La pérdida de Nitrógeno (N) por
volatilización del gas amoníaco (NH3) puede ser la principal causa
de la baja eficiencia de algunos fertilizantes amoniacales. Dichas pérdidas son
el resultado de numerosos procesos químicos, físicos y biológicos, cuya
magnitud es afectada por factores de ambiente, suelo y manejo tales como
temperatura, pH del suelo, capacidad de intercambio catiónico (CIC), materia
orgánica, cobertura y calidad de residuos en superficie, viento, tensión de
vapor superficial y la dosis y localización del fertilizante.
En la región pampeana argentina, los
cultivos de gramíneas son habitualmente fertilizados con fuentes nitrogenadas
sólidas y líquidas. Existen datos locales sobre las pérdidas por
volatilización que pueden sufrir dichas fuentes, pero se trata de casos
puntales por lo que la dimensión geográfica y temporal de estas evaluaciones
requiere ser ampliada. De igual modo, en los últimos años se han introducido
moléculas inhibidoras del proceso que actúan especialmente a nivel de la
enzima ureasa, catalizadora del proceso. La eficacia de estos inhibidores está
siendo evaluada localmente, midiéndose valores máximos de pérdida en el norte
de Buenos Aires de hasta un 15,9 % del fertilizante aplicado (Ferraris et al.,
2009) (Figura 1).
Figura 1: Incremento relativo en
las pérdidas de N en forma de NH3, con relación al testigo no
fertilizado, al noveno día desde la aplicación de los fertilizantes para la
localidad de Pergamino, en el año seco 2008/09. Fuentes, dosis y uso de
inhibidores de la volatilización de nitrógeno en Maíz.
El objetivo de este trabajo es evaluar el
efecto del inhibidor de la enzima ureasa NBPT sobre el rendimiento y la
eficiencia agronómica de uso del N (EUN) aplicado en maíz, en tres escenarios
productivos diferentes. Hipotetizamos que el inhibidor NBPT bajo condiciones
predisponentes reduce las pérdidas gaseosas de N en forma NH3, en una magnitud
tal que afecta los rendimientos y la EUN por parte del cultivo.