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Fertilización y Utilización de Nutrientes en Campos
Forrajeros de Corte.
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Donald Robinson, Omar Scheneiter y
Ricardo Melgar
INTA Fertilizar rmelgar@pergamino.inta.gov.ar
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La fertilidad de los suelos es un factor clave para el crecimiento de
las plantas y tiene una gran influencia sobre la productividad y la
calidad del forraje, en especial con referencia a su contenido de
proteína cruda.
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Bajo condiciones limitantes de producción, el agregado de
nutrientes aumenta la productividad de biomasa y la concentración de nutrientes
en el forraje. Existe una relación directa entre el nivel de fertilidad del
suelo y el resultado de la producción ganadera, de engorde o de tambo debido a
que la calidad del forraje, indicador de la satisfacción de los requerimientos
nutricionales de los rumiantes.
En condiciones de utilización bajo corte y conservación,
casi toda la pastura se remueve, restando muy pocos nutrientes para reciclarse
en el sistema, como sería en los sistemas bajo pastoreo donde parte vuelve al
suelo como excreciones animales. Esto resulta en requerimientos nutricionales
mucho más alto que en pastoreo directo.
Sistemas forrajeros locales de corte y henificado
En muchas situaciones la pastura se degrada con el tiempo,
la leguminosa desaparece o reduce su aporte de Nitrógeno (N) y la pradera
precisa manejarse con criterios diferentes. Si se desea mantenerla productiva y
los niveles de P asimilable del suelo no son limitantes ( + de 20 ppm), es
posible prolongar y producir abundante forraje de alta calidad con niveles
adecuados de N agregados.
Las praderas perennes de Festuca o Agropiro en la región
pampeana húmeda, de Pasto Ovillo o pasto Llorón en la sub-húmeda, son
sistemas altamente productivos en la medida que disponga de un suministro
abundante de N mineral. De la misma manera se comportan las gramíneas perennes
en áreas subtropicales del NOA, Buffel Grass o Gatton panic o del NEA, Pasto
Pangola, Pasto Rojas, Setaria o Brachiaria spp.
Si bien la gran mayoría de las praderas implantadas, cerca
de 6 millones de has, se realiza consociando gramíneas y leguminosas, cerca de
un 20 % se renueva anualmente. Esta tasa que varia entre 15 y 40 % según la
persistencia, manejo región, etc. puede aplicarse también para las pasturas
monofiticas.
Relación entre la fertilización y la productividad y la
utilización de nutrientes
La utilización o remoción de nutrientes en los cultivos
cosechados es el producto entre la concentración de nutrientes y la producción
de forraje. Obviamente la remoción total de nutrientes aumenta a medida que
aumenta la producción. Estos datos se obtienen de curvas de respuestas
ensayadas en numerosos ambientes bajo diversas condiciones. Así el Cuadro 1
ilustra la remoción de N por tonelada de materia seca (MS) de las distintas
especies comunes de gramíneas.
Cuadro 1. Valores estimados de remoción de N por tonelada
de materia seca de forraje producido (Darwich, 1996).
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ESPECIE |
Kg/Ha
de N/t de MS |
|
Pasto Pangola |
12.5 |
|
Agropiro |
14.0 |
|
Festuca |
19.0 |
|
Rye Grass |
16.0 |
|
Pasto Ovillo |
18.0 |
|
Cebadilla |
19.0 |
MS: materia
seca
Estas relaciones permiten calcular la remoción de
nutrientes, multiplicando este factor por la productividad en materia seca. A
partir de estos valores y tomando eficiencias de uso promedio equivalentes al 50
% puede estimarse las necesidades de fertilizantes.
Prácticas de fertilización para gramíneas perennes bajo
corte
La mayoría de las gramíneas perennes cultivadas tiene
altos requerimientos de N. y los suelos donde se los cultiva generalmente son
bajos en materia orgánica y proveen bajas cantidades de N al cultivo. De este
modo el N es normalmente el nutriente más limitante y su aplicación resulta en
altas respuestas en cantidad y en calidad. El N es el nutriente más fácil de
manejar para satisfacer los objetivos de producción. La clave de una
fertilización nitrogenada adecuada es aplicar la cantidad adecuada en el
momento correcto usando la clase de fertilizante adecuado. Un programa de
fertilización para un cultivo forrajero varia ampliamente dependiendo de la
especie, potencial de producción bajo condiciones de suelo y clima donde se la
produce y objetivo de producción de cada establecimiento en particular.
Frecuencia y momento de las aplicaciones de Nitrógeno
Los fertilizantes nitrogenados son utilizados más
eficientemente si el N está disponible en el momento que el cultivo tiene mayor
demanda. Esta sincronización del N minimiza cualquier pérdida por lixiviado en
los suelos bien drenados o por desnitrificación en otros suelos, previniendo
así deficiencias de N al cultivo. Son comunes las áreas verde amarillentas en
las partes más bajas donde los encharcamientos temporarios indican
desnitrificación. No obstante esta precisión no siempre es práctica en la
actividad cotidiana de un establecimiento. En los sistemas de producción de
forraje, la frecuencia de aplicación varia desde una anual, normalmente a la
implantación o al inicio de la estación de crecimiento de las perennes, hasta
una aplicación por corte, resultando en varias aplicaciones por año a la
pradera.
Varios estudios han comparado aplicaciones únicas y
múltiples de N en la producción forrajera. Sus resultados se presentan en el
Cuadro 2 y demuestran que una aplicación única de NA o urea produjo entre el
80 y el 90 % del resultado obtenido con 4 aplicaciones. Las diferencias fueron
consistentes en los dos suelos y más favorables al nitrato de amonio,
probablemente como resultado de las pérdidas por volatilización de la urea,
mostrando además que la partición de las dosis fueron más favorables a dosis
menores. Además de las productividades más elevadas, las cuatro aplicaciones
resultaron en una distribución más uniforme del producción y del contenido de
proteína cruda a lo largo de la estación de crecimiento. La absorción total
de N con una única aplicación osciló entre 90 y 95 % de aquélla con cuatro
aplicaciones.
En otras experiencias las ventajas de las aplicaciones
fraccionadas se observaron a dosis más altas de N, cercanas a 400 kg/ha de N,
mientras que dosis menores (100-200) las diferencias no fueron significativas.
La tendencia es que las aplicaciones fraccionadas dan productividades algo
mayores y una distribución de la calidad más uniforme entre cortes. En el caso
de las pasturas donde casi el 60 % del forraje se produce en los tres meses de
mayor crecimiento, la opción más practica indicaría realizar una única
aplicación al fin del invierno. Aplicaciones únicas realizadas al comienzo de
las estación de crecimiento resultarían en una producción de forraje más
temprana y niveles de proteínas curda más altos, decreciendo luego a niveles
más bajos al final del periodo, ya en verano. Se exagera así la tendencia
natural que se da en la producción forrajera y es más notoria en pasturas
estivales. Aumentar el numero de aplicaciones de N puede ayudar a una
distribución más uniforme de producción y calidad aunque la tendencia natural
difícilmente pueda eliminarse y la producción total y el contenido promedio de
proteína puede aumentar muy poco. Esta producción despareja causaría menos
problemas en el forraje cortado mecánicamente que en el pastoreado.
Cuadro 2. Producción anual promedio de 3 años de
Pasto bermuda en dos localidades con distinto numero de aplicaciones de dos
fuentes de fertilizantes nitrogenados.
|
|
Nitrato
de amonio |
Urea |
|
Dosis
de N kg/ha |
Aplicaciones |
Aplicaciones |
|
1 |
4 |
1 |
4 |
|
200 |
9.0 |
11.9 |
8.1 |
10.2 |
|
400 |
13.5 |
16.1 |
11.9 |
14.9 |
|
600 |
17.3 |
19.1 |
15.0 |
16.7 |
FUENTE:
Eichom, 1989.
Cuadro 4. Distribución promedio del producción y
proteína de Pasto Bermuda en dos localidades. para una dosis de nitrato de
amonio.
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Corte |
|
|
|
1 |
2 |
3 |
4 |
Promedio |
|
Fraccionamiento |
Rinde
t/ha |
|
No |
3.8 |
3.9 |
3.3 |
1.8 |
3.0 |
|
Si |
2.7 |
3.2 |
4.6 |
3.4 |
3.5 |
|
|
Proteína cruda
(%) |
|
No |
1.8 |
1.2 |
0.9 |
0.8 |
1.2 |
|
Si |
1.4 |
1.2 |
1.0 |
1.0 |
1.2 |
Fuentes de fertilizantes nitrogenados
Los fertilizantes más corrientes en el mercado argentino
son urea (en sus dos formas, perlada y granulada), nitrato de amonio (común y
calcáreo), y UAN (30 ó 32 % de N). Menos difundidos se mencionan amoniaco y
nitrato de sodio. En otra categoría se incluyen los que aportan azufre: Sulfato
y sulfonitrato de amonio. A causa de los menores costos de producción la urea
se ha vuelto cada vez más popular.
Se han evaluado varios fertilizantes nitrogenados en muchas
situaciones; no obstante la gran mayoría de los estudios donde se comparan urea
y nitrato de amonio indican que en aplicaciones superficiales de urea son
probables las pérdidas de N por volatilización. Estas pérdidas son aumentadas
en suelos de alto pH, con altas temperaturas y baja capacidad de intercambio y
se magnifican a medida que es mayor la cantidad aplicada. La situación de alto
pH es importante considerarla en la mayoría de los suelos de pampa deprimida
(Cuenca del Salado) u otros donde es mayor la presencia de pasturas de
gramíneas perennes. Cuando se hidroliza la urea (se disuelve) aumenta el pH del
suelo y el amonio se vuelve vulnerable a volatilizarse como amoníaco del
carbonato de amonio al dejarse en la superficie. La incorporación o la
inyección de urea (o fertilizantes que lo contienen como el UAN o mezclas
físicas) en el suelo previene la volatilización.
Las conclusiones más generales indican que el nitrato de
amonio, sulfato de amonio, nitrato de sodio son igualmente efectivas. En muchas
situaciones la urea es tan efectiva como éstos, pero muchos estudios
indicarían que su eficiencia sería entre 10 y 15 % inferior al nitrato de
amonio, variando con los años.
Dosis óptima de N a aplicar.
Actualmente se tienen bien en claro los procesos que
determinan una dosis adecuada de fertilización nitrogenada para la producción
de forraje. Al aumentar la aplicación de N aumenta el producción del cultivo,
el contenido de proteína cruda y la absorción de N. A dosis relativamente
bajas, el aumento de producción es normalmente grande por unidad de N aplicado
y de naturaleza linear. A medida que se aproxima el potencial de producción
como resultado del aumento del N aplicado, los aumentos de producción son
menores y decrecientes por unidad de N. Por el contrario el N total absorbido y
el contenido de proteína cruda aumentan rápidamente. A los niveles mas altos
de N aplicado, parte del N absorbido por el cultivo no se convierte en
proteína, resultando en una acumulación de altos niveles de nitratos en el
forraje de algunas especies, que puede ser tóxico para los rumiantes. Más
aún, a estos altos niveles de N, la demanda del cultivo disminuye y el N no
absorbido, remanente en el suelo puede contribuir a la polución de acuíferos.
El balance entre los efectos positivos y negativos de la fertilización es así
fuertemente influido por la dosis aplicada que varía con el cultivo y el
ambiente.
A diferencia de los pasturas perennes, las gramíneas
anuales o verdeos se caracterizan por productividades algo menores y menores
respuestas a la aplicación de nutrientes. Se han comprobado respuestas hasta
250 kg/ha de N en avena y 150 kg/ha de N en rye grass anual. Estos niveles
pueden servir de base para indicar los límites en pasturas puras de Agropiro
(14-16 kg de N/t de MS) o Festuca (21-22 kg de N /t de MS). En base a estos
datos de remoción de N, pueden calcularse las necesidades de N asumiendo una
eficiencia promedio de 50 % para como urea y de 60 % para nitrato de amonio.
Así puede estimarse la necesidad de N a aplicar para un determinado aumento de
productividad esperado. Es decir calculando un aumento de 3 t de MS en una
pastura de Festuca deberían aplicarse 3 x 22/ 0.5 = 132 kg/ha de N.
Estos datos de remoción son también muy útiles para el
cálculo de la rentabilidad eventual de una practica ante variaciones de las
relaciones de precios. Con las debidas presuposiciones y sobre la base de
estimaciones generales puede ejemplificarse con los datos del Cuadro 4
Cuadro 4 Relación costo beneficio de la
aplicación de N en pastura
|
Fertilizante |
Precio
$ / kg |
Eficiencia
urea |
Conversión
Forraje/prod |
Eficiencia
de conversión |
Kg
producidos |
Precio
prod. |
Relación
B/C |
|
Urea |
$ 0,28 |
50% |
Carne 14:1 |
80% |
1,26 |
$ 0.7.-/kg |
1,6:1 |
|
Urea |
$ 0,28 |
50% |
GB 32:1 |
80% |
0,55 |
$ 4.4.-/kg* |
4,3:1 |
Precios tomados en dólares: Urea:
0.28 $/kg aplicada en el campo y $ 0.70 kg vivo novillo o 4.48 $/kg de grasa
butirométrica. Conversión, un kg vivo de carne = 14 kg de forraje de calidad
y 1 kg de grasa butirometrica = 32 kg de MS.
Sin duda esta excepcional rentabilidad es el resultado de a
doble conjugación de altos precios históricos de los productos ganaderos y
bajísimos precios históricos de la urea y otros fertilizantes nitrogenados.
En conclusión
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Las praderas producen más con la fertilización
nitrogenada
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La rentabilidad a precios de hoy es de 1,6 a 1 en carne
y 4,3 a 1 en leche
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