tabla 2 y gráfico 1.
La
producción de Setaria en ausencia de P, aumenta desde 7.0 hasta 9.5 t/ha con el
agregado de 300 kg/ha de N. En cambio, el efecto del N se potenció con el
agregado de 50 kg/ha de P en pasando a 12.0 t/ha con la misma dosis de N. La
eficiencia en el uso del N (cantidad de materia seca producida por kg de N
aplicado), varió en forma: Pasó así de 32 a 37 kg de MS por kg de N aplicado,
sólo por el agregado de 50 kg /ha de fósforo.
En cuanto al
potasio, si bien los valores de disponibilidad de este nutriente en el suelo
están en el umbral de respuesta, ésta no se manifiesta claramente cuando se
consideran todos los tratamientos. En cambio el efecto aditivo del potasio es
importante cuando se consideran un adecuado suministro de N y P
Tabla 2. Efecto de fósforo y
potasio sobre la eficiencia del Nitrógeno en la producción acumulada de
materia seca de Setaria sphacelata cv Narok .
| Dosis
de N kg/ha |
Nutrientes
considerados |
| N |
N |
N+P |
N+P+K |
| 0 |
3.4 b |
3.7 b |
3.6 b |
| 150 |
7.3 a |
10.3 a |
9.6 a |
| 300 |
9.7 a |
11.2 a |
12.8 a |
Adaptado de Vidal, 2000.
Gráfico 1. Valores
promedios de MS para las distintas dosis de N en función del P aplicado.
El efecto de
interacción entre los factores de producción es también obvio cuando se
considera el efecto de la fertilización sobre la eficiencia en el uso del agua
de lluvia que la mejoró desde y de 3,4 para el testigo absoluto hasta 14,7 kg
MS /mm para la dosis de mayor producción.
Referencias
-
Holgado, F.D. 2000.
Fertilización nitrogenada en Brachiaria brizantha cv. Marandu:
Efecto sobre la producción de forraje y carne. INTA Leales Tucumán. Rev.
Arg. Prod. Anim. Vol 20. Sup I (198-199)
-
Pérez, P.G; García Valdez, M.V; Toranzos de
Pérez, M. 2000. Respuesta de tres forrajeras tropicales a la fertilización
nitrogenada. Fac. Agron. Y Zootecnia. Univ. Nac. Tucumán Rev. Arg. Prod.
Anim. Vol 20. Sup I (199-200).
-
Vidal, C.M. 2000. Producción de Setaria
sphacelata cv Narok bajo corte, fertilizada con distintas dosis de N, P
y K en el noreste santafesino. XVII Congreso Argentino de la Ciencia del
Suelo. Mar del Plata Abril 2000
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