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Fertilización con Nitrógeno, Fósforo, Azufre y
Micronutrientes en la Secuencia Trigo - Soja
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| Guillermo R. Gerster
y Oscar Novello
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La agricultura intensiva realizada en los últimos 30 años
en la región pampeana, con un claro predominio del monocultivo de soja, está
generando serios problemas de degradación química y física de los suelos
(Andriulo et al., 1996). El uso de cultivares de mayor potencial asociados a la
difusión de materiales transgénicos, con un planteo de la fertilización con
dosis limitadas de nutrientes con el objetivo de reducir costos de producción,
en lugar de mejorar el balance de los nutrientes en el suelo, agravaron el
problema al provocar un mayor consumo de los mismos debido a un incremento
constante de los rendimientos.
La fertilización en estos sistemas de producción nunca fue
suficiente para reponer los niveles extraídos, generando en consecuencia una
creciente respuesta a la fertilización con azufre (S) y fósforo (P) (Martínez
y Cordone, 1998) en trigo/soja, y a la aplicación de nitrógeno (N) en trigo.
Resultados obtenidos en el sur de Santa Fe (Gerster, 2000; Cordone y Martínez,
2001), en ensayos de fertilización fosfatada y azufrada aplicados al trigo,
mostraron respuestas no sólo en este cultivo sino también en soja de segunda,
sugiriendo que la estrategia de fertilización con estos nutrientes debería
analizarse para toda la secuencia y no en cada cultivo, alternativa que
brindaría ventajas operativas y económicas.
En este trabajo se analizan los resultados obtenidos en dos
ensayos de Trigo/Soja, localizados en el área de influencia de la AER INTA
Cañada de Gómez. Los sitios seleccionados para la instalación de los mismos
representan los suelos predominantes en dicha área. Los objetivos fueron los
siguientes:
1. Evaluar residualidad de fósforo y azufre de trigo a
soja de segunda versus aplicaciones directas a soja de segunda.
2. Evaluar la respuesta a la fertilización fosfatada,
nitrogenada y azufrada en Trigo/Soja.
Materiales y Métodos
Los ensayos se condujeron en las campañas 2001/02, y
2002/03. Las características de ambos sitios se describen en la Tabla 1. En
cada sitio se realizaron análisis de suelos a 0-20, 20-40 y 40-60 cm de
profundidad, con una intensidad de muestreo a nivel de repetición (Tabla 2).
Además se determinó la disponibilidad de agua a la siembra hasta el metro de
profundidad.
En el Tabla 3 se exponen las prácticas de manejo que se
realizaron en los cultivos de trigo y soja. Los ensayos se mantuvieron libres de
insectos y malezas. Los tratamientos surgieron de la combinación de P y S con
dos estrategias de aplicación del fertilizante (Tabla 4):
1. Según la demanda de la secuencia, fertilizando a la
siembra del trigo.
2. Según la demanda de cada cultivo, aplicando a la
siembra de cada uno de ellos.
Se incorporó un tratamiento que además incluyó potasio
(K), magnesio (Mg), boro (B), zinc (Zn) y cobre (Cu).Los tratamientos fueron
dispuestos según un diseño de bloques completos aleatorizados con cuatro
repeticiones.
Tabla 1: Características de los sitios evaluados
Tabla 2: Resultados de los análisis de suelos
(0-20 cm)
Tabla 3: Características del manejo de los
cultivos de trigo y soja 2º
Tabla 4: Tratamientos de fertilización aplicados
en los cultivos de trigo y soja
Resultados
En la Tabla 5 se presentan los rendimientos obtenidos en
trigo y soja para los dos sitios evaluados. El análisis de la información se
realizó teniendo en cuenta:
1- Momento de aplicación de nutrientes.
2- Respuesta a los distintos nutrientes y sus
combinaciones evaluadas.
3- Efecto de la fertilización sobre el contenido de
proteína en trigo y el número de nódulos en soja.
Tabla 5: Rendimientos de trigo y soja por localidad
y por tratamiento
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Momento de aplicación de nutrientes:
Se compararon los resultados obtenidos entre los
tratamientos de aplicaciones a la siembra de cada cultivo de P y P+S versus
aplicaciones a la siembra de trigo según la demanda de la secuencia (Fig. 1 y
2). No se observaron diferencias entre las aplicaciones divididas de P y P + S
a siembra de trigo y de soja por sobre las aplicaciones a siembra de trigo
para cubrir los requerimientos del doble cultivo. En el sitio Armstrong, la
dosis de P para el doble cultivo (30 kg/ha P) obtuvo un mejor comportamiento
que la dosis simple para trigo (13 kg/ha P), la cual fue calculada para cubrir
los requerimientos de un trigo de 35 qq/ha. En este lote se observó la
presencia de impedimentos físicos en el perfil que podría haber limitado el
desarrollo radical del cultivo y, por ende, la absorción de P por las
plantas.
Fig. 1. Rendimientos de trigo y soja según el momento de
aplicación de P. Todos los tratamientos recibieron 55 kg/ha de N a la siembra
de trigo.
Fig. 2. Rendimientos de trigo y soja según el momento de
aplicación de P+S. Todos los tratamientos recibieron 55 kg/ha de N a la
siembra de trigo.
2- Respuesta a los distintos nutrientes y sus
combinaciones evaluadas:
En las Fig. 3 y 4 se presentan las respuestas obtenidas en
los diferentes tratamientos. El componente de rendimiento que mejor ajustó
con el rendimiento en ambos cultivos fue el número de granos por unidad de
superficie.
Fig. 3. Respuestas en rendimiento de trigo y soja a la
aplicación de N, NP, PS, NS, NPS y NPS+Micros. Sitio Armstrong 2001/02.
Fig. 4. Respuestas en rendimiento de trigo y soja a la
aplicación de N, NP, PS, NS, NPS y NPS+Micros. Sitio Villa Eloísa 2002/03.
A) Respuesta a N en trigo:
En el sitio Armstrong se observó respuesta significativa
al agregado de N en trigo. En cambio, en el sitio Villa Eloisa no hubo
respuesta al agregado de N como único nutriente; la menor disponibilidad de P
en este ensayo podría haber limitado esta respuesta. En ambas localidades los
análisis de suelo presentaron valores limitantes para este nutriente,
asociados a pobres contenidos en materia orgánica.
B) Respuesta a P en trigo/soja:
Para este análisis se consideraron aquellos tratamientos
que recibieron fertilización nitrogenada. La respuesta a fósforo se calculó
como el promedio de los tratamientos (NPS – NS) y (NP – N). La respuesta
promedio en trigo de los dos sitios fue de 369 kg ha-1. La máxima respuesta
se registró en Villa Eloisa (534 kg ha-1) con un contenido medio de P
disponible en los primeros 20 cm de 11 ppm (Fig. 5). En el cultivo de soja de
2ª no se observaron respuestas significativas al agregado de P.
Fig. 5. Respuestas a P en trigo en Armstrong 2001/02 y
Villa Eloísa 2002/03.
C) Respuesta a S en trigo/soja:
El análisis se realizó sobre la respuesta a S se
calculó como promedio de las diferencias entre los tratamientos (NPS – NP)
y (NS – N). En el cultivo de trigo, la respuesta promedio en el sitio
Armstrong fue de 233 kg ha-1. En Villa Eloisa no se observaron respuestas
significativas en trigo al agregado de S. En soja de 2ª, se observaron
respuestas significativas en ambos sitios, de 620 kg ha-1 en Armstrong y de
430 kg ha-1 en Villa Eloisa (Fig. 6).
Fig. 6. Respuestas a S en soja en Armstrong 2001/02 y
Villa Eloísa 2002/03.
D) Respuesta a micronutrientes en trigo:
Se observaron respuestas al agregado de micronutrientes
solamente en trigo en el sitio Villa Eloisa.
3- Efecto de la fertilización sobre el contenido de
proteína en trigo y el número de nódulos en soja:
Los tratamientos con NP presentaron los valores más altos
de proteína en grano (Fig.7). Los valores de peso hectolítrico fueron
similares en todos los tratamientos. En cuanto al número de nódulos en soja
2º, se observó que los tratamientos que incluyen S presentaron un mayor
número en raíz principal (Fig. 8).
Fig. 7. Contenido de proteína y rendimiento de trigo para
distintos tratamientos. Sitio Villa Eloísa 2002/03.
Fig. 8. Número de nódulos en raíces principales y
secundarias al estado R3. Los tratamientos se indican según los nutrientes
aplicados. Sitio Armstrong 2001/02.
Conclusiones
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No se observaron diferencias significativas
entre la aplicación de P y S a la siembra de trigo, para ambos cultivos,
versus la aplicación fraccionada a siembra de trigo y siembra de soja.
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El cultivo de trigo presentó respuestas
significativas a la fertilización fosforada en ambos sitios. En cambio, el
cultivo de soja respondió significativamente a la fertilización azufrada
en los dos sitios.
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En Armstrong se observó respuesta al agregado
de N en trigo como único nutriente. En Villa Eloisa, la menor
disponibilidad de P en suelo no habría permitido que se manifieste esta
respuesta.
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Los tratamientos con NP incrementaron los
contenidos de proteína en grano de trigo.
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Los tratamientos que incluyeron S en soja
presentaron la mayor cantidad de nódulos en raíz principal.
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Considerando los dos cultivos de la secuencia,
la fertilización combinada con NPS o NPS más micro realizada a la siembra
de trigo o fraccionada a la siembra de trigo y a la siembra de soja de 2ª,
fueron los tratamientos que alcanzaron los mayores rendimientos.
Referencias
Andriulo, A., J. Galantini, F. Abrego y F. Martínez.
1996. Exportación y balance edáfico de nutrientes después de ochenta
años de agricultura continua. In: 13º Congreso Latinoamericano de la
Ciencia del Suelo. Aguas de Lindoia, Sao Paulo, Brasil.
Cordone, G. y Martínez, G. 2001. Efecto de la
aplicación de distintas dosis de nitrógeno y azufre sobre el rendimiento
del doble cultivo trigo-soja. Para mejorar la producción 18. SOJA. EEA
Oliveros INTA
Gerster, G. 2000. Fertilización azufrada en trigo/soja.
Para mejorar la producción 15. SOJA. EEA Oliveros INTA.
Martínez, F. y G. Cordone. 1998. Resultados de
fertilización azufrada en soja. Para mejorar la producción 8. SOJA.
Campaña 1997/98. EEA Oliveros INTA.
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