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El
Ambiente Edáfico bajo Fertirriego
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| Equipo del Proyecto Fertilizar - INTA
Pergamino
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Bajo los sistemas de riego por goteo o emisores, la distribución espacial de la
humedad, y consecuentemente de las raíces, está restricta a un pequeño
volumen de suelo directamente debajo del emisor. Tal restricción tiene
importantes implicaciones para una óptima ubicación de los
fertilizantes.
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Distribución de la humedad.
Bajo el riego convencional tiene lugar un desplazamiento unidimensional hacia
abajo del frente de mojado en todo el perfil de suelo. En contraste, bajo el
riego por goteo, el agua se aplica en puntos discretos de la superficie del
suelo resultando una infiltración tridimensional del agua a través del suelo.
Cuando los emisores están bien espaciados, por ejemplo microaspersores de los
montes frutales, el suelo se moja de una forma aproximadamente elíptica
definiendo un bulbo húmedo. Si los emisores están mas cerca entre sí, los
bulbos húmedos se fusionan, al punto de mostrar un patrón de descarga
bidimensional cuando están muy juntos entre si. En suelos con drenaje impedido
en el subsuelo, puede haber una difusión lateral haciendo que el bulbo tenga
una forma cónica antes que elíptica.
Las dimensiones
verticales y horizontales del flujo de agua , y consecuentemente de los
nutrientes solubles desde el punto de emisión dependerán de las propiedades de
conductividad hidráulica del suelo, del caudal de descarga del emisor, y del
tiempo de aplicación. Los resultados muestran que al
aumentar el caudal puede aumentar el área mojada horizontalmente y disminuir la
profundidad de mojado. Al aumentar la cantidad de agua aplicada aumenta el
desplazamiento de agua en ambas direcciones. Los resultados muestran que cuanto
menor es la conductividad hidráulica saturada del suelo, (franco vs. arenoso)
mayor es el volumen horizontal y menor el volumen vertical de suelo mojado. En
suelos arenosos la distribución de agua horizontal es generalmente bastante
limitada, cualquiera sea el caudal de descarga, frecuencia o volumen de agua
aplicada.
Distribución de las
raíces. El tamaño del sistema
radicular y su patrón de distribución en un suelo está determinado en gran
parte por 1) la resistencia del suelo a la penetración, que depende a su vez de
su contenido de humedad y su distribución y 2) su interacción con la
aireación del suelo y el suministro de nutrientes, en particular fósforo y
nitrógeno. También se señala la presencia de elementos tóxicos para el
crecimiento de las raíces. Como se explicó, una de las principales
características del riego por goteo es que solo una porción del suelo
alrededor de cada planta está siendo regado. En parte las plantas se adaptan
fisiológicamente su sistema radical al riego de una parte del suelo, ya que la
absorción de agua por unidad de raíz pueden aumentar en la parte regada.
El sistema radicular se
adapta rápidamente en su estructura al bulbo húmedo proliferando las raíces
en él. Así cuando los arboles frutales se adaptan al sistema hay un
proliferación muy abundante de raíces nuevas en la zona regada, y en
condiciones áridas el área no regadas del suelo está virtualmente ausente de
raíces. En zonas húmedas o subhúmedas, durante la temporada de lluvias se
emiten nuevas raíces fuera del bulbo húmedo, pero la mayor parte funciona en
la parte regada.
Las limitaciones en el
desarrollo de raíces a un volumen especifico de suelo impuesto por el riego por
goteo tiene importancia particular para las técnicas del manejo de cultivo
incluyendo aplicaciones de fertilizantes. Por ejemplo la planta puede ser muy
sensible a las fluctuaciones de agua del suelo o niveles de nutrientes, en el
volumen de suelo mojado, mientras que no la afecta en absoluto la fertilidad del
suelo circundante. También alrededor del bulbo húmedo pueden desarrollarse
condiciones anaeróbicas que ocasionan desnitrificación del N-NO3 agregado.
Estas condiciones temporarias de reducción pueden aumentar el contenido de P
asimilable al reducir el P ligado al hierro. Un exceso de ácido puede desplazar
el calcio y el magnesio hacia los limites del bulbo húmedo causando una
disminución de la disponibilidad de estos nutrientes. Y así muchos otros
ejemplos derivados de este efecto.
Movilidad de los
nutrientes en el suelo
La movilidad de los
iones en el suelo es importante porque condicionan el manejo de la nutrición de
un cultivo. Las fuerzas que regulan esta distribución son la convección y la
difusión, y la distribución será muy diferente cuando un nutriente no es
adsorbible, como el nitrato, de otros nutrientes sujetos a fuerzas de retención
por los coloides del suelo, como los fosfatos y sulfatos (aniones) o potasio
calcio y magnesio, (cationes). Para el caso de los primeros la concentración
aumenta a medida que nos acercamos al frente de humedecimiento del bulbo
húmedo. Mientras que los segundos su distribución dependerá de la cantidad y
la fuerza de los sitios de adsorción.
Nitrógeno.
La distribución inicial del N agregado al suelo desde un emisor varía
ampliamente según la fuente de N aplicado. Cuando el N se aplica como amonio ,
éste se absorberá a los coloides del suelo y se moverá una corta distancia
desde el emisor. A medida que se saturan los sitios de intercambio, los iones
NH4 se moverán mas lejos. Si bien la nitrificación es relativamente rápida en
suelos agrícolas, no lo es comúnmente en el bulbo húmedo casi ausente de
oxígeno, ya que la nitrificación requiere aireación. La nitrificación se
desarrolla en la zona insaturada. Así la acumulación de amonio bajo el emisor
puede ser un problema para algunas especies sensibles, o bajo condiciones que no
favorecen la fotosíntesis. En esas circunstancias, el amonio se acumula en la
planta sin reducirse a nitrato resultando tóxico y dificultando la absorción
de otros cationes.
La urea es relativamente
móvil en el suelo, no es polar y su distribución se asemeja a la del nitrato.
En el suelo la urea se hidrolizará a amonio en un periodo de unas pocas horas y
luego se nitrificará. El desplazamiento mas profundo de la urea relativo al
amonio tiende a minimizar las pérdidas de N por volatilización de amonio pero
aumentará las debidas a lixiviación de nitratos.
El nitrato es altamente
móvil , se mueve junto con el frente de mojado desde el emisor y tiende a
acumularse en la periferia del bulbo húmedo y en la superficie del suelo entre
los emisores. La absorción tendrá lugar preferentemente en el borde o frente
de mojado. Es importante destacar que el nitrato es susceptible de perderse por
lixiviado fuera del bulbo y por denitrificación. La importancia de la primera
dependerá del manejo de la frecuencia del riego. Algunos experiencias
demuestran que pude lograrse un mayor extensión lateral y menor hacia abajo, al
aumentar el caudal de descarga del emisor, aun en suelos arenosos. Sugiriendo
que un mayor caudal puede mejorar la distribución de nutrientes solubles,
principalmente para cultivos de escasa proliferación vertical de raíces. La
denitrificación es otro proceso anaeróbico estimulado por el mayor contenido
hídrico del suelo. No obstante éste puede no ser un proceso muy importante ya
que como se explicó el nitrato se acumula mas bien en la periferia del bulbo
donde el suelo nos está saturado, y a menos que el nitrato se aplique
continuamente, este mecanismo de perdida no sería demasiado importante.
Muchas pautas de manejo
del nutrición nitrogenada comprenden balance de las tres formas de N aplicado
al cultivo. Una relación generalizada que da óptimos resultados es de 2:1:1 de
Urea:NO3:NH4.
Fósforo.
La proporción del desplazamiento del ion ortofosfato en el suelo desde el
emisor dependerá de la capacidad de absorción de fosfatos del suelo. El
fósforo aplicado está confinado al volumen de suelo directamente rodeando al
emisor. En general la distancia es proporcional a la dosis de aplicación ya que
el movimiento resulta de la saturación de los puntos de adsorción cerca del
punto de aplicación y movimientos posterior con el flujo de agua.. En general,
si se deseara una distribución relativamente uniforme de la concentración de
fosfato en el volumen de suelo, se requiere una aplicación basal incorporada al
suelo, previa a la instalación del cultivo. Debe recordarse que bajo
condiciones normales la distribución de fósforo en la zona radicular no es
uniforme ya que el P aplicado normalmente se acumula en la superficie del suelo.
Potasio y
micronutrientes. A igual que el
amonio se absorbe en los coloides del suelo y su movimiento depende de la
capacidad de intercambio del suelo y la dosis de aplicación del K. Los
resultados presentados en la figura muestran que el patrón de distribución del
potasio fue mas uniforme que el nitrato o el fosfato. Los micronutrientes
cationes tienden a ser relativamente inmóviles en el suelo aun cuando son
agregados como quelatos, ya que una vez en el suelo, e metal micronutriente es
separado del quelato por otros iones (Fe presente en el suelo en altas
concentraciones, así la efectividad un quelato aplicado al suelo normalmente no
es mayor que la otros compuestos inorgánicos.
En general la
distribución irregular de nutrientes en la zona del bulbo húmedo donde
proliferan las raíces parece no ser muy adecuado. Sin embargo las evidencias
demuestran que las plantas se adaptan perfectamente a estas condiciones de
variabilidad espacial y de concentración de nutrientes por dos mecanismos , a)
aumentando la tasa de absorción por unidad de raíz en la zona enriquecida y b)
por una mayor proliferación radicular en la zona del bulbo húmedo. Así, al
menos en parte, las plantas ajustan su distribución radicular y patrón de
absorción de nutrientes para compensar una distribución desuniforme de
nutrientes dentro de la zona potencialmente explorable por raíces. El efecto de
esta distribución desuniforme bajo riego por goteo no es demasiado grande y en
particular cuando se aplican dosis suficientemente altas de nutrientes.
Manejo del Agua
El manejo del riego es
el factor que junto con la concentración de los nutrientes aplicados determinan
la cantidad total de nutrientes que alcanzaran las raíces. El diseño del
sistema de riego del establecimiento establece turnos de riego para regar una
determinada lamina en un determinado sector. Las cantidades aplicadas están en
función del estado de desarrollo del cultivo y de las condiciones
climatológicas que afectan la evapotranspiración. Un buen diseño de
operación de riego necesita ajustarse monitoreando las cantidades de agua
necesarias y repuestas. Variaciones normales o extraordinarias de algunas
condiciones climáticas, determinan ambientes mas secos o húmedos que el
promedio o esperado. También parámetros de diseño de los invernaderos,
presencia de cortinas rompevientos o diferente insolación relativa,
determinarán condiciones de ventilación diferentes y afectan las tasas de
evaporación. Consecuentemente las necesidades de reposición de lámina por
turno pueden variar.
Para cultivos ya
desarrollados, y en producción, es conveniente fijar una tasa o relación
óptima entre el agua a aplicar y la evapotranspiración medida por tanque tipo
A ubicado fuera del invernáculo. Esta relación es en realidad un factor local:
Kc o factor de consumo específico del cultivo, que varía en función de su
estado de desarrollo, en función de la superficie foliar, y las condiciones de
ventilación del local bajo cubierta. El monitoreo debe simplemente realizarse
chequeando el calendario de riego establecido, con el riego efectivo aplicado
utilizando el dato de evaporación de tanque como referencia. Este calendario de
riego es confeccionado utilizando datos climáticos de una serie temporal
suficientemente larga para una región determinada. El ajuste es importante, ya
que existen numerosos antecedentes de efectos adversos sobre el uso de
cantidades deficientes o excesivas de agua. Dos ejemplos comunes en la
producción hortícola son la podredumbre apical por deficiencia de calcio y las
rajaduras. El calcio se transloca por el xilema encargado del transporte del
agua en la planta. En ambientes secos el agua va en su mayor parte a las hojas a
expensas del transporte de agua a los frutos en crecimiento, consecuentemente no
llega suficiente calcio al fruto o con la suficiente velocidad, produciéndose
el colapso de las paredes celulares por falta de calcio. El exceso de agua
provoca rajaduras en los frutos en formación, que luego rompen el fruto por
debilidad de la cáscara.
El Suministro de los
Nutrientes
Los híbridos y nuevos
cultivares necesitan de una adecuada provisión de nutrientes para expresar su
potencial de rendimiento. La concentración de nutrientes en la zona radicular,
es el factor decisivo y está determinado en principio por la concentración de
éstos en el agua de riego. La relación entre ambas concentraciones no es
directa ni simple, y los factores que pueden influir son varios; entre éstos
pueden mencionarse principalmente la tasa de absorción de nutrientes por las
plantas, la tasa de evapotranspiración y las reacciones de fijación o
adsorción en la fase sólida.
Cada combinación
agronómica que implique una variedad, un suelo, un clima y un sistema de manejo
define un único patrón de absorción y consumo de nutrientes por unidad de
tiempo que varia a través del ciclo de crecimiento y desarrollo. También
define un óptimo consumo diario de agua que no limita la fotosíntesis y evita
la perdida de agua por lixiviación. Lo mas adecuado sería determinar para cada
una de dichas combinaciones agronómicas, los mencionados patrones o curvas de
absorción de nutrientes y producción de materia seca. Sin embargo el
procedimiento es lento y consume muchas horas de trabajo, ya que se debería
evaluar periódicamente con una metodología estándar. Esta a su vez es
destructiva e insume mucho trabajo: en un área determinada, debe cortarse toda
la producción de plantas, pesarlas, averiguar su contenido de humedad y sobre
muestras de tejido seco determinar la concentración de nutrientes.
Las cantidades
integradas a lo largo del tiempo definen lo que se denomina usualmente función
cantidad (Qt) y determinan la dosis mínima de aplicación diaria de un
nutriente, sea en el agua de riego o incorporado al suelo, requerido para
mantener una concentración del nutriente en el suelo. La dosis real a aplicar
debe aumentarse porque la eficiencia de aplicación disminuye por la adsorción
de nutrientes en los coloides de suelo, lixiviación u otros factores. Bajo un
buen manejo, la eficiencia de la fertirrigación puede considerase entre un 70 a
80 %, en aplicación convencional sobre el suelo, incorporándola luego, la
eficiencia puede reducirse un 40 a 50 %.
Las tasas de absorción
diarias de N, P y K para cada cultivo, deben determinarse en experimentos
controlados, o adaptados de condiciones similares de potencial de rendimiento,
de patrón de producción y arquitectura de plantas. Estos datos pueden usarse
para cálculos como el siguiente: Si entre los 40 y 60 días desde el
trasplante, el tomate absorbe cerca de 2.5 kg/ha/día de nitrógeno, y nuestro
turno de riego es de 7 días, con una lámina de 3 mm; deberemos suministrar por
lo menos 17.5 kg/ha de N (2.5 x 7 días); este N diluido en 30 m3, a
una concentración de 580 g/m3, (ppm), (17500 g/30 m3).
Estrategias de
Aplicación
El concepto de
inyección de fertilizantes puede dividirse en dos grupos a) Cuantitativo,
ó no proporcional, concepto que se caracteriza por la dilución constante de la
solución fertilizante mientras se la inyecta en el sistema de riego, es decir
de concentración decreciente y b) Proporcional, concepto
caracterizado por una concentración constante de la solución
fertilizante en el agua de riego a través de todo el turno de riego.
a) El concepto
cuantitativo puede ser usado en suelos de textura media a pesada, que tiene una
capacidad significativa de almacenar el agua y los nutrientes aplicados. Por esa
razón las dosis de aplicación son expresadas en términos de kg/ha/día (o por
semana). El concepto es mas popular en plantaciones de frutales o cultivos de
campo.
b) El concepto
proporcional se usa generalmente en suelos mas livianos, con mucha menor
capacidad para almacenar o retener los nutrientes en sus partículas. En estos
casos las plantas solo utilizan los nutrientes disueltos en el agua de riego.
Por lo tanto la aplicación se expresa en términos de concentración g/m3 o
partes por millón (ppm ). Es el sistema es mas popular en sistemas de
invernaculos, o cultivos sin suelo.
Las cantidades totales
aplicadas en ambos casos deberían ser iguales ya que los requerimientos de las
plantas son independientes del método de aplicación. Una vez determinada las
cantidades totales a aplicar por nutriente, los cálculos deben definir, en
funcion de lo explciado : a) La concentración del nutriente en la
solución fertilizante concentrada, b) la cantidad a aplicar de
fertilizantes con el agua de riego, y una vez definido esta, regular el sistema
para un tiempo de funcionamiento, o especificar los caudales de riego o de flujo
de la solución concentrada.
La frecuencia de
aplicación de fertilizantes admite variaciones. Una parte de los requerimientos
totales puedes ser satisfechos por aplicaciones basales al suelo, una o dos
veces por ciclo de cultivo. Las aplicaciones con el riego propiamente dicho,
pueden realizarse de distintas maneras: por ejemplo una fertirrigación por cada
turno de riego, o una vez fertirrigación y otra vez solo irrigación, o cada
dos veces, o mas espaciada aún. A medida que el turno de fertilización se hace
mas espaciado, se hace necesario aplicar soluciones mas concentradas con el agua
de riego para satisfacer las cantidades de nutrientes necesarias. Esto induce
riesgos de saturación de las soluciones, al superarse el producto de
solubilidad de las especies iónicas, produciendo precipitados que obstruyen los
emisores.
Una alternativa
comúnmente usada es aplicar distintas fuentes en distintos turnos; por ej. un
turno se aplica nitrato de potasio, y en otro turno, nitrato de calcio
y de magnesio, o de amonio. Con esta modalidad es frecuente realizar
aplicaciones de ácido fosfórico como flujos finales de lavado del
sistema, al final de las aplicaciones de los otros fertilizantes, ya que por su
carácter ácido disuelven los posibles precipitados en los emisores. Este
lavado de flujo para disolución de los depósitos salinos, también puede
realizarse con ácido clorhídrico al 0,6 %, por 10 a 15 minutos seguidos por
una hora de riego con agua solamente.
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