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Inoculación con Microorganismos con efecto promotor
de crecimiento (PGPM) en Trigo. Conocimientos actuales y experiencias
realizadas en la Región Pampeana Argentina
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Ing. Agr. (MSc)Gustavo N. Ferraris
Área de Desarrollo Rural INTA EEA Pergamino. Av Frondizi km 4,5 (2700)
Pergamino
Mail: nferraris@pergamino.inta.gov.ar
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El uso de inoculantes biológicos incorporados como
tratamientos de semilla con microorganimos promotores del crecimiento vegetal
tales como Pseudomonas sp. Azospirillum sp., Micorrizas u otros
muestra un creciente interés no sólo en estudios de investigación sino
también en evaluaciones extensivas y en usos comerciales en diferentes
cultivos. Efectos como una más rápida implantación, mayor crecimiento de
raíces, tolerancia mejorada a patógenos, fijación biológica no simbiótica
de nitrógeno y solubilización de nutrientes son habitualmente reportados en
estas experiencias (Caballero Mellado et al. 1992). Dado el crecimiento
en los costos de producción, las mejoras derivadas de una mayor eficiencia de
uso de los nutrientes y otros recursos a partir de los aportes de estos
tratamientos biológicos serían de relevancia (Ferraris et al., 2008).
El objetivo de este artículo es realizar una revisión
sobre la información generada sobre los efectos de los principales
microorganismos considerados como PGPM (microorganismos promotores del
crecimiento vegetal) en cultivos de gramíneas, y evaluar su interacción con
las prácticas agronómicas utilizada bajo un criterio de agricultura
sustentable en la Región Pampeana Argentina.
Azospirillum spp
El Azospirillum es por lejos el PGPM más estudiado
en gramíneas, reportándose las primeras experiencias hace más de treinta
años (Döbereiner et al. 1977). En la actualidad, se han identificado 12
especies de Azospirillum spp, aunque en la producción de inoculantes
comerciales se han utilizado A. brasilense y A lipoferum, siendo
la primera la más común a nivel mundial, y la preferida en Argentina (Puente y
Perticari, 2006).
Algunos antecedentes muestran efectos en la fijación libre
del nitrógeno atmosférico, la producción y liberación de hormonas promotoras
del crecimiento radical (ej. auxinas, giberelinas, citoquininas), y de enzimas
tales como las pectinolíticas, distorsionando la funcionalidad de células de
las raíces y el aumento en la producción de exudados (Okon y
Labandera-González, 1994). Asimismo, de manera indirecta, la inoculación con Azospirillum
spp podría promover la proliferación y establecimiento en la rizósfera de
otros microorganismos favorables para el cultivo (Russo et al. 2005).
El Área de Desarrollo Rural de INTA Pergamino realizó
entre 2003 y 2007 18 ensayos bajo condiciones habituales de producción,
utilizando inoculantes de diferentes marcas comerciales. Como resultado, se
obtuvieron diferencias significativas en ocho experimentos P<0,10. La
respuesta media alcanzó a 283 kg ha-1, representando un 6,4 % de
incremento. Si bien no se pudo establecer una función que relacione la
respuesta a la inoculación con Azospirillum y las variables de suelo o
cultivo evaluadas, un análisis a través de un gráfico biplot nos permite
definir marcadas tendencias (Figura 1). El eje horizontal (1) discrimina
variables de suelo, clima y los rendimientos. El eje vertical (2) por su parte,
discrimina la respuesta a la práctica (abajo) de las precipitaciones (arriba).
Por otra parte, los puntos azules representan cada uno de los dieciocho
experimentos, y los vectores a las variables analizadas. Los vectores orientados
en un mismo sentido indican parámentos asociados de manera positiva, siendo la
correlación mas fuerte cuanto más cerrado sea el ángulo entre ambos vectores.
En cambio, los orientados en sentido contrario indican una asociación fuerte
pero inversa. Cuando dos vectores forman un ángulo recto, las variables que
representan no están asociadas. De esta manera, se observa que la respuesta
absoluta expresada en kg ha-1 (Rta kg/ha), se relacionó en forma
estrecha e inversa con las lluvias totales y las ocurridas entre octubre y
noviembre, más que con ninguna variable. El incremento de respuesta asociado a
menores precipitaciones se basa en la ventaja competitiva para la adquisición
de agua y nutrientes que tendrían los tratamientos inoculados, otorgada por un
mayor crecimiento aéreo y radicular inicial temprano. Por otra parte, en este
grupo de ensayos no se observó relación alguna entre respuesta y el contenido
de materia orgánica (MO), N (kg h/ha) o P (P) en suelo (Figura 1) o los niveles
de nitrógeno (N) y fósforo (P) agregados por fertilización, evidenciando un
comportamiento aditivo ante diferentes condiciones de cultivo. En la mayoría de
estos experimentos, la respuesta fue similar bajo diferentes niveles
tecnológicos, dosis de fertilizante o genotipo (Díaz Zorita et al., 2004;
Díaz Zorita y Fernández Caniggia, 2008, Ferraris et al., 2008) (Figura 2).
Tabla 1: Descripción de un grupo de ensayos de
respuesta a Azospirillum spp en Trigo, en el centro-norte de Buenos Aires y
Sur de Santa Fe entre los años 2003 y 2007. En la primer columna se expresa
la localidad de ensayo: Bo (Bolivar), Ln (Lincoln), SA (San Antonio de Areco),
Pe (Pergamino), Arr (Arrecifes) y Ww (Wheelwright).
|
Sitio |
MO |
P_suelo |
N_suelo |
P_dosis |
N_dosis |
pp Jun-Set |
pp Oct_Nov |
pp_totales |
Rsitio |
Rta (Kg/ha) |
Rta (%) |
P= |
|
Bo 03 |
3,1 |
14 |
85,8 |
12 |
69 |
|
|
|
2845,5 |
193 |
6,8 |
P=0,0003 |
|
Arr 05 |
3,3 |
85 |
70 |
16 |
63 |
175 |
173 |
348 |
3207,5 |
83 |
2,6 |
P>0,10 |
|
Bo1 04 |
1,7 |
11 |
55 |
0 |
0 |
140 |
240 |
380 |
4152,5 |
133 |
3,2 |
P>0,10 |
|
Bo2 04 |
1,7 |
11 |
55 |
10,35 |
8,1 |
140 |
240 |
380 |
4852 |
200 |
4,1 |
P>0,10 |
|
Ln 04 |
3,2 |
10 |
24 |
23 |
95 |
150 |
153 |
303 |
4676,4 |
142,3 |
3,0 |
P>0,10 |
|
Pe 04 |
2,68 |
14 |
18 |
11 |
80 |
90,1 |
153,3 |
243,4 |
3611,1 |
3,6 |
0,1 |
0,98 |
|
SA1 04 |
3,02 |
14 |
60 |
12 |
72 |
115 |
182 |
297 |
3833,85 |
140,1 |
3,7 |
P>0,10 |
|
SA2 04 |
3,02 |
14 |
60 |
12 |
72 |
115 |
182 |
297 |
4176,25 |
196,7 |
4,7 |
P>0,10 |
|
Pe1 05 |
2,94 |
12 |
32 |
0 |
0 |
138,3 |
173,9 |
312,2 |
4459,75 |
990,5 |
22,2 |
0,08 |
|
Pe2 05 |
2,94 |
12 |
32 |
20 |
58 |
138,3 |
173,9 |
312,2 |
5255,25 |
-165,5 |
-3,1 |
0,08 |
|
Pe3 05 |
2,94 |
12 |
32 |
20 |
118 |
138,3 |
173,9 |
312,2 |
5185,25 |
302,5 |
5,8 |
0,08 |
|
Pe4 05 |
3,02 |
6 |
32 |
0 |
0 |
138,3 |
173,9 |
312,2 |
4470 |
747 |
16,7 |
P>0,10 |
|
Pe5 05 |
3,02 |
6 |
32 |
20 |
93 |
138,3 |
173,9 |
312,2 |
5604 |
88,5 |
1,6 |
P>0,10 |
|
Pe1 07 |
2,8 |
24 |
52 |
27 |
46 |
168,4 |
125,2 |
293,6 |
3717,6 |
302 |
8,1 |
0,000 |
|
Pe2 07 |
2,8 |
24 |
52 |
27 |
103,5 |
168,4 |
125,2 |
293,6 |
4511,2 |
755 |
16,7 |
0,004 |
|
Pe3 07 |
2,8 |
24 |
52 |
27 |
103,5 |
114 |
299 |
413 |
3909 |
208 |
5,3 |
0,004 |
|
Arr 07 |
3,03 |
17 |
60 |
30 |
123 |
142 |
285 |
427 |
5179 |
140 |
2,7 |
P>0,10 |
|
Ww 07 |
3,83 |
20 |
112 |
23 |
93 |
133 |
150 |
283 |
5499,5 |
637 |
11,6 |
P=0,05 |
|
Promedio |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
283,2 kg |
6,4% |
8 de 18
P<0,10 |

Figura 1: Respuesta absoluta a la inoculación con
Pseudomonas fluorescens (Rta kg/ha) y su asociación negativa con las
precipitaciones durante el período junio-noviembre y octubre-noviembre
Figura 2: Producción media de trigo según
tratamientos de semillas con Azospirillum brasilense, estrategias de
fertilización NP y genotipos en Pergamino. En cada figura, letras distintas
sobre las columnas muestran diferencias significativas (p<0,05). Tomado de
Ferraris et al., 2008
Pseudomonas spp
Las Pseudomonas son otro amplio género bacteriano, en el
cual se encuentran especies con potencialidad para ser considerados PGPM. Han
sido utilizadas con fines agronómicos en nuestro país P. fluorescens y
P. chlororaphis, en ese orden de importancia. Los efectos atribuidos
a este grupo bacteriano pueden resumirse en una acción de biocontrol, la
secreción de sustancias inductoras y la solubilización de nutrientes.
La capacidad de ser agentes de biocontrol
(Haas & Défago, 2005), se produce a través de la secreción de
antibióticos (i.e. pirrolnitrina, pioluteorina), la inducción de resistencia
sistémica en la planta y el agotamiento de elementos esenciales para el
crecimiento de hongos y bacterias patogénicas, producida por la liberación al
medio de pigmentos fluorescentes que actúan como agentes quelantes, cuando
estos elementos se tornan escasos en la rizósfera.
El control biológico no es sólo dependiente de las
capacidades bacterianas, sino también de la especie vegetal y la práctica de
cultivo. En trigo, se ha estudiado el efecto de decaimiento del pietín
("take-all decline") por monocultivo, descripto exhaustivamente por
grupos del USDA (Cook, 2007). A lo largo de décadas de estudio de las
poblaciones de Pseudomonas asociadas a lotes de trigo, se ha establecido una
firme correlación entre la supresión del pietín y la preponderancia de
poblaciones de Pseudomonas productoras de los antibióticos
diacetilfloroglucinol y fenazinas (Cook, 2007). En nuestro país, todavía no
disponemos de datos sobre el efecto del cultivo y de las rotaciones sobre las
poblaciones de Pseudomonas y su posible correlación con la incidencia de
enfermedades.
Otro de los efectos favorables residiría en la producción
de fitohormonas como auxinas y giberelinas, a la vez que se reducirías niveles
de etileno producido ante situaciones de estrés moderado, especialmente estrés
hídrico.
Por último a las Pseudomonas se les atribuye la capacidad
de producir enzimas fosfatasas, ácidos orgánicos (i.e. acido glucónico,
cítrico) e inorgánicos (i.e. ácido sulfhídrico, nítrico, carbónico) que
por medio de la rotura de enlaces y la acidificación del medio, incrementarían
la recuperación del fósforo nativo del suelo y la adquisición del aportado
por fertilización.
Ensayos pioneros realizados con Pseudomonas en las
localidades de Pergamino y Chivilcoy durante los años 2000, 2001 y 2002,
mostraron incrementos medios de rendimiento de 310 kg ha-1 (García y
Bach, 2003). En este grupo de seis ensayos, los resultados más consistentes se
observaron cuando la inoculación fue acompañada de una adecuada fertilización
con N y P. En el mismo sentido, en un grupo de 11 experimento realizados durante
6 campañas agrícolas en el centro-norte de Buenos Aires y Sur de Santa Fe, se
cuantificó una respuesta media a la práctica de inoculación con Pseudomonas
de 294 kg ha-1, lo cual representa un incremento de 8,4 % (Figura 3).
Cada uno de estos sitios representa a su vez, el promedio de diferentes
estrategias de fertilización, con o sin agregado de NP. En estos ensayos, como
promedio, la eficiencia de uso de N (EUN) pasó de 47 a 51 kg trigo/ kgN y la
EUP de 181 a 195 kg trigo/ kgP, para tratamientos testigo e inoculado,
respectivamente.
Figura 3: Rendimiento (kg ha-1) de
tratamientos testigo e inoculados con Pseudomonas fluorescens en trigo entre
los años 2002 y 2007 en el centro-norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe.
Las abreviaturas representan localidades Wh (Wheelwright, Santa Fe), Jc
(Juncal, Santa Fe), Ba (Baigorrita, Buenos Aires), As (Ascensión, Buenos
Aires), Jn (Junín, Buenos Aires), Pe (Pergamino, Buenos Aires) y el promedio
de todas las localidades (Prom).
La asociación entre respuesta agronómica y variables de
suelo y cultivo muestra condimentos interesantes (Figura 4) Así, en el eje 1
(horizontal) se observa que la respuesta relativa (%) se asocia de manera
positiva a los rendimientos y la dosis de fertilizante fosforado, y
negativamente con parámetros químicos de suelo como el nivel de P (Bray I),
nitratos y MO. En el eje vertical se visualiza una relación directa entre
respuesta y dosis de N aplicado, e inversa con las lluvias durante el ciclo.
Considerando estos resultados, la respuesta a la inoculación con Pseudomonas
spp sería más probable en ambientes empobrecidos, con bajo nivel de P y
otros nutrientes, pero que comienzan a ser mejorados por buenas prácticas de
cultivo y adecuada fertilización. Condiciones de estrés hídrico acentuarían
estos efectos.
Figura 4: Respuesta relativa (%) a la inoculación
con Pseudomonas fluorescens en trigo y su asociación positiva con los
rendimientos del sitio (Rmedio), y negativa con las lluvias junio-noviembre
(lluvias) y la fertilidad inicial del suelo (kg N/ha, P, MO%).
Micorrizas:
Las micorrizas son hongos ampliamente distribuídos en el
suelo, capaces de establecer asociaciones mutualistas con los vegetales. En la
naturaleza, el 95 % de las plantas las poseen (Trappe, 1977). Desde hace tiempo
se conoce su efecto favorable en especies perennes y forestales, pero
últimamente se ha indagado su utilidad en cultivos anuales.
Se reconoce de las Micorrizas su capacidad para mejorar la
estructura del suelo gracias al crecimiento del micelio y la secreción de
glomalinas (Faggioli et al., 2008). Asimismo, actuan como una prologación del
sistema radicular (Peterson et al, 2004)(Figura 5), facilitando la adquisición
de agua y nutrientes de baja movilidad como potasio (K), zinc (Zn) y
especialmente P. Al incrementar el flujo de P a la raíz, de manera indirecta se
mejoran otros procesos fisiológicos en que participa este nutriente. Por su
menor diámetro, las micorrizas tienen mayor superficie de absorción que las
raíces del vegetal. Si bien utilizan P bajo las mismas formas que las plantas,
tienen mayor afinidad por P y una concentración crítica en solución más baja
para lograr su absorción (García et al., 2006).
Figura 5: Proliferación de Micorrizas en células
radiculares (Tomado de Peterson et al., 2004)
La proliferación e importancia agronómica de las
micorrizas es más relevante en suelos deficientes de P (Covasevich et al.,
1995). Ante situaciones de carencia, contribuyen con la síntesis de proteínas
de estrés en planta. El estrés conduce a la expresión diferencial de la
información genética, produciendo cambios en la síntesis de nuevas
proteínas, llamadas micorrizinas, las cuales posiblemente dotan a las plantas
con la capacidad de adaptación al estrés. La respuesta agronómica en
rendimiento podría estar asociada a suelos con baja disponibilidad de P, pero
no se ha visto afectada por la dosis de fertilizante agregado (Ferraris y
Couretot, 2008).
Las Micorrizas necesitan oxígeno para vivir, por ello las
poblaciones son muy bajas en suelos de drenaje pobre y anegables. También en
suelos salinos y/o sódicos (Abbot y Robson, 1991). En cambio un suelo poroso y
bien estructurado las favorece. Cultivos de cobertura aumentan mucho la
micorrización, lo mismo que la siembra de maíz y sorgo, que tienen alta
dependencia micorrítica e incrementan su población (Faggioli et al., 2008).
Las labranzas rompen el entramado de micelios del hongo, destruyendo el efecto
benéfico sobre la estructura del suelo (Schalamuk et al., 2006). Dosis medias
de fertilizante no afectan a las micorrizas, al igual que insecticidas y
herbicidas, a dosis normales, (Coyne, 1999). Se ha mencionado que los
funguicidas aplicados sobre semilla pueden ser muy tóxicos para las micorrizas.
En Argentina se han difundido inoculantes comerciales con micorrizas en su
formulación. Algunas variantes tecnológicas de utilización están siendo
estudiadas (Figura 6).
Figura 6: Materia seca a cosecha y rendimiento de
grano de parcelas testigo o inoculadas con micorrizas. Se evalúan momentos de
inoculación y el uso conjunto de fungicidas curasemillas. Pergamino, año
2008.
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