|
Fertilización de maíz en el Corn Belt. ¿Es tan
diferente de lo que hacemos aquí?
|
|
|
|
| Ing. Agr. Ricardo Melgar
|
El propósito de esta nota revisar el tema de fertilización del maíz, a la luz
de las principales características de la agricultura americana, en áreas que
aquí, son frecuente objeto de discusión. Aspectos tales como los fertilizantes
líquidos, los criterios de las recomendaciones de fertilización, la actitud de
los productores en las tierras arrendadas, son y han sido debatidos entre los
colegas en distintos ámbitos y repercuten en los foros locales. Luego de una
estadía de 2 meses en distintas universidades americanas, como huésped de
varios investigadores referentes en fertilidad y fertilizantes y bajo este
enfoque trasmitiré mis opiniones sobre principales ideas.
|
|
El escenario económico
Antes de comentar las principales características de los
criterios usados por los asesores y productores para decidir la fertilización,
es necesario considerar aunque sea brevemente el marco económico en que se
desenvuelve el productor maicero de Norteamérica.
Los principales elementos sobre el tema agronómico de la
fertilización no puede evitar considerar al productor como un actor económico,
y si bien la obtención de buenos rendimientos siguen siendo la principal
preocupación de cualquier productor, no debe olvidarse el formidable marco
legal institucional y organizacional que representa el Farm Bill para los
productores, o en otras palabras, la política de subsidios oficiales, que no
son muy directos sino que están relacionados con la ejecución de practicas
conservacionistas, o sujetas al cumplimiento de planes variados ya sea de los
Distritos de Conservación Estatales o directamente federales.
De una manera muy simplificada, el productor vende, ya sea
anticipadamente o forward o entregando la mercadería en el acopio, molino o
centro de consumo. Por ello percibe un precio de venta. Este precio de mercado
es fundamentalmente uno que surge del futuro más cercano en Chicago (Maíz,
Soja) o Kansas (trigo) y del descuento que surgiría de un flete a un gran
centro de consumo y del premio que pagaría un consumidor local en el estado.
A este precio, se le suma una porción variable, que se
define para el condado de cada Estado como el precio base, ligado al que
representa el Loan
Deficiency Payment (LDP), que es igual a una suma equivalente a un crédito
que le paga el estado federal. A este además se le suman ocasionales beneficios
como el disponer de fondos de corto plazo para comercialización (Commodity
Credit Corporation o CCC) casi sin interés.
En síntesis y como conclusión, el productor tiene un
precio mínimo garantizado por su grano, ya sea por medio del LDP o por el
programa CCC. Si bien el precio mínimo o sostén no está especificado, éste
es tácito. El productor puede optar por el repago del crédito establecido o
entregar el grano. Siendo que esta cantidad variable es motivo de especulación
por parte de los productores entregando la mercadería en los momentos óptimos.
La habilidad con que se desarrolla este sistema se expresa bien con el término
de "farming the system", o explotar el sistema para maximizar el
beneficio personal.
A pesar del sistema de seguro de precio, lograr altos rindes
sigue siendo la principal preocupación del productor. Y en este sentido la
fertilización óptima de los cultivos representa una clara opción, que no se
pone en duda. Los fertilizantes son normalmente provistos por el proveedor más
cercano, que además da otros servicios e integran coordinadamente una unidad
claramente diferenciada del acopio del grano, a diferencia del sistema en
Argentina, adonde el canje y la entrega de grano para la cancelación de
créditos están muy vinculados.
El proveedor de fertilizantes ó "dealer" es el
eslabón más importante para la industria de los fertilizantes. Es el que
realiza las recomendaciones, las aplicaciones de agroquímicos y fertilizantes,
invierte en desarrollos tecnológicos…. y elabora los planes de fertilización
de sus clientes. Ha sufrido los mismos embates de la consolidación de empresas
que sufre toda la industria en todo el mundo. La más reciente fue la
adquisición de la cadena de agro centros de Royster Clark por Agrium.
Eficiencia de uso del Nitrógeno en maíz
Tanto a la agricultura de EEUU como la de nuestro país se
las considera altamente competitivas con ventajas tanto comparativas, derivadas
de sus recursos naturales (suelos y clima) como competitivas, (escala del
negocio, mercados, acceso a herramientas de gestión, etc.). El rol de los
fertilizantes comerciales en el logro de esta competitividad es innegable, a
pesar del uso bastante mas reciente que hace Argentina desde los 90 en
comparación con la de Norteamérica. Sin embargo, ambos países muestran
diferencias sutiles en sus tendencias que llevan a resultados divergentes en el
largo plazo.
Tomando como índice de eficiencia al conocido como
productividad parcial, esto es, la relación que mide la cantidad de grano
producido por kg de nutriente utilizado, compararemos los valores de los estados
maiceros más representativos (Illinois, Indiana, Iowa, Minnesota, Missouri,
Nebraska y Ohio) con los de las provincias pampeanas, (Buenos Aires, Santa Fe,
Córdoba y Entre Ríos). Tomaremos al N y al P, ya que no es común aplicar
azufre (S) en el cinturón maicero, ni se han encontrado deficiencias en las
periódicas evaluaciones en ensayos de respuestas. Por la misma manera no
podemos comparar el potasio, ya que las repetidas pruebas en la región
productora de granos de Argentina no han demostrado respuestas.
En los gráficos de la figura 2 puede verse la evolución
positiva en los últimos años de los rendimientos de maíz en ambos países. En
EEUU, al permanecer constante las dosis de N, la eficiencia ha aumentado con el
tiempo. En Argentina se asiste a un progresivo aumento de la dosis de N aplicada
al maíz, con un igualmente progresivo incremento de la eficiencia del N
aplicado. Resultan llamativas las diferencias absolutas. Ya los rindes promedio
de las provincias del área núcleo, no son tan diferentes de los estados
tradicionalmente productores del Corn Belt. Es posible que en el 2005 hayan
caído pero hay rindes promedios de algunos departamentos cercanos a los 9 t/ha.
Así, en el cinturón maicero, para obtener una media de 9 t/ha se aplican 150
kg/ha de N, mientras que en el área núcleo, aplicando algo menos de la mitad
de N se obtienen 8 t/ha de maíz. La diferencia resultante de productividad
parcial del N aplicado es enorme. El productor argentino obtiene casi el doble
de lo del productor americano con 100 kg y 50 kg de maíz respectivamente por kg
de N aplicado.
Figura 2. Evolución de los rendimientos promedios,
dosis de N y productividad parcial en EEUU y Argentina. Estados considerados
Fuente: EEUU: USDA. 1997-2005. Agricultural
Chemical Usage. Field Crops Summary. NASS. Argentina: ICASA. Diego
White, INTA-Fertilizar y SAGPyA.
Estas enormes diferencias de eficiencia deben explicarse por
las formas y momentos de aplicación de los fertilizantes y en particular los
nitrogenados. Aun con algunas diferencias entre sistemas de labranzas, una gran
proporción del área de maíz recibe aplicaciones masivas de N al voleo sin
incorporar en el otoño (27%) o primavera antes de la siembra (47%), mientras
que una proporción bastante menor del área de maíz recibe el N a la siembra
(40%) o poco después de ella (33%). (Figura 3). En Argentina, el 100 %
fertiliza o a la siembra o poco después de ella según sea el fertilizante
usado (Tabla 2). Además, lo usual en EEUU es la aplicación al voleo (73%),
mientras que en Argentina solo el la urea es aplicado en el 33 % del área y
casi no se usa este sistema con los otros fertilizantes.
Cuando se comparan las diferentes productividades parciales
entre regiones, en muchos casos puede demostrarse que estas diferencias de
productividad parcial son debidas al componente del N provisto por el suelo, es
decir por la mineralización del N nativo de la M.O. Así, las diferencias de
los distintos suelos disimulan la cantidad de N en juego para producir un
volumen determinado de maíz. Sin embargo, en el caso de los suelos de EE. UU y
Argentina no son tan diferentes. Los relevamientos de Cassman (2002) indican que
el suelo aportaría unos 132 kg/ha de N a un cultivo de maíz promedio en el
cinturón maicero, no demasiado diferentes de los 123 kg/ha encontrados por
Álvarez para cultivos pampeanos de maíz (2005).
Con referencia a los balances de nutrientes, es decir la
diferencia entre los valores de exportación por el grano y los de reposición
por fertilizantes o por fijación biológica, por ejemplo de la soja en
rotación, es bastante mas complejo, ya que en general el maíz se cultiva en
distinta proporción como maíz continuo (40%) o en rotación con soja, (30%),
trigo (8%) u otros cultivos (25%). Y en muchos casos, el maíz se fertiliza
bastante más que la soja u otros cultivos. Por ello para comparar los balances
debería más bien considerarse al balance de cada rotación como se verá mas
adelante.
Indudablemente, cuando se vive una euforia especial en el
sector maicero de EEUU por la avalancha de inversiones para crear plantas de
etanol, estas diferencias sugieren un debate sobre el balance de energía
derivado del maíz cuando para obtener etanol se deben agregar N a tasas tan
altas, o al menos mucho más altas que otros países productores. La tabla de
abajo muestra las productividades parciales del N en la producción de maíz de
los cinco mayores países exportadores.
Tabla 1. Productividad parcial de N en las áreas
más representativas de producción de maíz de los principales países
exportadores.
|
|
Maíz exportado Millones de t
/año |
Rendimiento medio en estados
representativos |
Dosis media de N en estados
representativos |
Productividad Parcial del N.
Kg grano/kg N |
|
USA |
46,45 |
9.15 |
157.0 |
58.4 |
|
Argentina |
10,65 |
7.16 |
58.1 |
123.4 |
|
Brasil |
2.17 |
4.88 |
48.0 |
101.7 |
|
China |
7.81 |
5.04 |
197.9 |
26.1 |
|
Francia |
7.54 |
8.29 |
163.3 |
50.8 |
Elaboración propia a partir de varias fuentes incluyendo:
FAO, IFA, EFMA (Europa), TFI (USA), USDA. China Yearbook, IICA (Brasil), ANDA
(Brasil). SAGPyA. AGPM (French Corn Producers Association).
Tabla 2. Forma de colocación de fertilizantes en
maíz en el área maicera de EEUU. Porcentaje del área relevada.
| |
SD |
Reducida |
Convencional |
| |
%
del Área maicera |
|
Al Voleo |
74 |
75 |
67 |
|
Inyectado |
60 |
58 |
50 |
|
En Bandas |
35 |
32 |
41 |
Figura 3. Momento de fertilización con
N en el área maicera de EEUU según el sistema de labranza (Christensen, 2003).
Tabla 3. Momento y forma de colocación de
fertilizantes en maíz en la región pampeana. Porcentaje del área relevada.
|
|
Momento |
Colocación |
|
|
A la siembra |
5-6 hojas |
Al voleo |
En la línea de
siembra |
Al costado de la
línea de siembra |
Otros |
|
DAP/MAP/Mezclas |
99% |
1% |
2% |
53% |
33% |
8% |
|
Urea |
45% |
55% |
33% |
19% |
36% |
10% |
|
UAN |
30% |
70% |
- |
22% |
40% |
38% |
Fuente: ICASA, 2002
Criterios de interpretación y recomendaciones de
fertilización de fósforo
El debate que se observa aquí sobre la reposición o la
suficiencia como los criterios a seguir tiene el mismo decurso aquí. Como este
debate se centra alrededor de los nutrientes no móviles, como el fósforo, esta
discusión también se hace extensiva hacia el potasio en EEUU.
En la mayoría de los estados se aplica por demás
fertilizantes, en exceso a los requerimientos del maíz y de los demás
cultivos. Como resultado de haber fertilizado con dosis excesivas por mucho
tiempo, lo que ha resultado en un relativo enriquecimiento de la capa arable con
P (Figura 4), se verifican también pérdidas de P por escurrimiento y erosión,
creando riesgos reales para la calidad de las aguas superficiales.
En parte por el mayor precio de los fertilizantes, y en
parte por la creciente presión por el cuidado del ambiente, sincronizado
eficientemente por el engranaje del Farm Bill a través del compromiso con los
Planes de Manejo Nutricionales se observa en general una disminución de las
dosis aplicadas de P y de K en el mediano plazo. A diferencia de lo que ocurre
en la agricultura pampeana, donde el balance es negativo pero decreciendo.
Considerando un mediano plazo, mientras en EEUU la dosis promedio de P en maíz
disminuye 0,3 kg/ha/año, en Argentina aumenta 0,9 kg/ha/año. En el corto
plazo, la tendencia no es tan notable (Figura 5), y los valores absolutos
contrastan con el uso de P en maíz.
Figura 4. Evolución del porcentaje de muestras por
debajo y por encima del valor critico de 15 ppm de P-Bray 1 en Nebraska
(Frank, 1997).
No debe extrañar entonces la visión de los organismos
oficiales y de investigación en Argentina sobre la necesidad de realizar
fertilizaciones menos conservadores, habida cuenta del descenso progresivo de
los niveles de P en muchas zonas.
En EE.UU. en estados vecinos del mismo Corn Belt, las
diferencias entre los entes oficiales para determinar las recomendaciones de
fertilizantes son importantes. Mientras algunos estados son claramente a favor
del criterio de suficiencia, otros estados vecinos, se inclinan por el criterio
de reposición y mantenimiento. Así para el mismo análisis de suelo de P (Bray
1) (P. Ej., 10 ppm) se recomiendan para maíz 30 kg/ha en Nebraska y en el
estado vecino de Iowa o Indiana se recomienda una dosis de 60 kg/ha.
Figura 5. Evolución de las dosis promedio de
fosfatos aplicados a cultivos de maíz en el área núcleo (Argentina) y en
algunos estados del cinturón maicero (EE.UU.).
El hecho es que en los últimos años las dosis de uso de P
y de K han ido bajando significativamente, aun cuando todavía son superiores a
la extracción indicada por los rendimientos medios. La presión por la calidad
ambiental y los precios de los fertilizantes sugieren que se convergerá a una
cantidad neutral de uso.
Agricultura en campos de terceros
Otro tema de debate en relación al uso de nutrientes en
Argentina tienen que ver con la importante proporción de agricultura en tierra
arrendada, los precios en aumento de éstas, y el tratamiento o actitud del
productor arrendatario en relación al manejo de la tierra en comparación con
el productor propietario, en relación a la fertilización y a las rotaciones.
Los precios de la tierra agrícola en ambos países suben
como consecuencia de la inflación por un lado y por otro por la creciente
demanda, ya sea para producción o para otros usos (p.ej. urbanos, muy
notablemente en EEUU) (Fig. 6). El fenómeno de concertación de las
explotaciones agrícolas aumentando el tamaño promedio de éstas y la necesidad
de ganar escala por parte de los productores mas eficientes resultó en que una
creciente fracción de la tierra en producción pasara de ser operada por los
dueños a distintas formas de arrendamiento, bajo contrato accidental con pago
fijado en quintales de soja o en efectivo, o en porcentaje de la producción.
Este mismo proceso se dio en EEUU, desde los 80’en adelante, en mayor
intensidad que en Argentina, sobre todo por el vaciamiento generacional asociado
a una mejor oferta de trabajo en las ciudades. En Argentina según la región
entre el 20 y el 40 % de la tierra agrícola es alquilada de alguna u otra
forma, porcentajes que son algo menores que en los diferentes estados maiceros
de Norteamérica. Considerando todas las regiones productoras de maíz, la
proporción de tierra propia es de 42%, alquilada en efectivo 32% y alquilada a
porcentaje 27%. En Argentina estos porcentajes son 72 %, 64 % y 34%
respectivamente para categorías similares (Tabla 3).
Una buena parte de los campos agrícolas en EEUU son
propiedad de dueños ausentes, que viven de rentas en Chicago, y por ende, la
preocupación que pueden tener por la conservación de la fertilidad de sus
suelos es mínima. Pero el sistema de contratos, la sociedad y sus valores
aseguran que el arrendatario cuidara de la productividad de los campos que
alquila.
Si bien puede darse algún caso en que el arrendatario pueda
descuidar algún manejo en particular por ejemplo, estirando y demorando la
frecuencia del encalado, eso no ocurre con el uso de fertilizantes de nutrientes
poco móviles, como P y K, que afectarán el cultivo a producir (soja o maíz).
Sin embargo, la mejor garantía del sistema, que asegura un
balance positivo de nutrientes y de carbono, es decir una rotación apropiada
entre maíz y soja en el área cultivada está dada por las políticas activas
que el Estado ejerce a través del Farm Bill. Básicamente, con la manipulación
de la Base del LCD por cada Condado de cada Estado, al productor le resulta
indiferente producir soja o maíz, y el resultante es un área anual bastante
similar de cada cultivo en cada estado. En pocas palabras, la soja recibe muy
poco subsidios a diferencia del maíz, de esta manera el productor tiene
estímulos para sembrarlo, sea sobre tierra propia o arrendada. Esta diferencia
de subsidios también hace posible una alta dosis de fertilización en maíz,
mientras que la soja en rotación recibe una dosis mucho menor y en menor
proporción del área (Tabla 4).
Es interesante notar entonces que una producción tan alta y
estable en el tiempo, es sostenible a través de la rotación y manejo
nutricional adecuado y diferenciado entre cereales y leguminosas. En este
sentido, es claro que el maíz recibe parte del P y del K que precisa la soja, y
que una buena proporción de ésta no se fertilice. Solo el 26 y el 29 % de la
soja se fertilizan con P y K respectivamente, ya que ésta aprovecha la
residualidad del aporte de P y K realizado al maíz.
Por esta razón, los balances de nutrientes deben considerar
claramente la rotación. Si las dosis de P y K, pueden parecer demasiado altas
en relación a los requerimientos del maíz, y sobre todo cuando se las compara
con las dosis usadas en Argentina, debe considerarse que éstas son pensadas
también para la soja subsiguiente, que el precio que el productor recibe por el
maíz, le "cierran" esas dosis de fertilizantes. A la inversa de la
soja. Es un esquema muy similar con el que se guía el productor argentino al
considerar la fertilización del trigo y de la soja de 2da, que prácticamente
nadie fertiliza.
Figura 6. Evolución y proyección de los precios
de las tierras agrícolas en EEUU y Argentina. (Fuente: Revista Agromercado y
USDA. NASS. Land Values and Cash Rents. 2005).
Tabla 4. Distribución de la superficie
bajo contrato en las provincias pampeanas, por forma de pago. INDEC Censo
2002.
|
|
Tierra
no propia (1) |
Contrato
accidental agricola |
Pago
fijo en dinero |
Pago
fijo en especies |
Pago
con % de la producción |
Superficie
c/Agricultura |
Total |
|
|
% |
Miles has |
|
Buenos Aires |
28 |
17 |
40 |
22 |
38 |
7535.6 |
25788.7 |
|
Santa Fe |
27 |
13 |
21 |
41 |
29 |
4256.7 |
11251.7 |
|
Cordoba |
30 |
8 |
58 |
18 |
24 |
5953.5 |
12244.2 |
|
Entre Rios |
23 |
17 |
25 |
5 |
70 |
1514.3 |
6351.5 |
|
Total ponderado |
28 |
13 |
40 |
24 |
34 |
19260.1 |
55636.1 |
(1) Incluye Arrendamiento, aparcería y contrato
accidental
Tabla 5. Proporción (%) fertilizada con P y K del
total del área sembrada en maíz y soja, por estado. (USDA. NASS. 2005
Agricultural Chemical Usage 2004 Field Crops Summary).
|
|
MAIZ |
SOJA |
|
|
Fósforo |
Potasio |
Fósforo |
Potasio |
|
Illinois |
77 |
77 |
25 |
38 |
|
Indiana |
92 |
84 |
24 |
46 |
|
Iowa |
72 |
69 |
7 |
12 |
|
Minessotta |
86 |
78 |
12 |
10 |
|
Missouri |
89 |
77 |
29 |
36 |
|
Nebraska |
70 |
21 |
36 |
11 |
|
Ohio |
85 |
78 |
27 |
56 |
|
Wisconsin |
87 |
88 |
35 |
48 |
|
Total |
79 |
68 |
26 |
29 |
Balance de Carbono y siembra directa
La siembra directa (SD) no es tan popular entre los
productores americanos como lo es en Argentina. Cerca del 30 % de los
productores de maíz han adoptado la SD, contra el 70 % en Argentina. Porcentaje
que aumenta al 80 % si se consideran a las provincias de Córdoba, Santa Fe y
Entre Ríos, excluyendo una amplia zona maicera en el Sudeste de Buenos Aires,
reacia a ala adopción de SD por que no tiene los riesgos de erosión que tiene
la región pampeana norte (Censo Agropecuario 2002).
No es sencillo atribuir a una única causa esto, pero puede
mencionarse que con los altos rindes de maíz, en sistemas de maíz continuo, se
acumulan residuos mas allá de lo razonable y práctico y causan dificultadas en
las operaciones de siembra del cultivo siguiente al maíz. Esto, en una
primavera que puede calificarse al menos como más fría que las nuestras, la
excesiva acumulación de residuos en la línea de siembra hace que la emergencia
sea demorada y provoque desuniformidad del stand de plantas. Esta situación
tuvo como respuesta el uso de "fertilizantes arrancadores" y el
sistema conocido como "ridge tillage", o labranza en el lomo del
surco. Solo se laborea la línea de siembra mientras que el resto del suelo
permanece sin moverse. Esta labranza se combina a veces con la formación de
surcos para riego superficial. De esta manera solo se laborea una pequeña masa
del suelo.
El rol de la SD como fijadora del C es un poco mas aceptado
en general, en particular en aquellos suelos mas degradados y con dificultades
para acumular biomasa ya sea por condiciones más áridas. En general se piensa
que la SD no acumula más C que los sistemas convencionales sino que los
concentra en la superficie. En un estudio de 23 años de duración, muestra que
considerando todo el perfil de suelo no hay cambios (Dolan y otros, 2006). Por
el contrario, son muchos los que piensan que la estratificación de muchos años
de P y K bajo SD, le resta calidad al suelo. Por otra parte, en sistemas de
maíz continuo bajo SD, si bien hay un gran volumen de C fijado, el exceso de
residuos en el suelo acelera la respiración del suelo resultando que gran parte
del C fijado sea nuevamente perdido por mineralización por la respiración
resultando menores ganancias netas que en sistemas convencionales (Dobermann y
otros 2005).
Aportes de nutrientes por estiércoles
Una notable diferencia entre la agricultura local y la de
EEUU, es la fuerte integración que el productor realiza en sus establecimientos
con las fuentes orgánicas, como estiércoles, y residuos orgánicos de origen
urbanos tratados. Aproximadamente alrededor de un 15 % utiliza abonos orgánicos
de todos los orígenes, aves, cerdos, vacunos, etc., junto con los fertilizantes
comerciales tradicionales, proporción que llega a un 30 % de los
establecimientos, en la región de los lagos, que utiliza mas intensivamente
estiércoles derivados de la producción de tambos. En Argentina según el Censo
Agropecuario de 2002, considerando las 4 principales provincias maiceras, solo
el 0,5 % del área con maíz utilizó abonos orgánicos de origen animal, Siendo
Entre Ríos la provincia que mas utiliza con un 2,4 % del área sembrada con
maíz.
Esta importante contribución de nutrientes al sistema de
producción agrícola es una clara externalidad positiva, y afecta el balance de
nutrientes, y su economía. Modifica los sistemas de recomendaciones, de
interpretación de análisis de suelos y las calibraciones de los métodos de
análisis.
El uso intenso de estos aportes, junto con los de los
fertilizantes químicos comerciales es largamente positivo y en exceso a la
remoción por la cosecha y exportación de granos. Por esta razón, la opinión
publica ha presionado, y por extensión, el gobierno ha llevado a regular la
aplicación de nutrientes para mitigar el impacto degradatorio sobre la calidad
de las aguas superficiales y subterráneas. La regulación del manejo de
nutrientes de los productores agrícolas pretende limitar la aplicación
excesiva y acumulativa de nutrientes orgánicos y minerales, en particular en
aquellos estados cuyas cuencas sirven al Golfo de México o la Bahía de
Chesapeeke, con mayores riesgos sobre la calidad de la flora y la fauna
marítimas.
En tal sentido, los Estados a través de la autoridad de
aplicación de los Distritos de Conservación, determina que los productores
deben llevar adelante un plan de manejo de nutrientes (PNMP, ó Plant Nutrient
Management Plan), que regula la cantidad permitida de nutrientes que pueden
aplicar por cultivo, diseñado de tal manera que existe un incentivo para
aplicar estiércol reemplazando el uso de fertilizantes comerciales.
Por razones de costo, el estiércol no admite un transportes
muy lejos desde el centro (tambo, feed-lot, etc.) que los produce; por esta
razón se da una situación de concentración que determinan que se apliquen
cargas altas de nutrientes en áreas mas bien reducidas.
El PNMP plan entonces determina cuanto estiércol puede
aplicarse por unidad de área, que está en función del potencial de
producción del sitio determinado. El productor entonces procurará aumentar los
rindes y justificar así un mayor uso de estiércol. En tal sentido, la
agricultura de precisión y los monitores de rendimiento le dan la mejor
herramienta para demostrarlo.
Agricultura de precisión
Como se comentó más arriba, los monitores de rendimiento
son los mejores aliados de los productores para demostrar la necesidad de
aplicar mas estiércol ya que pueden probar la obtención de altos rendimientos
y justificar el mayor uso de nutrientes. Esta es una de las relativamente
escasas aplicaciones de las tecnologías de agricultura de precisión. En
conjunto, estas tecnologías para manejar la nutrición de los cultivos han sido
adoptadas en promedio por el 20 % de los establecimientos, variando entre el 7 y
el 25 % según la región.
Las técnicas de muestreos de suelos georreferenciados, en
grilla con varias determinaciones analíticas de distintos parámetros
fisicoquímicos, y generando mapas interpretativos y vinculados a la aplicación
variable de insumos tienen una fuerte lógica y debieran adoptarse en mucho
mayor proporción. Pero a pesar de su apariencia de sistemas perfectos, tiene
graves problemas prácticos y de costo que hacen que no sea rentable para el
productor en una gran mayoría de los casos.
Gracias a los grandes avances tecnológicos, la aplicación
de N complementario, diagnosticado por el uso de sensores cercanos o remotos de
verdor, en comparación con áreas de referencia es de las tecnologías que han
revelado mejor el manejo de la nutrición nitrogenada, pero al igual que otras
tecnologías tampoco es de las más adoptadas. Muy poco y nada se observa
respecto de los sistemas de fertilización a la siembra o de base.
Fertilizantes líquidos
Los fertilizantes líquidos son un importante protagonista
en la agricultura de USA, por las mismas razones de simplicidad operativa que
cautiva a los usuarios locales. En los EEUU, el gran cambio hacia los
fertilizantes fluidos y a granel se dio en los años 70’s, y en Argentina su
evolución es similar pero demorada (Figuras 8.A y B). En los últimos años, si
se considera solo al N, y la fracción que componen, no ha habido cambios
relativos. Sin embargo las políticas de seguridad interior, reducen cada vez
más la disponibilidad de Nitrato de Amonio para uso agrícola por la
posibilidad de fabricar explosivos.
También, y esto es parte de un fenómeno mas general
derivado de la disponibilidad del gas natural, la oferta de amoniaco anhidro
está comenzando a sufrir recortes y afectando el servicio en algunas zonas.
Regulado además por severas disposiciones de seguridad ambiental, se observa un
uso decreciente del amoniaco, que junto con la menor oferta de nitrato de amonio
puede redundar en mayor uso de soluciones nitrogenadas por reemplazo.
El hecho es que por la simplicidad, logística, y
operatividad, el uso de líquidos a granel tiene un creciente favoritismo. Los
"dealers" adquieren de los fabricantes el UAN, el amoniaco anhidro y
las soluciones 11-37-0 y cloruro de potasio sólido, para fabricar los grados de
las soluciones prescriptas para sus clientes. La oferta de líquidos a granel
incluye también a los demás agroquímicos, sean de marca o genéricos, que el
fabricante despacha en tanques o rellena los propios de los distribuidores,
quien a su vez los redespacha en contenedores, preparando las mezclas de
herbicidas o de fertilizantes y demás agroquímicos a sus clientes listos para
su uso.
Figura 8. Evolución del uso de fertilizantes
fluidos, a granel y embolsados en EEUU y Argentina.
En Síntesis
Si bien existen todavía limitaciones de adopción, el
tándem tecnológico: Sensores de verdor - Soluciones de N – Aplicadores
autopropulsados de alto despeje – Sistemas georreferenciados, es la
mejor opción que disponen los productores, convenientemente asesorados para
regular y mejorar la eficiencia de manejo del nitrógeno en maíz. A través del
manejo diferenciado en zonas de respuesta económica, corrigiendo
sub-aplicaciones de N y evitando excesos que significan impacto ambiental
negativo, el productor además se asegura el cumplimiento de la ley, lo que le
permitirá un ingreso extra por los subsidios, lo que a su vez permite que el
sistema sea sostenible en el tiempo con alta productividad.
Bibliografía
Alvarez, R.; Steinbach, H.S.; A. Roveri; J. Salas; O.
Montane y S. Griguera. 2005. Aporte de nitrógeno al maíz desde los componentes
orgánicos del suelo en la pampa ondulada. Actas VIII Congreso Nacional de
Maíz. Rosario 133-136.
Cassman K.G.; Dobermann, A.; y D.T. Walters. 2002.
Agroecosystems, Nitrogen-Use efficiency and nitrogen management. Ambio Vol 31:
132-140.
Christensen L.A. 2002. Soil, Nutrient, and Water Management
Systems Used in U.S. Corn Production. ERSDA Agriculture Information Bulletin No.
774
Dobermann A y K.G. Cassman 2002. Plant nutrient management
for enhanced productivity in intensive grain production systems of the United
States and Asia. Plant and Soil 247: 153–175.
Dobermann, A.; D.T. Walters; F. Legoretta; T.J. Arkenbauer;
K.G. Cassman; R.A. Drijber; J.L. Lindquist; J.E. Specht y H.S. Yang. 2005.
Unlocking the secrets of carbon and nitrogen cycling in continuous corn and corn
soybean systems. En Proc. Fluid forum Vol. 22 [CD-ROM]. Fluid Fertilizar
Foundation, Manhattan, KS.
Dolan, M.S, C.E. Clapp, R.R. Allmaras, J.M Baker and, J.A.E.
Molina. 2006. Soil organic carbon and nitrogen in a Minnesota soil as related to
tillage, residue and nitrogen management. Soil & Tillage Research 89: 221–231.
Frank, K.D. 1997. Trends in soil Phosphorus and pH values
for Nebraska soils across 40 years. Soil Sc. News. Coop
|