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Inoculación en soja: una herramienta fundamental
para maximizar la productividad.
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Roberto W. Racca
INTA - IFIVE - racca@onenet.com.ar
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En un marco conceptual de agricultura sustentable, el ideotipo de leguminosa es
aquel que obtiene la máxima cantidad de N de la atmósfera antes que del suelo,
preservando la conservación del N edáfico. La presencia de N en el suelo,
afecta drásticamente los rendimientos de la fijación biológica ya que la
planta prefiere el N del suelo al N de la atmósfera, es decir estas dos fuentes
aunque complementarias y necesarias para un máximo rendimiento, no son
aditivas. Por que no son aditivas? ; Porque las leguminosas prefieren el N del
suelo ?; Cual es el mecanismo de la FBN en soja ?; Que podemos hacer para
favorecer a FBN?. Para responder estas preguntas repasemos algunos conceptos
básicos de simbiosis.
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La simbiosis se define
como la respuesta fisiológica de dos o más organismos frente a medios
deficitarios. Es un caso particular de crecimiento donde el déficit nutricional
lo favorece, es decir, si no hay déficit, no hay simbiosis. En particular, la
simbiosis Rhizobios - leguminosa es la adaptación al desequilibrio de
nitrógeno, por esa razón los suelos ricos en N dificultan la simbiosis y los
suelos pobres en N la facilitan. Los suelos agrícolas, usualmente deficitarios
en N posibilitan simbiosis muy eficientes. Las dos fuentes de N atmosférico y
del suelo, como se mencionó, son complementarias para lograr un máximo
rendimiento.
La relación
Carbono/Nitrógeno (C/N), tanto en el suelo como dentro de la planta comanda el
proceso: altas relaciones favorece simbiosis eficientes y bajas relaciones la
inhiben. Por ejemplo: Una planta de soja aislada de la línea de cultivo (sin
competencia), dispone de mucha luz y aprovecha una abundante fotosíntesis, eso
resulta en una C/N alta y presenta una abundante nodulación. En cambio, una
leguminosa inoculada en un suelo de desmonte con mucho N disponible en el suelo
y por lo tanto una baja C/N, resulta en una pobre nodulación.
La FBN, muy económica
para el hombre, es muy cara en términos de energía para la planta:
N2 + 8 H+
+ 8 e- + 16 MgATP 2NH3
+ 2 H+ + 16 MgADP + 16 Pi
Es decir existe total
dependencia entre el aprovisionamiento de Energía (Fotosíntesis -
Respiración) y la reducción del N2 atmosférico a N amoniacal
dentro de los nódulos. Así, la planta regula el numero de nódulos que puede
soportar debido que la FBN es muy cara para ella.
Los nódulos de las
leguminosas producen hasta 10 veces su propio peso de N por día. Para evitar la
auto inhibición necesitan eliminar el N asimilado de los nódulos haciéndolo
vía transporte rápido por el xilema, que lleva el agua desde las raíces a la
parte superior de la planta. En sentido contrario, por el floema. los nódulos
se nutren con los fotosintatos producidos en las partes verdes de la planta.
Así los nódulos de los Rhizobios actúan como simples bacteroides productores
de NH4 dejando a la planta pagar el costo de la asimilación.
Como la asimilación es
energéticamente mas cara que la absorción de N del suelo, las leguminosas
desarrollaron mecanismos fisiológicos que permiten disminuir o anular la FBN
ante suficiente N mineral en el suelo. Debido a estos mecanismos, cuando hay
suficiente N disponible en el suelo, la FBN tiende a cero. En ausencia de N se
produce el desbloqueo de estos mecanismos y se restablece la FBN.
En síntesis, mientras
el sistema de cultivo es pobre en N, las leguminosas lo aportan al sistema; por
el contrario, en sistemas ricos en N, las leguminosas lo extraen del suelo. Por
ejemplo: una soja de 30 q/ha y 40 % de proteína, representa 1200 kg de
proteínas/ha, que representan aproximadamente unos 190 kg de N/ha (Proteína:
6,25 % N). Por otro lado, un suelo que tenga entre 1,5 y 2,0 % de M.O. y una
tasa de mineralización anual de N entre el 2 y 4 %, representan unos 40 a 50 kg
de N/ha al año que aportan a los cultivos, el remanente de N en el suelo de los
rastrojos de año anterior son otros 30 a 40 kg /ha N, totalizando un total
entre 70 y 90 kg /ha de N del suelo, que con un factor de eficiencia de 0,75
hacen un total 50 - 70 kg N disponible por ha. Así el balance resulta, sin la
contribución de la FBN, deficitario en 130 kg ha año (190 - 70). Si
hiciéramos el calculo con alfalfa, que produce 20 t de MS/ha/año y 20 % de
proteína (4000 kg de proteína/ha/año) representarían un total 640 kg de
N/ha/año de extracción de N del sistema .
¿Cómo se relacionan
las cepas introducidas en el inoculante con las presentes en el suelo?
La eficiencia de la
nodulación depende de la cepa que coloniza, el lugar de la raíz donde lo hace,
y las condiciones de desarrollo de las plantas. En todos los casos, el tipo de
laboreo influye sobre el equilibrio de la microflora.
Las cepas naturalizadas
son mas resistentes, mas competitivas y menos eficientes en la FBN. Así, las
labranzas, que permiten mayor disponibilidad de agua y mejor oxigenación a la
siembra, favorecen a las cepas introducidas, es decir condiciones no estresantes
y altas concentraciones de inóculo en la semilla. En condiciones de suelo mas
estresantes, suelos mas secos, o mas compactados se favorecen las cepas
naturalizadas, ya que estas son mas hábilmente competitivas. Para la soja en
particular, ante condiciones no estresantes, los nódulos se ubican en la raíz
primaria, mientras que en condiciones estresantes los nódulos se ubican en la
raíz secundaria. Lo mas importante de estas diferencias se refieren a la
capacidad de fijación de estos nódulos: a igual peso de nódulos, los de la
raíz primaria fijan cerca de 10 veces mas N que los situados en la raíz
secundaria ( 36.0 vs 2.9 m M/mg/hora).
¿Cómo influye el suelo
y las labranzas en el ambiente de las bacterias del inóculo?
Toda labranza que
aumente la relación C/N del suelo produce inmovilización temporaria del N por
asimilación de las bacterias, y se favorece por lo tanto la FBN. Una
inmovilización inicial con posterior liberación permitirá aumentar la
complementariedad de las fuentes. Mientras el N se encuentre inmovilizado la
fijación biológica se favorece, mientras se mineraliza el N se favorece la
asimilación directa de la planta. Los rastrojos del cultivo antecesor influyen
decididamente al modificar la relación C/N del substrato. Con una relación C/N
mayor a 35:1 se produce inmovilización del N del suelo; por el contrario, con
una relación C/N menor a 30:1 se produce la mineralización del N edáfico. En
otras cifras, si el contenido de N del rastrojo es menor a 1.7 %, se inmoviliza
N del sistema, y si es mayor se libera N al sistema. Como los rastrojos de
cereales tienen generalmente cerca de 0,5 % de N se facilita la FBN; el rastrojo
de soja tiene un promedio de 1,7 % de N, por lo tanto su efecto es neutro, en
cambio un residuo de alfalfa con mas de 3 % de N se dificultaría la FBN.
Las plantas de cultivo
son malas competidoras frente los microorganismos cuando el nivel de N
inorgánico en el suelo es bajo. Por ejemplo, un rastrojo con 1 % de N,
inmoviliza N por una semana aproximadamente, y lo libera 3 a 4 meses después.
Esto es de máxima importancia para la FBN por la complementariedad de las
fuentes.
Una vez que las bacteria
se implantó y formó nódulos, la eficiencia de la FBN depende las de
condiciones de crecimiento de la planta. Es decir la temperatura, radiación,
tenor de oxigeno y muy especialmente la disponibilidad hídrica, condicionen el
proceso. Esto ultimo se debe a que la FBN es extremadamente sensible al estrés
hídrico. La razón principal es que el estrés hídrico resulta en un gasto
energético mayor, y la planta privilegia su economía del agua antes que
alimentar a los nódulos.
Cada vez que el agua
útil disminuye por debajo del 60 %, umbral critico para la soja durante el
llenado de granos, se compromete también la fijación de N, que es máxima en
esta etapa disminuyendo el rinde potencial. Normalmente la capacidad de
fijación de los nódulos se restablecen si las condiciones de sequía no son
tan severas o duran muchos días, no obstante llega un punto ( menos del 10 %
del agua útil) que aunque los nódulos, y el cultivo, recuperen su humedad al
llover o regarse, la capacidad de fijación de los nódulos, medida por la
actividad de la nitrogenasa, no se recupera mas.
¿Qué sabemos respecto
de la necesidad de reinoculación en soja?
En una gran extensión
del área sojera, es común no recomendar la reinoculación debido a la falta de
efectos visibles sobre los rendimientos. Por experiencia local y extranjera se
indican algunos hechos que podrían hacer cambiar de opinión a quienes realizan
esas recomendaciones, sobre todo considerando que las cepas mejoradas son mas
eficientes en la FBN que las naturalizadas. El equilibrio de las poblaciones de
rizobios pueden alterarse con adiciones sucesivas de otras cepas. La diferencia
a favor de la cepa inoculante ocurre recién después del 3er ciclo. Solo cepas
muy competitivas pueden alterar el equilibrio; otras, hasta el 5to ciclo no lo
hacen. Las inoculaciones alternadas pueden no tener ningún efecto, mientras que
las anuales y repetidas, sí. En resumen:
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Los suelos vírgenes en nuestros
país no contienen cepas del rizobio especifico de soja (Bradyrizhobium
japonicum)
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Cuando se inocula con el rizobio
especifico, la bacteria se naturaliza en los suelos,
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Las cepas introducidas de B.
Japonicum naturalizadas puede permanecer en el suelo mas de 10 años, (se
calcula en mas de 30 años).
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Al cabo de 4 a 5 años luego de
introducida, la cepa cambia tanto que es prácticamente diferente de la
original.
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Las cepas naturalizadas son mas
competitivas y mas resistentes al estrés pero menos eficientes en la FBN
que las recientemente introducidas.
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En los suelos con historia sojera
(cepas naturalizadas) cerca del 80 % de los nódulos formados pertenece a
las bacterias del suelo y un 20 % a las introducidas por el inoculante.
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Para que el 50 % de los nódulos se
formen con cepas inoculadas la concentración del inóculo debe se r mas de
1000 veces superior a la población naturalizada por gramo de suelo.(Ej. si
en el suelo hay 106 bacterias/gramo, en el inoculante debe haber
109 bacterias por gramo.
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Debe existir mas de dos veces y media
B. japonicum por semilla que por gr. de suelo para que el 50 % de los
nódulos sean de la cepa inoculada.
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La soja de 1ra. sembrada en un campo
sojero tiene pronta y abundante nodulación.
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La soja de 2da. o de 1ra. sembrada en
un suelo con poca humedad se demora la nodulación y cuando ésta se produce
tiende a ubicarse en las raíces secundarias
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Suelos con población de B.
japonicum, inferior a 1000 bacterias /g de suelo responden económicamente a
la reinoculación: 50 % de los nódulos pertenecerían a las bacterias
inoculantes.
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La reinoculación de plantas adultas
no es factible, ya que las raíces primarias son receptivas solo en los
primeros días.
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Es posible desplazar el equilibrio
por adiciones sucesivas y constantes de cepas competitivas.
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La mortandad de B. Japonicum sobre
semillas que se secan o asolean es extremadamente brusca.
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El problema de la reinoculación es
por competencia bacteriana
¿Qué podemos inferir
para realizar recomendaciones?
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En campos sin historia sojera
Inocular siempre
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En campos con historia sojera
Inocular con muy buena concentración : Las chances de lograr la producción
de nódulos con la cepa del inoculante es mas del 20 %.
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En soja de 2da o de 1ra. con suelos
seco Inocular siempre
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La insistencia de la inoculación con
buen inoculante Favorece la
nodulación eficiente
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El cambio anual de diferentes
inoculantes No tendría mayor
repuesta.
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El consejo de inocular una vez cada 3
años No seria razonable
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Si el costo del inoculante no es alto
(aproximadamente = 10 kg de semilla)
Inocular siempre
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Con muy buen inoculante, una buen
técnica de aplicación y bajo costo
Inocular siempre.
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Sin esas condiciones,
Carece de sentido reinocular campos con historia sojera.
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