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Informe de los Ensayos de Calidad en Trigo en el Sur
de Buenos Aires1
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1Resumen de Informes 2004
presentados por Ing. Agr. Hernán Echeverría (INTA Balcarce); Ing. Agr.
Ricardo Bergh, (INTA Barrow), e Ing. Agr. Tomas Loewy (INTA Bordenave).
Módulo de Investigación Asociación Civil Fertilizar-INTA
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La Asociación civil Fertilizar desarrolla junto con el INTA investigaciones
desde el 2003 tendientes a generar información para el manejo del trigo para
aumentar la calidad comercial y panadera. Ya en el tercer año de ejecución de
este módulo, presentamos el resumen de los resultados de la campaña 2004/2005.
Si bien se refieren solo al área triguera del Sur del país, ésta es el área
con mayor extensión. Los resultados apuntan al claro efecto del N en la
obtención de altos rendimientos y calidad. La aplicación de altas dosis de N
aumenta no solo el rendimiento sino el contenido de proteína y de otras
características relacionadas con la aptitud panadera.
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En la región pampeana, se ha producido durante los últimos
años un incremento en la superficie dedicada a la agricultura, junto con una
mayor tecnología aplicada en los cultivos. Esto ha provocado un intensivo uso
del suelo la fertilidad nativa por lo que frecuentemente se observan en la
región deficiencias de algunos nutrientes tales como el nitrógeno (N) en los
suelos de la región. Debido al elevado requerimiento de N por los cultivos de
trigo, se han observado respuestas generalizadas a la aplicación de N en la
mayoría de los sistemas productivos de la región pampeana. Por dicha razón,
se han realizado estudios tendientes a incrementar la eficiencia en la
utilización de los fertilizantes nitrogenados.
La metodología más difundida de diagnóstico de N para el
cultivo de trigo, se basa en la medición del contenido de nitratos en suelos
(0-60 cm) al momento de la siembra. Se ha reportado que los cultivos bajo
labranza convencional no responden al agregado de N si el contenido de N-NO3-
más el aportado por el fertilizante es mayor a 100-110 kg/ha (Garcia et al.,
1998) o 125 kg/ ha (González Montaner et al., 1991). Para siembra
directa, Calviño et al. (2000) determinaron un umbral de 150 kg/ha de
N-NO3- por encima del cual el cultivo no respondió al
agregado de N. En los trabajos mencionados, la determinación de N-NO3-
se realizó antes de la siembra del cultivo y el N se aplicó al estadío de 2 o
3 hojas del mismo, práctica que no es habitual en los productores. Estos
realizan el análisis de suelo, y la aplicación de N generalmente antes de la
siembra o al macollaje del cultivo.
En Balcarce, Melaj et al (2000) determinaron que la
eficiencia de recuperación del N del fertilizante por el trigo fue del 46 y 56%
para la fertilización al momento de la siembra y al macollaje, respectivamente.
Además, el N aplicado al macollaje tuvo como principal destino el grano, lo que
permitió aumentar la proteína del mismo. Sin embargo, en el oeste de la
provincia de Buenos Aires, Díaz-Zorita (2000) reportó un mayor rendimiento y
eficiencia de uso del N cuando el mismo fue aplicado al momento de la siembra,
respecto de la aplicación al macollaje del cultivo, comportamiento atribuido a
una menor disponibilidad de agua luego de dicho estadío. En Chivilcoy, García et
al. (2001) determinaron incrementos de rendimiento y calidad de trigo bajo
siembra directa por aplicaciones fraccionadas de N (en macollaje, y foliar), sin
embargo, la magnitud de la respuesta varío con los cultivares.
Si bien ha sido ampliamente reportado que la fertilización
nitrogenada entre siembra y macollaje incrementa el rendimiento, su efecto sobre
la concentración de proteína en grano es variable y asociado a la
disponibilidad hídrica para el cultivo (Tanoni et al., 1998). Algunos
trabajos indican que, la fertilización nitrogenada en el período cercano a la
antesis, mientras que no afecta el rendimiento en grano, provoca una mayor
concentración de N en los granos. Como consecuencia, se ha registrado una
disminución en el porcentaje de granos panza blanca, incrementos en la
concentración de proteína en grano y en el porcentaje de vitriocidad de los
mismos (Echeverría y Studdert, 1998; Bergh et al., 2000). También, se
ha reportado que esta práctica mejora algunos parámetros relacionados con la
calidad panadera de las harinas (Gooding y Davies, 1992).
A los efectos de maximizar el rendimiento y la calidad de
los granos en trigo resulta necesario evaluar alternativas de fertilización
nitrogenada, en lo que respecta a la eficiencia de aplicaciones al macollaje en
relación a aplicaciones fraccionadas en estadios tardíos. En ensayos
realizados durante la campaña 2003 en cultivos de trigo en el sudeste
bonaerense bajo labranza convencional, se determinó que los mayores
rendimientos se obtuvieron por aplicaciones de dosis elevadas de N (200 kg/N ha)
en forma fraccionada. Si bien el aumento de las dosis de N aplicadas al
macollaje provocaron significativos incrementos en rendimiento de grano, los
incrementos en el contenido de proteínas y trabajo alveográfico fueron
menores. Por el contrario, al incrementar las dosis de N en antesis del cultivo
si bien el rendimiento no fue incrementado, se registraron aumentos en los
valores de proteína y trabajo alveográfico.
Resulta necesario confirmar los resultados obtenidos en la
campaña anterior para situaciones bajo siembra directa. Por lo tanto, los
objetivos de estos ensayos han sido:
a) Evaluar alternativas de fertilización nitrogenada
en trigo tendientes a maximizar la calidad de los granos.
b) Evaluar metodologías de monitoreo del estatus
nitrogenado del cultivo como diagnóstico de requerimiento de aplicaciones
demoradas de nitrógeno.
Metodología
Se implantaron seis ensayos de trigo en localidades del Sur
de Buenos Aires en la Tabla 1 se describen, así como las principales
características de fertilidad y tipo de suelo, y manejo agronómico.
Los ensayos se realizaron en un diseño en bloques al azar
con tres o cuatro repeticiones. Los tratamientos consistieron en distintas dosis
de N en aplicaciones divididas de urea al macollaje, combinadas con
pulverizaciones de urea en solución al 10% en distintas dosis realizadas al
momento de emisión de hoja bandera (Zadoks 39) y de la antesis (Espigazón:
Zadoks 65) según se muestra en el cuadro siguiente. Las dosis de las
aplicaciones al macollaje se definieron según los valores de N disponible a la
siembra (Ns: N-NO3-). Los sitios además contaron con
aplicaciones variables de N a la siembra junto con el P necesario. Se presume
que este N aplicado está incluido en la evaluación del N disponible a la
siembra.
-
Testigo
-
120 kg N/ha (Ns + Nf) en
macollaje
-
160 kg N/ha (Ns + Nf) en
macollaje
-
200 kg N/ha (Ns + Nf) en
macollaje
-
160 kg N/ha (Ns + Nf) en macollaje + 30 N
en antesis
-
120 kg N/ha (Ns + Nf) en
macollaje + 20 kg N/ha en antesis
-
120 kg N/ha (Ns + Nf) en
macollaje + 30 kg N/ha en antesis
-
120 kg N/ha (Ns + Nf) en
macollaje + 40 kg N/ha en antesis
-
120 kg N/ha (Ns + Nf) en
macollaje + 20 kg N/ha en hoja bandera + 20 kg N/ha en antesis
Se realizaron determinaciones de índice de verdor con el
Minolta SPAD en hoja bandera expandida (Z40) promediándose lecturas en 20 hojas
por parcela. A la cosecha se determinó rendimiento, humedad y sus componentes.
Sobre muestras de granos de cada tratamiento se determinaron peso de 100 granos
y otros parámetros de calidad panadera como ser: contenidos de proteína, de
gluten y alveograma.
Resultados
Los rendimientos fueron muy variables en cada sitio, como
resultado de las diferentes escenarios climáticos, de suelos y de manejo. Los
testigos oscilaron entre 2,23 en Cnel. Dorrego y 4,52 t/ha en Cnel. Suárez. Sin
embargo a los efectos de mostrar las tendencias generales se presenta analizados
en conjunto, destacándose en el informe los desvíos más importantes
El incremento de las dosis de N aplicadas al macollaje
provocaron claros incrementos en rendimiento de grano (Figura 1), hasta la dosis
de 200 kg/ha de N, sugiriendo que los valores antes citados de 100, 125 o 150
como máximos a considerar en los programas de fertilización pueden presentar
limitaciones para alcanzar altos rendimientos con las variedades actualmente en
cultivo. Las respuestas absolutas oscilaron entre 0,85 (T. Arroyos) hasta 3,53
t/ha (Balcarce) de incremento entre el testigo y la dosis de 200 kg/ha. Y en
promedio se obtuvieron 12,8 kg de grano por kg de N total, es decir sumando al N
inicial disponible, en promedio (51 kg/ha de N) y el aplicado al macollaje.
Estas dosis crecientes de N resultaron en un importante
aumento promedio del nivel de proteína, equivalente a 0,02 % por kg de N, o
bien 2% por cada 100 kg N/ha. Estos datos sugieren que la sola aplicación al
macollaje está vinculada al contenido de proteínas en el grano. Sin embargo,
el N aplicado con posterioridad, a la espigazón tiene mas del doble mayor
eficiencia para aumentar este valor, equivalente a 0,05 % por kg de N aplicado a
la antesis. Y al contrario de las aplicaciones al macollaje, las pulverizaciones
con solución de urea no resultaron en aumentos de rendimientos; no obstante
debe considerarse que antes se habían aplicado 120 kg/ha de N al macollaje.
Figura 1. Rendimiento y contenido de proteína en
grano de trigo en función de dosis crecientes de N aplicadas solo en
macollaje y combinadas con una aplicación en antesis durante la campaña
2004. Promedio de los seis sitios.
Los aumentos de proteína por las aplicaciones de N fueron
muy variables. No obstante, para las aplicaciones al macollaje, éstas oscilaron
entre 0,5 % y 4,6% para Mar del Plata y los dos sitios en el sudoeste (Bordenave
y Cnel. Suárez) respectivamente. Para las aplicaciones a la antesis, las
diferencias fueron desde levemente negativas (-0,1%) en Mar del Plata hasta 1,8%
en Tres Arroyos.
Los contenidos de proteína estuvieron altamente
relacionados con otros parámetros de calidad panadera como el contenido de
gluten o valor de farinograma W. Pero negativamente relacionados con el peso de
grano, que no mostró variaciones, excepto una leve tendencia a aumentar con el
N aplicado al macollaje, (Tabla 2). Estas relaciones se visualizan en la
similitud de la figura 1 con la 2 en lo que respecta al efecto de los
tratamientos (Figura 2). Sin embargo esto no debería generalizarse ya que la
calidad panadera depende en gran medida de las variedades, y algunas variedades
responden mejor que otras al agregado de N, si bien casi todas responden
aumentando el contenido de proteína en el grano, no siempre esto se traduce en
un aumento de la fuerza de la masa, indicador de la calidad para panificación.
De hecho las correlaciones entre W y proteína y gluten son menores que las
entre proteína y gluten. Asimismo, el efecto del N no fue el mismo en estas
variables cuando se aplicó al macollaje que a la antesis.
Tabla 2. Coeficientes de correlación ( r )
entre los contenidos de proteína, de gluten y el trabajo alveográfico de las
harinas (W) y peso de 100 granos. Promedios de tratamientos de los seis sitios
de la campaña 2004.
| |
Proteína |
Gluten |
W |
P1000g |
| Proteína |
- |
0.92 |
0.57 |
-0.22 |
| Gluten |
|
- |
0.66 |
0.10 |
| W |
|
|
- |
0.10 |
| P1000g |
|
|
|
- |
Figura 2. Contenido de gluten en grano de trigo y
resultados de farinograma (W) en función de dosis crecientes de N aplicadas
sólo en macollaje y combinadas con una aplicación en antesis durante la
campaña 2004. Promedio de los seis sitios en W, y de 4 sitios para Gluten.
La posibilidad que estas respuestas tanto en rendimiento
como en proteína u otras variables relacionadas con la calidad pudieran ser
predichas o diagnosticadas a través de las modernas herramientas como el
clorofilómetro SPAD Minolta, vienen siendo investigadas por los distintos
grupos. En la Figura 3 se presenta la relación entre las lecturas SPAD, y los
resultados obtenidos de rendimiento en grano y contenido de proteínas en los
seis sitios. Si bien la relación existe y es obviamente positiva, es decir,
mayor "verdor" implica más contenido de N en la hoja bandera, y de
allí, rendimientos de grano más altos y mayores contenidos en el grano, ésta
no es muy ajustada, por la razón que los distintos efectos ambientales generan
un error lógico. Es claro que hay distintos grupos de datos de los distintos
sitios, y que serán discutidos en detalle en los informes finales.
Figura 3. Relación entre las lecturas de
"verdor" con el clorofilómetro SPAD y los rendimientos y contenido
de proteína en grano de trigo. Resultados promedios de seis sitios, campaña
2004.
Consideraciones finales
Los resultados obtenidos confirman en líneas generales a
los de la campaña 2003. En tal sentido, podría concluirse que el incrementar
la dosis de N aplicadas al macollaje del trigo aumenta los rendimientos, y los
contenidos de proteína en el grano. Las aplicaciones en el momento de la
antesis tienen mayor eficiencia en el aumento del contenido de proteína, pero
no tienen casi efecto sobre el aumento de rendimiento. Por esto, las
aplicaciones fraccionadas representa, en general, el doble efecto del aumento de
rendimiento y del contenido de proteína, a un costo menor de N fertilizante
nitrogenado. Las relaciones entre proteína y otras variables de calidad
panadera precisan de estudiarse más en detalles según la variedad. Tanto el
rendimiento como la calidad presentan muy buenas relaciones con el valor de SPAD
medido en la hoja bandera indicando un gran valor en el diagnostico de la
necesidad de N aplicado en antesis para el logro de una mejor calidad de grano.
El análisis conjunto de las campañas 2003/04 y la de 2005/06, seguramente
mejorarán la precisión de estas conclusiones y la eficiencia de las
recomendaciones generadas para el trigo cultivado en el Sur de Buenos Aires.
Referencias
Calviño P, Redolatti M. 2000. Diagnostico de nitrógeno
en trigo con variedades de distinto potencial de producción. Actas XVII
Congreso Argentino Ciencia del Suelo. III-24.
Calviño PA, Echeverría HE y Redolatti M. 2000. Trigo
en siembra directa en el Sudeste Bonaerense: Diagnostico de necesidades de
nitrógeno en función de la fertilización fosfatada. Actas XVII Congreso
Argentino Ciencia del Suelo. III-14.
Diaz Zorita M. 2000. Efecto de dos momentos de
aplicación de urea sobre la producción de grano de trigo en Drabble
(Buenos Aires). Ciencia del Suelo 18:125-131.
García F, Fabrizzi K, Berardo A, Justel F. 1998.
Fertilización nitrogenada de trigo en el sudeste bonaerense: respuesta,
fuentes y momentos de aplicación. Actas XVI Congreso Argentino de la
Ciencia del Suelo. Carlos Paz. Córdoba. 109-110.
García R., Annone J.G., Martín A.J., Mac Maney M.,
Regis S. 2001. Efecto del nitrógeno sobre el rendimiento y distintos
parámetros de calidad industrial de distintas variedades de trigo pan (Triticum
aestivum L.). V Congreso Nacional de Trigo. Carlos Paz. Córdoba. CD.
Gonzalez Montaner JL, Maddoni GA, Maillard N, Posborg M.
1991. Optimización de la respuesta a la fertilización en el cultivo de
trigo a partir de un modelo de decisión para la subregión IV (Sudeste de
la provincia de Buenos Aires). Ciencia del Suelo 9:41-51.
Melaj, M.A.; Echeverría, H.E.; Studdert, G.A.; Andrade,
F.; Bárbaro, N.O. y López, S.C. Acumulación y partición de nitrógeno en
el cultivo de trigo en función del sistema de labranza y momento de
fertilización nitrogenada . XVII Congreso Argentino de la Ciencia del
Suelo. Mar del Plata. Abril 2000. Actas en CD, 4 pág.
Tabla 1. Características de los sitios
experimentales y de manejo de los cultivos.
|
Localidad |
Tipo de Suelo |
Antecesor |
P |
M.O. |
pH |
Nd 0/60 |
Siembra |
Fecha
de Aplicación N |
|
|
|
|
ppm |
% |
|
kg/ha |
|
Macollaje |
H. Bandera |
Antesis |
|
Balcarce |
Argiudol típico |
Soja |
5.5 |
5.7 |
6.1 |
57 |
20-Jun |
23-Ago |
06-Nov |
26-Nov |
|
Mar del Plata |
Argiudol típico |
Maíz |
6.5 |
5.6 |
5.9 |
81 |
15-Jun |
23-Ago |
26-Oct |
23-Nov |
|
Tres Arroyos |
Argiudol Petrocálcico |
Girasol |
6.3 |
3.9 |
6.5 |
42 |
13-Jul |
20-Sep |
28-Oct |
15-Nov |
|
Cnel. Dorrego |
Hapludol típico |
Girasol |
6.9 |
2.9 |
6.4 |
37 |
15-Jul |
21-Sep |
28-Oct |
16-Nov |
|
Bordenave |
Haplustol éntico |
Prad. mixta |
10.0 |
1.3 |
6.3 |
60 |
03-Jul |
16-Sep |
28-Oct |
16-Nov |
|
Cnel. Suárez |
Argiudol típico |
Soja |
44.0 |
4.6 |
6.6 |
30 |
01-Jul |
14-Sep |
27-Oct |
12-Nov |
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