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Fertilización en Cebada Cervecera. Pautas de Manejo
para la Obtención de Altos Rendimientos con Calidad.
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Gustavo N. Ferraris1,
Pablo Prystupa2, F.H. Gutierrez Boem2 y L. Couretot1
(1) Desarrollo Rural E.E.A. Pergamino, INTA Av Presidente Frondizi km 4,5 (2700)
Pergamino nferraris@pergamino.inta.gov.ar
(2) Cátedra de Fertilidad y Fertilizantes, F.A.U.B.A
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Introducción
El cultivo de cebada se presenta como una alternativa de
creciente interés como cultivo de invierno, particularmente en el sudoeste,
centro-oeste y, últimamente, en el norte de la provincia de Buenos Aires.
Algunas características de la especie, tales como la temprana liberación de
lotes para la siembra de cultivos de segunda, la obtención de rendimientos
elevados, y el desarrollo de mejores condiciones de comercialización, han
alentado a numerosos productores a introducir su siembra o aumentar la
superficie cultivada en caso de que ya lo hicieran. Por otra parte, la cebada
aporta al sistema productivo residuos y cobertura, constituyéndose en una
herramienta para la intensificación y diversificación de cultivos, al
introducir una nueva especie de invierno, complementaria de las demás especies
cultivadas
La cebada producida en nuestro país tiene como destino casi
exclusivo la elaboración de malta. Para ser destinada a este fin, se prefiere
que el contenido proteico del grano de cebada sea mayor a 10% y menor a 12%, y
un tamaño de granos grande. Durante la comercialización, las partidas de
cereal que no cumplen con este requisito reciben importantes descuentos en el
precio. El cultivar Scarlett es uno de los más difundidos en el país y en el
mundo. Al igual que otras variedades, como Quilmes Ayelén, tiene un muy alto
potencial de rendimiento pero suele presentar concentraciones de proteínas
excesivamente bajas (Loewy et al., 2008). La introducción de este perfil de
variedades ha significado un verdadero cambio en el sistema de cultivo,
modificando la percepción y la tecnología aplicada al mismo.
Tabla 1: Perfil de cultivo de variedades actuales en
comparación con las antiguas
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Antiguas |
Actuales |
|
Quilmes Palomar,
Quilmes Pampa. |
Scarlett, Quilmes
Ayelén. |
|
Liberadas en los
´80. |
Liberadas desde
fines de los ´90. |
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Menores
rendimientos. |
Altos rendimientos. |
|
Proteínas
intermedias a altas. |
Proteínas
intermedias a muy bajas (en ocasiones fuertes descuentos). |
|
Mayor tendencia al
vuelco. |
Menor tendencia al
vuelco. |
|
Problemas
sanitarios. |
Scarlett con
susceptibilidad de Roya. Severidad variable según el año.. |
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Percepción:
Cultivo de bajo costo "de los pobres". |
Percepción:
Cultivo con respuesta a a tecnología. |
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Percepción sobre
el fertilizante: "No te pases con la dosis". |
Percepción sobre
el fertilizante: Herramienta importante del sistema |
Fertilización nitrogenada inicial
En los cultivos de cereales, la fertilización nitrogenada
es una herramienta que permite alcanzar rendimientos elevados e incrementar su
contenido proteico. En una red realizada durante dos años en las principales
regiones productoras del país, se observaron respuestas significativas a la
fertilización nitrogenada inicial en 7 de 19 ensayos (Loewy et al., 2008). En
ellos el rendimiento aumentó entre el 24 y 45 %. Cabe destacar que incluso en
los 12 ensayos en que las diferencias no fueron -estadísticamente-
significativas, las respuestas promediaron 480 kg ha-1. Aunque esta
red presentó una gran variabilidad de rendimientos entre ensayos, es destacable
el alto potencial de rendimiento alcanzado: en 5 de los 19 experimentos se
observaron niveles superiores a los 6000 kg ha-1 (Figura 1).
Considerando todos los ensayos, los rendimientos se
relacionaron de manera poco estrecha con la disponibilidad de N, considerando la
suma del N en el fertilizante y en el suelo a la siembra. Si bien el ajuste fue
relativamente bajo (figura 1), fue la variable que explicó en mayor medida los
rendimientos. Es evidente que el factor sitio/año es muy potente en una red tan
amplia. Se puede observar, empero, que los ensayos que tuvieron rendimientos
máximos menores a 4000 kg ha-1 (Puan 2005, San Francisco 2005,
Junín 2005, Puan 2006 y Junín 2006) no respondieron a la fertilización
nitrogenada (Figura. 1). Los sitios con respuesta fueron aquellos con potencial
de rendimiento alto o intermedio. Considerado los 5 ambientes de mayor potencial
productivo, los valores máximos se obtuvieron con dosis de entre 100 y 130 kg N
ha-1. (Figura 1)
Figura 1: Rendimiento en función de la oferta de N
(suelo+fertilizante, 0 - 60 cm). Los símbolos azules corresponden a los
experimentos del 2005 y los rojos a los del 2006. La línea indica la función
ajustada a los ambientes de mayor rendimiento (Puan, San Francisco Belloq,
Trinidad y Bragado en el 2005 y Bragado en el 2006). Tomado de Loewy et al.,
2008
En la región pampeana norte, la postergación de la
fertilización nitrogenada de la siembra al macollaje, suele traer aparejado la
obtención de rendimientos similares -en años con invierno húmedos-, o
inferiores – en años con inviernos secos- a las aplicaciones de siembra. Los
rendimientos más bajos son consecuencia de la menor eficiencia del N en
macollaje para producir rendimiento, lo cual trae aparejado una mayor
concentración de proteína en los granos. Esto fue comprobado en un ensayo de
campo realizado en Arribeños por Ferraris et al., (2006), donde aún en dosis
elevadas de 125 kgN ha-1 la aplicación dividida entre siembra y
macollaje, redujo los rendimientos e incrementó la proteína con relación a la
siembra (Figura 2).
Figura 2: Rendimiento de grano (kg ha-1) y
contenido de proteína (%) de diferentes tratamientos de fertilización
nitrogenada en cebada cv Scarlett. Arrebeños, Partido de General Arenales.
Tomado de Ferraris et al., 2006.
Fertilización nitrogenada tardía por vía foliar
La obtención de altos rendimientos frecuentemente está
asociada a baja proteína (Prystupa et al., 2008, Figura 3). Estos resultados
sugieren que el contenido proteico de los granos es una consecuencia de la
relación entre la oferta de N y el rendimiento. Para cuantificar esta relación
se elaboró un índice dividiendo la disponibilidad de N por el rendimiento
(Nd/R). La disponibilidad de N se calculó sumando el N presente en los nitratos
del suelo hasta 60 cm de profundidad más el N aportado por los fertilizantes.
El Nd/R representa los kilogramos de N disponibles (suelo+fertilizante) por
tonelada de grano. El contenido proteico de los granos se asoció
significativamente a este cociente (Figura 4).
Figura 3: Contenido proteico de los granos en función
del rendimiento de los cultivos. Se indica la ecuación ajustada (n = 183).
Cada punto indica la media de las 3 o 4 (de acuerdo al experimento) parcelas.
Tomado de Prystupa et al., 2008.
Figura 4: Relación entre el contenido proteico de los
granos y el cociente entre la disponibilidad inicial de N en el suelo mas el
aportado por el fertilizante y el rendimiento obtenido (Nd/R). Se indica la
ecuación ajustada (n = 183). Cada punto indica la media de las 3 o 4 (de
acuerdo al experimento) parcelas.
La función obtenida permite estimar la cantidad de N por
tonelada de grano necesaria para alcanzar un determinado contenido proteico.
Para obtener un contenido proteico entre el 10 y el 12% (que se puede considerar
deseable en las malterías) se debe disponer entre 22,19 y 40,03 kg N Tn grano-1
Antes de realizar la fertilización es posible estimar qué
rendimiento se espera obtener en un lote. El modelo a continuación incluye como
variable dependiente al rendimiento. Si se reemplaza en las ecuaciones el
rendimiento observado por un rendimiento estimado previo a la fertilización, el
modelo se transforman en predictivo: permite estimar los requerimientos de N
para alcanzar un contenido proteico determinado. Es importante aclarar que las
predicciones tienen un nivel de confiabilidad inferior a la que sugiere el R2
del modelo porque la estimación del rendimiento está sujeto a un error que
puede ser muy importante.
Para calcular los requerimientos de fertilizante nitrogenado
utilizando el modelo que emplea la relación Nd/R se debe:
1. Estimar, antes de fertilizar, un rendimiento esperado
en el lote
2. Establecer que contenido proteico quiero obtener. A partir de ello se
calcula el Nd/R empleando la tabla 2 o el gráfico 3
3. Determinar los nitratos presentes en el suelo hasta 60 cm de profundidad a
la siembra
Considerando que:
Nd/R (kg N Tn grano –1) = Nd (kgN ha-1)
/ Rend (Tn grano ha-1) –Ecuación 1-
Nd (kgN ha-1) = Nd/R (kg N Tn grano –1) . Rend (Tn
grano ha-1) –Ecuación 2-
Donde: Nd = N en nitratos hasta 60cm en siembra más N en el fertilizante, y
Rend = rendimiento esperado
La ecuación 2 permite calcular el N en el suelo más el
fertilizante que debemos alcanzar para obtener un determinado contenido
proteico. Si le descontamos el N presente en el suelo a la siembra y el que
aporta el fertilizante nitro-fosforado podemos calcular la dosis de fertilizante
nitrogenado.
En el caso de inferirse un bajo contenido proteico, una
alternativa para incrementarlo sin prescindir de la mayor eficiencia de las
aplicaciones en siembra podría ser complementar la fertilización inicial con
aplicaciones foliares durante antesis-espigazón, en aquellos casos en que se
identifique una alta probabilidad de obtener bajos niveles de proteína.
Las aplicaciones aplicaciones tardías de N por lo general
no aumentan los rendimientos (Ferraris et al, 2008, Figura 5.a) pero tienen
efectos sobre la proteína (Figura 5.b). El promedio de incremento en el
porcentaje de proteína fue de 0,75 puntos, y su eficiencia de 0,0375% por kg N
aplicado, un 25 % superior que la observada para aplicaciones al suelo a la
siembra (0,03% N al suelo).
|

Figura 5.a.
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Figura 5.b.
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Figura 5: Diferencias en los
rendimientos (5.a) y en el porcentaje de proteínas de los granos (5.b) por la
aplicación de 20 kg ha-1 de N foliar en antesis. Los símbolos
representan diferencias significativas por efecto de tratamiento * p<0.05,
(*) p<0.10, respectivamente. Tomado de Ferraris et al., 2008.
Fertilización fosfatada. Efectos sobre los
rendimientos y la calidad.
Los requerimientos de P propuestos para
cebada por Ciampitti y García (2007) son ligeramente inferiores a los de trigo,
alcanzando a 4 kgP ton-1 de grano cosechado para aquella frente a 5
para este último. Asimismo, el índice de cosecha de P sugerido es de 0,75 y
0,80 para cebada y trigo, respectivamente.
En un grupo de tres ensayos realizados en 9
de Julio y General Arenales, la fertilización fosfatada incrementó
significativamente los rendimientos en dos ensayos (9 de Julio y Arribeños), y
no modificó sustancialmente la proteína. En situaciones de alta respuesta a
fósforo (P), una dosis insuficiente de N podría disminuir el contenido de
proteína de los granos, por un efecto dilución ante incrementos en los
rendimientos. El tamaño de los granos (calibre) no fue afectado por el agregado
de P.
Figura 6: Rendimientos como
resultado de la aplicación de diferentes dosis de fósforo y nitrógeno en
las localidades de 9 de Julio (6.a), Arribeños (6.b) y La Trinidad (6.c)
durante el año 2004. Tomado de Ferraris et al., 2005.
b) Fertilización azufrada
En la red mencionada en el apartado de N, se
observó que la fertilización azufrada incrementó significativamente los
rendimientos en dos de 19 experimentos. En estos dos experimentos la respuesta
promedio fue de 593 kg ha-1. Los ensayos con respuesta positiva
correspondieron, en general, a los sitios con mayor rendimiento, ubicados en la
región cebadera norte, en el partido de General Arenales (Figura 7). La
respuesta promedio en todos los ensayos fue de 112 kg ha-1. Esta
información sugiere que las deficiencias de este elemento en los cultivos de
cebada de la región pampeana aún no son generalizadas, aunque en ciertas
situaciones puntuales pueden representar una limitante a la producción. La
respuesta a la fertilización azufrada no se asoció a ninguna de las variables
medidas, entre ellas, el análisis de S-Sulfatos a la siembra (Figura 7).
Figura 7: Respuesta a la
fertilización azufrada en función de la concentración de S-SO4-
presente en la capa de 0 a 20 cm del suelo durante la siembra. Las flechas
señalan sitios de alto rendimiento localizados en el partido de General
Arenales, con diferencias positivas por agregado de azufre. Tomado de
Gutiérrez Boem et al., 2008.
Efectos de otros nutrientes:
La información acerca de otros nutrientes
es muy escasa e incipiente. En un ensayo realizado en la localidad de La
Trinidad (General Arenales), la fertilización con cloruros (Cl) utilizando como
fuente cloruro de potasio (KCl) disminuyó levemente el porcentaje de área
foliar afectada por las principales enfermedades de este cultivo cuando no se
usaron fungicidas (Tabla 1), e incrementó los rendimientos como complemento de
estos (Figura 8). Los buenos resultados observados con este nutriente en trigo
avalan profundizar los estudios iniciados.
Tabla 2: Área verde remanente y
afectada por enfermedades en porcentaje, como resultado de la aplicación de
cloruro de potasio (KCl) a la siembra en combinación con fungicidas en
cebada. Evaluaciones realizadas en hoja bandera y prebandera en el estado de
Zadoks 71. Ferraris & Couretot, inédito.
|
Hoja Bandera |
Hoja verde |
Roya de la hoja |
Mancha en red |
Mancha borrosa |
|
Tratamientos |
remanente |
Puccinia hordei |
Drechslera teres |
Bipolaris sorokiniana |
|
Testigo |
35 |
50 |
10 |
5 |
|
KCl 150 kg ha-1 |
35 |
35 |
10 |
10 |
|
Fungicida |
45 |
30 |
10 |
5 |
|
KCl 150 kg ha-1 + Fungicida |
45 |
30 |
10 |
5 |
|
Hoja Pre-Bandera |
Hoja verde |
Roya de la hoja |
Mancha en red |
Mancha borrosa |
|
Tratamiento |
remanente |
Puccinia hordei |
Drechslera teres |
Bipolaris
sorokiniana |
|
Testigo |
45 |
40 |
10 |
5 |
|
KCl 150 kg ha-1 |
50 |
25 |
10 |
5 |
|
Fungicida |
70 |
10 |
5 |
5 |
|
KCl 150 kg ha-1 +
Fungicida |
70 |
10 |
5 |
5 |

Figura 8: Rendimientos como resultado de la
aplicación de cloruro de potasio a la siembra en combinación con fungicidas
en cebada, en la localidad de La Trinidad (General Arenales). Ferraris &
Couretot, inédito.
La fertilización de la cebada y los rendimientos de los
cultivos de segunda.
La secuencia de cultivos responde a un manejo integral de la
fertilidad. En un ensayo realizado en La Trinidad (Ferraris et al., 2005), el
agregado de N en cebada incrementó sus rendimientos, pero disminuyó la
productividad de la soja (Figura 9). Por el contrario, el agregado de P no
afecto la cebada, pero produjo una importante respuesta residual en soja de
segunda. El agregado conjunto de NP, causó una interacción positiva sobre los
rendimientos de cebada, pero tuvo un impacto negativo sobre la soja de segunda,
que pudo ser revertido cuando se agregó S en Soja de segunda.
Figura 9: Rendimientos de cebada, soja y acumulados
en la secuencia, como resultado de diferentes estrategias de uso de
nitrógeno, fósforo y azufre. La Trinidad, General Arenales, campaña
2005/06. Tomado de Ferraris et al, 2006.
En el mismo sentido, el agregado de dosis elevadas de N y S
en cebada se manifestó en una marcada respuesta residual en maíz de segunda
(Ferraris et al., 2008, Figura 10). El maíz fue fertilizado de manera uniforme
con 19 kg P y 64 kgN ha-1, respectivamente. Un análisis de
N-nitratos y S-sulfatos a la siembra de maíz no arrojó diferencias entre
tratamientos, lo que hace presumir que los residuos y la biomasa microbiana
constituyeron en esta experiencia reservorios de N y S orgánico, que se
mineralizó durante la estación estival para suplementar al cultivo.
Cebada Maíz de segunda
Figura 10: Rendimientos de la secuencia cebada-maíz,
resultado de diferentes disponibilidades de nitrógeno inicial (suelo +
fertilizante), azufre (como fertilizante) y nitrógeno foliar. Los tratamientos
fueron aplicados en cebada. El maíz fue refertilizado de manera uniforme con 19
kg P y 64 kgN ha-1. La Trinidad, General Arenales, campaña 2006/07.
Tomado de Ferraris et al, 2007.
Aportes a la sustentabilidad del sistema productivo
El cultivo de cebada puede realizar un aporte de singular
importancia a la sustentabilidad del sistema productivo, al constituir una
herramienta de intensificación de las rotaciones. De hecho, puede considerarse
que no necesariamente es un competidor del trigo en planteos de invierno, ya que
puede integrarse como antecesor de cultivos de verano en una secuencia que
integre al trigo en el ciclo anterior o posterior. La inserción de la cebada
cervecera como antecesor de maíz en una secuencia trigo/soja de
segunda-cebada/maíz de segunda representa una alternativa que permite
incrementar la cosecha de grano y proteína, así como el aporte de carbono al
sistema (Tabla 3), aún en comparación a secuencias intensivas como trigo/soja
de segunda-maíz. Esto permitiría disminuir los tiempos libres, emplear de
manera uniforme a lo largo del año recursos como personal y maquinaria, y
utilizar de manera más eficiente el agua y N remanente del otoño que, de otra
manera, dificilmente sería aprovechada.
Tabla 3: Cosecha de grano, proteína y aportes de C
al sistema simulados de rotaciones que difieren en su grado de intensidad.
|
|
Rotación 1:1 |
Rotación 2:2 |
Rotación 4:3 |
|
|
Soja |
Soja 1ra |
Maíz |
MEDIA |
Soja 1ra |
Trigo |
Soja 2da |
Maíz |
MEDIA |
|
Rendimiento |
3700 |
3900 |
9500 |
6700 |
3900 |
4000 |
2500 |
10000 |
6800 |
|
Proteína % |
38% |
38% |
9% |
|
38% |
11% |
38% |
9% |
|
|
Prot cosechada |
1369 |
1443 |
855 |
1149 |
1443 |
440 |
925 |
900 |
1236 |
|
Aporte de C |
6871 |
7243 |
13119 |
10181 |
7243 |
6000 |
4643 |
13810 |
10565 |
|
|
Rotación 3:2 |
Rotación 4:2 |
|
|
Trigo |
Soja 2da |
Maíz |
MEDIA |
Trigo |
Soja 2da |
Cebada |
Maíz |
MEDIA |
|
Rendimiento |
4000 |
2500 |
10000 |
8250 |
4400 |
2750 |
4950 |
11000 |
11550 |
|
Proteína % |
11% |
38% |
9% |
|
11% |
38% |
10% |
9% |
|
|
Prot cosechada |
440 |
925 |
900 |
1133 |
484 |
1017,5 |
495 |
990 |
1493 |
|
Aporte de C |
6000 |
4643 |
13810 |
12226 |
6600 |
5107 |
7425 |
15190 |
17161 |
Conclusiones
*La cebada cervecera es un cultivo que responde a la
tecnología aplicada en fertilización de igual manera que otros cultivos,
aunque a excepción del N, sus efectos han sido menos estudiados. Con el aporte
de la nutrición el cultivo es una valiosa herramienta para intensificar el
sistema, y facilitar el ingreso de nutrientes y carbono al mismo.
*A la vez, plantea el dilema de obtener rendimiento con
calidad, muchas veces contrapuesto, y del cual el manejo nutricional es un
aspecto clave en su definición. Su entendimiento puede brindar herramientas de
manejo extraordinarias, para el manejo de sistemas optimizados en cuanto a
productividad, calidad, eficiencia y uso intensivo de los recursos.
Bibliografía
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Pampas. Better Crops 90: 25-27.
APENDICE
Un ejemplo de uso del modelo de decisión para estimar dosis
de nitrógeno considerando rendimiento y proteína en un rango óptimo
(todos los cálculos son por hectárea)
Si en un lote
hay 50 kg de N como nitratos hasta los 60 cm de profundidad
quiero obtener un contenido proteico de 11%
estimo que el rendimiento será de 5000 kg ha-1
planeo aplicar 50 kg de fosfato monoamónico por hectarea
que contiene 5,5 kg de N
En la Tabla 6 o en la figura 5 puedo estimar que para
obtener 11% de proteinas debo disponer 30,824 kgN Tn de grano-1.
Considerando que el rendimiento será de 5000 kg (o 5 Tn):
5 Tn . 30,8 kg N Tn = 154 kg N
El N disponible puede provenir del suelo o de los
fertilizantes. En este lote disponemos de 50 kg N
Nfertilizante = N disp total – N suelo =154 kg N – 50 kg
N = 104 kgN
Pero vamos a aplicar 5,5 kg N con el fosfato monoamónico
N fertilizante nitrogenado = N fertilizante – N
fertilizante nitrofosforado
N fertilizante nitrogenado = 104 kg N – 5,5 kg N = 98,5 kg
N
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