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El
Fertilizante que Viene
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| Ing. Agr. PhD. Ricardo Melgar
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Argentina por largo
tiempo se ha caracterizado por un consumo de fertilizantes demasiado bajo, muy
inferior a otros indicadores de su agricultura y sin relación a los
rendimientos promedio. En parte este bajo consumo se explica por el hecho que
gran parte de su agricultura se realiza confiado en los suelos más ricos del
planeta Las pampas"', suelos negros desarrollados bajo praderas. Pero
también las condiciones económicas tuvieron su influencia negativa.
Estas condiciones
económicas cambiaron dramáticamente a principios de la década, cuando
terminaron décadas de inflación endémica, impuestos a la exportación de
granos y a la importación de fertilizantes. Y sobre todo predispusieron al
sector a realizar una enorme inversión en el sistema de distribución y
logística. En gran parte, apoyados por las compañías productoras mas
importantes, para mejorar las instalaciones portuarias, el transporte, y el
manejo a granel tanto a nivel minorista como a nivel de establecimiento,
enfocando la actividad en un negocio orientado al servicio.
Los principales puertos
se diseñaron hace muchos años para exportar granos, no convenientemente
dispuestos para la importación de fertilizantes. Después de varios años de
ineficiencia y varios millones de dólares perdidos, los importadores ahora
cuentan con seis terminales importantes de fertilizantes (3 en la zona norte: S.
Nicolás, San Lorenzo y Rosario, y otros tres que abastecen la región pampeana
sur: dos en Necochea austral y otro en Bahía Blanca.
Los puntos de venta de
fertilizantes actuales, orientados al servicio, difieren radicalmente de
aquellos que en el pasado tuvieron que enfrentar con la falta de experiencia en
el manejo de la urea o el fosfato diamónico. Además de la carencia de
maquinaria especifica de aplicación, la inflación complicaba todo. La voluntad
y la imaginación dieron sus primeros frutos, incentivando a la industria
nacional a fabricar las primeras aplicadores centrífugos y a establecer el
canje como el mecanismo principal de transacciones.
El resultado de estos
esfuerzos cambió dramáticamente la agricultura argentina impulsado también
por hechos conexos en la misma dirección. Además de un excelente escenario de
precios en la campaña 1996-97 y tres años consecutivos de un clima
excepcionalmente favorable ayudaron a expandir la frontera agrícola. Como
resultado puede resumirse el aumento de los rendimientos agrícolas de las
principales áreas cultivadas, en especial en trigo y maíz, los cultivos mas
fertilizados. Estos aumentos también resultaron a su vez, en un aumento de la
producción de granos, en parte por el aumento de rindes mencionados y en parte
por una expansión de la tierra agrícola.
Después de la gran
inversión internacional en el sector, el modelo norteamericano de venta
impactó a toda la cadena de abastecimiento de fertilizantes. Fertiservicios,
Ferticampos, o Agroservicios son una realidad para los productores que
básicamente resultaron en un aumento de la calidad de servicio. El movimiento y
despacho a distancia de los fertilizantes a granel, las mezclas a medida según
la recomendación basada en el análisis de suelos y adaptados a las necesidades
de sitio, y finalmente las aplicaciones de los mismos con maquinas modernas de
gran capacidad.
Los fertilizantes
líquidos también crecen espectacularmente desde su introducción en 1995, como
una otra estrategia empresaria para modernizar y diversificar el portafolio de
productos, y a la vez proveer de una opción tecnológicamente mas adecuada para
fertilización de cereales en siembra directa, jaqueados por un balance de
nitrógeno menos favorable. El cambio liderado por la mayor empresa decana
nacional del rubro, fue seguido por toda la cadena de proveedores del insumo,
maquinarias, acopios y distribuidores minoristas.
El nuevo siglo
comenzará auspicioso para el productor argentino con relación a la oferta de
bienes y servicios del sector de fertilizantes. La nueva fabrica que se
construye en Bahía Blanca producirá cerca de 1 millón de toneladas por año
de urea granulada, cerca del doble del consumo actual. En julio del 2000
comienza la producción y durante el resto del año, mientras se ponen a punto
todos los sistemas, se prevé que la nueva planta pondrá en el mercado entre un
60 y un 70 % de toda la urea que consumirá Argentina. Si se consideran los
consumos de urea granulada y perlada la producción abarcará prácticamente el
100 % de sus necesidades. Ante esta abundancia es posible que los precios bajen
y se pongan en línea con las necesidades de la empresa de acomodar su
producción en el país y no exportarla a un precio vil.
Simultáneamente y por
un proceso totalmente diferente, los precios internacionales de los
fertilizantes fosfatados, que el país adquiere principalmente de Rusia, Norte
de Africa o EEUU, también están bajando de un modo importante. En estos días
las cotizaciones orillan unos 40 a 50 $ menos que a comienzos del año. Es
posible que al momento de decidir en la próxima siembra de trigo, esa baja de
precios también se traslade al comprador, el productor, argentino
Si bien sabemos que no
hay perspectivas demasiado entusiastas para los granos, oleaginosas, ni tampoco
pronósticos de cambio a la vista, de acuerdo a los hechos relatados, es posible
que los términos de intercambio de los cereales y oleaginosos con los
fertilizantes mejoren significativamente. De esta manera puede sobrevenir una
bonanza temporaria que contribuya a seguir en el proceso de adopción de la
tecnología de fertilización y revertir la sangría de nutrientes de los suelos
argentinos.
Los precios son un
fuerte componente de las decisiones en esta materia, quien lo duda; pero
también son importantes las estrategias de mediano plazo y las decisiones no
sólo para salvarse en una campaña. Acomodar las practicas pensando en
términos de rotaciones, de aumentar la cobertura el volumen de rastrojos y la
materia orgánica, ó el nivel de fósforo en el suelo, no son algo que se logra
en un solo ciclo de cultivo. Los mejores productores, quizá también como
consecuencia del nivel de educación que detentan, vienen pensando mas en lo
mediato y adoptaron prácticas conservacionistas hace tiempo. Las mejores
relaciones de precios los ayudarán, como también ayuden a los que piensan en
los fertilizantes como una inversión de beneficios directos sobre el capital
invertido.
Los datos oficiales de
la Secretaria de Agricultura indican un aumento de la producción en la ultima
década. Utilizando las mismas cifras de la SAGPyA, accesibles en INTERNET, se
graficó solamente el aumento de rindes promedio, para maíz y trigo, los
cultivos mas fertilizados, discriminando Buenos Aires (que fertiliza los
cultivos en mayor proporción) del resto del país. Se indica el aumento del uso
promedio de fertilizantes asignando el 80 % de las cantidades importadas
solamente de urea + Fosfato mono y diamónico al total del área cultivada de
trigo y maíz.
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