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Los Fertilizantes y el Futuro
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Louise O.Fresco
Subdirectora General del Departamento de Agricultura FAO
Año 2003
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Los fertilizantes tienen mala fama, incluso en algunos
círculos impensados. Durante una visita reciente a mi alma mater, la
Universidad de Wageningen, en losPaíses Bajos, me asombró escuchar a varios
estudiantes afirmar que era muy peligroso utilizar fertilizantes en la
agricultura e incluso inmoral, en particular en los suelos africanos. Ya es hora
de disipar algunos de los mitos que prevalecen sobre los fertilizantes
minerales, de reconocer que contribuyen a alimentar al mundo y de ponderar la
mejor forma en que pueden ayudar a la agricultura a responder a los desafíos
que afronta en las próximas décadas. Hay consenso general sobre la evolución
de la agricultura en respuesta a las tendencias demográficas y económicas. La
población mundial probablemente llegará a unos 8.000 millones de personas
alrededor del año 2030, y dos de cada tres personas vivirán en las ciudades.
El incremento de los ingresos creará una demanda asimétricamente más alta de
alimentos, lo que quiere decir que en los próximos tres decenios la producción
de alimentos necesitará aumentar un 60 por ciento. Casi todo el aumento de la
producción tendrá que originarse en los países en desarrollo, racias a la
intensificación de la agricultura, es decir, mayor rendimiento por unidad de
tiempo y de superficie. Conforme la urbanización reduce la fuerza de trabajo
agrícola, la agricultura también tendrá que adoptar nuevas modalidades de
mecanización, y pasar a la intensificación de la utilización agraria, con
todas sus connotaciones. Estas situaciones sugieren incrementar la eficacia de
la utilización de todos los recursos naturales, en particular el agua, y la
necesidad de una utilización de fertilizantes mayor en eficacia aunque no en
volumen.
Cosechas más abundantes
Hace medio siglo los agricultores sólo aplicaban 17
millones de toneladas de fertilizantes en sus tierras, hoy utilizan ocho veces
ese volumen. En el norte de Europa la utilización de fertilizantes ha aumentado
de alrededor de 45 a cerca de 250 kilogramos por hectárea desde 1950. En el
mismo periodo, las cosechas de trigo en Francia crecieron año tras año, de
unas 1,8 toneladas a más de siete por hectárea. El incremento de la
utilización de fertilizantes sin duda es inferior al aumento de las cosechas,
lo que confirma la pauta general de mayor eficacia en la utilización de los
fertilizantes. La aplicación de fertilizantes actualmente da cuenta del 43 por
ciento de los nutrientes que la producción agrícola mundial extrae anualmente,
y la contribución podría llegar hasta a un 84 por ciento en los próximos
años. Al contrario de lo que piensa una parte de la opinión pública, no es
probable que los nutrientes de origen no mineral superen a los fertilizantes
minerales en el futuro, si bien habrá más abono verde debido al incremento de
la producción de ganado, y la urbanización produce más desechos, en especial
aguas residuales, la eficacia de éstos es considerablemente inferior y el costo
actual de utilizar los desechos en la agricultura sigue siendo muy elevado.
La agricultura orgánica, que elimina la utilización de
insumos sintéticos, no parece una opción viable. En la FAO se han hecho
cálculos, de carácter muy tentativo, sobre lo que significaría la agricultura
orgánica a escala mundial si la demanda del mercado de productos orgánicos
aumentara sustancialmente. Las consecuencias son muy asombrosas. Habría que
poner en rotación una gran cantidad de tierras con legumbres o para producción
pecuaria, para compensar la falta de fertilizantes. Si bien la agricultura
orgánica satisface la demanda de un mercado
especializado, sus límites y sus peligros, en cuanto al
agotamiento de nutrientes, necesitan someterse a atento examen. No se trata de
saber si se utilizará fertilizante en el futuro, sino en qué cantidad. En la
Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, los gobiernos se comprometieron a
reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre para el año 2015.
Existe un nexo directo entre ese objetivo de la CMA y la utilización de
fertilizantes. Es posible que signifique un aumento del ocho por ciento en las
aplicaciones de fertilizantes respecto a la situación actual. No parece mucho
pero se trata de una cantidad considerable de toneladas. Una mejor utilización
de los fertilizantes para cumplir los objetivos de la CMA tiene particular
importancia para algunos países, como China y la India, donde vive una gran
parte de la población mundial. Pero podría ser todavía más importante para
África, donde se necesitan incrementos anuales del 2,7 por ciento para
compensar la pérdida de nutrientes, y en el trópico, donde la agricultura
anual sin fertilizantes le cobra una gran cuota a la materia orgánica del
suelo.
Eficacia en la utilización
El desafío para el futuro es utilizar los fertilizantes con
mayor eficacia. Una posibilidad consiste en mejorar a través de la
biotecnología la eficacia en la utilización de fertilizantes y la de las
plantas en la absorción de nutrientes.
Actualmente hay poca actividad en el ámbito de la
biotecnología orientada a las presiones abióticas o a la fijación biológica
del nitrógeno. Si bien puede haber margen para esa investigación hay que tener
mucho cuidado de no prometer demasiado, con anticipación. En todo caso, el
fitomejoramiento tradicional todavía tiene mucho que ofrecer. Por ejemplo, se
ha trabajado mucho en las propiedades denominadas de "mantenerse
verdes" de algunos cultivos, como el sorgo, que mientras más tiempo dura
verde más fertilizante absorbe. Otro prometedor sector de investigación es la
biología de los suelos. Si bien sigue siendo un ámbito aislado de
investigación, se sabe que la materia orgánica del suelo y la biología del
suelo son importantes para la gestión de los nutrientes, y que la eficacia de
los fertilizantes es mucho mayor cuando se mejoran los suelos. En África, donde
es muy lenta la recuperación de los nutrientes, se necesita estudiar más la
materia orgánica de los suelos y la calidad material, biológica y química de
los mismos. Como la fijación biológica del nitrógeno produce resultados
diversos, los científicos necesitan vincularla a la aplicación de
fertilizantes más convencionales y estudiar la recuperación. Los resultados
probablemente demostrarían que la fijación biológica del nitrógeno no es una
solución milagrosa por sí misma, sino que sólo da buenos resultados en
determinadas condiciones. La gestión integrada de los sistemas de producción
es un método de eficacia comprobada para aprovechar mejor los fertilizantes. Se
han obtenido extraordinarios
resultados en la racionalización de las aplicaciones de
plaguicidas gracias a la transmisión a los agricultores de las nociones del
manejo integrado de plagas en las escuelas de campo, donde aprenden a observar
atentamente los cultivos y a debatir la gestión de las plagas y los patógenos.
Estas actividades se ligan cada vez más a la gestión integrada de los
nutrientes: se capacita a los agricultores para observar las repercusiones
reales de la aplicación de nutrientes, en vez de, por ejemplo, aplicar cada vez
más urea sólo porque es el fertilizante más económico. Los agricultores
también necesitan entender los efectos en ciertos patógenos de una
utilización excesiva de nitrógeno, y otros factores de presión en los
cultivos. Esto podría convencerlos de la necesidad de adquirir fertilizantes
que no sean de nitrógeno y adoptar un plan de aplicaciones de fertilizante más
equilibrado.
Los sectores público y privado
Utilizar con eficacia los fertilizantes puede tener muchas
ventajas, incluso desde un punto de vista estrictamente económico. Con todo,
esas ventajas dependen de una gran variedad de factores que determinan cómo los
agricultores utilizan y aplican los fertilizantes. Es necesario que se asocien
los sectores público y privado, que haya sistemas mucho mejores de
distribución y control de calidad, y que el conjunto de instrumentos de
comercialización concomitantes también se perfeccione. La industria de los
fertilizantes debería ser más creativa y garantizar que el agricultor
realmente obtenga el máximo beneficio de las técnicas actuales de cultivo y
aplicación de los fertilizantes. Esto quiere decir buscar en forma sistemática
cómo reducir la demanda de mano de obra, factor de particular importancia
conforme disminuye este recurso agrícola. Por ejemplo, los nuevos fertilizantes
recubiertos de polímeros podrían brindar una tasa de recuperación mucho
mejor. La industria también debería tomar en cuenta el total del ciclo de
utilización y recuperación de los nutrientes, teniendo en cuenta que la
industria automotriz hace 20 años le hizo caso a esta demanda y sus ganancias
han sido considerables. Sigue prevaleciendo una gran falta de conocimiento y
confusión sobre los nutrientes de los suelos y, en particular, sobre los
fertilizantes minerales. El público necesita información objetiva,
científica, de todos los asociados que participan en la gestión de los
nutrientes. En otras palabras, hay que decirle al público lo que sabemos:
sabemos que es necesario y posible mejorar la productividad; que hacen falta
más fertilizantes; que la utilización de los fertilizantes puede ser mucho
más productiva y eficiente, si se hace bien y en el contexto adecuado.
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