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Biofertilización
Aspectos Productivos, consecuencias en el manejo y conservación de la
fertilidad del suelo.
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Ing. Gabriel M. Frontera
Profesor en Microbiología Agrícola
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El principal factor que mide la fertilidad de un suelo es la
materia orgánica. Esta ejerce el llamado "efecto esponja" (absorción
de agua y nutrientes); si no cuidamos esta fracción del suelo, en vano
estaríamos tratando de conservar y de administrar los nutrientes propios del
suelo o de los agregados.
La Biofertilización es una tecnología que está enraizada
con este concepto, la inclusión de microorganismos en las semillas
(Inoculación) "Hongos Micorrizas - Bacterias fijadoras de N2" y/o
solubilizadores de fósforo, producen efectos aditivos, de particular
importancia, para el desarrollo de cultivos más rendidores, de mejor calidad
fitosanitaria y para aumentar el contenido de materia orgánica del suelo.
Estos microorganismos, básicamente trabajan sobre el
abastecimiento de nitrógeno y fósforo hacia el vegetal; también se acotan
otras funciones no menos importantes: desarrollo radicular más abundante y
efecto protector contra enfermedades fúngicas de la raíz.
Si describimos cada una de estas funciones veremos la
importancia de su aplicación. Respecto al nitrógeno no podemos dejar de
reconocer que en plantas leguminosas el aporte es del 70% de lo que el vegetal
necesita, el resto lo extrae del suelo. En el caso de plantas cereales (trigo -
maíz) el aporte, cuando los microorganismos están combinados (Micorrizas -
bacterias fijadoras de Nitrógeno), es del 20%; el resto lo extrae del suelo
(del que tiene o del agregado por vía de fertilización). En ambos casos nos
quedan pendientes la reposición del nitrógeno al suelo, pero menos del
necesario si utilizamos estos Biofertilizantes.
Por ejemplo en trigo, por Tn. de rendimiento, se van con el
grano 25 kg. de N, si restamos un 20% se van 20 kg. En el caso de una soja, por
Tn. de grano se van de 60 a 70 kg. de N, si el aporte por vía de
Biofertilización es del 70%, solo se van de 18 a 21 kg provistos por el suelo.
Si bien los balances son negativos (se va más de lo que se
incorpora) el manejo de la fertilización química y el desarrollo de sistemas
microbiológicos fijadores de N2, pueden compensar esas pérdidas. No hay que
olvidarse que el nitrógeno es un gas muy abundante en la atmósfera y que puede
ser incorporado al suelo como materia orgánica nitrogenada por medio de la
fijación biológica de nitrógeno.
El caso de los nutrientes minerales merece una atención
esmerada en cuanto a la reposición. Aquí los Biofertilizantes trabajan sobre
estos nutrientes (fósforo, potasio, azufre y otros oligoelementos),
extrayéndolos del suelo y cediéndolos al vegetal. En este punto debemos
conocer las necesidades del cultivo para que puedan expresar su potencial
rendimiento: "darles lo que necesitan". Las propiedades sobresalientes
de los Biofertilizantes pasan por un mejor aprovechamiento de la riqueza
nutricional del suelo, o del agregado (fertilización).
Por ejemplo Las Micorrizas, que trabajan en simbiosis con la
planta, pueden extraer el fósforo necesario de una amplia superficie de
exploración tanto en profundidad como en lateral, pudiendo llegar a varios
metros de distancia de la zona radicular. La extracción dependerá de la
necesidad del vegetal para cumplir con su ciclo. No habrá que entender que hay
una expoliación mineral, sino que el abastecimiento al vegetal estará sujeto a
las relaciones C/N - N/P y así con otros minerales. Para poder tener idea del
problema en el tiempo habrá que saber que reserva tengo e ir gastando de
acuerdo a una necesidad productiva y equilibrada con la conservación del
capital suelo. Los análisis que me proveen de datos para un mejor conocimiento
de gasto/reposición de nutrientes son los valores totales de cada nutriente
(reserva) en una profundidad de uso aproximada a los 60 cm. Así para el caso
del fósforo sabemos que en algunas regiones agrícolas del país (Santa Fe y
Pcia. de Bs. As.) la cantidad asciende a 500 - 600 ppm, que traducidas a kg/ha a
una profundidad de 60 cm. son: de 3000 a 4500 kg/ha.
Si conocemos estos datos para otros nutrientes podemos
manejar la productividad del suelo con más objetividad. Si a su vez tenemos un
sistema microbiológico (Micorrizas) capaz de extraer nutrientes de la
profundidad y llevarlos a la superficie a través de la simbiosis con la planta,
podríamos equilibrar las necesidades reales con la introducción de una
fertilización químico - biológica ajustada al gasto - reposición.
Otra propiedad de los Biofertilizantes es el desarrollo de
la cabellera radicular del vegetal, que es más abundante que en aquellas
situaciones donde no hay uso de esta nueva técnica. El desarrollo radicular
extra es materia orgánica que se incorpora al suelo, produciendo beneficios de
significación (mayor retención de agua y nutrientes, mejor estructura del
suelo y mejor permeabilidad). En el caso de un trigo testigo que desarrolla una
cabellera radicular de 1,95 gr./pl contra otro Biofertilizado, que desarrolla
una cabellera radicular de 2,80 gr./pl (en peso seco), hace una diferencia de
1700 kg. de materia orgánica radicular/ha. extra (fuente: CREA Venado Tuerto,
Ing. Boxler, año 2003); beneficio que se integra a la fertilidad natural del
suelo. Aquí estamos agregando gratuitamente carbono orgánico. Las tecnologías
que se encaminan a este proyecto son la Siembra Directa y la Biofertilización.
Finalmente nos queda comentar la acción fitosanitaria de
los biofertilizantes. Al agregar una población numerosa de Micorrizas y
Bacterias o ambas a la semilla, producen una colonización de microorganismos
útiles que compiten efectivamente contra patógenos que puede llevar la semilla
(se desconoce su limpieza microbiológica) o los que están en el suelo. Si
sumamos la acción de terápicos en concentraciones ajustadas a la
compatibilidad con los microorganismos de los Biofertilizantes, concluiríamos
en un control efectivo de enfermedades.
Como se podrá observar en la lectura del presente
artículo, tenemos herramientas a disposición para desarrollar actos
productivos orientados a la producción, manejo y conservación de la fertilidad
del suelo.
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