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Alta producción en suelos de la cuenca lechera Entrerriana
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N.G.Boschetti, C. Quintero y
C.Lucca,
F C. Agropecuarias, Univ. Nac. Entre Ríos
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El proceso de acidificación de los suelos se ha presentado en los últimos
años como uno de los principales problemas en la producción de pasturas en
base a alfalfa, ante las alteraciones que este fenómeno produce en la
disponibilidad de nutrientes y en la fijación biológica del nitrógeno
atmosférico. Para revertir este proceso, la técnica del encalado, combinada
con fertilizaciones de fósforo y molibdeno, se presenta como una práctica
recomendable. Experiencias realizadas en Entre Ríos con esta estrategia,
arrojaron incrementos en los volúmenes de materia seca cercano al 50 %.
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La alfalfa, uno de los principales recursos forrajeros de
nuestro país, presenta serias limitaciones para su crecimiento tanto en suelos
ácidos como con bajos niveles de fósforo, características que poseen
aproximadamente un millón y medio de hectáreas en la provincia de Entre Ríos.
Si bien en general todas las leguminosas son exigentes en calcio y responden al
encalado cuando el pH del suelo es inferior a 6, la alfalfa es una de las
especies más sensibles a la acidez. De ahí que el impacto del encalado sobre
la productividad de pasturas base alfalfa se atribuye principalmente al mejor
ambiente logrado para la simbiosis de la alfalfa con el rizobio especifico. Sin
embargo, debe tenerse en cuenta que la baja disponibilidad de fósforo en el
suelo puede ser más importante que una ligera acidez. En tal sentido, cabe
apuntar que como resultado de 14 ensayos de fertilización fosfatada de pasturas
consociadas en campos de productores de Entre Ríos, se observó que el efecto
del pH no fue significativo cuando la producción estuvo limitada por la baja
disponibilidad de fósforo, pero los máximos rendimientos con fertilización
fosfatada se alcanzaron alrededor de pH 7.
Asimismo, un estudio reciente basado en análisis de suelos
en los últimos cinco años, destaca que el fósforo disponible es un factor
limitante en los suelos de Entre Ríos, dado que alrededor del 70 % de las
muestras presentaron una disponibilidad inferior a 15 ppm. Lo cierto es que
además del fósforo, el molibdeno es otro de los nutrientes más influenciados
por las alteraciones del pH, disminuyendo su disponibilidad a medida que
desciende el pH. De hecho, sobre un total de 32 análisis de molibdeno, el 20 %
presentó valores deficientes de este elemento.
Cal, fósforo y molibdeno
Para evaluar el efecto de la adición de correctivo
calcáreo y su interacción con el fósforo y el molibdeno sobre el pH y la
producción de alfalfa, se instaló un ensayo sobre un suelo de 3.1 % de M.O.
que presentaba una leve acidez (pH: 5,7) y baja disponibilidad de fósforo
(P-Bray 10,5 ppm). La experiencia comprendió 10 tratamientos, con 4 dosis de
cal (0, 1.5, 3 y 6 t/ha), combinadas con 16 kg de P /Ha (70 kg/ha de P2O5) como
superfosfato triple de calcio y 2 tratamientos con molibdeno, consistentes en
0.8 kg/ha de molibdeno y en combinación con 150 kg/ha de superfosfato, además
se aplicaron solo y en combinación con 150 kg/ha de superfosfato.
Al evaluar el efecto del encalado sobre la disponibilidad de
fósforo, se comprobó que la elevación del pH como resultado del agregado del
correctivo, no produjo diferencias significativas en la disponibilidad de este
elemento, coincidiendo con otros trabajos anteriores. No obstante, cabe apuntar
que también existen experiencias donde si se llegaron a constatar aumentos
importantes de fósforo extractable con el agregado de cal en suelo arenoso.
Como ejemplo, puede decirse que con 2.000 kg de cal se lograron visibles
incrementos en suelos con marcada deficiencia de fósforo, llegándose a niveles
de 17 ppm. Esto refuerza el hecho de que el comportamiento del fósforo está
relacionado con las caracteristicas propias de cada suelo y sus interacciones
con la cal agregada.
Donde no hay lugar a discusión es en las respuestas del
encalado sobre el pH del suelo. En este caso pudieron observarse incrementos
importantes, que variaron en función de las dosis de cal aplicadas, desde 5,7 a
un nivel que varió entre 6,2 y 6,.9. Con la adición de 3.000 kg/ha de cal se
elevó el pH a 6,5 considerado óptimo para el crecimiento de la alfalfa. De
esta manera, se logró que un suelo con serias limitantes para el desarrollo de
leguminosas llegue a tener un pH apropiado. Los valores más altos de pH se
registraron en la primera medición (4 meses después de aplicada la cal),
mientras que en las evaluaciones posteriores se mantuvieron sin variaciones
significativas.
50 % más de materia seca
Si bien la producción total fue limitada por la
distribución errática de las lluvias – concentradas en el verano - las
respuestas obtenidas en los tratamientos con respecto al testigo, permiten
valorar los beneficios de la estrategia que aquí se propone para elevar los
rendimientos de la alfalfa en suelos de bajo pH (Figura 1). El agregado de cal
estimuló el crecimiento de las plantas como consecuencia de la mejora en las
condiciones del suelo, hecho que se tradujo en aumentos en la producción de
materia seca, lográndose las diferencias más importantes con respecto al
testigo (37 %) con la dosis de 6.000 kg/ha de cal. Asimismo, cómo era de
esperar para estos suelos con bajo contenido de fósforo, sólo con el agregado
de superfosfato triple, fue posible elevar la producción en casi un 30 %, lo
que muestra la influencia de este nutriente sobre la producción de la pastura.
También hubo incrementos con respecto al testigo, por el agregado de molibdeno
solo (10 %), que se hicieron aun más notorias cuando se combinó este
micronutriente con superfosfato triple de calcio (35 %). Pero el mayor
incremento de materia seca correspondió a la combinación de 3.000 kg/ha de cal
y 150 kg/ha de super fosfato triple, donde la producción de forraje aumentó
casi un 50 %. Evidentemente, las buenas condiciones de pH para el crecimiento de
las plantas sumado a una fertilización fosfatada suficiente, producen los
mayores aumentos en la producción de forraje (Figura 1).
A la luz de los resultados, la práctica del encalado se
presenta como una alternativa adecuada para corregir problemas de acidez, cuando
ésta actúa como limitante para el correcto desarrollo del cultivo. Con esta
estrategia, combinada con una fertilización eficiente que contemple adecuadas
dosis de macro y micronutrientes, es factible alcanzar altas producciones de
alfalfa aun en suelos bajo pH.
Figura 1. Producción de materia seca total de
la pastura en cinco cortes

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