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Clorosis
Férrica en Suelos Calcáreos
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| Ing. Agr. Ms.Sc.César E.
Quintero
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Resumen, traducción y adaptación del artículo de Konrad Menguel "Iron
availavility in plant tissues -iron chlorosis on calcareous soil."
Nutrition in Soils and Plants. 389-397, 1995.
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Introducción
La clorosis férrica de
las plantas es un problema que afecta el desarrollo de los cultivos en suelos de
elevado pH o calcáreos. El síntoma característico es una clorosis internerval
que afecta mas a las hojas jóvenes que a las maduras. Siempre se ha sostenido
que la deficiencia se produce por una baja disponibilidad de Fe en estos suelos,
junto con una reducción en la absorción y translocación dentro de la planta.
Sin embargo, el viejo problema de la clorosis en suelos calcáreos no está
todavía completamente entendido. La mayoría de los productos aplicados y las
recomendaciones realizadas generalmente son caras y no son siempre exitosas.
Movilidad del Fe en las
raíces
La concentración de
hierro (Fe) en las raíces normalmente es superior a la de las hojas, lo que
refleja en cierta medida la disponibilidad de Fe en el suelo. Diferentes
investigaciones muestran que la acumulación de Fe en las raíces puede ser
explicada por la acción de los fitosideróforos que movilizan Fe insoluble del
suelo y lo transportan hacia las raíces. El quelato es descompuesto por los
microorganismos liberando el Fe en la superficie de la raíz, el que
probablemente es fuertemente adsorbido por la pared celular o precipitado en su
mayoría en el apoplasto como Fe(OH)3.
Dado que las plantas
cloróticas muestran una alta concentración de Fe en sus raíces, la clorosis
podría estar relacionada a un problema de movilización y translocación del Fe
a la parte superior de la planta. En una experiencia realizada por Menguel y
Geurten (1988) se observó que plantas cloróticas de maíz se reverdecieron
luego de tres días de que sus raíces fueran colocadas en una solución
conteniendo amonio o en ácido clorhídrico diluido (pH 3,5). La concentración
de Fe en las raíces declinó y se incrementó en la parte aérea (Tabla 1).
Tabla 1:
Concentración de Fe y clorofila en plantas de maíz cloróticas luego de 72hs
de crecimiento en Ca(NO3)2, (NH4)2SO4
y HCl diluido).
| Parte de la
planta / Medio |
NO3- |
NH4+ |
HCl
(pH 3,5) |
| Clorofila en hojas
jóvenes (ng/g) |
0,58 |
1,03 |
0,72 |
| Fe en Hojas (mg/kg) |
100 |
163 |
157 |
| Fe en Tallos (mg/kg) |
86 |
105 |
134 |
| Fe en Raíces
(mg/kg) |
588 |
414 |
398 |
La exposición de las
raíces a un medio de amonio o de bajo pH inició la translocación del Fe de
las raíces hacia las hojas. Este proceso implica la absorción del Fe por las
células de las raíces, es decir el traspaso de la membrana plasmática. Hay
suficiente evidencia de que este proceso de absorción empieza por la reducción
del FeIII en la membrana, donde se encuentra la FeIII-reductasa, enzima cuya
actividad es dependiente del pH. La máxima actividad de esta enzima se logra a
pH 6,5 mientras que por encima de este valor su actividad declina
drásticamente. La nutrición de las plantas en un medio rico en amonio provoca
una disminución del pH de la rizósfera, siendo por esto que la nutrición
nitrogenada es importante. Mientras que si la planta dispone de nitratos en un
medio rico en bicarbonatos, como es común en suelos calcáreos, las raíces
crecerán en un medio de elevado pH. El bicarbonato es particularmente abundante
en las raíces de las plantas por la liberación de CO2 y la
disolución del CaCO3, siendo un fuerte buffer que neutraliza los
protones liberados por las raíces.
Translocación del Fe y
movilidad en las hojas
El mecanismo descripto
antes parecería explicar porque se observa la clorosis férrica en los suelos
calcáreos. La reducción del FeIII en la membrana plasmática de las raíces
seguida de la absorción del Fe2+ parece ser el proceso crítico al
que le sigue la oxidación en el simplasto, la complejación con citrato y la
translocación vía xilema hacia la parte superior. Si esto fuera así, la
concentración de Fe en las hojas se relacionaría estrechamente con la
concentración de clorofila. Sin embargo el Fe es el único elemento que no
muestra una correlación entre la concentración en las hojas y el grado de
deficiencia. En suelos calcáreos la concentración de Fe en hojas cloróticas
puede ser similar e incluso superior a la encontrada en las hojas verdes, por lo
tanto la deficiencia de Fe no es sólo un problema de absorción y
translocación.
Existe suficiente
evidencia para sostener que el bicarbonato puede incrementar significativamente
el pH de la savia del xilema y alterar la translocación y distribución del Fe
en las hojas. Los tejidos jóvenes, y particularmente el ápice de crecimiento,
son abastecidos con Fe por vía floemática dado que los vasos del xilema se
desarrollan mas tarde. Los vasos del xilema que transportan FeIII-citrato
proveniente de las raíces, pueden intercambiar con los del xilema. Este paso
crucial implica el traspaso de la membrana plasmática y la reducción del Fe,
que como ya se vio es afectado por el pH. Si este proceso de carga es afectado,
el abastecimiento de Fe a los tejidos en crecimiento se verá limitado, y sólo
llegará Fe por vía xilemática, por lo cual el patrón de distribución de Fe
y clorofila sigue las nervaduras. El efecto se ve claramente en la tabla 2.
Tabla 2: Efecto del Fe
y el bicarbonato sobre la concentración de Fe y el crecimiento.
| Tratamiento |
pH
del medio |
Rendimiento
g/planta |
Hoja
Joven
Fe (mg/kg) |
Hoja
Vieja
Fe (mg/kg) |
| Con Fe – Sin HCO3- |
5,2 |
6,6 |
106 |
223 |
| Sin Fe – Sin HCO3- |
5,0 |
6,0 |
82 |
196 |
| Con Fe – Con HCO3- |
8,5 |
3,3 |
215 |
250 |
Se han reportado
correlaciones negativas de 0,97 y 0,99 entre el pH de apoplasto de la hoja y la
concentración de clorofila en soja y maíz, confirmando el efecto marcado del
pH sobre la actividad de la FeIII-reductasa. Todos los trabajos indican que en
medios ácidos la actividad de la enzima es muy superior, se ha encontrado que a
pH 4 la tasa de reducción del Fe fue cinco veces más alta que a pH 8.
Por lo tanto, si la
hipótesis de que el pH del apoplasto de las hojas es un factor crucial en la
clorosis férrica de los suelos calcáreos, un simple tratamiento foliar con un
ácido diluido debería solucionar el problema, probando que no es causado por
una deficiencia absoluta de Fe. Existen algunas evidencias, como la presentada
en la tabla 3, que ayudan a sostener este argumento.
Tabla 3: Efecto de la
aplicación foliar sobre la concentración de clorofila en hojas y rendimiento
de arvejas en suelos calcáreos.
| Tratamiento |
Clorofila
mg/g |
Rendimiento
kg/ha |
Testigo
H2SO4
Fe-EDDHA |
1,37
1,83
1,78 |
1790
3360
3150 |
Conclusiones
El tratamiento de la
clorosis férrica requiere del conocimiento de las reacciones biológicas que
causan este problema en los suelos calcáreos. Como fue visto en este artículo,
se trata de un problema fisiológico que está relacionado tanto a procesos en
las raíces como en las hojas.
Aún en suelos
calcáreos la disponibilidad de Fe es suficiente, debido a los numerosos
sideróforos producidos por los microorganismos. El punto crítico del problema
es la reducción del FeIII en el apoplasto de las raíces; por consiguiente, la
actividad de la enzima FeIII-reductasa y las condiciones que afectan su
actividad son importantes. En consideración, el pH en el apoplasto y por lo
tanto la bomba de protones localizada en el plasmalema es de suma importancia.
Esto es válido no solamente para dicotiledóneas sino probablemente también
para monocotiledóneas.
En muchos casos, se
transloca suficiente Fe desde las raíces a las hojas y la que juega un rol
crítico es la eficiencia del Fe foliar. Hay suficiente evidencia de que esta
eficiencia está relacionada con el pH del apoplasto de las hojas y la actividad
de la FeIII-reductasa localizada en las hojas. Se puede afirmar que su actividad
es también pH dependiente y severamente deprimida por altos niveles de pH. Por
tanto, también en este caso la bomba de protones es de suma importancia.
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