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Los Fertilizantes
en la Agricultura Argentina
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| Dr. Ricardo Melgar
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En un articulo reciente de la prestigiosa revista Agronomy Journal, se destacó
la importancia de los fertilizantes en la agricultura moderna analizando su
impacto positivo en los rendimientos. El articulo considera los ensayos de larga
duración que se conducen en EEUU y Europa, así como en los trópicos, y
destaca que la generalización que se hace habitualmente como de atribuir a los
fertilizantes entre el 30 y 50 % de la producción mundial de alimentos es por
lo menos conservadora.
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Los experimentos
evaluados en el articulo de Stewart y otros1 incluyen a los mas
antiguos del mundo como los Magruder plots, en Oklahoma (1892 - ), los Morrow
plots , en Illinois (1876 - ), el Sanborn field, Missouri (1888 - )
en EE.UU., o los más famosos del mundo en Rothamstead, Inglaterra (1843 -). Por
el lado de las áreas tropicales, se analizaron los casos de Yurimaguas en Perú
y de Manaus en Brasil, ambos en el Amazonas. Con excepción de estos dos
últimos, de "apenas" ocho años, pero con tres cultivos por año, los
demás, superaban los 30 o 40, cuando no más de 100 años. Los experimentos de
Rothamstead incluyen al trigo en casi todas las parcelas de Broadbalk instalado
por primera vez en 1843, con muchos tratamientos invariables desde entonces. El
testigo aun rinde algo menos de 1 t/ha, en función sólo del N que recibe por
las precipitaciones, y del reciclado de sus propios residuos.
En total se analizan 362
campañas de cultivos, que incluyen al trigo, al maíz, o la soja. La
conclusión de los autores no se limita solamente a señalar como los
fertilizantes logran rendimientos altos y sostenidos en contraste con las
parcelas sin abonos, también destacan el hecho que hay una prensa científica y
masiva que muchas veces destacan los impactos negativos del mal uso o excesivo
uso de los fertilizantes. Se soslaya, o se da por sobreentendido que la
abundancia de alimentos en calidad y cantidad que tiró por la borda la teoría
de Malthus es por el desarrollo y la aplicación de tecnología e
intensificación del manejo que incluye a los fertilizantes comerciales
modernos. La tremenda cosecha norteamericana seria por lo menos inferior en un
30 al 50 % ese porcentaje, la tasa de deforestación de muchas tierras
tropicales seria mucho mayor, ya que el superávit de producción compensan la
conversión de tierras vírgenes a la agricultura, y seguramente la
disponibilidad en el mundo de alimentos saludables se vería resentida.
En Argentina se dispone
de una cifra relativamente comparable. En seis sitios de la región pampeana, en
estaciones experimentales del sudeste, norte, oeste y área núcleo se conducen
ensayos desde hace cinco años con una misma secuencia que incluye tres cultivos
cada dos años (Trigo/soja – Maíz) . Si bien el objetivo del ensayo es
evaluar la contribución de nutrientes secundarios, como potasio, cloro azufre y
magnesio, se cuenta con la permanente comparación de un testigo sin
fertilizantes y un control con una dosis regular de fósforo y nitrógeno.
Habiéndose obtenido resultados de unos ocho cultivos, la diferencia promedio de
los cuarenta y ocho ensayos, entre las parcelas fertilizadas y los testigos se
aproxima al 31 % (Figura 1). No hay dudas, que con el correr de los años, los
ricos Molisoles de las pampas Argentinas mostrarán un deterioro aun mayor, y la
brecha entre el testigo y los tratamientos fertilizados se aproximarán al valor
de 40 o 60 %, encontrado en los Molisoles de Norte América.
Figura 1.
Rendimientos relativos promedio de un experimento con nutrientes secundarios
en seis sitios (Pergamino, Oliveros, Balcarce, Anguil, Paraná y
Manfredi)desde 2000 a 2005 de una rotación Tigo/soja- Maíz 2
Hacer un intento de
estimar cuanto de la última producción argentina récord de 83 millones de
toneladas puede ser atribuible a los fertilizantes es difícil y deben asumirse
algunas consideraciones, en principio para compensar el hecho que el trigo o el
maíz responden diferentemente a los fertilizantes que la soja y el girasol. Sin
embargo, siguiendo el mismo razonamiento y asumiendo los mismos supuestos que en
el artículo de referencia, es posible hacer comparaciones parecidas. No por
casualidad, los rendimientos récord de maíz de esta campaña se dan
coincidentemente en el año en que el consumo de fertilizantes fue excepcional.
La misma situación se dio en 1997 cuando los precios récord motivaron consumos
superlativos que se tradujeron en mayores rendimientos nacionales. Por lo tanto,
decir que 25 millones de toneladas de granos se deben a la adopción de
fertilizantes no puede parecer muy exagerado (30 % de 83).
El proceso de adopción
de tecnología es continuo y la superación continuada de los rendimientos
promedio no tiene un horizonte estanco, al menos en Argentina cuando comparamos
nuestro promedio nacional récord de rinde de maíz de 7.7 t/ha con los 10 t/ha
alcanzados en EE.UU.
En Argentina el sector
productor ha tomado alguna conciencia del beneficio del uso de los
fertilizantes, no ya a nivel de chacra como insumo de producción, sino también
que valoriza el efecto repositor de los nutrientes extraídos y lo incluye en
las cláusulas de los contratos de arrendamiento. Afortunadamente el sector
político también ha demostrado importarle el tema y darle estado público, con
el reciente envío al parlamento de iniciativas de regulaciones para atenuar el
impacto impositivo del uso de nutrientes en la ecuación de producción. Antes
hubo algunos intentos independientes motorizados por proyectos de Ley del
Diputado Nacional Mauricio Bossa y de la Sra. Senadora María C. Sánchez, que
al no impulsarse desde el ejecutivo, perdieron prontamente su status
legislativo.
La reforma propuesta por
el ejecutivo al llevar a la mitad el IVA en las ventas de fertilizantes, además
de resolver una asimetría en la relación económica insumo-producto del
productor, permite estimular la producción y beneficiar a toda la sociedad
incluyendo al Estado. Veinticinco millones de t de granos, tomando los cuatro
granos principales, representan aproximadamente 3.600 millones de ingreso
adicional, y casi 800 millones de dólares para el Estado en concepto de
retenciones solamente. Mientras que lo que se deja de percibir por la diferencia
de IVA representa una cifra que no llega a 100 millones de dólares. Es una
diferencia de caja que también sirvió de argumento para impulsar en su momento
el Plan Balcarce o el Plan Canje en 1984. Después de todo, lo que beneficia a
un productor en un lote, es también un beneficio para toda la Nación.
1 The Contribution of
Commercial Fertilizer Nutrients to Food Production. W. M. Stewart, D. W. Dibb,
A. E. Johnston, and T. J. Smyth. Agron. J. 97:1–6 (2005)
2 Efecto de la aplicación de
nutrientes secundarios en el rendimiento a largo plazo de dos rotaciones en la
región pampeana Argentina. 2004. Barbagelatta, P. A. Bono, J. Castellarín, H.
Echeverría, E. Lovera, P. Imas, J. Lavandera, H. Magen, R. Melchiori, R.
Melgar, H. Pedrol, H.P. Salas y F. Salvagiotti (ex aecuo). Comunicación. XIX
Congreso Argentina de la Ciencia del Suelo, Paraná 21 al 24 de Junio de 2004.
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