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Funcionamiento del K en el sistema suelo-planta
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| Ing. Agr. Martín Torres Duggan
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El potasio (k) es uno de los macronutrientes esenciales más importantes que
permiten el funcionamiento de sistemas agropecuarios. Cumple funciones vitales
en la fisiología vegetal y por lo tanto su deficiencia origina importantes
mermas en el rendimiento y/o calidad de los cultivos. Si bien en gran parte de
los suelos de la Región Pampeana su disponibilidad edáfica aún no es
limitante, en zonas tropicales y subtropicales, con suelos más meteorizados
como los Oxisoles y Ultisoles, el agregado de K a través del uso de
fertilizantes es una práctica cotidiana. Conocer las bases de su dinámica en
sistemas agrícolas, es el primer paso para el diseño de estrategias de
fertilización sustentables.
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Rol del K en la nutrición vegetal
El K cumple
funciones trascendentes en la fisiología de las plantas. Actúa a nivel del
proceso de la fotosíntesis, en la traslocación de fotosintatos, síntesis de
proteínas, activación de enzimas claves para varias funciones bioquímicas,
mejora la nodulación de las leguminosas, etc. etc. Asimismo, una buena
nutrición potásica aumenta la resistencia a condiciones adversas como sequías
o presencia de enfermedades.
La
deficiencias de K no solo pueden determinar pérdidas de rendimiento, sino
también pueden afectar la calidad de los productos cosechados. En términos
generales, para la mayoría de las especies cultivadas, los síntomas de
deficiencia se presentan como clorosis (y en casos severos de carencia,
necrosis) en los márgenes y puntas de las hojas. Debido a la movilidad de este
nutriente dentro de la planta, es común que los síntomas se evidencien sobre
todo en las hojas más viejas.
Formas de K en el suelo
El K edáfico
se encuentra formando parte de diferentes pooles, de distinta disponibilidad
para las plantas. La de rápida disponibilidad corresponde al K de la solución
del suelo (que representa menos del 1% del K total del suelo). La forma
química en la que se encuentra este nutriente es como ión K+, el
cual se mueve fundamentalmente por difusión. Este K+ se haya en
equilibrio dinámico con el K adsorbido en las arcillas, denominado K
intercambiable y con las formas de escasa accesibilidad: K
fijado al complejo arcilloso (5-10%) y K estructural o de reserva (90-95%).
La tasa de
pasaje de formas de K más estables a más lábiles esta determinada por
factores ambientales (humedad y temperatura de suelo) y por la capacidad buffer
del suelo. Suelos de texturas medias a arcillosos poseen mayor capacidad buffer
que los de texturas gruesas. Por lo tanto, en éstos suelos la concentración de
K+ en la solución del suelo varia significativamente ante cambios en
factores ambientales, mientras que en los suelos arcillosos, el rango de
concentración se mantiene relativamente constante. Asimismo, el agregado de K
vía fertilizante incrementa rápidamente el nivel de este nutriente
inmediatamente disponible, mientras que en suelos de texturas medias a finas,
parte del mismo pasa a formas menos lábiles (K intercambiable o fijado).
Dinámica del K en el sistema suelo-planta
Desde una
perspectiva de manejo racional de los fertilizantes, interesa saber cuáles son
las entradas y salidas de K en el sistema suelo-planta. De esta manera, la
estrategia de fertilización sustentable debería tener como meta maximizar el
aprovechamiento del K agregado, y al mismo tiempo minimizar las pérdidas del K
fuera del agroecosistema
Las entradas
de K al sistema suelo-planta provienen básicamente de la fertilización. Esto
explica la rapidez con la que se pierde la fertilidad potásica en suelos no
fertilizados. En cuanto a las pérdidas, la principal vía corresponde a la
extracción por parte de los cultivos y de no existir erosión, la otra vía a
monitorear es la lixiviación de K+. Este proceso adquiere más
relevancia en suelos de texturas gruesas, y está determinado por una serie de
factores: ocurrencia de eventos de lluvia o uso de riego, profundidad del
sistema radicular de los cultivos, presencia de flujos preferenciales de agua en
el perfil, grado de cobertura, dosis de fertilizante, etc. En suelos como los de
la Región Pampeana, debido al reducido movimiento de K+ a través
del perfil, la lixiviación de K+ tendría escasa relevancia
agronómica. En la literatura científica internacional, se mencionan valores
máximos de lixiviación de K+ del orden de 15-20 kg/ha/año, cuando
se combinan suelos de texturas gruesas y eventos de lluvias o uso de riego.
En zonas
tropicales y subtropicales, el escenario edáfico cambia totalmente. Las
intensas precipitaciones y la presencia de suelos muy meteorizados, determinan
que gran parte del K+ disponible en la solución del suelo sea lavado
fuera de la zona de aprovechamiento radical.
Consideraciones finales
Desde el
punto de vista del manejo del potasio, es fundamental tener en cuenta las bases
del funcionamiento del K en el sistema suelo-planta. En suelos como los de la
Región Pampeana, si bien los niveles de K son en general suficientes para
cubrir la demanda de la mayoría de los cultivos, su inclusión en
fertilizaciones balanceadas puede ser interesante debido a la eventual
interacción con otros nutrientes. En zonas con climas caracterizados por altas
precipitaciones y suelos muy meteorizados (por ejemplo, Corrientes y Misiones)
la fertilización potásica es una herramienta imprescindible para alcanzar
niveles de producción elevados y de óptima calidad.
Bibliografía Consultada y
Recomendada
-
Darwich,
N. 1998. Manual de Fertilidad de suelos y uso de fertilizantes. Talleres de
Gráfica Armedenho. Potasio. Pag. 96-106
-
Gething,
P.A. 1994. Actualidad del potasio. Instituto Internacional de la Potasa. 140
pp.
-
Mengel,
K, Kirkby, E.A. Principios de nutrición vegetal. Instituto Internacional de
la Potasa. Potasio: 377-393
-
Conti,
M.E. 2000. Dinámica de liberación y fijación de potasio en el suelo.
Informaciones Agronómicas del Cono Sur. INPOFOS N° 8. Diciembre de 2000.
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