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Europa perderá un 5% de su
superficie cultivable antes de 2020
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http://ec.europa.eu/agriculture/publi/reports/scenar2020/index_en.htm
Febrero de 2007
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La Comisión Europea acaba de hacer público un estudio
sobre el escenario de la agricultura y el mundo rural en el año 2020 dentro de
la UE, basado en las tendencias registradas entre 1990 y 2005, que han sido
proyectadas hacia el futuro.
El estudio se titula "Scenar 2020 - Scenario study on
agriculture and the rural world y ha sido realizado por el Centro Europeo para
la Conservación Natural, el Landbouw- Economisch Institut, la Central European
University y la European Landowners Organisation, entre otras instituciones.
El estudio identifica el impacto en la agricultura y el
mundo rural de variables esenciales, como los cambios económicos, sociales y de
población, o las condiciones medioambientales de aquí a 2020.
El estudio destaca la futura inestabilidad de las áreas
rurales, actualmente dirigidas por las economías urbanas y afectadas por la
expansión urbanística. Ambos factores, entre otros, provocarán que durante el
periodo que va desde 2000 a 2020, los territorios cultivables se reduzcan un 5%,
y aumenten en un 1% los bosques y en un 2% la vegetación natural.
En el mismo período, la población activa en el sector
primario europeo continuará descendiendo a un ritmo del 2,5% en el seno de la
Unión Europea de 15 países miembros, y en 4% en la Europa de los Doce. La
importancia del sector primario en el conjunto de la economía europea será por
tanto cada vez menor.
Problemas añadidos
Las regiones rurales se enfrentarán a otros problemas
añadidos, como el de la marginación, el de las corrientes migratorias de las
zonas rurales a las urbanas, el de la influencia de los acuerdos internacionales
de mercado y el de los efectos de la liberalización.
Se vivirá por tanto un declive en la producción agrícola
local bruta, en el número de personas dedicadas a esta labor, y en el número
de granjas explotadoras activas (aunque las que queden serán más amplias y con
una mayor productividad por hectárea como consecuencia de las exigencias de un
mercado en evolución).
El crecimiento relativo del empleo en este campo en las
regiones de la EU-25 entre 2004 y 2020 presenta diversas perspectivas, incluso
dentro de un mismo país: comunidades autónomas del norte de España y del
Cantábrico, áreas del centro y norte francés o del este de Italia y del
centro de Inglaterra, vivirán una disminución de la actividad del sector;
mientras que Andalucía, Murcia u oeste de Francia y de Italia, entre otras
regiones, se mantendrán por delante. La inmensa mayoría de Europa mantendrá
un incremento relativo del empleo medio.
Influencias políticas
El informe señala que estas tendencias vendrán en gran
medida marcadas por los cambios en las políticas que se apliquen: la reducción
de las tasas fronterizas (tarifas de importación y exportación) tienen un
fuerte impacto en la producción agrícola, por ejemplo, al igual que la
liberalización de los mercados, que aumenta la presión sobre las productoras
europeas, favoreciendo la reducción del número de granjas y otros centros de
producción. Otro marcador de tendencias será la innovación tecnológica, que
sin embargo no puede ser promocionada sin políticas. El caso de los
biocombustibles y de las estrategias que apoyan la conversión de ciertos
productos en bioetanol, ha permitido el desarrollo de la primera generación de
biocombustibles, con un consecuente beneficio económico.
La segunda generación de biocombustibles se cree que será
aún más beneficiosa porque permitirá la reducción de las emisiones de gases
de efecto invernadero, y se espera que esté completamente operativa a escala
industrial en 2015.
En lo que se refiere al medioambiente, la agricultura reduce
su capacidad contaminante: las concentraciones de nitrato en los ríos se
rebajarán, al igual que el uso de fertilizantes; y aumentará la expansión de
materia prima para la producción de biocombustibles en muchas regiones, entre
otros avances.
Impacto ambiental
Por último, el informe habla de los efectos del
calentamiento global durante ese periodo en la agricultura, señalando que
tendrá consecuencias directas en la gestión de los recursos naturales y en la
producción agrícola.
La escasez de agua en el sur de Europa, por ejemplo, tendrá
consecuencias a largo plazo para la agricultura, la mayor parte de ellas
identificables más allá de 2020. Veremos múltiples ejemplos de ajustes en
numerosas especies de flora y fauna, que evolucionarán para adaptarse.
El cambio climático afectará asimismo a los patrones de
cultivo: las condiciones más calurosas y secas del norte de Europa
contribuirán a la expansión del cultivo de maíz, mientras que las
temperaturas anuales medias y la sequía reducirá los campos de trigo.
Por otro lado, la competitividad social creciente por los
recursos de agua en los países mediterráneos, ocasionará una reducción de la
irrigación en 2020.
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