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Los Fertilizantes Nitrogenados y la Acidificación
del Suelo *
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S.H. Chien, IFDC, M.M. Gearhart and D.J.
Collamer Honeywell International
* Efecto de diferentes fuentes de N amoniacal sobre la acidificación
del suelo. Reporte de International Fertilizer Development Center
(IFDC). Agosto del 2001. Adaptado por Ing. Ftal. Ana Maria Lupi
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Al momento de decidir
que fuente de fertilizante conviene utilizar es necesario considerar, entre
otras cosas, las características del suelo, y las reacciones y transformaciones
de los productos. Algunas fuentes de fertilizantes nitrogenados como las
amoniacales generan un residuo que provoca cierta acidez al suelo. Es conocido
el mayor efecto acidificante del sulfato de amonio respecto del nitrato de
amonio y la urea. Sin embargo, no se puede generalizar sobre este efecto en
todos los suelos, normalmente la capacidad amortiguadora de los suelos
arcillosos hace que la acidez inducida por estos tres fuentes sea menor,
particularmente en el caso del SA.
Por qué acidifican los
fertilizantes nitrogenados?
Durante el proceso de
nitrificación del NH4 del fertilizante a NO3 se liberan
iones H+ que pueden producir acidez en el suelo. El grado de acidez
que induce depende de la fuente de N que se utiliza. Entre los fertilizantes
nitrogenados de uso mas frecuente se encuentran la urea, el nitrato de amonio
(NA) y el sulfato de amonio (SA). Durante su transformación en el suelo, la
reacción da como resultado la producción de igual cantidad de N con las tres
fuentes, pero los protones liberados son mayores para el SA. Así, tenemos que
por cada mol de SA se liberan 4 unidades (moles) de H+, mientras que
cada unidad (mol) de urea y NA produce solo 2 moles de H+. Por lo
tanto, si a un suelo le agregamos una cantidad determinada de N/ha con cada una
de estas tres fuentes, la acidez inducida por la nitrificación del producto
debería seguir el siguiente orden AS > urea = AN.
Cómo se comprobó el
efecto
Para demostrar este
proceso, se trabajó en condiciones de invernáculo con tres suelos de pH
similares (suelo A: 6.60; suelo B: 6.62 y suelo C: 6.44), pero con un contenido
de arcilla variable: un 64 % en el suelos A, 33 % en el suelo B y 17 % en el
suelo C. Durante un periodo de 4 años se estableció una secuencia de cultivos
trigo-maíz conducidos en condiciones óptimas de humedad y nutrición (Tabla
1). En cada cultivo se probó el efecto de la
adición de N en cantidades iguales para cada fuente: sulfato de amonio, nitrato
de amonio y de urea.
Tabla 1: Secuencia de cultivo y
cantidad de N aplicado
|
Cultivo |
Trigo |
Maíz |
Trigo |
Maíz |
Trigo |
|
Año |
1998-99 |
1999 |
1999-00 |
2000 |
2000-01 |
|
Cantidad de N
aplicado (Kg/ha) |
100 |
200 |
100 |
200 |
200 |
Efectos sobre el
rendimiento
En todos los casos
estudiados se encontró una respuesta significativa a la aplicación de las
diferentes fuentes de N (Tabla 2).
Tabla 2: Rendimiento de trigo y
producción de materia seca (M.S.) de maíz con diferentes fuentes de N.
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Suelo |
Fuente |
Rendimiento de
trigo (g/maceta) |
Producción de M.S.
de maíz (g/maceta) |
Rendimiento de
trigo (g/maceta) |
Producción de M.S.
de maíz (g/maceta) |
Rendimiento de
trigo (g/maceta) |
|
|
|
98-99 |
99 |
99-00 |
00 |
00-01 |
|
Suelo A |
Testigo SA
NA
Urea
|
56.0 C
75.8 A
69.5 B
68.7 B |
82.8 B
197.1 A
185.7 A
191.4 A |
7.7 C
30.9 A
30.9 A
26.9 B |
18.4 C
207.7 A
205.6 AB
187.4 B |
6.1 B
53.3 A
52.5 A
53.8 A |
|
Suelo B |
Testigo
SA
NA
Urea
|
46.7 C
65.8 B
68.7 AB
69.9 A |
71.7 C
177.9 A
170.5 AB
156.3 B |
14.6 C
31.7 B
32.8 B
34.4 A |
33.5 B
179.1 A
190.1 A
183.5 A |
20.8 B
63.0 A
63.3 A
64.4 A |
|
Suelo C |
Testigo
SA
NA
Urea
|
43.3 C
63.3 A
56.7 B
57.2 B |
55.3 B
138.1 A
138.1 A
137.7 A |
7.9 B
25.2 A
25.6 A
24.2 A |
28.0 C
164.8 B
165.7 B
171.5 A |
12.9 B
51.0 A
49.3 A
48.5 A |
En cada suelo valores
con la misma letra indican ausencia de diferencias estadísticamente
significativas (P = 0.05).
Los rendimientos de
trigo y la producción de materia seca total del maíz (granos+marlos+tallos)
fueron significativamente mas bajos en el testigo sin N que con cualquiera de
las fuentes. Si bien en el primer cultivo de trigo, el SA fue la fuente de N
más efectiva, a partir del segundo cultivo esta diferencia desaparece mostrando
una eficiencia similar al NA. Hacia el final del experimento no se encontraron
diferencias entre las fuentes de N utilizadas en cada suelo, indicando que la
disponibilidad de N fue similar en los tres suelos. Esto es lo que se comprobó
cuando se analizó el promedio de rendimiento de trigo y la producción de
materia seca de maíz para cada fuente de N, independientemente del tipo de
suelo (Tabla 3). Las pequeñas variaciones en los rendimientos, entre los
tratamientos, confirman que la efectividad de cada fuente nitrogenada fue
similar.
Tabla 3: Rendimiento
de trigo y producción de materia seca (M.S.) de maiz (grano + tallo+ marlo)
para cada fuente de N
| Fuente |
Rendimiento
de trigo (g/maceta) |
Producción
de M.S. de maíz (g/maceta) |
Rendimiento
de trigo (g/maceta) |
Producción
de M.S. de maíz (g/maceta) |
Rendimiento
de trigo (g/maceta) |
| Año |
98-99 |
99 |
99-00 |
00 |
00-01 |
SA
NA
Urea |
68.3
64.9
65.2 |
171.0
164.7
161.8 |
29.2
29.7
28.5 |
183.8
187.1
180.8 |
55.7
55.0
55.5 |
El rendimiento no...pero
el pH....
En el primer cultivo de
trigo no se encontraron variaciones significativas del pH entre el testigo y
alguna de las fuentes de N (Tabla 4). Solo en el suelo arenoso (C), el SA fue la
fuente que provocó una caída notable del pH en relación al testigo, y al NA y
la urea. Aunque las diferencias fueron pequeñas, estas pueden explicarse por la
baja capacidad reguladora dado el bajo contenido de arcilla del suelo, donde el
SA tiene un mayor poder de acidificación. A partir del segundo cultivo
(maíz 1999) los tres suelos que recibieron alguna fuente de fertilizante
mostraron un pH significativamente inferior al testigo. El efecto acidificante
del SA se acentuó con el tiempo, dependiendo del tipo de suelo. En el segundo
cultivo, en el suelo B y C la caída del pH ocasionada por el SA fue de mayor
magnitud comparado con las restantes fuentes, pero a partir del tercer cultivo
(trigo 99-00) el SA fue la fuente más acidificante independientemente del tipo
de suelo. En otras palabras, el efecto de acidificación en el suelo arcilloso
(A) se manifiesta de manera retardada respecto de los otros dos suelos, más
arenosos. También debe notarse que en el suelo A, la aplicación de solo 100 kg
N/ha de SA en el tercer cultivo produjo un descenso mayor del pH, que en el caso
del NA y la urea .
Tabla 4. Valores de pH
obtenidos con diferentes fuentes de N, medido luego de cada cultivo en una
secuencia de trigo-maíz.
|
Suelo |
Fuente
|
pH
en CaCl2
|
|
|
|
98-99
|
99
|
99-00
|
00
|
00-01
|
|
Suelo A |
Testigo
SA
NA
Urea
|
5.63
A
5.55 AB
5.51 B
5.54 AB
|
5.41
A
5.22 BC
5.19 C
5.27 B
|
5.44
A
5.22 C
5.33 B
5.31 B
|
5.43
A
4.99 C
5.20 B
5.20 B
|
5.73
A
4.99 C
5.29 B
5.28 B
|
|
Suelo B |
Testigo
SA
NA
Urea
|
6.67
A
6.52 B
6.56 AB
6.53 B
|
6.52
A
6.13 C
6.36 B
6.35 B
|
6.69
A
6.37 C
6.61 AB
6.59 B
|
6.87
A
6.36 C
6.68 B
6.67 B
|
6.98
A
6.34 C
6.82 B
6.77 B
|
|
Suelo C |
Testigo
SA
NA
Urea
|
6.03
A
5.83 C
5.95 A
5.96 A
|
5.83
A
5.38 C
5.68 B
5.70 B
|
5.96
A
5.42 C
5.83 B
5.82 B
|
6.06
A
5.25 C
5.74 B
5.72 B
|
6.06
A
5.05 C
5.77 B
5.77 B
|
Valores en cada suelo con la misma letra no
son estadísticamente diferente (P = 0.05).
El pH en agua mostró un
comportamiento muy similar. Al cabo de los 5 cultivos el suelo recibió un total
de 800 kg N/ha como SA, NA o urea. En el suelo arcilloso (Figura 1), todas las
fuentes de fertilizantes provocaron un continuo decrecimiento del pH comparado
con el testigo. El SA fue la fuente que más acidez generó, bajando el pH de
5.82 a 5.09; mientras que la urea y el NA presentaron un comportamiento muy
parecido entre si. El suelo arenoso mostró un patrón similar al anterior
(Figura 2). El SA una vez más presentó un mayor efecto acidificante, bajando
el pH de 6.14 hasta 5.13. El NA y la urea en este caso, a pesar de mostrar la
misma tendencia, el efecto fue de menor magnitud.
Figura 1:
Variaciones en el pH en agua en un suelo arcilloso sin N (Testigo) y con tres
fuentes de N.
Figura 2:
Variaciones en el pH en agua en un suelo arenoso sin N (testigo) y con tres
fuentes de N.
Si se comparan las
variaciones del pH en cada suelo para cada fuente respecto del testigo (pH Urea,
SA o NA - pH testigo) se observa que las menores alteraciones
se presentaron en el suelo arcilloso. Comparando las Figuras 1 y 2 se advierte
que en el caso particular del SA, el suelo arenoso comienza a manifestar los
cambio desde el primer cultivo con el agregado de 100 kg N/ha. En cambio en el
suelo arcilloso, las diferencias más notables comienzan a darse a partir del
segundo cultivo con el testigo, y desde el tercer cultivo con las restantes
fuentes de fertilizantes. En
síntesis, todas las fuentes bajaron el pH del suelo después de los cultivos y
la acidificación dependió de la textura
Cual es el índice de
acidez?
Teóricamente el
SA produce una acidificación que es el doble de la provocada por el NA y la
urea. La Asociación Oficial de Químicos Agrícolas (AOQA) en EEUU establece
que la acidez residual inducida por el SA es tres veces mayor que las dos
fuentes restantes. Para cuantificar esta característica se ha definido un índice
de acidez (IA) donde se compara la acidez inducida por el SA en
relación al NA o de la urea. Por lo tanto a la AOQA el valor oficial de este
índice es 3.
Para comprobar este
valor se continuó con el estudio tomando las muestras de los tres suelos luego
del segundo cultivo de maíz (1999) y del último cultivo de trigo (2000-01).
Las muestras fueron valoradas con hidróxido de sodio (OHNa) en una solución de
acetato de Ca a pH 8.0. La cantidad de NaOH usado en la valoración se utiliza
para calcular el índice. El valor del IA del SA con respecto al NA y a la urea
se calcula con de la siguiente ecuación

Donde V de NaOH usado para valorar las muestras de suelo con SA, NA, urea y
testigo
Los valores medios que
para el cultivo de maíz destacan que el efecto acidificante de la urea y del NA
es similar (Tabla 5). En el suelo arcilloso (A) el IA de SA/urea y del SA/NA es
1.55, esto es, el SA es un 55% mas ácido que la urea y el NA. Este valor es
más bajo que el valor teórico (IA = 2) y que el valor "oficial" de
las tablas de AOQA (IA = 3). En el suelo B y C (más arenosos) los valores
medios de IA fueron 2.11 y 2.08. Sin duda que estos valores son cercanos al
valor teórico de IA= 2 pero muy inferior a lo indicado por AOQA de 3.
Table 5. Índice de
acidez para el SA con respecto a la urea y al NA
|
|
IA
% |
|
|
Maíz
(1999) |
Trigo
(00-01) |
| Suelo |
SA/Urea |
SA/NA |
Media |
SA/Urea |
SA/NA |
Media |
| Suelo
A |
1.55 |
1.54 |
1.55 |
1.60 |
1.64 |
1.62 |
| Suelo
B |
2.08 |
2.14 |
2.11 |
2.16 |
1.92 |
2.04 |
| Suelo
C |
2.22 |
1.95 |
2.08 |
2.39 |
2.52 |
2.45 |
Cuando se calculó el IA
luego del último cultivo de trigo (Tabla 5), en el suelo arcilloso (A) el SA
fue un 62% mas ácido que la urea y el NA. En el suelo B el valor encontrado fue
de 2.04, cercano al hallado para el cultivo de maíz. En el suelo arenoso el IA
de SA/NA y SA/urea fue 2.45, mas alto que el valor encontrado para maíz.
Luego de dos cultivos
se desprende que la magnitud del efecto residual acidificante del SA es mayor.
Este efecto depende de la textura del suelo; el SA fue una vez a una vez y media
más ácido que la urea y el NA en el suelo arcilloso; mientras que en el más
arenoso fue el doble de ácido. En conclusión, este trabajo refuta la magnitud
del efecto acidificante que AOQA asignó al SA en 1934 y que se ha considerado
como "oficial" desde aquel entonces.
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