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Actualizaciones
en Fertilización de Girasol (Año 2005)
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Dr. Ricardo Melgar
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Con la conclusión del 3º
Congreso Argentina de Girasol organizado por ASAGIR el 1º de junio pasado, el
taller coordinado por el Dr. Martín Díaz Zorita puso en blanco sobre negro los
últimos avances sobre nutrición mineral y fertilización del girasol.
Específicamente tuvo como objetivos: Actualizar y discutir del estado de
situación del conocimiento de la nutrición mineral y fertilización de girasol
y de su aplicación en planteos actuales de producción del cultivo.
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La incorporación de
nuevas áreas de producción de girasol resultado de la expansión de toda la
frontera agropecuaria hacia el norte y sobre todo hacia el oeste para el caso de
girasol, ha generado nuevas demandas de tecnología de cultivo y en particular
de manejo de nutrición por fertilización. Se evidencia además un creciente
uso de fertilizantes, mayor superficie bajo siembra directa.
El sistema tecnológico
nacional trabaja activamente en la resolución de estas demandas. En la región
semiárida pampeada hay estudios en marcha para la identificación de factores
ambientales limitantes en nuevas áreas de producción (agua x nitrógeno x
manejo en la Reg. Semiárida Pampeana). Se destaca además la mejora en la
conformación de redes de trabajo, que involucran a distintas organizaciones del
tercer nivel, asociaciones por cadenas con el apoyo de empresas y entidades de
gobierno. Un ejemplo de ello es la conformación de una asociación para
promoción de la Siembra directa especifica para girasol
Los principales ya identificados: Nitrógeno, Fósforo y Boro
El Fósforo, al igual
que todos los cultivos, y por extensión, todos los seres vivos, es un nutriente
esencial, del que en términos de magnitud se extraen: 5 kg de elemento por t de
grano. No hay buenos indicadores de uso de fertilizantes en el cultivo que
permitan realizar balances entre lo exportado y lo que se repone por
fertilización
Tiene una función muy
importante en la promoción del desarrollo de raíces, lo que resulta en una
mayor tasa de implantación, mejora la tolerancia a las sequías, etc. Su forma
química implica una escasa movilidad en el suelo, se absorbe por difusión, y
en general se aplica localizado en bandas incorporadas, y recomendándose la
incorporación en profundidad. Por otra parte las aplicaciones en la línea de
siembra presentan algún riesgo de fitotoxicidad, proporcional al contenido de N
en la mezcla o al estado de humedad que afecta el efecto del índice salino de
otros minerales en la formulación del fertilizante.
Como indicador de
diagnóstico para realizar recomendaciones fertilización, se esperan respuestas
económicas cuando el valor de P disponible (medido por Bray 1) sea entre 8 y 10
ppm o menor. Este valor necesita ajustarse para cultivos en SD y en cultivos con
potencial para una alta producción.
Nitrógeno
Este nutriente es el
motor principal del rendimiento, junto con el agua y la luz solar. La especie
requiere casi 10 veces mas N que P: 41 kg de N por cada t de grano producido. El
N es el principal responsable de la regulación del área foliar, desde su
formación hasta el mantenimiento del área fotosintéticamente activa después
de la floración, responsable entonces nada menos que de la eficiencia de uso de
la radiación.
En su forma química de
nitratos (N-NO3), tiene una gran movilidad y se absorbe por flujo
masal. Esto le da gran flexibilidad en el momento de la aplicación, pero
también por la interacción con los factores climáticos como agua disponible y
radiación solar, mucha variabilidad en las respuestas a la fertilización
nitrogenada. La compleja interacción, además, entre agua, textura del suelo y
materia orgánica, longitud y tipo de barbecho, cobertura de rastrojos, etc.,
condiciona la cantidad de N entregada por el suelo y por lo tanto las
respuestas.
Los principales
indicadores de necesidad de fertilización nitrogenada son: 1) el N disponible
en el suelo, medido como nivel de N-NO3 en los primeros 30 cm en el
estadio de V-6; y 2) el N disponible en la planta, medido como concentración de
nitratos en el pecíolo en estadios entre V4 y V6.
Los resultados de
fertilización nitrogenada en la red de investigación entre ASAGIR-INTA, en un
promedio de 24 sitios experimentales, estimaron el aumento posible de
rendimiento de grano en 2.17 q/ha con el 1er. nivel de N (40 kg/ha) y 2.93 q/ha
con el doble de dosis. Resultando así una respuesta promedio de 3.7 kg de grano
por kg de N aplicado. No hay determinadas en este grupo diferencias de
respuestas entre sistemas convencionales y siembra directa. Aparentemente, en
Siembra directa, esta respuesta es mayor al aumentar la productividad media del
sitio, (Figura 1 ).
Figura 1.
Respuestas al N del girasol bajo siembra directa. Ensayos en H. Renancó
(Cba.), Gral. Pico (LP), T. Arroyos (BA) y Miramar (BA). Campañas 2002 a
2004)
Pero más allá de que
la magnitud de la respuesta pueda ser interesante económicamente, lo importante
es verificar cual es la probabilidad de obtenla, es decir, cual es la frecuencia
de tener resultados positivos con 40 kg/ha de N aplicado. En la figura 2, se
observa que esta frecuencia es mayor en suelos más arenosos con menos MO. No
obstante aun se verifica que un 37 % de los casos no se obtienen respuestas, lo
que genera dudas a los productores a la hora de elegir fertilizar o no. , y
ameritan la continua investigación de métodos de diagnostico.
Figura 2. Frecuencia
acumulada de respuestas a la fertilización con 40 kg/ha de N.
La concentración de NO3
en los pecíolos es una de las herramientas que permiten diagnosticar la
necesidad de aplicaciones de nitrógeno después de la emergencia.
Investigadores independientes, en áreas girasoleras del oeste y del sudeste de
Buenos Aires, coincidieron en determinar el valor de 0,3 % ( o 3000 ppm) de
nitratos en los pecíolos como valor crítico que separa poblaciones que
responden al N de las que no. Los valores de concentración de nitratos
muestran, además, un ajuste positivo y significativo con el N disponible en el
suelo. Se confirma así, por la repetibilidad de estos resultados, una
herramienta de diagnóstico que ayuda en la toma de decisiones. No obstante
sería conveniente evaluarla en nuevas áreas y condiciones de producción.
Con referencia al manejo
del N, se presenta al productor la opción de fertilizar a la siembra, en
estadio de V-4/V-6, o en ambos. Al igual que ocurre con el maíz, es difícil
demostrar la conveniencia de cada uno en todas las situaciones de clima y
manejo. Es difícil pronosticar el clima, entonces, una aplicación a la siembra
permite simplificar la decisión, pero arriesgar algo si las condiciones
climáticas no son las mejores después. Por otra parte dejar todo para el
estadio vegetativo, arriesgaríamos hacer sufrir alguna temporaria deficiencia
de N al cultivo, que después no podríamos compensar, pero seguramente
tomaríamos la decisión de fertilizar con mas información sobre el potencial
de respuesta. Finalmente, dividir las aplicaciones quizás nos dé el mejor
resultado agronómico pero con un doble costo de aplicación. La figura 3
ejemplifica estas situaciones para escenarios con y sin remoción profunda del
suelo. La decisión última será del productor, pero evidentemente cualquiera
de las opciones es mejor que no fertilizar.
Figura 3. Momento
de fertilización nitrogenada en siembra directa en el Sudeste bonaerense
(promedio de 3 campañas)
Boro
El Boro es el
micronutriente mas conocido por su deficiencia en la región pampeada junto con
el zinc ( Ver artículo en esta edición). Es necesario para la división
celular, y su ausencia o disponibilidad limitada provoca anormalidades en el
desarrollo y en la expansión de los cotiledones y raíces, deformación de
hojas, mal llenado de granos, rotura de tallos y caída de capítulos.
La disponibilidad de B
del suelo varía según el estado hídrico ya que entra en la planta por flujo
masal. Normalmente se espera que su disponibilidad sea menor en suelos arenosos
y con bajos niveles de materia orgánica. Como ocurre con otros nutrientes, es
posible realizar aplicaciones correctivas y como con otros micronutrientes, es
más práctico corregir su deficiencia por aplicaciones foliares de productos
especialmente formulados al efecto.
La respuesta a estas
aplicaciones estará en función de la disponibilidad en el suelo, es decir, las
mejores respuestas se obtendrán en suelas más deficientes. Muy ilustrativos
son los datos presentados por el Ing. Parra, en el Norte de Santa Fe, que
relacionó as respuestas en aquenios y materia grasa a tres niveles de
disponibilidad de B en el suelo (Tabla 1).
Esta relación entre las
respuestas y los niveles de B en el suelo ya fue determinados por Díaz Zorita
en 2002, destacando la posibilidad de utilizar los análisis de suelo para
diagnosticar las necesidades de fertilización con B.
Tabla 1. Efecto de
la aplicación de Boro sobre el rinde y la calidad en tres clases de suelos
según su contenidote B disponible (Parra 2005)
Modelo general de manejo de la fertilización de girasol
La figura siguiente
muestra un esquema cronológico de las decisiones para realizar el programa de
fertilización del cultivo. En ella se muestran los momentos de definición de
los componentes de rendimiento vinculando así las decisiones de fertilización
con los distintos nutrientes comentados sobre el efecto más directo.
El esquema adjunto,
elaborado por Díaz Zorita, Duarte y Asociados (2003) ilustra el proceso de
selección de criterios para la selección de lotes a fertilizar en la Región
Semiárida Pampeana.
Consideraciones finales
El taller resumió las
conclusiones en los siguientes puntos.
-
Integración con
otros equipos temáticos para el desarrollo de sistemas de producción de
alta producción (Ej. Red de cultivares con modelos de alta nutrición).
-
Intensificación de
modelos de diagnóstico, recomendación y manejo de fertilización con
fósforo y con nitrógeno considerando rendimientos objetivos según
regiones de producción.
-
Evaluaciones de
manejo eficiente de N (momento) y de B (momento, formulaciones).
-
Exploración de
otros nutrientes deficitarios en ambientes de alta producción o en
relación con la calidad de la producción (S, KCl, etc.).
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Generación y
comunicación de información en nuevas áreas productivas. (Ej. Foro coord.
Ac.C.Fertilizar-INPOFOS-AACS)
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