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Estratificación de Fósforo en el Suelo y
Diagnóstico de la Fertilización Fosfatada en Trigo en Siembra Directa
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(1) Presentado al XVII Congreso Argentino de la
Ciencia del Suelo. Mar del Plata, 11-14 de abril, 2000.
P Calviño1, HE Echeverría2, M Redolatti 3
1 Asesor CREA Tandil 1. E-mail. pcalvino@infovia.com.ar
2 Unidad Integrada EEA INTA Balcarce-Facultad de Ciencias
Agrarias (UNMP). C.C. 276, (7620) Balcarce, Argentina.
3 CREA Tandil 1
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Introducción
Los suelos del sudeste de la provincia de Buenos Aires se
caracterizan por poseen geneticamente muy bajos contenidos de fósforo (P) total
y disponible (Echeverría y Navarro, 1984; Echeverría y Ferrari, 1993). En
dicha zona, se determinaron respuestas positivas en rendimiento al agregado de
fertilizantes fosforados en cereales y pasturas, por lo que la práctica de la
fertilización fosfatada se ha generalizado. Por ser el trigo el cultivo de
invierno más importante, se han realizado una gran cantidad de trabajos
tendientes a caracterizar la respuesta del cultivo a la fertilización y a
evaluar el destino del P en el suelo. Como consecuencia de ello, se ha logrado
establecer que estos suelos poseen una fracción fosfatada orgánica importante
y escasa capacidad de retención de P (Berardo Berardo et al., 1980;
Berardo,1994).
En labranza de tipo convencional (LC), el diagnóstico de
los requerimientos de P en trigo se basa en el análisis de muestras de suelo de
los primeros 18-20 cm con el método de extracción desarrollado por Bray y
Kurtz (1945) y en la cantidad de P exportado por el cultivo (Echeverría y
García, 1998). El sistema de siembra directa (SD), al no producir una
inversión y mezcla del horizonte superficial, origina una estratificación del
P en los primeros centímetros del suelo (Guertal et al. 1991; Kitchen et al.
1990; Scheiner y Lavado, 1998). Este cambio, junto con el incremento superficial
de MO, el mayor contenido de humedad y la menor temperatura (Falotico et al.,
1999), afectan la dinámica del P en el sistema suelo. No obstante, considerando
que algunos de los cambios mencionados producen efectos opuestos sobre la
disponibilidad de P, se hipotetizó que el efecto de los mismos en gran parte se
anulan al integrar igual volumen de suelo.
El objetivo de este trabajo es determinar, para el sistema
de SD, la variación de los contenidos de P en profundidad y establecer la
relación entre el rendimiento del cultivo de trigo y la disponibilidad de P,
según el método de Bray y Kurtz (1945).
Materiales y Métodos
En la campaña 1999/2000 se condujeron 12 ensayos de
fertilización en los partidos de Azul, Benito Juarez y Tandil. Estos fueron
realizados dentro de lotes de producción pertenecientes al CREA Tandil 1. El
suelo en todos los casos fue Argiudol típico sin limitantes en profundidad y
con pendientes entre 0,3 y 1%. El sistema de labranzas fue SD y el cultivo
antecesor en todos los casos fue soja.
En todos los ensayos el diseño experimental empleado fue en
bloques completos aleatorizados con tres repeticiones. Los tratamientos
correspondieron a tres dosis de P: 0, 14 y 28 kg ha-1, aplicado como
fosfato diamónico (18-46-0) en la linea de siembra. Las unidades experimentales
fueron de 6 surcos a 18,6 cm de ancho y 5 m de largo. Se aplicó N a todos los
tratamientos como urea al voleo en el estadío de 3 hojas de trigo a razón de
64 kg ha-1.
A la siembra se realizaron muestreos de suelo, para
determinar el nivel de P disponible por el método de Bray y Kurtz I (1945).
Para ello se tomaron muestras de suelo, compuestas por no menos de 25
submuestras cada una de los primeros 20 cm con calador. Se fraccionó cada
submuestra en: 0-5, 5-10 y 10-20 cm. Se analizaron las muestras compuestas
individualmente y los resultados son expresados para los 0-5, 0-10 y 0-20 cm
considerando una densidad de 1,2, 1,25 y 1,3 g cm-3, respectivamente.
Además, para cada lote, se expresaron los contenidos de 0-10 y de 0-20 cm como
porcentaje de los primeros 5 cm y se promediaron para los distintos períodos
bajo SD.
El rendimiento en grano fue determinado cortando las plantas
de 1 m2 (4 surcos de ancho). Las espigas fueron desgranadas en una
trilladora estacionaria. Se determinó el contenido de humedad en cada muestra
de grano cosechado y se ajustó el rendimiento a 14% de humedad.
El incremento de rendimiento relativo (IRR) se calculó
como:
IRRi = RTOf / RTOi
donde IRRi es el incremento de rendimiento relativo del
tratamiento i, RTOf es el rendimiento en grano del tratamiento con P de mayor
rendimiento y RTOi es el rendimiento en grano del tratamiento i.
Para el análisis del incremento de producción según la
profundidad de muestreo, solo se trabaja con los valores de los lotes de 3 o mas
años de siembra directa, para poder evaluar la estratificación del P.
Resultados y Discusión
En todos los lotes evaluados se estableció disminución en
los contenidos de P en función de la profundidad de suelo (Tabla 1), tal como
ha sido señalado con anterioridad para este sistema de labranza (Guertal et al.
1991; Kitchen et al. 1990; Scheiner y Lavado, 1998).
Tabla 1: Contenido de P extractable (Bray y Kurtz
I) según la profundidad de muestreo.
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Años en |
Profundidad de
muestreo (cm) |
|
siembra
directa |
0-5 |
0-10 |
0-20 |
| |
- - - - - - -
- - - mg kg-1 - - - - - - - - - - |
|
5 |
11.1 |
7.8 |
4.9 |
|
6 |
19.8 |
13.7 |
8.7 |
|
4 |
25.0 |
15.0 |
10.1 |
|
4 |
20.2 |
12.1 |
12.0 |
|
1 |
23.5 |
19.5 |
12.5 |
|
1 |
7.0 |
7.8 |
5.5 |
|
6= |
22.5 |
14.9 |
9.9 |
|
4 |
14.0 |
8.0 |
5.0 |
|
4 |
13.0 |
6.0 |
4.6 |
|
6= |
15.5 |
11.2 |
7.5 |
|
3 |
38.8 |
25.4 |
16.2 |
|
7 |
25.1 |
15.0 |
14.2 |
= : En los lotes que salieron de pradera (con 2
refertilizaciones con P en ella) en siembra directa, se consideran años de
siembra directa desde el segundo de la pradera.
Como se mencionó, los resultados de P por profundidad
fueron expresados en forma porcentual respecto de la concentración en los
primeros 5 cm y promediados en función de los años bajo SD, a fin de
establecer la rapidez con que se produce el proceso de estratificación de P
(Figura 1). Al primer año de establecido el sistema de SD, los cambios a los
10cm son pequeños (96% de la concentración a 5 cm), mientras que a 20 cm ya
son de relevancia (65% de la concentración a 5 cm). A los tres años los
cambios en la distribución de P se acentúan (75 y 50 % de la concentración a
5 cm) y posteriormente estos son de menor magnitud (60 y 50 % de la
concentración a 5 cm). Estos resultados sugerirían que el proceso de
estratificación de P es llevado a cabo en forma relativamente rápida (más de
tres años), especialmente en suelos de bajo contenido original de este
elemento.
Se establecieron relaciones significativas entre el IRR y
los contenidos de P disponible a las tres profundidades evaluadas (Figura 2a, b
y c). No obstante, el grado de ajuste en los primeros 0-5 (Figura 2a) cm fue
menor al determinado a mayor profundidad (Figura 2b y c) y por lo tanto, no
sería recomendable muestrear solo los primeros 5 cm como elemento de
diagnóstico de P.
Para la profundidad de 0-10 cm se establecieron incrementos
de rendimiento del 5% ante concentraciones de P inferiores a 20 mg kg-1
y de 10% ante concentraciones de P inferiores a 14 mg kg-1. Para LC,
este rango corresponde a la categoría de concentración "alta" y no
se recomendaría fertilizar (Echeverría y García, 1998). Considerando que el
rango de concentraciones de P es mas
Figura 1: Concentración de P en porcentaje
respecto al contenido de los 5 cm de cada lote, en profundidad, en función
de los años de SD.
Figura 2: Incremento de rendimiento relativo
(IRR) por el agregado de P en función de las disponibilidad de P a la
siembra (Bray y Kurtz 1), a distintas profundidades de muestreo. a) superior
0-5 cm, b) intermedia 0-10 cm y c) inferior 0-20 cm
amplio del habitualmente empleado para el cultivo de trigo y
que esto podría generar confusión respecto a los umbrales, esta profundidad de
muestreo debería ser desaconsejada.
Para la profundidad de 0-20 cm se establecieron incrementos
de rendimiento del 5% ante concentraciones de P inferiores a 15 mg kg-1
y de 10% ante concentraciones de P inferiores a 10 mg kg-1. Estos
valores son muy similares al nivel "medio" de concentración para LC
(13 a 16 mg kg-1 de P disponible). Dentro de este rango se recomienda
exclusivamente la reposición del P exportado por el cultivo (Echeverría y
García, 1998). En base a la similitud con los resultados habitualmente
empleados para labranza convencional, puede considerarse como mas conveniente el
muestreo de suelos hasta los 20 cm de profundidad como elemento de diagnóstico
de P. A su vez, se pone de manifiesto la importancia de no alterar la
profundidad de muestreo respecto al método de diagnóstico utilizado (Figura
2c).
Los resultados obtenidos en esta experiencia coinciden con
lo propuesto por Mallarino (1997) cultivos de verano en SD.
Conclusiones
Para cultivos de trigo en SD se concluye que el proceso de
estratificación es relativamente rápido y que es posible diagnosticar los
requerimientos de P con igual metodología que para LC, en base al análisis de
muestras de suelo tomadas de los primeros 20 cm de profundidad.
Bibliografía
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manejo de trigo en el área de influencia de la Estación Experimental INTA
Balcarce. Boletín Técnico Nº 128. Est. Exp. Agrop. INTA Balcarce. 34 p.
Berardo A, Navarro CA, Echeverría HE. 1980. Relación del
contenido de fósforo disponible en el suelo y de nitratos en plantas con la
respuesta a la fertilización fosfatada y nitrogenada en trigo.IX Congreso
Argentino de la Ciencia del Suelo Paraná, Entre Ríos. Tomo II:515-521.
Bray RH, Kurtz LT. 1945. Determination of total, organic
and available form of phosphorus in soil. Soil Sci. 59:360-361.
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disponibles en las sierras australes de la provincia de Buenos Aires. Revista
de Investigaciones Agropecuarias (RIA), 19: 207-213.
Echeverria, H.E. y Ferrari, J. 1993. Relevamiento de
algunas características de los suelos agrícolas del sudeste de la provincia
de Buenos Aires. Boletín Técnico 112. Est. Exp. Agrop. INTA Balcarce. 18 p.
Echeverría, H.E. y García, F.O. 1998. Guía para la
fertilización fosfatada de trigo, maíz, girasol y soja. Boletin Técnico
Nº149. Est. Exp. Agrop. INTA Balcarce. 16 p.
Falotico, J.; Studdert, G. y Echeverría, H.E. 1999.
Nutrición nitrogenada del trigo bajo siembra directa y labranza convencional.
Ciencia del Suelo. 17:15-27.
Guertal EA, Eckert DJ, Traina SJ, Logan TJ. 1991.
Differential phosphorus retention in soil profiles under no-till crop
production. Soil Sci. Soc. Am. J. 55:410-413.
Kitchen NR, Havlin JL, Westfall DG. 1990. Soil sampling
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Mallarino A. 1997. Manejo del fósforo, potasio y starters
para maíz y soja en siembra directa. Conferencia. 5º Congreso Nacional de
AAPRESID pag. 11-19.
Scheiner J., Lavado RS. 1998. The role of fertilization on
phosphorus stratification in non tilled soils. Commun. Soil Sci. Plant Anal.
29:17-18.
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