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Mejorando la Calidad Nutricional de los Alimentos y
la Productividad de los Sistemas Agrícolas
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Traducción resumida del trabajo:
Improving plant food nutritional quality and the nutrient output of
agriculture systems.
Ross M. Welch, USDA-ARS, U.S. Plant, Soil and Nutrition Laboratory,
Cornell University, Ithaca, NY, USA
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Las principales causas de mortalidad en el mundo de hoy son
la desnutrición y las enfermedades relacionadas, que contabilizan más de 30
millones de muertes por año (1). Las causas primarias de esta crisis de salud
yacen en la disfuncionalidad de los sistemas agrícolas ya que la agricultura es
el proveedor primario de alimentos a la humanidad. Desafortunadamente, este
vínculo entre la agricultura y la salud humana ha sido en gran parte ignorado
por gobiernos y políticos en todas partes y la agricultura nunca ha tenido como
objetivo específico mejorar la salud humana (2).
La agricultura puede contribuir a mejorar la calidad
nutricional de los alimentos de varias maneras para sostener la salud y el
bienestar. Sin embargo, se requiere que el sector agrícola entienda 1) la
importancia de tal acción para la sociedad y la salud de la humanidad, 2) cómo
puede contribuir a ello, 3) qué alimentos son los que más preocupan a la
comunidad, y 4) que sea rentable. Además, las políticas de los gobiernos deben
hacer su contribución, y los consumidores deben entender la importancia de una
dieta diversificada y equilibrada para su salud, productividad, y bienestar.
Aumentar el conocimiento del consumidor sobre el impacto de la malnutrición en
la calidad de vida, logro educativo, oportunidades de empleo, y salud debe
proporcionar un estímulo para aumentar la demanda de una mejor calidad y
diversidad de los alimentos. Una demanda creciente por parte de los consumidores
por mejores y más diversos productos en los mercados podría motivar a los
productores a producir alimentos más nutritivos y diversos.
Varias herramientas de manejo podrían utilizarse para
mejorar la calidad nutricional de los alimentos de origen agrícola. Falta, sin
embargo, la resolución de la comunidad agrícola, y de sectores vinculados a la
nutrición y salud pública, de sectores privados y oficiales para hacer que la
agricultura tenga un rol primario en el alivio de la desnutrición.
Prácticas Culturales
Las prácticas agrícolas pueden afectar la producción de
alimentos de. Sin embargo, éstas están casi siempre orientadas a la
maximización de la producción por unidad de área, y a la vez a minimizar los
costos. Además, recientemente en algunos países, el objetivo preservar el
ambiente se está convirtiendo en el más importante de la agricultura.
Maximizar la producción de nutrientes para la humanidad nunca ha sido una
pretensión de la agricultura o de las políticas de los gobiernos. Más aún,
existe conocimiento científico disponible que podría mejorar
significativamente la producción y calidad de los alimentos de origen
agrícola. Los efectos de la desnutrición en las personas y en toda la sociedad
en su actual intensidad en países en desarrollo atestiguan ciertamente la
necesidad de hacerlo ahora. Se presentarán algunos casos que ejemplifican cómo
algunas prácticas culturales y agronómicas podrían utilizarse para mejorar la
productividad de los sistemas agrícolas.
Fertilizantes, enmiendas, abonos y labranzas
Tanto los fertilizantes que contienen macro como
micronutrientes pueden tener efectos significativos en la acumulación de
micronutrientes en los productos comestibles de las plantas (3, 4). Algunos
micronutrientes con movilidad limitada en la savia (Fe, B, V y Cr) tienen escaso
efecto sin embargo cuando se aplican al suelo o pulverizaciones foliares (5).
La aplicación en exceso de fertilizantes nitrogenados puede
afectar negativamente la acumulación de vitamina C (ácido ascórbico) en
varias hortalizas causando hasta 26% de disminución (8). Por el contrario, la
aplicación de fertilizantes potásicos aumentó entre el 8 al 20% el contenido
de vitamina C según la especie. La concentración de β-caroteno en
zanahorias aumentó en la primera cosecha, desde 113 a 126 mg/g de raíz en
respuesta a un aumento en la provisión de N. Y en la tercera recolección el
aumento del β-caroteno resultante del aumento de las dosis de N fue del 7
%; inclusive en la última cosecha se observó un aumento en el nivel del β-caroteno
(29).
Los tratamientos con macronutrientes NPK y Mg también
pueden influir la concentración de otros micronutrientes por ej. Fe, Mn, Zn y
Cu además del β-caroteno en zanahoria (29).
Los tratamientos que contenían N, P y Mg aumentaron la
acumulación de β-caroteno en 42%. El agregado de K como fertilizante
aumentó el β-caroteno en las plantas un 27% en relación al testigo. El
retiro de Mg disminuyó el aumento de β-caroteno de un 42% al 30%. Los
mayores efectos en otros micronutrientes se encontraron en el contenido de Mn y
Fe foliar, pero la fertilización no afecto los demás micronutrientes.
La concentración de la vitamina C en frutas también es
afectada por los macronutrientes. El exceso de fertilización con N reduce la
concentración de vitamina C en frutas de varias especies incluyendo cítricos,
melones y manzanas. También, dosis más altas de K se asocian a una mayor
concentración de vitamina C en frutas (9). Los efectos de la fertilización con
Zn, Mg, Mn, y Cu en el aumento de la vitamina C en cítricos se limitan a los
suelos deficientes.
Aumentar la provisión de algunos micronutrientes (por Ej.
Zn, Ni, I y Se), por fertilización puede aumentar su concentración en las
partes comestibles. Por ejemplo, en arvejas se ha demostrado que aumentar el
suministro de Zn a niveles superiores a los necesarios para un rendimiento
máximo aumenta la concentración de Zn disponible en las semillas (11).
Aumentar el suministro de Zn y Se al trigo resulta en un aumento de las
cantidades de estos elementos en el grano (12). Esto también se demostró en
poroto y en otros cultivos (13, 14). Por el contrario, proveer mas Fe que el
requerido para los crecimientos de las plantas casi no afecta nada su
concentración en las partes comestibles (15). La acumulación de
micronutrientes en semillas está controlada por un gran numero de procesos que
incluyendo la absorción por la raíz, la transferencia desde éstas al tallo, y
la habilidad de las hojas para cargarlos en el floema, que es el responsable
final del envío de éstos a las semillas y frutos en desarrollo (5). La carga y
descarga de estos nutrientes en el floema esta controlada ajustadamente por
mecanismos homeostáticos poco entendidos. Se necesita más investigación para
entender estos procesos y así aumentar significativamente el contenido de
ciertos microelementos en los alimentos (16).
Las enmiendas de suelos, como la cal agrícola (CaCO3)
se usan para ajustar el pH y mejorar la calidad de los suelos. La cal agrícola
aumenta el pH, permitiendo que las leguminosas poco tolerantes a la acidez
crezcan en suelos que de otra manera serian desfavorables. También se lo
utiliza para suministrar Ca a los cultivos, pero la cal deprime la absorción de
Zn, Cu, Fe, y Co, y aumenta la absorción de Se y Mo por las plantas. El yeso
(CaSO4) y el S elemental se usan para disminuir el pH de suelos
alcalinos así como para proveer S a las plantas y mitigar el alto contenido de
Na en los suelos alcalinos. El yeso puede aumentar el contenido de Fe, Mn, Zn,
Cu, y Co disponible sólo con disminuir el pH de estos suelos.
El uso de estiércoles y otros abonos orgánicos también
modifica la disponibilidad de los micronutrientes al cambiar tanto las
características físicas como biológicas del suelo. Muchas veces estos cambios
mejoraran la estructura y capacidad de retención de agua, lo que resulta en una
mayor profundad radicular y mayor actividad de la microflora y microfauna del
suelo, que tiene un indiscutible efecto en la disponibilidad de los
micronutriente (17, 18). Sin embargo, hay pocas experiencias relativas al manejo
de la materia orgánica para modificar los niveles de micronutrientes en las
partes porción comestibles de los principales cultivos... Tampoco ha sido
estudiado en profundidad el efecto de las labranzas en el valor nutricional de
los cultivos. La salud de la rizósfera es importante para hacer disponibles los
micronutrientes (19) y las labranzas afectan la salud de la rizósfera.
Selección varietal
El uso de variedades enriquecidas en micronutrientes es una
estrategia que puede utilizare para aumentar la productividad de los alimentos y
está siendo utilizada por el programa HarvestPlus. Este es un programa mundial
para "bioforticar" los principales cultivos alimenticios con Fe, Zn y
carotenoides provitamina A, usando el mejoramiento para generar cultivos auto
fortificados (20). Aunque hay evidencias en la literatura de líneas mejoradas
por su eficiencia en la absorción y alto contenido de micronutrientes en las
partes comestibles para varios especies vegetales (21), hasta recientemente no
hubo un relevamiento sistemático de los genomas de plantas para este tipo de
características.
Aumentar la concentración de micronutrientes en los
alimentos a través de las técnicas tradicionales de mejoramiento vegetal seria
un medio eficiente y barato para el suministro de micronutrientes a la
población con más riesgo de malnutrición (Mujeres y niños). En el pasado, el
tratamiento general empleaba suplementos micronutrientes en los programas de
fortificación de alimentos, pero han probado ser insostenibles ya que
normalmente los beneficios no llegan a la gente con mayor riesgo. Más aun, este
tipo de intervención es relativamente cara y requiere una sofisticada
infraestructura para su creación, manejo y mantenimiento así como asegurar su
cumplimiento. El costo del mejoramiento vegetal con líneas que resulten en una
significativa acumulación de micronutrientes en las porciones comestible de los
alimentos podría ser el gasto de una única vez. Una vez lograda el objetivo,
estas líneas biofortificadas pueden pasarse a los programas de mejoramiento
para las futuras generación de variedades y transferirse así globalmente a
todos los países con un esfuerzo relativamente pequeño. Sería una estrategia
sostenible y barato para mejorar la nutrición con micronutriente es (22, 23).
Elegir cultivos con altos contenido de micronutrientes y
cultivarlos en variedades mejoradas a tal efecto debería ser un objetivo
primario de los agrónomos en los países en desarrollo donde estas deficientes
son comunes. La evidencia científica es ciertamente suficiente para garantizar
el esfuerzo. Esta estrategia debería ser primaria para los nutricionistas y
políticos abocados al combate de la malnutrición por micronutrientes (2).
Manejo de cultivos
Herramientas simples de manejo puede usarse para mejorar la
producción de micronutrientes por los sistemas de cultivo. Por ejemplo ciertas
leguminosas en rotación con cereales pueden resultar en un aumento sustancial
de la concentración de Zn en granos. La selección de cultivos para mitigar las
deficiencias de micronutrientes en animales se practica hace tiempo. En extensas
áreas de EE UU con suelos con bajos niveles de Co para satisfacer los
requerimientos de los animales que dependen sólo del pastoreo, la combinación
de leguminosas (que acumulan cantidades significativamente mayores que las
gramíneas de Co con gramíneas es una vía efectiva para suministrar Co a los
animales en pastoreo (4). Prácticas como esta pueden contribuir al aumento de
la ingesta de micronutrientes en los países en desarrollo. Esto no solo por el
aumento de micronutrientes en los cereales en rotación con leguminosas, sino
también aumentaría el suministro dietario de leguminosas en mercados locales y
regionales.
El uso de cultivos intercalares es otra forma de aumentar el
contenido de ciertos micronutrientes en los alimentos. Por ejemplo intercultivar
maíz con maní puede aumentar los niveles de Fe en los granos de maní, porque
las raíces de maíz liberan fotosideróforas (agentes complejantes) que hacen
mas soluble al Fe del suelo y así más asimilable por el maní (25).
Diseñar sistemas del cultivo para maximizar la producción
de nutrientes y mejorar la nutrición y la salud debe convertirse en una parte
integral de las metas de la agricultura y de las políticas de gobierno.
Además, se deben diversificarse la dieta de la población mas perjudicada, lo
que reduciría substancialmente el riesgo de desnutrición de micronutrientes de
la población con mayor riesgo.
Mejorar la biodisponibilidad de micronutrientes en las
plantas
Aumentar la concentración de micronutrientes en plantas
comestibles es solo el primer paso en convertir estos alimentos enriquecidos en
micronutrientes para los seres humanos, ya que no todos los micronutrientes en
las plantas son asimilables por las personas que los consumen. Las plantas
alimenticias pueden contener sustancias que interfieren con la absorción o la
utilización de estos alimentos en seres humanos. Dos sustancias importantes de
esta clase lo constituyen el ácido fítico y varios polifenoles, que pueden
acomplejar el Fe y/o el Zn de la dieta, haciéndolos insoluble e inaccesibles
para la absorción en la zona digestiva (26).
Los fitomejoradores podrían generar genotipos que contengan
menores concentraciones de estas sustancias, o bien alterar los genes de las
plantas de manera de reducir o eliminarlas... Sin embargo, hacerlo no está
exento de riesgos y debe hacerse con precaución ya que muchos antinutrientes
son importantes metabolitos vegetales que pueden desempeñar importantes roles
fisiológicos, o brindarles resistencia a parásitos y patógenos. Además,
algunas de las sustancias podría tener roles anticancerígenos o disminuyendo
el riesgo de enfermedades cardíacas o diabetes (23).
Otras sustancias pueden promover una mayor biodisponibilidad
de micronutrientes para las personas. Algunas sustancias que promueven la
biodisponibilidad del hierro y del zinc, incluyen ciertos ácidos orgánicos
(ácido ascórbico), aminoácidos (por ej. cisteína, histidina) y la proteína
fitoferritina. Muchos de estos compuestos son metabolitos normales de las
plantas y pequeños cambios en su concentración pueden tener efectos
significativos en la biodisponibilidad de los micronutrientes. Por lo que se
debe evaluar cuidadosamente la estrategia de aumentar estas sustancias
promotoras en los cultivos alimenticios (20).
Aumentando la acumulación de vitaminas en partes
comestibles de cultivos alimenticios
Hoy día, una buena parte de las investigaciones para
aumentar las vitaminas en los cultivos se centra en los carotenoides de la
provitamina A en hortalizas (27, 28). También se realizaron investigaciones
sobre los factores ambientales que influyen en el contenido de vitamina C en
frutas y hortalizas como el tomate (29). Desafortunadamente, nuestro
conocimiento de procesos de biosíntesis y su regulación que controlan la
acumulación de la mayoría de las vitaminas en cultivos alimenticios es
extremadamente limitado. Se necesitará mucha investigación antes de observar
progresos significativos en el enriquecimiento de los cultivos alimenticios con
vitaminas para los seres humanos. Sin embargo, con el avance del conocimiento en
las vías de biosíntesis y su regulación, las técnicas actuales de biología
molecular disponibles podrían permitir rápidas alteraciones genéticas en
plantas y aumentar así el contenido vitamínico en los alimentos (30).
Usualmente, establecer estrategias bioquímicas para
entender el metabolismo de las vitaminas en las plantas depende de la
purificación de enzimas y de la determinación de su actividad in vitro.
Estas estrategias están siendo desplazadas por técnicas de genética molecular
que usan mutantes y la expresión de genes vegetales en sistemas heterólogos.
Estos modelos de sistemas vegetales se están utilizando actualmente para
entender el metabolismo de las vitaminas en las plantas, para la selección de
expresiones alteradas de carotenoides. Esto ha permitido la clonación de genes
para varias enzimas biosintéticas, y también ha demostrado el grado por el
cual se pueden alterar los carotenoides de la provitamina A dentro de la planta,
sin afectar el crecimiento y la funcionalidad de las plantas. Una segunda
estrategia incluye los genes identificados en organismos no vegetales, tales
como levaduras o bacterias, para identificar genes homólogos en plantas para
los caminos biosintéticos de las vitamina de interés. Una vez que los genes se
hayan clonado, su expresión puede manipularse para determinar las consecuencias
sobre el crecimiento de las plantas y el grado por el cual varias vitaminas
pueden aumentarse (31).
Resumen
El éxito en vincular a la agricultura con la salud humana
contribuiría dramáticamente a mejorar la salud, la calidad de vida y la
felicidad de numerosas personas escasas de recursos, deficiente en
micronutrientes en muchos países en vías de desarrollo, y contribuiría
significativamente a sostener los esfuerzos de desarrollo nacional en estos
países. De manera importante, encontrar soluciones sostenibles a la
desnutrición y enfermedades relacionadas, no será posible en un futuro
próximo si no comenzamos a adoptar herramientas de manejo agrícola diseñadas
para atacar esta importante crisis global del bienestar y salud humana.
Literatura Citada
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