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La Nutrición de los Cultivos y la Nutrición de los
Suelos
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Fernando O. García
Director Regional INPOFOS Cono Sur Av. Santa Fe 910, (B1641ABO)
Acassuso, Buenos Aires, Argentina
fgarcia@inpofos.org
(Publicado en Informaciones Agronómicas
29:13-17. INPOFOS Cono Sur. Acassuso, Buenos Aires, Argentina.)
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Argentina ha incrementado notablemente el
uso de nutrientes vía fertilizantes en los últimos 15 años (Fig. 1). Sin
embargo, los balances de nutrientes siguen siendo negativos para nuestros
suelos. La estimación de extracción en grano y la aplicación de nitrógeno
(N), fósforo (P), potasio (K) y azufre (S) en los cuatro principales cultivos
indica que, para la campaña 2004/05, se repuso vía fertilización el 28%, 42%,
menos del 2% y el 13% del N, P, K y S, respectivamente, extraídos en los granos
(Fig. 2). Estas cifras son similares a las que se han observado en los últimos
5-6 años e indican que el fuerte crecimiento en el uso de fertilizantes no
alcanza a compensar el crecimiento notable que se ha registrado en la
producción de granos.
Balance de nutrientes a nivel
partido/departamento
La información compilada por la Fundación
Producir Conservando (FPC) y la Asociación Civil Fertilizar (ACF) en la
campaña 2002/03, permite conocer el balance de nutrientes a nivel de partido
y/o departamento en la región pampeana argentina considerando los cuatro
principales cultivos de grano: soja, trigo, maíz y girasol (Fig. 3). Las áreas
de balances más negativos para los tres nutrientes coinciden con las áreas de
mayor difusión del cultivo de soja, ya sea las tradicionales del norte de
Buenos Aires, sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba, o las áreas de expansión
más reciente como el centro-norte de Córdoba y Entre Ríos.
Es interesante notar que el sur de Buenos
Aires, tanto el sudoeste como el sudeste, es el área que presenta los balances
menos negativos, o aún levemente positivos como en el caso de P. En estas
áreas, el cultivo de soja ha demorado su expansión, sin embargo debe
considerarse que los datos presentados en los mapas corresponden a la campaña
2002/03, y la difusión en los últimos años se ha incrementado en forma
significativa a partir de la aparición de variedades adaptadas a las
condiciones ecológicas del sur bonaerense y el mejor ajuste del manejo del
cultivo.
Impacto de la soja en el balance de
nutrientes
Esta descripción de los desbalances
nutricionales de los suelos de la región pampeana estaría señalando a la soja
como la principal "culpable" de los mismos. La información compilada
por FPC y ACF en la campaña 2002/03 nos permite estimar el área fertilizada y
la dosis de fertilizante promedio utilizada en cada cultivo (Tabla 1). Las
estimaciones indican que casi todo el maíz y el trigo reciben fertilización y
que las dosis de fertilizante utilizadas serían del 75% y del 107% de las
consideradas necesarias para cubrir las extracciones de N, P y S de los granos
de maíz y trigo, respectivamente. La situación de soja y girasol es bastante
similar para ambos cultivos, el 40% del área en ambos casos recibe
fertilizantes y las dosis promedio cubren solamente un 31-32% de las dosis
necesarias para reponer las extracciones de N, P y S en granos. Obviamente, el
área sembrada de soja es mucho mayor que la de girasol, 5 a 6 veces superior,
generando un impacto mayor de soja que de girasol en los desbalances
nutricionales a escala regional y nacional.
¿Por qué se fertiliza menos la soja que
otros cultivos? Algunas encuestas realizadas con productores de la región
pampeana indican que no fertilizan soja porque la práctica no es rentable, no
hay suficiente información, o no están conformes con los resultados obtenidos,
entre otros motivos. Afortunadamente, la intensa labor de investigación y
experimentación realizada en los últimos años permite disponer de un caudal
significativo de información acerca del manejo de fertilización en el cultivo
de soja (Díaz Zorita et al., 2002; García, 2005; Salvagiotti et al., 2005).
Esta información fue generada por las experimentales de INTA, las
universidades, las asociaciones de productores como AACREA y AAPRESID, distintos
grupos o asociaciones de profesionales y productores, y organizaciones como el
Proyecto INTA Fertilizar y la actual Asociación Civil Fertilizar.
Los ajustes en el manejo de la
fertilización de soja, según la información generada en los últimos años,
mejorarán los balances nutricionales de nuestros suelos. De hecho, al momento
de redacción de este artículo (inicios de campaña 2005/06), la intención de
fertilización de soja parece ser superior a la estimada según los datos de
2002/03. El manejo razonado de la fertilización seguramente permitirá que el
cultivo no siga siendo visto como el "culpable" de los desbalances. La
inclusión de otros cultivos en rotación, disminuyendo la alta frecuencia
actual de soja en la rotación también contribuirá a mejorar estos balances. Queda,
como desafío, la resolución del déficit de N generado por la soja bajo
condiciones promedio de fijación simbiótica de N2 (Cordone y
Martínez, 2004).
Nutrición de los suelos
Un aspecto que debe sumarse a la evaluación
de la fertilización dentro del sistema de producción es el efecto residual de
la misma. No estamos refiriéndonos simplemente al efecto puntual de
residualidad de la aplicación de un nutriente de un año para el otro, un
efecto demostrado ampliamente para el caso de P por ejemplo, sino a generar un
suelo de mayor fertilidad y productividad asociando una mejor condición
nutricional a prácticas de manejo tales como la rotación de cultivos, la
siembra directa, la incorporación de cultivos de cobertura y otras prácticas
que contribuyen a preservar y mejorar la sustentabilidad y calidad del recurso.
Los ensayos a mediano y largo plazo
realizados a nivel nacional e internacional muestran claramente los efectos de
la nutrición balanceada de los cultivos que, en definitiva, resultan en la
nutrición balanceada del suelo. A modo de ejemplo local, la Fig. 4 muestra los
resultados obtenidos en uno de los sitios de la Red de Nutrición de la Región
CREA Sur de Santa Fe. Esta Red se está realizando desde la campaña 2000/01 con
el objetivo de evaluar los efectos directos y residuales de distintas
combinaciones de N, P y S en dosis de nutrientes similares a las cantidades
extraídas por los cultivos. Los tratamientos se repiten todos los años sobre
las mismas parcelas para determinar los efectos acumulados del manejo de
nutrientes. Uno de los sitios permaneció bajo este sistema durante cuatro
campañas (2000/01 a 2003/04), y en la campaña 2004/05 se volvió a condición
de lote normal. En esta campaña 2004/05 se implantó un doble cultivo
trigo/soja que recibió una fertilización 86 kg N + 27 kg P + 10 kg S en todas
las parcelas. La Fig. 4 muestra los rendimientos de trigo/soja en los
tratamientos que habían sido Testigo o fertilizados con NPS en las cuatro
campañas anteriores pero que, en esa campaña, recibieron en todos los casos la
fertilización anteriormente indicada. Los resultados muestran que el efecto
residual de cuatro años de fertilización de reposición NPS, aún con una
fertilización NPS en el cultivo actual, permitió obtener respuestas
adicionales de 2204 kg/ha de trigo y 559 kg/ha de soja de segunda. Este es el
resultado de la nutrición del cultivo y del suelo en "fertilidad
acumulada" que genera ambientes edáficos de mayor fertilidad y
productividad.
Un segundo ejemplo local de interés en
"fertilidad acumulada" y "nutrición del suelo" se puede ver
en la Fig. 5. Los datos pertenecen a la Red de Nutrición en la Rotación
establecida por AAPRESID en 1999/00. Nuevamente, con tratamientos de
fertilización realizados a lo largo de los años sobre las mismas parcelas, se
puede observar que las diferencias entre tratamientos Testigos y fertilizados
con PS en soja de primera pasaron de 386 kg/ha (+10%) a 700 kg/ha (+19%) luego
de tres años de repetir el mismo manejo de fertilización para cada cultivo
anual (el tratamiento PS recibe también N cuando se hace maíz o trigo).
Consideraciones finales
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La fertilización de cultivos debe manejarse en función
de la cuantiosa información existente y asociarse con otras prácticas de
manejo de suelos y cultivos que preservan y mejoran la sustentabilidad y
calidad del recurso suelo (rotaciones, siembra directa, implantación de
coberturas, manejo integrado de plagas y enfermedades, etc.).
-
Los desbalances nutricionales en los suelos llevan a la
degradación de la fertilidad nativa del suelo, ejemplificada en las marcadas
disminuciones de materia orgánica y las caídas en la productividad de los
cultivos.
-
El sector productivo debe tener en cuenta estos efectos al
momento de la toma de decisiones. Como país tenemos la responsabilidad de
preservar y mejorar la sustentabilidad y calidad de nuestros suelos.
Referencias
Cordone G. y F. Martínez. 2004. El
monocultivo de soja y el déficit de nitrógeno. Informaciones Agronómicas del
Cono Sur 24:1-4. INPOFOS Cono Sur. Acassuso, Buenos Aires, Argentina.
Díaz Zorita M., F. García y R. Melgar
(coord.). 2002. Fertilización en soja y trigo-soja: Respuesta a la
fertilización en la región pampeana. Boletín Proyecto Fertilizar. EEA INTA
Pergamino. 44 pag.
García F. 2005. Soja. Criterios para el
manejo de la fertilización del cultivo. Informaciones Agronómicas del Cono Sur
27:1-6. INPOFOS Cono Sur. Acassuso, Buenos Aires, Argentina.
Salvagiotti F., G. Gerster, S. Bacigaluppo,
J. Castellarín, C. Galarza, N. González, V. Gudelj, O. Novello, H. Pedrol, y
P. Vallote. 2005. Efectos residuales y directos de fósforo y azufre en el
rendimiento de soja de segunda. Ciencia del Suelo 22(2):92-101.
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| Figura 1. Consumo aparente de
fertilizantes en Argentina. Período 1991-2004. Elaborado a partir de
información de SAGPyA, Fundación Producir Conservando y Fertilizar
A.C. |
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| Figura 2. Extracción en grano y
aplicación de nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K) y azufre (S)
para soja, tigo, maíz y girasol en la campaña 2004/05. Elaborado a
partir de información de SAGPyA y Fertilizar A.C. |
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| Figura 3. Balances estimados de
nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S), de izquierda a derecha, en
los partidos y/o departamentos de las provincias de la región pampeana
argentina para la campaña 2002/03. Los balances se estimaron a partir
de la diferencia entre la extracción de nutriente en grano y la
aplicación vía fertilización en soja, trigo, maíz y girasol.
Elaborado a partir de información de Fundación Producir Conservando y
Fertilizar A.C. |
Tabla 1. Area sembrada, estimación de área
fertilizada, dosis promedio de fertilizante utilizada en al área sembrada y
dosis de reposición para maíz, trigo, soja y girasol en la campaña 2002/03.
La dosis de reposición se estima a partir de la extracción de nitrógeno,
fósforo y azufre en grano para cada cultivo. Elaborado a partir de
información de Fundación Producir Conservando y Asociación Civil
Fertilizar.
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Cultivo |
Area
miles ha |
Area fertilizada
% |
Dosis
kg fertilizante/ha |
Dosis de
reposición
kg fertilizante/ha |
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Maíz |
3084 |
95 |
165 |
221 |
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Trigo |
6300 |
95 |
137 |
128 |
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Soja |
12607 |
40 |
48 |
149 |
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Girasol |
2378 |
40 |
38 |
122 |
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| Figura 4. Rendimientos de trigo y
soja de segunda sobre parcelas Testigo o fertilizadas con NPS (dosis de
reposición de NPS extraídos en grano), en los 4 años previos. Los dos
tratamientos fueron fertilizados a la siembra del trigo con 86 kg N + 27
kg P + 10 kg S. Información de la Red de Nutrición de la Región CREA
Sur de Santa Fe, Campaña 2004/05. |
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| Figura 5. Rendimientos de soja de
primera en tratamientos sin fertilizar y fertilizado con fósforo (P) y
azufre (S). Promedios de 10 y 6 ensayos en las campañas 2001/02 y
2004/05, respectivamente. Información de la Red Nutrición en la
Rotación de AAPRESID-INPOFOS. |
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