|
Maíz: Híbridos graníferos o híbridos forrajeros
¿Es lo mismo?
|
|
|
|
|
Luis Bertoia
Laboratorio NIRS Cátedras de Cerealicultura y Manejo de Pasturas
Facultad de Ciencias Agrarias - Universidad Nacional de Lomas de Zamora
|
Del total de hectáreas sembradas con maíz durante la
campaña 2007-08 (3.850.000 ha), aproximadamente el 20% (770.000 ha) se destinó
a silaje, concentrándose el 87 % en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y
Santa Fe. El tambo empleó el 46% (354.000 ha) del total, siendo el 54 %
restante (416.000 ha) absorbido por la producción de carne.
Durante la misma campaña, el 30 % de la leche y sólo el 5
% de la carne que se produjo en el país provinieron del silaje. Éste juega un
rol preponderante en la lechería actual, calculándose que el 85 % de los
tambos lo emplea. La producción de carne presenta características opuestas.
Nos encontramos cercanos al piso de utilización, y aún así, supera en
superficie a la empleada por la lechería. Si la carne alcanzara precios
cercanos a los promedios históricos, la demanda de semilla híbrida podría
alcanzar valores insospechados. En el mediano plazo se equipararían las áreas
destinadas a grano y a silaje.
Todavía existen grandes pérdidas en el proceso, algunas
solucionables con inversiones mínimas. En promedio, se pierde el 25 % del
silaje desde la extracción hasta que el producto llega al animal. Un sistema de
autoconsumo mal aplicado o una distribución inadecuada son las razones más
comunes. Las pérdidas que se generan aquí son similares al costo de cosecha y
embolsado del forraje, de entre 1200 y 1800 $ por hectárea para la campaña
presente, y son mucho mayores que en los lotes de maíz para grano.
Por otro lado, no se cuenta con suficiente información y se
carece de elementos que permitan evaluar la calidad de los materiales. El animal
se alimenta con una ración formada muchas veces por múltiples componentes. Es
complicado poder separar el aporte a la producción de carne o leche que genera
cada uno de ellos, resultando muy complejo comparar híbridos. Y al no poder
diferenciar aptitudes, nadie está dispuesto a pagar un valor diferencial por
ellas. La técnica empleada para ensilar tiene mucho más efecto sobre la
calidad del producto final que el híbrido ensilado debido a la dificultad de
estandarizarla. Resulta engorroso comparar híbridos en laboratorio a través
del silaje que generan, siendo evidente que a "campo" es más
problemático aún. Además, la información disponible es muy escasa y está
influenciada por la diversidad de opiniones contradictorias sobre las
características que debería poseer un híbrido para silaje y pocas de ellas
están sustentadas en criterios puramente técnicos.
En híbridos sileros el concepto ciclo (siembra - momento
ideal de picado) sólo está disponible en contadas excepciones. A la confusión
general se suman algunas virtudes de los híbridos graníferos modernos mal
aplicadas en ensilaje, tales como el stay green en reemplazo del stay
wet o ventana de picado.
El manejo del lote de maíz tiene una influencia decisiva en
la cantidad y calidad del silaje. Una mala elección de la fecha y densidad de
siembra, el control de malezas, el nivel de nutrientes, el momento de cosecha,
entre otros factores, pueden transformar un excelente híbrido en un fracaso y,
a la inversa, un híbrido mediocre con buen manejo podría superarlo sin
inconvenientes. Muchos establecimientos lecheros o de carne están ubicados en
zonas marginales para el cultivo de maíz. En estas circunstancias se asume,
equivocadamente, que una genética de "elite" no se manifestará,
sustentando el supuesto de que no se justifica invertir en semilla. Por lo
tanto, se reducen costos de producción utilizando semilla barata, (léase
híbridos de bajo costo, o "carry-over"). La calidad de la caña no ha
sido tenida en cuenta pese a que aporta la mitad de la materia seca producida.
A medida que avance la superficie destinada a silaje, los
elevados costos que significa el desarrollo de maíces específicos podrán ser
diluidos por el volumen de las ventas. Sólo habría que agregar la formación e
información que debe recibir el productor para que pueda exigir híbridos
verdaderamente seleccionados para tal fin. Esto es una tarea de todos,
instituciones oficiales y privadas, empresas y organizaciones del ámbito
agropecuario. Es el futuro, y no está lejos.
|
|