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Informe de Resultados de la Campaña 2005/06 INTA
Pergamino. Cultivo: Soja de Primera
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| Técnico responsable: Ing. Agr. Manuel
Ferrari, EEA-INTA Pergamino
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1. INTRODUCCIÓN
En el marco del ex-Módulo de Investigación del
Proyecto Fertilizar, en la campaña 2001/02 se inició una red de 5 ensayos de
Larga Duración. Formando parte de la misma, uno de estos ensayos se instaló en
la EEA Pergamino, aunque por falta de financiación posteriormente dejó de
pertenecer a dicha red. No obstante, el experimento se continuó durante las
campañas 2002/03 a 2004/05 y a partir de la campaña 2005/06 el mismo fue
incorporado nuevamente a la red de ensayos de Larga Duración dentro del
Convenio de Vinculación Tecnológica INTA – FERTILIZAR ASOCIACION CIVIL.
En el presente Informe se comunican los resultados obtenidos
en el cultivo de soja de primera en la campaña 2005/06.
El objetivo del ensayo es evaluar los efectos directos y
residuales de la aplicación de distintas estrategias de fertilización con
fósforo, nitrógeno y azufre en una rotación agrícola en siembra directa
sobre la fertilidad del suelo y los rendimientos de grano.
2. MATERIALES y MÉTODOS
2.1. Descripción General del Ensayo
El ensayo está ubicado en el Campo Experimental de la
EEA-INTA Pergamino (33°56’ S – 60°34’ W) sobre un suelo Argiudol Típico
perteneciente a la serie Pergamino en fase por erosión hídrica ligera
(Capacidad de uso: I-2). El esquema de rotación adoptado es Maíz-Soja
1ra.-Trigo/Soja 2da. y todos los cultivos se conducen bajo un sistema de siembra
directa continua. Al momento de instalar el experimento (maíz, campaña
2001/02) el lote tenía una historia agrícola de más de 30 años (los últimos
5 en siembra directa).
El diseño experimental es en parcelas divididas con 4
repeticiones (bloques). Las unidades experimentales son de 7 m x 35 m. Las
parcelas mayores están constituidas por los tratamientos de fósforo (P anual y
P rotación), y en las subparcelas se disponen los tratamientos de nitrógeno
(N0 y N1) y de azufre (S0 y S1) en un arreglo factorial. El tratamiento P anual
consiste en la aplicación en presiembra incorporada de la dosis de reposición
del nutriente para el cultivo de esa campaña estimada en base al rendimiento
esperado. En el tratamiento P rotación se realiza una fertilización con
fósforo al comienzo de cada ciclo de rotación con una dosis equivalente a la
extracción estimada de los 4 cultivos de la secuencia, aplicando el
fertilizante también en presiembra y en forma incorporada. La fuente de
fósforo utilizada es superfosfato triple de calcio (0-46-0).
Los tratamientos de nitrógeno y azufre alojados en las
subparcelas surgen de las siguientes combinaciones: a) N0S0: Testigo (sin N ni
S); b) N1S0: 75 kg N/ha; c) N0S1: 15 kg S/ha; y d) N1S1: 75 kg N/ha + 15 kg
S/ha. Cabe aclarar que la dosis N1 sólo se aplica en los cultivos de maíz y
trigo, y que para la sucesión trigo/soja la dosis S1 se eleva a 23 kg S/ha y es
aplicada en su totalidad al trigo. La fuente de nitrógeno empleada es urea
(46-0-0) y la de azufre sulfato de amonio (21-0-0-24S) o yeso agrícola
(0-0-0-20,6S).
2.2. Actividades Realizadas en la Campaña
2005/06
De acuerdo a la rotación adoptada, en la campaña 2005/06
el ensayo fue sembrado con soja de primera. En el ciclo 2004/05 el mismo había
sido destinado al cultivo de maíz, el que, de acuerdo a lo programado, debió
haber sido fertilizado con fósforo antes de su implantación tanto en las
parcelas mayores P anual como en las P rotación. Sin embargo, durante la
campaña 2004/05 el ensayo no recibió aportes de este nutriente, habiéndose
aplicado en el maíz de dicha campaña sólo los tratamientos de nitrógeno y
azufre. En la campaña 2005/06 los tratamientos con fósforo fueron
implementados nuevamente (en las mismas parcelas en las cuales se habían
aplicado durante las campañas 2001/02, 2002/03 y 2003/04), tomándose ahora a
la soja de primera como cultivo cabeza de rotación.
Antes de realizar la fertilización (18 y 19-12-05) se
tomaron muestras de suelo del espesor 0-20 cm en las parcelas P anual y P
rotación, obteniéndose una muestra compuesta de 16 submuestras (4 submuestras
por subparcela) por cada bloque y tratamiento. Las muestras fueron remitidas al
laboratorio Suelofértil (ACA, Pergamino) para la determinación de materia
orgánica (Walkley y Black), P disponible (Bray y Kurtz N°1), pH en H2O
(potenciométrico; 1:2,5), nitrógeno total (Kjeldahl), capacidad de intercambio
catiónico y cationes de intercambio (acetato de amonio), zinc (DTPA), cobre
(DTPA) y boro (azometina – H).
La fertilización fosfatada se realizó el 27-12-05,
empleándose para tal fin una sembradora de grano fino con cajón abonador, la
cual fue pasada en forma transversal a la que luego sería la dirección de
siembra de la soja en las parcelas. La utilización de esta máquina permitió
incorporar el fertilizante (superfosfato triple de calcio) a una cierta
profundidad en el suelo (2,5-5,5 cm) y a 16 cm entre líneas. La dosis aplicada
en las parcelas del tratamiento P anual fue de 118 kg SPT/ha, mientras que en
las del tratamiento P rotación fue de 378 kg SPT/ha.
El cultivo de soja de primera fue sembrado el 9-1-06 a 52,5
cm entre surcos y con una densidad de 31 semillas/m lineal. Las semillas fueron
ubicadas a 5 cm de profundidad en condiciones de buena humedad de suelo.
Diversos motivos (operativos y climáticos) impidieron realizar el muestreo de
suelos y aplicar el fertilizante fosfatado con anterioridad, lo cual
imposibilitó a su vez implantar el cultivo en una fecha óptima para la zona.
La variedad empleada fue ADM 50048 (Energía germinativa: 83%; Poder
germinativo: 90%). Las semillas fueron adecuadamente inoculadas con Bradyrhizobium
japonicum horas antes de la siembra.
En la misma operación de siembra, en las parcelas N0S1 y
N1S1 se aplicaron 15 kg S/ha localizados a un costado de la semilla y utilizando
como fuente sulfato de amonio. Las parcelas N0S0 y N1S0 no recibieron
fertilizantes durante la siembra.
Durante el período de barbecho (rastrojo del maíz
2004/05), las malezas fueron convenientemente controladas mediante tratamientos
en base a glifosato. En postemergencia temprana del cultivo (2-2-06) se realizó
un tratamiento adicional con herbicidas (4,250 l/ha de glifosato 48%), el que
permitió llegar a la cosecha con el cultivo libre de malezas.
La plagas insectiles fueron controladas durante el ciclo del
cultivo en dos oportunidades. En la primera de ellas (21-2-06; cultivo en
V5-V6), y ante un ataque de isoca medidora y barrenador del brote, se realizó
una aplicación de 720 cm3/ha de clorpirifos 48% + 90 cm3/ha
de cipermetrina 25%. El segundo tratamiento con insecticidas (31-3-06; cultivo
en R5) fue realizado para el control de chinches y trips-arañuelas con 900 cm3/ha
de clorpirifos 48% + 1,1 l/ha de endosulfan 35% + 120 cm3/ha de
cipermetrina 25%.
Dado que no se observaron enfermedades en niveles que
justificaran un tratamiento, no se realizaron aplicaciones de fungicidas.
La evaluación del rendimiento de grano fue realizada
mediante cosecha mecánica el 23-5-06, recolectando una superficie de 128,63 m2
(7 surcos centrales de soja x 35 m) en cada parcela. El grano así obtenido fue
pesado y su humedad determinada a efectos de expresar los rendimientos por
hectárea sobre base seca (13,0% de humedad).
Los resultados de rendimiento de grano fueron sometidos a un
análisis de variancia utilizando el programa estadístico MSTAT.
Las precipitaciones recibidas durante la campaña
2005/06 y su comparación con los promedios históricos se presentan en el
Cuadro 1. Los registros mensuales en la primavera (meses de octubre y diciembre)
fueron marcadamente inferiores a los valores medios y tendieron a normalizarse
en el resto de la estación de crecimiento. Un análisis detallado de las
lluvias, sin embargo, revela la ocurrencia de dos períodos de sequía severa
durante la campaña 2005/06. El primero de ellos estuvo comprendido entre el
9-12-05 y el 9-1-06, lapso durante el cual sólo se registraron 2,7 mm. El
segundo se extendió desde el 3-2-06 al 23-2-06, y en el mismo las
precipitaciones totalizaron sólo 0,4 mm. Los estados fenológicos críticos
(R3-R5) del cultivo de soja del ensayo se alcanzaron entre principios de marzo y
principios de abril, por lo que no fueron afectados por estos períodos de
déficit hídrico.
Cuadro 1. Precipitaciones mensuales registradas en
Pergamino durante la campaña 2005/06
|
Mes |
Precipitaciones
(mm) (*) |
|
Campaña 2005/06 |
Promedio
histórico
(Período 1910-2004) |
|
Agosto |
41,9 |
41,0 |
|
Septiembre |
45,7 |
55,4 |
|
Octubre |
59,9 |
105,6 |
|
Noviembre |
114,0 |
100,9 |
|
Diciembre |
36,9 |
105,5 |
|
Enero |
131,1 |
108,2 |
|
Febrero |
102,8 |
101,6 |
|
Marzo |
90,7 |
126,1 |
|
Abril |
92,3 |
98,6 |
|
Mayo |
2,8 |
60,4 |
(*) Datos del Observatorio Agrometeorológico de la
EEA-INTA Pergamino
3. RESULTADOS OBTENIDOS
Los resultados de los análisis de suelo se detallan en
el Cuadro 2. Con la excepción del P disponible, en general no se observan
diferencias entre los tratamientos de fósforo para los distintos parámetros y
nutrientes evaluados. Los valores de fósforo en suelo reflejan una buena
disponibilidad en ambos tratamientos, siendo ésta algo superior para el P
anual. La materia orgánica, el nitrógeno total y el pH presentan valores
corrientes para los suelos de la zona sometidos a usos agrícolas prolongados,
mientras que la capacidad de intercambio catiónico mostró resultados algo
inferiores a los esperados. Las dotaciones de potasio, calcio y magnesio pueden
considerarse elevadas, del mismo modo que las de cobre y boro. En el caso del
zinc, los valores encontrados se ubican dentro del rango de umbrales críticos
reportados en la literatura internacional (0,5-1,0 ppm).
Cuadro 2. Resultados de los análisis de suelo
(0-20 cm) en muestras tomadas previo a la fertilización y siembra del cultivo
de soja
|
Propiedad
|
Tratamiento de
Fósforo |
|
P anual |
P rotación |
|
Materia orgánica (%) |
2,96 |
2,98 |
|
P disponible (ppm) |
23,6 |
19,7 |
|
pH en H2O |
5,5 |
5,6 |
|
Nitrógeno total (%) |
0,136 |
0,135 |
|
CIC (meq/100 g) (#) |
16,6 |
16,5 |
|
Potasio (ppm) |
496 |
486 |
|
Magnesio (ppm) |
177 |
177 |
|
Calcio (ppm) |
1256 |
1203 |
|
Sodio (ppm) |
31,4 |
30,1 |
|
Zinc (ppm) |
0,70 |
0,68 |
|
Cobre (ppm) |
1,34 |
1,21 |
|
Boro (ppm) |
0,96 |
0,99 |
(#) Capacidad de intercambio catiónico
A pesar de la fecha de siembra tardía, los
rendimientos de grano obtenidos en el ensayo alcanzaron valores aceptables
(Cuadro 3), en particular si se los compara con los niveles de productividad del
cultivo registrados en la zona en una campaña caracterizada por una intensa
condición de sequía. Las plantas alcanzaron una altura final de 70-80 cm,
según el tratamiento, y en las mejores parcelas llegaron prácticamente a
cerrar el entresurco, si bien algo después de la floración. Este activo
crecimiento del cultivo, unido al favorable régimen de lluvias durante el
período crítico, permitió así lograr buenos rendimientos de grano.
Cuadro 3. Rendimientos medios de
grano de soja obtenidos con los distintos tratamientos de fertilización
|
Tratamiento |
Rendimiento de
grano (kg/ha) |
|
P anual – N0S0 |
2516 |
|
P anual – N1S0 |
2498 |
|
P anual – N0S1 |
2517 |
|
P anual – N1S1 |
2617 |
|
P rotación –
N0S0 |
2583 |
|
P rotación –
N1S0 |
2603 |
|
P rotación –
N0S1 |
2606 |
|
P rotación –
N1S1 |
2620 |
El análisis de variancia de los rendimientos
arrojó resultados no significativos tanto para las interacciones entre
tratamientos como para los efectos simples de cada uno de ellos (Cuadro 4).
Durante el ciclo del cultivo fue posible apreciar diferencias visuales (en
altura, vigor de planta y en algunos casos también en color) entre
tratamientos, especialmente entre las subparcelas N0S0 (peor estado) y las N1S1
(mejor estado) dentro de la misma parcela mayor. Estas diferencias, sin embargo,
no se manifestaron en forma consistente en todos los bloques y tendieron a
hacerse menos marcadas a medida que el cultivo avanzó en sus estadios
reproductivos. Finalmente, como fuera expresado, el distinto aspecto visual de
los tratamientos no se tradujo en diferencias significativas de rendimiento de
grano.
Cuadro 4. Análisis de variancia de los
rendimientos de grano
|
Fuente de
variación |
Grados de
libertad |
Suma de cuadrados |
Cuadrado medio |
F |
Probabilidad |
|
Bloque |
3 |
19966,3 |
6655,4 |
0,3387 |
NS |
|
Fósforo (A) |
1 |
34518,8 |
34518,8 |
1,7565 |
0,2770 |
|
Error (a) |
3 |
58955,1 |
19651,7 |
|
|
|
Nitrógeno (B) |
1 |
6815,3 |
6815,3 |
0,5211 |
NS |
|
Azufre (C) |
1 |
12680,3 |
12680,3 |
0,9696 |
NS |
|
P x N (A x B) |
1 |
1140,0 |
1140,0 |
0,0872 |
NS |
|
P x S (A x C) |
1 |
3220,0 |
3220,0 |
0,2462 |
NS |
|
N x S (B x C) |
1 |
6356,3 |
6356,3 |
0,4860 |
NS |
|
P x N x S (A
x B x C) |
1 |
7657,0 |
7657,0 |
0,5855 |
NS |
|
Error (b) |
18 |
235397,8 |
13077,7 |
|
|
|
Total |
31 |
386707,0 |
|
|
|
|
Coeficiente de variación (%) |
4,45 |
|
La ausencia de diferencias de rendimiento entre los
tratamientos de fósforo era esperable en base a los altos valores de P
disponible en el suelo determinados tanto en las parcelas P anual como en las P
rotación (Cuadro 2) y a las elevadas dosis de fertilizante fosfatado aplicadas
en ambos casos. Para el cultivo de soja, los niveles críticos de P disponible
(Bray y Kurtz N°1) en el espesor 0-20 cm encontrados en la región oscilan
entre 10 y 13 ppm, los cuales fueron ampliamente superados por los valores
medidos en este ensayo. La falta de un testigo para los tratamientos con
fósforo (esto es, parcelas en las que no se apliquen fertilizantes fosfatados a
lo largo de toda la secuencia de cultivos) en el diseño del experimento impide
realizar una mejor interpretación del efecto de este nutriente sobre la
productividad de los cultivos.
Si bien en la campaña informada no se realizaron análisis
de S-sulfatos en el suelo, diversos estudios conducidos en la región revelan la
escasa utilidad de esta herramienta para predecir la respuesta de los cultivos a
la fertilización azufrada. La ausencia de respuesta a azufre registrada en la
soja del ciclo 2005/06 contrasta con los resultados obtenidos en cultivos
previos de este mismo experimento (por ejemplo, en maíz) y podría deberse al
aporte de sulfatos por mineralización de las reservas orgánicas del suelo que
pudo haber tenido lugar durante la campaña bajo estudio. Este proceso,
promovido por un barbecho extenso y por condiciones de humedad y temperatura
favorables durante la segunda parte del ciclo de la soja, podría así haber
realizado contribuciones de importancia para la nutrición del cultivo, el que
debido al nivel medio de rendimientos alcanzado no habría presentado demandas
elevadas de este nutriente.
Por último, en un cultivo de soja adecuadamente inoculado
la no manifestación de respuestas en rendimiento a una eventual mayor dotación
de nitratos residuales en el suelo (tratamientos N1 vs. N0) es el resultado
esperado.
4. CONCLUSIONES
Durante la campaña 2005/06, los rendimientos de grano del
cultivo de soja de primera no fueron afectados por los distintos tratamientos de
fósforo, nitrógeno y azufre ensayados.
Los efectos acumulados de los tratamientos de fertilización
fosfatada desde el comienzo del ensayo resultaron en valores de P disponible en
el suelo algo superiores en las parcelas P anual respecto a los hallados en las
parcelas P rotación.
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