|
Eficiencia de uso del Nitrógeno en Trigo y Maíz en la
Región Pampeana Argentina
|
|
|
|
Ing. Agr. MSc. César E. Quintero y Lic.
Edaf. Graciela N. Boschetti
Facultad de Ciencias Agropecuarias UNER
|
La baja eficiencia agronómica que presentan en algunos casos los principales
cereales cultivados en nuestro país, no puede atribuirse completamente a
pérdidas de nitrógeno. Si bien no hay muchos datos disponibles, las
evaluaciones realizadas en la región pampeana indican que las pérdidas de N
son bajas y del orden del 10 al 30 %. Es de pensar entonces, que existen
limitaciones a la absorción de N, especialmente en el trigo donde se está
lejos de alcanzar valores deseables para un alto retorno económico y una
disminución del riesgo ambiental.
|
|
La eficiencia con la que
los cultivos utilizan el fertilizante aplicado es de suma importancia
económica, dado que está relacionada directamente con el beneficio de la
fertilización. La eficiencia puede ser expresada como las unidades de producto
generada por unidad de nutriente aplicado, o como la proporción del nutriente
adicionado que absorbe el cultivo.
La eficiencia
fisiológica con la que las plantas utilizan el N, depende de las
características de la especie y la disponibilidad de N. Si bien es un valor que
fluctúa en un amplio rango, para el maíz se puede asumir una media de 40 kg de
grano por kg de N absorbido en toda la planta, mientras que para el trigo la
eficiencia fisiológica media está alrededor de 30 kg de grano/kg de N. Los
coeficientes de requerimientos de N que se utilizan en los modelos de balance
son la inversa de esta eficiencia, lo que da para maíz unos 20 a 25 kg de N/t
de grano y para trigo unos 30 a 35 kg N/t grano.
La eficiencia
agronómica expresa los kg de grano producidos por kg de N aplicado como
fertilizante. Este valor depende de la eficiencia fisiológica del híbrido o
cultivar, de la proporción del N disponible que es absorbido por el cultivo y
de las pérdidas que ocurran durante el ciclo. Por lo tanto la eficiencia
agronómica varía entre un máximo igual a la eficiencia fisiológica y cero, a
medida que la absorción de N se ve limitada por otro factor como la
disponibilidad de agua o se incrementan las pérdidas.
En el caso de la
fertilización de cereales con nitrógeno, la eficiencia de utilización del N
ha sido estimada en el orden del 33 % a nivel mundial. Esta estimación se
realizó teniendo en cuenta la producción mundial de cereales, la
concentración de N en los granos, el consumo de fertilizantes y suponiendo que
el suelo y la atmósfera aportan un 50 % del N total removido.
En términos generales,
se estima que entre el 50 y el 80 % de N aplicado es aprovechado por el cultivo,
lo que implica que entre 20 y 50 % del N se puede perder del sistema, con un
consecuente perjuicio económico y ambiental. Las pérdidas de N se producen por
diferentes vías de distinta magnitud e importancia.
1- Volatilización de
amoniaco
La volatilización de N
desde el suelo implica el pasaje del NH4+ a NH3
que a presión atmosférica es un gas. Las pérdidas por volatilización pueden
ser particularmente importantes (10 a 40 % de N) cuando se agrega urea en
superficie sin incorporar. El proceso es favorecido por altas temperaturas y pH
y baja humedad. Desde hace no mucho tiempo se conoce que también las plantas
liberan NH3 desde sus tejidos. Según algunas experiencias, de las
perdidas totales de N, 52 a 73 % se perdió por esta vía en maíz y de 21 a 41
% en trigo.
2- Desnitrificación
La desnitrificación
implica la pérdida de N por un proceso biológico que produce gases de
nitrógeno reducido (NO, N2O, N2) que pasan a la
atmósfera. El proceso es favorecido fundamentalmente por excesos de humedad y
altas temperaturas, pero deben haber NO3- disponibles
junto con substratos (M.O.). Las pérdidas son del 5 al 10% bajo labranza
convencional y pueden duplicarse en siembra directa.
3- Lixiviación
La lixiviación o lavado
de los NO3- que son arrastrados por el agua en el perfil a
una profundidad en la cual no son alcanzados por las raíces. Representa un
problema ambiental dado que produce la contaminación de las napas. Se da en
suelos de buen drenaje o texturas gruesas, cuando se aplican altas dosis de
nitrógeno. Puede alcanzar hasta 20 %.
3- Escurrimiento
superficial
Las pérdidas por
escurrimiento superficial son inferiores a 15 % y se presentan cuando el
fertilizante se aplica en superficie, sin incorporación, en suelos con
pendiente. Las pérdidas son menores en siembra directa.
Eficiencia de uso del
nitrógeno en Maíz
En la década del 70 se
realizaron numerosos ensayos de fertilización de maíz con urea. En éstos se
observó una gran dispersión en la respuesta al fertilizante con una eficiencia
agronómica promedio de 12 kg de grano por kg de N aplicado, llegando a máximos
de 30 (Figura 1).
Figura 1: Respuesta del
cultivo de maíz a la adición de urea. Ensayos realizados en la década del 70
en la Provincia de Santa Fe.
Los resultados
presentados en la última década indican que la respuesta del cultivo de maíz
puede ser explicada en un 50 % por el N aplicado como urea, sin encontrarse
diferencias entre siembra directa o convencional (Figura 2). La disponibilidad
de nuevos materiales genéticos, junto con prácticas de manejo y control de
malezas y plagas mas ajustadas, ha permitido que el promedio de eficiencia
agronómica de la última década aumente a 20 kg de maíz/kg N, con máximos de
40. Si consideramos que el maíz requiere de 20 a 25 kg de N para producir una
tonelada de grano podemos estimar que la eficiencia promedio de utilización del
N del fertilizante, está en el orden del 40 al 50 %, pudiendo llegar a un
máximo de 90 %.
Figura 2: Respuesta del
cultivo de maíz a la adición de urea. Ensayos realizados en la década del 90
en las Provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.
Eficiencia de uso del
nitrógeno en Trigo
La respuesta del trigo
al nitrógeno es substancialmente menor a la que manifiesta el maíz. Esto puede
atribuirse seguramente a la calidad superior del grano de trigo, ligado a una
menor eficiencia fisiológica. Sin embargo, los ensayos realizados en la última
década muestran una respuesta promedio de 6 a 7 kg de trigo por cada kg de
nitrógeno aplicado, con máximos de 12 a 14 (Figura 3). Esto significa que si
el trigo requiere de 30 a 35 kg de N para producir una tonelada de grano, la
eficiencia de utilización del nitrógeno de la urea es en promedio de 18 al 25
% , llegando en el mejor de los casos al 50 % , valores significativamente
inferiores a los que presenta el maíz. Estos resultados están evidenciando que
las pérdidas de N, o las ineficiencias para su aprovechamiento en el cultivo de
trigo son elevadas y que existen substanciales posibilidades de mejorar.
Como pasó con el maíz,
es probable que mediante el progreso genético y otras cuestiones de manejo se
pueda incrementar la eficiencia de uso del nitrógeno del trigo en el mediano
plazo.
Significado económico
El significado
económico de estos resultados queda claramente representado en el cuadro 1. Es
evidente la repercusión económica que tiene un incremente en la eficiencia de
utilización del N. Para las relaciones de precios actuales, la fertilización
del maíz es ampliamente conveniente dado que permite ganar en promedio mas de
un peso por cada peso gastado, lo que implica una alta rentabilidad en corto
tiempo. Para el caso del trigo los resultados son mas ajustados aunque
rentables.
Figura 3: Respuesta del
cultivo de trigo a la adición de urea. Ensayos realizados en la década del 90
en las Provincias de Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.
Cuadro 1: Análisis
económico.
|
Cereal |
Respuesta Física
kg grano/kg N |
Respuesta Económica
$ Recuperado/$ Gastado |
|
Maíz
|
20 (media)
40 (máxima) |
2,48
4,95 |
|
Trigo |
7 (media)
14 (máxima) |
1,18
2,35 |
Maíz = 80 $/t Trigo =
105 $/t. Urea = 250 $/t. Fletes = 10 $/t.
A partir de las
ecuaciones presentadas en las figuras 2 y 3 y de los valores económicos del
cuadro 1, se realizó la figura 4 donde se puede apreciar la clara conveniencia
de fertilizar el maíz y el escaso margen de beneficio que presenta el trigo a
los precios actuales. La dosis óptima económica para el maíz es de 120 kg
N/ha mientras que para el trigo es de 50 kg N/ha, en estos niveles se alcanza el
máximo beneficio para cada cultivo, sin embargo la dosis de máxima respuesta
es de 170 y 120 kg N/ha para el maíz y el trigo respectivamente.
Figura 4: Respuesta
económica a la adición de N como urea, para los cultivos de maíz y trigo en
la región pampeana.
Cómo se puede incrementar la eficiencia de uso del nitrógeno
Una de la prácticas
recomendadas para incrementar la eficiencia de uso del N a valores que rondan el
70 %, es la fertilización foliar. Sin embargo esta alternativa se ve limitada
por las bajas cantidades que se pueden adicionar por aplicación (10 kg N/ha).
Ante condiciones propicias para la pérdida de N, habría que tratar de
incorporar el fertilizante al suelo o utilizar dosis bajas en más de una
aplicación. Otra alternativa es la utilización de inhibidores de la actividad
ureásica o de la nitrificación o fertilizantes de liberación lenta.
Utilizar fuentes
alternativas de N como el nitrato de amonio calcáreo o el UAN puede contribuir
a reducir las pérdidas gaseosas en algunas situaciones en particular.
Sin duda la mejora
genética de híbridos o cultivares capaces de utilizar con mayor eficiencia el
N seria de gran utilidad, sin embargo esto se contrapone con la selección en
ambientes de alta dotación de N.
Las labranzas
conservacionistas y la siembra directa tienden a reducir las pérdidas por
escurrimento y la erosión. Sin embargo es probable que en siembra directa las
pérdidas por otros mecanismos sean superiores.
El riego frecuente,
junto dosis bajas de N, incrementa la eficiencia de uso en la mayoría de los
casos. La aplicación de fertilizantes con el agua de riego, que representa una
aplicación a las plantas mas que al suelo, junto con la utilización de
fertilizantes de liberación lenta son útiles para controlar las pérdidas de
N.
Las rotaciones de
cultivos con diferentes sistemas radicales y profundidad de enraizamiento
permite la mejor utilización y aprovechamiento del N.
La aplicación de
fertilizantes en campos cultivados se hace en una dosis única para potreros
usualmente mayores a 10 ha, sin considerar la variabilidad natural o adquirida
dentro del potrero. La agricultura de precisión permite la aplicación precisa
de fertilizantes teniendo en cuenta las necesidades de los cultivos y la
variación de la fertilidad del suelo, incrementando la eficiencia de uso del N.
Consideraciones finales
Mediante un conjunto de
prácticas de manejo, tecnologías y mejoramiento genético pueden lograrse
eficiencias superiores al 85%. Cada mejora en la eficiencia de uso del
nitrógeno, que implica una reducción en la pérdidas del mismo y un incremento
en la absorción, repercute proporcionalmente en el retorno económico. Existen
posibilidades concretas y vale el esfuerzo encararlas. Este es un aspecto que
deberá ser considerado con mayor importancia en el futuro, si continúa la
tendencia de diminución en valor relativo de los cereales y el aumento del
costo de los fertilizantes.
|