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Maíz en
Siembra Directa: ¿La Mejor Fuente Nitrogenada es la más Barata?
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| Ing. Agr. Ricardo Melgar
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Productores y asesores muchas veces se preguntan cual es la mejor fuente
nitrogenada para el maíz en siembra directa. Considerando la batería de
argumentos de los defensores de cada una, es interesante considerar este enfoque
mas completo del tema donde se apuntó a comparar diferentes fuentes, pero
utilizando diferentes sistemas de aplicación. El trabajo original fue realizado
por el equipo del De. Roland Roberts, y colaboradores. en Tennessee, cuyos datos
se compararon con tres ensayos similares conducidos en nuestra área maicera
núcleo y con los precios locales a septiembre de 1998.
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La inyección de fuentes
nitrogenadas al suelo mejora la efectividad de N en relación a las aplicaciones
en cobertura al voleo. Sin embargo, los costos de maquinaria y la energía
necesaria de la inyección son mas altos que los de aplicaciones al voleo porque
aumentan los tiempos de aplicación y los equipos son más caros. Para
determinar si los mayores costos de maquinaria, trabajo, y energía son
compensados por un menor costo del fertilizante nitrogenado, es importante
evaluar económicamente la aplicación inyectada de fuentes de N, relativas a la
aplicación al voleo, para lograr un determinado objetivo de rendimiento en
siembra directa.
Por una gran cantidad de
experiencias, muchas de ellas validadas localmente, se sabe que al aplicar los
fertilizantes nitrogenados al voleo, dejándolos permanecer sobre el suelo sin
escardillar, o bajo siembra directa, se reduce la eficiencia de determinadas
fuentes nitrogenadas. La aplicación inyectada mejora la efectividad de la urea
o fertilizantes que lo contienen, como el UAN, en relación a su uso en
cobertura. La mejor eficiencia derivada de la inyección de fuentes nitrogenadas
podría reducir así la dosis de N, manteniendo al mismo tiempo o aun mejorando
los retornos económicos. Esta presunción está limitada por la falta de
información ya que la mayoría de los ensayos de fuentes no consideran las
variantes de distintas formas de aplicación.
El estudio de Tennessee,
fue conducido en un campo en un suelo franco limoso, de varios años bajo SD. En
esta experiencia, se evaluó en tres campañas la inyección de varias fuentes
de fertilizantes nitrogenados, comparada con una aplicación al voleo, como un
método posible para reducir la dosis de N y lograr un rendimiento
preestablecido. También se compararon los costos de inyección y de la
aplicación al voleo para ver si los mayores costos de maquinaria, trabajo y
energía se compensaban por el menor costo del fertilizante en relación al
voleo. El diseño experimental permitió la evaluación de fuentes, dosis de N,
y métodos de aplicación en un sistema de labranza cero. Se aplicaron después
de la siembra. Cero, 50, 100, 150, y 200 kg de N/ha usando como fuentes: a)
nitrato de amonio (NA), b) UAN, c) Urea, y d) Amoníaco Anhidro (N-82); . El
UAN, la urea, y el NA fueron aplicados al voleo. Además, la urea, y el UAN,
fueron aplicados en bandas en superficie y por último, la urea, el UAN, y el
N-82 fueron inyectados. Las condiciones ambientales fueron pobres un año, al
siguiente las precipitaciones fueron excelentes, mientras que en el ultimo la
precipitación fue aproximadamente promedio. Estos ambientes dieron así
respectivamente los siguientes promedios de rendimientos todos los tratamientos:
7064, 14900, y 12200 kg/ha.
Estos datos se
compararon con una serie de tres ensayos conducidos en el área norte de
la región pampeana, y los resultados fueron sin sorpresa similares, aunque se
comentan las diferencias. En estos tres sitios bajo siembra directa,
(Arribeños, Arequito y Pergamino, 1996/1997), se evaluaron 40 y 80 kg de N/ha
aplicado como Urea (46 % de N), Nitrato de amonio (33 % de N), Amoníaco Anhidro
(82 % de N) y UAN (30 % de N), agregando un testigo sin N. Las diferentes
fuentes de N se aplicaron al voleo en el caso de los granulados, chorreados en
el caso de UAN e inyectados con aplicador especial para el Amoníaco Anhidro.
Las funciones de
respuesta de rendimientos fueron estimadas por regresión. Esa función de
respuesta fue utilizada para calcular los niveles de N requeridos para lograr un
rinde promedio. Estos rendimientos específicos fueron elegidos porque son
consistentes con la información utilizada para estimar las funciones de
respuesta de rendimiento). Los costos de aplicación de las cantidades de N
requeridos para lograr aquellos rendimientos fueron calculados con datos locales
de precios. En la tabla 2 figuran los precios de cada fuente y por unidad de N
utilizados para realizar las dos comparaciones. Se tomaron como equivalentes
aquellos productos con despacho a chacra, es decir, incluían un recargo por
despacho de tolva en un radio equivalente. Para los costos de aplicación se
tomaron valores de U.T.A. de 18 $/ha
Cuanto menos N inyectado
fue necesario para lograr un determinado rendimiento en relación a la cantidad
de N aplicado al voleo ? La tabla 1 contiene las cantidades estimadas de N
requeridas para lograr los rendimientos experimentales promedio en siembra
directa con las distintas fuentes de N aplicadas. Los resultados del ensayo de
Tennessee indicaron que las dosis de N pueden reducirse dentro de un rango de 43
a 59 % al inyectar la urea, el UAN o el N-82 para lograr el mismo rendimiento
con la aplicación en superficie de urea o UAN. Pero cuando se compararon
aplicaciones superficiales de Nitrato de Amonio con la inyección de urea, UAN o
NA, las reducciones estimadas de dosis de N fueron menores, oscilando entre 31 y
43 %. Los resultados demuestran así, que pueden alcanzarse reducciones
substanciales del N aplicado con la inyección en comparación con el voleo, sin
reducir los rendimientos de maíz. Así, para obtener el rinde promedio de 5600
kg/ha, se hubieran necesitado 74 kg/ha de N en caso de inyección de las
fuentes, 145 kg/ha de N en caso de aplicación al voleo de urea o del UAN, o
bien 114 kg/ha de N si se hubiera utilizado Nitrato de amonio (o CAN) al voleo.
Los resultados locales
indicaron tendencias similares, (Tabla 2.), si bien no fueron ensayadas todas
las combinaciones. Los rindes fueron mayores, y consiguientemente, las
respuestas menores, necesitándose en general menos N que en los cultivos de SD
en Tennessee. Puede observarse, que para la única fuente inyectada, el N-82,
fue necesario mucho menos N para lograr el rinde promedio de 8400 kg/ha.
También al igual que en el trabajo de Roberts, fue necesario alrededor de un 30
% menos de N aplicado como nitrato de amonio que como urea al voleo, para lograr
ese rinde promedio, pero un 24 % menos N que como UAN chorreado.
Al considerar los costos
asociados a cada practica, los resultados en Tennessee indican una reducción en
el costo total de aplicar N entre 15 y 24 $/ha (Entre 30 y 40 % de reducción
según el año) inyectando UAN u otra fuente, antes que aplicar al voleo la
alternativa menos costosa. Estos resultados indican que los márgenes y
beneficios pueden aumentar significativamente (o reducir las perdidas
económicas) al inyectar los fertilizantes antes que aplicarlos al voleo para
alcanzar un rendimiento determinado. Sin embargo, los mayores costos
relacionados a la oportunidad de trabajo y a la seguridad, deberían ponderarse
contra los beneficios potenciales de la inyección antes de decidir por la
fuente y el método de aplicación.
Tabla 1. Costos
estimados de aplicación de N para lograr el rendimiento promedio de maíz en
los ensayos de SD en Tennessee, asumiendo precios locales de Septiembre de 1998.
| |
N requerido
p/rinde
promedio kg/ha |
COSTO DE |
|
N |
Aplicación |
Total |
|
Urea al voleo |
145 |
62.4 |
6.3 |
68.7 |
|
Nit. Amonio al voleo |
114 |
76.4 |
6.3 |
82.7 |
|
UAN al voleo |
145 |
72.5 |
4.5 |
77.0 |
|
UAN inyectado |
74 |
37.0 |
9.0 |
46.0 |
|
N-82 inyectado |
74 |
44.4 |
9.0 |
53.4 |
|
Ventaja N-82/urea |
71 |
18.0 |
-2.7 |
15.3 |
|
Ventaja UAN-Iny/urea |
71 |
25.4 |
-1.8 |
23.6 |
|
Ventaja NA/Urea |
40 |
-14.0 |
0.0 |
-14.0 |
En el análisis que considera los
resultados de rendimientos bajo SD obtenidos en la región pampeana norte, se
destacan principalmente las ventajas de la inyección de N-82, en relación a
las demás fuentes-métodos de aplicación ensayadas. Si bien las diferencias en
N requerido favorecen al Nitrato de amonio respecto a la urea, el mayor costo de
este no conduce a un ahorro sustancial en el costo total. Así con escasas
diferencias en costo total para las aplicaciones al voleo, la inyección de N
representa casi un 50 % de reducción del costo, aun considerando el mayor
energía y tiempo de trabajo requerido. Este mayor tiempo operativo, u otras
diferencias derivadas de la logística de la operación, no está evaluado en el
trabajo y debe considerarse en cada situación particular.
Tabla 2. Costos estimados de aplicación
de N para lograr el rendimiento promedio de maíz en los ensayos de SD en N
región pampeana, asumiendo precios locales de Septiembre de 1998.
|
UREA |
NA (*) |
UAN |
N-82 |
|
|
Dosis p/lograr 84 q/ha |
59 |
41 |
51 |
13 |
|
Precio fertilizante $/t |
200 |
220 |
150 |
490 |
|
Precio $/kg de N |
0.43 |
0.67 |
0.50 |
0.60 |
|
Costo Dosis N $/ha |
25.7 |
27.3 |
25.5 |
7.8 |
|
Aplicación UTA/ha |
0.35 |
0.35 |
0.25 |
0.50 |
|
Costo Aplicación $/ha |
6.3 |
6.3 |
4.5 |
9.0 |
|
|
Costo Total $/ha |
32.0 |
33.6 |
30.0 |
16.8 |
(*): Los precios y calidades del Nitrato
de amonio común en el mercado local varían considerablemente. Por esa razón
se considera uno común, (no calcáreo), granulado de optima calidad, con 33 %
de N. Si bien se consideran al CAN y al NA común equivalentes desde el punto de
vista agronómico, su diferencias de precios obligan a evaluar cada situación
especifica.
Figura F.-1. Respuesta estimada al N
aplicado según las distintas fuentes y modos de aplicación en Siembra directa.
Promedio de 3 años en Tennessee.
Figura F-2 (ó Figura G). Respuesta
estimada al N aplicado según las distintas fuentes y modos de aplicación en
Siembra directa. Promedio de 3 sitios en la región pampeana norte.
Referencias
Roberts, R. D. D. Howard, D. C. Gerloff
y L. A. Johnson. Economic analysis of nitrogen sources and placement methods in
no-tillage corn. 1995. Journal of Production Agriculture. 8 (4):575-580.
Caamaño, A., R. Melgar, E. Lemos y W.
Berdini. 1996. Al momento de escardillar: Nitrógeno. Fertilizar Nº 4. Octubre
1996: 4-7.
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